Inestabilidad Emocional: Causas y Cómo Tratarla

La inestabilidad emocional está presente en un alto porcentaje de la población. Evidentemente, no somos robots, y todos nos sentimos emocionalmente inestables en algún momento de nuestras vidas.

No obstante, el problema está cuando esta inestabilidad persiste durante un periodo prolongado, estableciéndose en el día a día de la persona, y llegando a ser un impedimento para su bienestar.

inestabilidad emocional

Me preocupo mucho por lo que los demás piensen de mí. Por cualquier motivo absurdo me siento ridiculizada por los demás. Me considero una experta en esconder lo que en realidad siento. No hablo con otras personas acerca de mis problemas o de las cosas que me preocupan porque no quiero que se den
cuenta de mi debilidad.

Después de graduarme en la Universidad, encontré un trabajo a los dos meses. No podía creer la suerte que había tenido! Sin embargo, el primer día de
trabajo tuve un ataque de pánico.

El ambiente en la oficina era muy estresante; la gente hablaba mal los unos de los otros constantemente. Me sentía muy insegura; odiaba y evitaba a toda costa tener que caminar por la oficina; me horrorizaba la idea de que los compañeros me mirasen y comentaran entre ellos. Tareas tan sencillas como hacer fotocopias, entregar unos documentas o pedir ayuda a algún compañero se me hacían todo un mundo.

La idea de volver al trabajo los próximos días me aterrorizaba. Me sentía culpable por no ser capaz de aguantar y frustrada conmigo misma”.

¿Te sientes identificado/a?

Quizás te sientas identificado/a con algunas de las sensaciones y sentimientos que narra esta chica acerca de sus propias vivencias.

Podemos decir que todos, de algún modo, nos sentimos preocupados acerca de lo que otras personas piensen de nosotros. Es algo humano, ya que como seres humanos relacionales queremos agradar a los demás y es algo, por tanto, que debemos reconocer sin complejos ni vergüenza alguna.

El problema comienza cuando uno trata de esconder reiteradamente y de forma constante ciertos sentimientos por miedo a lo que puedan pensar los demás y
miedo a la aceptación de uno mismo.

En mi experiencia como psicóloga, me doy cuenta y me asombra, el problema emocional general que marca nuestra sociedad. Como problema emocional me refiero a la gran dificultad que existe a la hora de expresar las emociones, de identificarlas, de aceptarlas y de gestionarlas.

Sobre todo, lo que más me sorprende es la incapacidad general de aceptar ciertas emociones por creer que son ‘prohibidas’.

Claro está que este déficit emocional general es por algo y no porque sí. Seguramente la religión tenga algo que ver en esto; así como las normas sociales establecidas del tipo ‘hay que ser fuerte’, ‘llorar es de débiles’, ‘Está mal sentir rabia u odio’.

Todo este tipo de creencias marcan el mundo interno de la persona.

6 Pasos para tratar la inestabilidad emocional

1-No te juzgues

Haz un ejercicio. Concéntrate en abstraerte de la sociedad en la que vives.

Por un momento deja de pensar en lo que es adecuado o no, en lo que los demás puedan pensar de ti, abre tu mente y ve más allá de lo socialmente establecido, ve al sentimiento más primitivo, al más puro.

Por tanto, trata de estar más atento a lo que sientes. Para identificar el sentimiento ponle el nombre que le corresponda: miedo, rabia, culpa, alegría, etc. es una forma de que pase de ser inconsciente a consciente. Una vez identificada la emoción, acepta ese sentimiento tal y como es porque es tuyo y eres humano.

Conecta con tus sentimientos, hazte preguntas del tipo ¿Qué siento? ¿Por qué me siento así? Hasta llegar al sentimiento nuclear. No te juzgues. No tengas miedo si tienes sentimientos que no acabas muy bien de comprender. Tampoco intentes comprenderlos. Los sentimientos puros escapan de toda razón.

2-Valida tus emociones ¡Son tuyas y son válidas!

Valida cualquier sentimiento que tengas, por muy desagradable que te parezca. Estos sentimientos van a seguir ahí aunque les des la espalda. De hecho si les das la espalda vas a sentirlos con más fuerza.

Como el ejemplo anterior, Eli, debe aceptar que no quiere a su madre. No pasa nada, es lo que siente, no puede ir en contra de lo que siente. Si lo siente es por algo y nadie puede negarle sus sentimientos, porque son suyos.

No validar el sentimiento de no querer a su madre le provocaba un gran sentimiento de culpabilidad que puede llegar a resultar muy opresivo.

Trata de validar cualquier sentimiento desagradable que tengas; piensa que no hay sentimientos prohibidos, eso es una invención del ser humano.

La libertad está dentro de cada uno. Como dice Voltaire: El hombre es libre en el momento en que desea serlo”.

3-Acepta tus emociones por muy negativas que sean

Aceptar tus emociones te liberará de toda culpa. Si te das cuenta de que sientes odio hacia tu padre, valida tu sentimiento y empieza un proceso de aceptación de este sentimiento.

Al principio, la rabia y el odio que sentirás será mayor pero, poco a poco, estos sentimientos se irán modulando, bajando de intensidad y podrás entonces racionalizarlos y conducirlos.

Eli, finalmente, logra aceptar la rabia que siente hacia su madre por como la trató cuando era niña. El aceptar este sentimiento la lleva a sentirse emocionalmente más cerca de su madre y puede así superar su duelo. Liberándose de toda culpa.

4-Racionaliza y conduce tus emociones ya aceptadas

Una vez has aceptado las emociones que sientes, tienes la capacidad de decidir qué haces con esas emociones.

Si hubieras tratado de tomar decisiones con la intensidad emocional que tenías, seguramente las decisiones hubieron sido del tipo: “No voy a volver a hablarle en mi vida”, “Se va a enterar de quien soy yo”, “Es una mala persona y no se merece nada” y cosas por el estilo.

En vez de eso, una vez dejas pasar un tiempo para que las emociones se calmen, puedes relativizar y aceptar las cosas:

Mi padre se ha portado mal conmigo en muchas ocasiones y me ha hecho mucho daño, con lo que tengo sentimientos de rechazo hacia él. No obstante, hay cosas de su persona que me gustan, así que decido seguir mi relación con él aunque ahora de una manera diferente”.

5-Conócete a ti mismo

Es sin duda la clave de todo; la clave del éxito y la clave de la felicidadCuando escuches tu interior, sientas tus emociones y las aceptes tal y como son, podrás conocerte a ti mismo.

No es posible conocerte a ti mismo si tienes barreras y defensas emocionales, porque estas barreras no te dejan ver quien en realidad eres. De hecho, por eso te has creado esas barreras, para no ver a tu verdadero yo.

El conocerse a uno mismo es lo que te da la seguridad y la confianza para poder afrontar cualquier situación. Y esta seguridad y confianza es lo que te lleva a donde tú quieras. Es lo que te acerca con paso firme hacia tus objetivos y a sentirte lleno durante el trayecto.

6-Acude a un profesional

Cuando uno se ha hecho una carcasa demasiado grande y blindada es difícil poder acceder a sus emociones más puras y primitivas. Le resulta muy complicado saber qué siente y por qué lo siente.

Se ha acostumbrado a caminar por la vida con esta gran defensa y lo hace casi de forma automática.

La ansiedad, por ejemplo, es una forma que tiene tu cuerpo y tu mente de avisarte de que hay algo que no funciona bien y que necesita una exploración más a fondo. Haz caso a estas señales de las que tu cuerpo y tu mente te advierten.

Si es el caso, trata de vencer por un momento el miedo a que entren en tu mundo interior y deja que un profesional rompa la enorme defensa que te has construido. Eso es justo lo que necesitas para dejar de tener miedo y empezar a sentirte libre.

Comienza a abrir la válvula de tu olla a presión

Los ataques de pánico y la ansiedad en general, no son otra cosa que emociones vividas que se han negado y tapado durante mucho tiempo y que de alguna manera buscan una salida. Para entenderlo me gusta ejemplificarlo como una olla a presión.

Imaginemos en la olla a presión el vapor que se va creando en su interior con la válvula de escape cerrada. Si la dejáramos durante mucho rato con la válvula cerrada llegaría un momento en el que la olla explotaría porque el vapor no tiene salida.

Pues hay que abrir la válvula para que el vapor vaya saliendo.

Lo mismo ocurre en las personas. Si no les damos salida a las emociones que tenemos, llega un punto en el que éstas tratan de salir como pueden y lo hacen a través de la ansiedad, la depresión, el estrés o a través del cuerpo mediante la somatización, entre otros.

Por tanto, debemos entender que la inestabilidad emocional es fruto de esconder emociones que uno mismo no quiere reconocer ni aceptar, porque el hecho de hacerlo supone una gran carga de culpabilidad que uno no está dispuesto a asumir.

Un caso de negación emocional

Pongamos el ejemplo de una hija:

Eli, pierde a su madre y pasados dos años todavía no ha podido superar su muerte. Se encuentra muy inestable, insegura, con miedo, y comienza a desarrollar un miedo obsesivo a contraer cualquier enfermedad.

Eli habla de su madre y la recuerda como una gran mujer, siempre dispuesta a ayudar, siempre al lado de las personas más necesitadas. Ahora sin ella siente un vacío, como si le hubieran arrancado algo.

Al entrar en su mundo interior, Eli se va dando cuenta de que en realidad tiene fuertes sentimientos de rabia hacia su madre por el trato frío y distante que había recibido cuando era niña. Siempre se había interesado más y había ayudado más a personas necesitadas que a sus propias hijas.

Eli no había podido asumir esta rabia que sentía hacia su madre y, en vez de ello, la había idealizado, hablando siempre muy bien de ella a los demás y
expresando lo buena persona que era.

Al ir reconociendo y aceptando estos sentimientos de rabia que en realidad sentía y al ir comprendiendo que no estaba obligada a querer a su madre, fue desapareciendo su ansiedad y sus obsesiones a padecer una enfermedad.

Este es un caso que ejemplifica cómo el no reconocimiento y la no aceptación de las emociones provoca una inestabilidad que puede derivar a una patología como la ansiedad y la hipocondría (o cualquier otra patología).

‘Honrarás a tu padre y a tu madre’ puede ser uno de los mensajes que inconscientemente marcan nuestro ser y a que nosotros mismos nos prohibamos el hecho de sentir emociones negativas como la rabia o el odio hacia personas significativas.

Sin embargo, a veces, estas emociones, aunque no quieras, están, y el negarlas puede producir una gran inestabilidad emocional. Al final, la emoción que provoca esa inestabilidad es la culpa; la culpa por sentir rabia u odio.

La gran ambivalencia emocional que Eli sentía hacia su madre la llevaba a sentirse muy inestable. Una inestabilidad dominada por un gran sentimiento de culpabilidad.

Sentía rabia hacia ella, pero era su madre, así que tenía que quererla. Sin embargo, en lo más fondo de su interior, no la quería, pero ¿Cómo voy a reconocer que no quiero a mi madre? Eso es horrible! Es mi madre! Qué clase de hija sería!

Y así, durante años, la persona se va creando una historia que no se corresponde con sus sentimientos reales; creando así una carcasa de falsos sentimientos que no quiere que nadie descubra; se va encerrando en sí misma, evitando que los demás entren.

Se van sintiendo entonces cada vez más inseguros en el trato con los demás, temiendo ser criticados, temiendo no ser aceptados y valorados, priorizando los sentimientos y los pensamientos de los demás a los suyos propios.

Referencias

  1. http://www.medigoo.com/articles/emotional-instability/
  2. http://www.time-to-change.org.uk/blog/
  3. http://psychcentral.com/blog/archives/2012/07/03/
  4. http://www.lifehack.org/articles/communication/
  5. https://www.psychologytoday.com/blog/
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Licenciada en Psicología y Máster Sanitario en Práctica Clínica

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