¿Qué es la influencia social?

El término influencia social hace referencia al cambio en los juicios, opiniones o actitudes de un individuo al verse expuesto a los juicios, opiniones y actitudes de otros.

El proceso de influencia social ha sido foco de atención para los estudiosos de la Psicología Social desde el siglo XX.

influencia social

Las atrocidades cometidas durante la Primera y Segunda Guerra Mundial generaron preocupaciones sobre el grado de influencia que se podía ejercer sobre las personas, sobre todo a la hora de obedecer órdenes y seguir los esquemas del grupo.

Son varios los fenómenos estudiados que se relacionan con la influencia social y que se conoce que pueden hacer que se produzcan estos cambios en los individuos.

Los más investigados han sido los relacionados con la influencia de la mayoría, el cambio por el efecto de la minoría, la influencia del grupo a la hora de tomar decisiones y la obediencia a la autoridad.

Conformidad e influencia de la mayoría

Se entiende por influencia de la mayoría a lo que ocurre cuando unas cuantas personas de la misma opinión, incide tanto en las creencias y pensamientos de otra, que esta llega cambiar lo que realmente piensa.

Para explicar este fenómeno, se han utilizado los resultados hallados por Sherif (1935) y Asch (1951) en sus respectivos experimentos sobre el proceso de conformidad con la mayoría.

Experimento de Sherif: el efecto autocinético

Sherif (1935) fue uno de los primeros en estudiar el efecto de la influencia social. Para ello, situó a unos cuantos sujetos en el interior de una cabina a oscuras, donde les presentó un punto luminoso a una distancia de aproximadamente cinco metros para que experimentaran el denominado “efecto autocinético”.

El efecto autocinético es una ilusión óptica que se produce al percibirse el movimiento de un punto luminoso proyectado en la oscuridad, cuando en realidad no hay movimiento alguno. 

La tarea que los sujetos tenían que realizar era determinar a qué distancia, según ellos, se desplazaba el puntito de luz que estaba proyectado.

Sherif dividió el experimento en dos fases. En la primera, los sujetos debían realizar la tarea de forma individual para después, en la segunda, reunirse en grupos de dos o tres personas y llegar a un consenso sobre la distancia que había recorrido el punto de luz.

Los sujetos primero emitían sus juicios sobre el movimiento de la luz en solitario. Posteriormente en grupo se establecía un consenso para determinar a que distancia oscilaba, teniendo cuenta la media de las estimaciones dadas anteriormente de forma individual.

Tras esto, se le preguntó a los sujetos si pensaban que su opinión había sido influida por el resto del grupo y contestaron que no.

Sin embargo, cuando volvieron a realizar la tarea en solitario, el juicio emitido sobre la distancia del movimiento de la luz, se acercaba más a la opinión dada por el grupo más que a lo que dijo de forma individual en la primera tarea.

Experimento de Asch

Por otro lado, en este mismo paradigma de estudio de la conformidad encontramos el estudio de Asch.

Para su investigación, Asch invitó a siete estudiantes a participar en un experimento de discriminación visual, en el que se les presentaron tres líneas a comparar con otra que hacía de patrón.

En cada una de las comparaciones había una línea igual que la línea patrón y otras dos diferentes. Los sujetos tenían que decidir en varias ocasiones cuál de las tres líneas presentadas eran semejantes en longitud a la línea patrón.

En cada ronda, el participante expuesto a experimento ofrecia una respuesta clara y con bastante confianza en privado. Posteriormente, se le sentaba en círculo junto a otros participantes previamente manipulados por el experimentador para que diesen respuestas falsas acerca de las líneas.

En los resultados del experimento, se observa que las respuestas públicas que daban los sujetos estaban mucho más influidas por los juicios del resto de participantes “falsos” que las respuestas privadas.

Influencia normativa e influencia informativa

Los procesos de influencia normativa y de influencia informativa de la mayoría, se producen cuando las personas tienen que manifestar un juicio sobre algún aspecto en presencia de otros.

Cuando los individuos se encuentran en esas situaciones tienen dos preocupaciones principales: quieren tener razón y quieren dar una buena impresión a los demás.

Para determinar qué es tener razón, utilizan dos fuentes de información: lo que indican sus sentidos y lo que le dicen los demás.

Así pues, la situación experimental desarrollada por Asch enfrenta a esas dos fuentes de información y plantea al individuo el conflicto de tener que escoger una de las dos.

Si en estas circunstancias el individuo se conforma, es decir, se deja llevar ante lo que dice la mayoría más que por lo que le dicen sus sentidos, se produce lo que se conoce como influencia informativa.

Por otro lado, esta conformidad ante las creencias de la mayoría también puede deberse a la tendencia que tenemos de ceder a la presión del grupo para mostrarnos más atractivos hacia ellos y que nos valoren de forma más positiva.

En ese caso,  la conformidad provocada por este deseo de ser querido o por la aversión a ser rechazado por la mayoría del grupo se debe a la influencia normativa.

Ambos procesos de influencia producen efectos diferentes:

  • Influencia normativa: cambia la conducta manifiesta del individuo, manteniendo en privado sus creencias y pensamientos previos. Da lugar a un proceso de conformidad pública o sumisión.

Ejemplo: una persona finge que le gusta beber alcohol y lo hace para agradar a sus nuevos amigos, aunque realmente lo odia.

  • Influencia informativa: se modifican la conducta y también la opinión, dándose una conformidad privada o conversión.

Ejemplo: una persona no ha probado nunca el alcohol y no le llama la atención, pero comienza a salir con unos amigos que les encanta “hacer botellón”. Al final, esta persona acaba bebiendo alcohol todos los fines de semana y le encanta.

Innovación o influencia de la minoría

A pesar de que las minorías no parecen tener apenas efecto en la influencia al cambio de conducta y/o actitud de los individuos, se ha demostrado que sí que tienen cierto poder para ello.

Mientras que el método de influencia de la mayoría era la conformidad, Moscovici (1976) propone que el factor principal para la influencia de las minorías reside en su consistencia.

Es decir, cuando las minorías plantean una postura clara y firme sobre alguna cuestión y se enfrentan a las presiones ejercidas por la mayoría sin cambiar su posición.

Sin embargo, la consistencia por sí sola no es suficiente para que la influencia de la minoría sea relevante. Su efecto también depende de cómo son percibidos por la mayoría y como interpretan su conducta.

La percepción de que lo que defiende la minoría, aunque sea adecuado y tenga sentido, tarda más tiempo en llegar que en el caso del proceso de conformidad de la mayoría.  

Además, esta influencia tiene más efecto cuando algún miembro de la mayoría comienza a responder como la minoría.

Por ejemplo, la mayoría de niños de una clase juegan al fútbol y sólo  tres o cuatro tienen preferencia  por el baloncesto. Si algún niño de los del fútbol se pone a jugar al baloncesto, éste será mejor valorado y poco a poco los demás tenderán a jugar también al baloncesto.

Este pequeño cambio genera un efecto conocido como “bola de nieve”, con el que la minoría va ejerciendo cada vez más influencia a medida que decrece la confianza en el propio grupo.

Influencia de la mayoría VS influencia de la minoría

Moscovici también plantea las diferencias entre los efectos de la mayoría y la minoría en el ámbito de la modificación de la opinión privada.

Sugiere que, en el caso de la mayoría, se activa un proceso de comparación social en el que el sujeto compara su respuesta con la de los demás y presta más atención a ajustarse a las opiniones y juicios de estos más que a la propia cuestión planteada.

Siguiendo esta afirmación, este efecto sólo se produciría en presencia de los individuos que forman la mayoría, volviendo a su creencia inicial una vez está sólo y se elimina esta influencia.

Sin embargo, en el caso de la influencia de la minoría lo que se da es un proceso de validación. Es decir, se llega a comprender el comportamiento, creencia y actitud del grupo minoritario y se acaba compartiendo.

A modo de resumen, el efecto de influencia social de las mayorías se produce a través de la sumisión, mientras que la minoría provocará la conversión de los individuos.

Toma de decisiones en grupo

Los diferentes estudios realizados, pusieron de manifiesto que los procesos de influencia a la hora de tomar decisiones en grupo, son similares a los ya tratados en las investigaciones sobre la influencia de la mayoría y de la minoría.

En la influencia dada en pequeños grupos se producen dos fenómenos muy interesantes: la polarización grupal y el pensamiento de grupo.

Polarización grupal

Este fenómeno consiste en una acentuación de la postura inicialmente dominante en una parte del grupo tras una discusión.  De manera que el juicio grupal tiende a acercarse todavía más hacia el polo al que se inclinaba el promedio del grupo desde el principio de la discusión.

Así pues, en la polarización grupal intervienen dos procesos: la perspectiva normativa o de comparación social y la influencia informativa.

  • Perspectiva normativa: las personas necesitamos evaluar nuestras propias opiniones en función de las de los demás y queremos darles una imagen positiva. Así, durante una discusión de grupo, el individuo se inclina más en la dirección de la opción más valorada, adoptando una postura más extrema en esa dirección con objeto de ser mejor aceptado por su grupo.
  • Influencia informativa: la discusión grupal genera diversos argumentos. En la medida en que estos argumentos coincidan con los que los sujetos ya tenían en mente, reforzarán la postura de éste. Además, durante la discusión es probable que surjan más opiniones que no se le habían ocurrido al individuo, provocando una postura aún más extrema.

Pensamiento grupal

Por otro lado, otro fenómeno existente en la toma de decisiones en grupo es el pensamiento grupal, el cual puede ser considerado como una forma extrema de polarización grupal.

Este fenómeno se da cuando un grupo que está muy cohesionado se centra tanto en la búsqueda de consenso a la hora de tomar decisiones, que deteriora su percepción de la realidad.

Algo que caracteriza al pensamiento grupal es la exagerada rectitud moral de los planteamientos del grupo y una visión homogénea y estereotipada de aquellos que no pertenecen a este.

Además, según Janis (1972) el proceso de pensamiento grupal se refuerza cuando se cumplen las siguientes condiciones en el grupo:

  • El grupo es altamente cohesivo, está muy unido.
  • Está privado de otras fuentes de información alternativas.
  • El líder apoya firmemente una determinada opción.

De igual manera, en el momento de la toma de decisiones se tiende a aceptar las acciones que son congruentes con la opinión asumida, mientras se ignora o descalifica la información discordante.

Esta censura de opiniones se produce tanto a nivel individual (autocensura) como entre los miembros del grupo (presiones a la conformidad), dando como resultado que la decisión tomada a nivel grupal, no guarde relación alguna con la que se tomaría de forma individual.

En este fenómeno de toma de decisiones en grupo, aparecen también una serie de ilusiones compartidas por los demás miembros, relacionadas con la percepción que tienen de sus propias capacidades para abordar los problemas:

  • Ilusión de invulnerabilidad: es la creencia compartida de que nada malo va a sucederles mientras se mantengan unidos.
  • Ilusión de unanimidad: consiste en la tendencia a sobrestimar el acuerdo que existe entre los miembros del grupo.
  • Racionalización: son las justificaciones hechas a posteriori, en lugar de analizar los problemas que afectan al grupo.

Obediencia y autoridad: el experimento de Milgram

En el caso de la obediencia a la autoridad, la influencia es totalmente distinta ya que la fuente de esa influencia tiene un estatus por encima del resto.

Para estudiar este fenómeno, Milgram (1974) realizó un experimento para el que reclutó a una serie de voluntarios para participar en una investigación, supuestamente, de aprendizaje y memoria.

El experimentador les explicó a los sujetos que quería ver los efectos del castigo en el aprendizaje, por lo que uno de ellos haría de profesor y otro de alumno, ignorando que este último era cómplice en la investigación.

Posteriormente, ambos, “profesor” y “alumno”, pasaban a una sala donde el “alumno” era atado a una silla y se le colocaban electrodos en las muñecas.

Por otro lado, el “profesor” era conducido a otra sala y se le explicaba que debía aplicarle descargas como castigo cada vez que diera respuestas incorrectas.

Una vez comenzada la tarea, el cómplice cometía una serie de errores para forzar al sujeto a emitir las descargas, las cuales aumentaban de intensidad con cada error.

Cada vez que el sujeto dudaba o se negaba en seguir aplicando el castigo, el investigador le invitaba a que continuara con frases como: “por favor, continúe”, “el experimento requiere que usted continúe”, “es absolutamente necesario que usted continúe” y “no hay alternativa, debe continuar”.

El experimento se daba por concluido cuando el sujeto, a pesar de las presiones del investigador, rehusaba a continuar o cuando ya había aplicado tres descargas con la máxima intensidad.

Conclusiones del experimento

Al analizar los resultados de su investigación, Milgram observó que el 62,5% de los sujetos llegaron a administrar descargas del nivel más alto.

La autoridad del científico fue suficiente para que los sujetos suprimieran su conciencia y las quejas del cómplice y continuaran con la tarea, a pesar de que nunca les amenazó con sanción alguna.

Para cerciorarse de que los sujetos con los que trabajaba no tenían tendencias sádicas, Milgram realizó una sesión en la que les daba a elegir la intensidad máxima de descarga que querían aplicar, y estas fueron casi tres veces menor que la que les obligaban a utilizar.

Así pues, de este experimento se pudieron extraer distintos factores que influyen en la obediencia a la autoridad por parte de los individuos:

  • Características de la autoridad: cuando el investigador delegaba su autoridad a un segundo sujeto (también cómplice), cuya misión inicial era simplemente la de registrar el tiempo de reacción del “alumno”, el número de sujetos que obedecieron descendió considerablemente al 20%.
  • Proximidad física: cuando el sujeto podía oír las quejas y gritos del cómplice o veía cómo sufría, la tasa de obediencia era menor, sobre todo cuando se encontraban en la misma sala. Es decir, cuanto más contacto tenía el “alumno” con el sujeto, más complicado le resultaba obedecer.
  • Conducta de los compañeros: cuando el sujeto estaba acompañado de dos “profesores” cómplices que se negaban a aplicar las descargas a cierto nivel de intensidad, solo el 10% fueron totalmente obedientes. Sin embargo, cuando los cómplices eran quienes administraban las descargas sin algún tipo de miramientos, el 92% de los sujetos siguieron hasta el final.

Referencias

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