¿Qué es la Introyección?

La introyección es el mecanismo mediante el cual el sujeto internaliza características correspondientes a otra persona.

La introyección está íntimamente ligada con el concepto de identificación propuesto por el psicoanálisis, entendido como el proceso mediante el cual el sujeto adquiere como propias las creencias, ideologías y rasgos de personalidad de otro individuo.

Es decir, características que son inherentes al otro con el que se relaciona, pasan a ser apropiadas mediante la introyección de las mismas.

De este modo, la introyección implica la adquisición de actitudes, comportamientos, emociones y percepciones de personas que resultan importantes o influyentes para el sujeto.

Este mecanismo por el cual el individuo se apropia de las características del otro, opera de modo inconsciente.

A su vez, la introyección fue descrita, desde el psicoanálisis por Sigmund Freud, como un mecanismo de defensa. Éste funciona de manera inconsciente y es por medio del cual las personas se identifican con otras, pudiendo tener esto, efectos negativos o positivos.

Desde esta perspectiva, la introyección es considerada el proceso mediante el cual el sujeto construye su Yo y el Superyó internalizando los rasgos conductuales correspondientes a otro. 

¿Cuáles son los orígenes de la introyección?

El concepto de introyección fue utilizado originalmente por Sándor Ferenczi (1873-1933), médico y psicoanalista de origen húngaro.

Se basaba en la designación el modo en el que el Yo (instancia psíquica relacionada con la consciencia) lo que recibe del mundo exterior lo convierte en objetos de fantasías de índole inconscientes.

Sigmund Freud (1856-1939) médico neurólogo tomó dicho concepto para el desarrollo de su teoría psicoanalítica. Concibió a la introyección como el mecanismo mediante el cual el Yo, tendiente a regirse por el principio de placer, desea introyectarse (en términos de incorporar) todo lo bueno y sacar de sí todo lo malo.

Este concepto también es incorporado y descrito por Melanie Klein (1882-1960) psicoanalista austríaca, quien se refiere a la introyección como la incorporación de los objetos buenos pertenecientes al mundo circundante del sujeto.

La introyección puede ser entendida como una defensa. Este mecanismo de defensa viene a proteger al sujeto ante la angustia de separación.

Ésta se genera, por ejemplo, cuando uno de los progenitores se va. En el niño aparece angustia por dicha ausencia y es mediante la incorporación de las características de esa persona, como el psiquismo evita la angustia ante esa separación.

Esto refiere a un modelo normal de desarrollo. Permite la desvinculación del sujeto con los objetos del mundo exterior, logrando de este modo su autonomía.

La introyección forma parte de la génesis del Superyó (instancia psíquica relacionada a la parte inconsciente del Yo, siendo su mayor crítico y juez).

Es mediante la incorporación de las características paternas, como el Superyó se genera tras la culminación del complejo de Edipo.

Con las características de la figura paterna, tales como sus deseos, amenazas y prohibiciones, son con las que el niño se identifica. De este modo la introyección está íntimamente ligada al concepto de identificación.

Características de la Introyección

La introyección puede contraer características positivas o negativas. Esto va a depender del tipo de comportamientos, actitudes, valores, creencias y rasgos de personalidad que el sujeto adopte del otro, y como los haga propios.

Una persona puede introyectar aspectos positivos de otra. Por ejemplo, los niños que admiran a sus héroes, pueden incorporar alguna de sus características como la bondad, la solidaridad, la ayuda para el menos fuerte o el más débil, entre otras.

Ahora bien, la introyección puede ser negativa e incluso hasta destructiva cuando el sujeto se identifica con el otro de forma extrema. Si este otro es una persona agresiva, mediante la identificación el sujeto introyectará los rasgos agresivos de la misma.

Otro ejemplo en el que la introyección puede tomar características negativas es si el niño ha tenido una infancia o crianza nociva. En este caso, puede que el niño introyecte aspectos negativos de la misma y las consecuencias de ello sean sentimientos poco saludables como la culpa o la incompetencia entre otros.

Otra consecuencia negativa producida por la introyección, es el conflicto interno que puede aparecer cuando el sujeto incorpora conceptos, ideas, o creencias que son incongruentes entre sí.

También, la introyección hace que el sujeto inconscientemente esté prestando más atención a las actitudes, valores, creencias y rasgos de personalidad de las personas que lo rodean, que en lugar de centrarse en sus propios deseos y necesidades.

El término introyección está íntimamente relacionado con el de identificación y el de incorporación.

Ahora bien, desde la perspectiva psicoanalítica, es el cuerpo, es decir, el límite corporal el que constituye la separación entre un interior y un exterior. Entre un mundo interno y un mundo externo. El término de incorporación se relaciona con ello.

La noción de introyección es más amplia. No se trata sólo del interior del cuerpo, sino también, del interior del aparato psíquico.

No debe confundirse la introyección con la  identificación introyectiva. Ésta última hace referencia al momento en el que el sujeto introduce en su Yo, una característica de otra persona a la que encuentra atractiva.

De este modo, el sujeto se siente más cercano a esa persona tanto física como emocionalmente. Teme que la distancia de ésta pueda anular la introyección, principalmente si todavía no está completamente internalizada (incorporada).

Estos aspectos negativos de la introyección pueden convertirla en una introyección limitante, en términos de disfuncionalidad porque impiden al sujeto diferenciar sus propios pensamientos o juicios respecto al de los otros.

Es decir, que éstos están tan interiorizados que el sujeto los ha incorporado como propios, olvidando que pertenecían a alguien más. De este modo, el sujeto es como era el otro, dice lo que el otro decía, perdiendo subjetividad y diferenciación para con ese otro.

Parte de las características internalizadas son meras repeticiones recibidas en el curso de su vida.

Ahora bien, todas las introyecciones efectuadas de manera inconsciente a lo largo de su vida le han servido al sujeto para sobrevivir, independientemente de si estas introyecciones fueron funcionales o no, positivas o negativas.

Referencias

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Licenciada en Psicología, en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Especialización en Terapia Asistida con Perros en TACOP Argentina.

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