
¿Quién fue José de la Serna?
José de la Serna (1770-1832) fue un aristócrata, militar y adiministrador virreinal que ocupó el cargo de virrey del Perú entre 1821 y 1824. Fue el último virrey de ese virreinato. Ese año sus tropas fueron derrotadas en Ayacucho por las fuerzas independentistas lideradas por Bolívar y Sucre. El resultado fue el final del virreinato y del poder colonial español en Sudamérica.
Antes de ser destinado a Perú, De la Serna había tenido una importante carrera en el ejército, con reconocimiento por su papel en la guerra de independencia española. Su lucha contra las tropas napoleónicas fue recompensada con el ascenso a general en jefe del ejército del Alto Perú. Allí obtuvo algunas victorias relevantes, como la conquista de Salta en 1816.
Al conocer la derrota del virreinato en Chile, el militar abandonó el Alto Perú. En esos momentos, San Martín, al mando de su ejército, había cruzado la cordillera de los Andes para independizar el territorio peruano. En 1821, ante la mala situación de las tropas realistas, el virrey Pezuela fue destituido. Su sustituto fue José de la Serna.
El avance de los independentistas obligó al nuevo virrey a trasladar la capital a Cuzco. Allí pudo resistir durante unos años, pero tras la batalla de Ayacucho, en 1824, no tuvo más remedio que capitular. Con esta derrota, España perdió el virreinato del Perú. De la Serna regresó a la península en 1825.
Biografía de José de la Serna
Primeros años
José de la Serna y Martínez de Hinojosa nació en Jerez de la Frontera, España, en 1770, en el seno de una familia acomodada y con buenas relaciones sociales y políticas.
Desde muy joven se dedicó a la carrera militar. En 1782 se trasladó a Segovia para formarse como cadete en la Academia de Artillería. Cinco años después fue ascendido a oficial de artillería, y con solo 20 años tuvo un papel destacado en la defensa del sitio de Ceuta.
En 1791 luchó con el ejército de Cataluña contra las tropas francesas en la guerra del Rosellón. Su papel le valió un nuevo ascenso, esta vez a teniente.
Su siguiente destino fue como oficial de artillería en la Marina. Curiosamente, en esa ocasión fue aliado de los franceses para combatir a los ingleses.
Guerra de independencia española
La invasión napoleónica de España y la llegada al trono de José Bonaparte provocaron la reacción de parte de la sociedad española. Los fieles a Fernando VII organizaron la resistencia en torno a varias juntas de gobierno, algunas de las cuales pudieron reunir tropas para combatir a los invasores.

De la Serna formó parte del ejército organizado por la Junta de Valencia, con el cargo de teniente coronel. Sus primeras misiones fueron la defensa de Valencia y la batalla del río Júcar.
Después fue enviado con su unidad a intentar romper el cerco que los franceses mantenían sobre Zaragoza. A pesar de sus esfuerzos, fue capturado y enviado a Francia como prisionero.
Su cautiverio se prolongó hasta 1812, cuando pudo escapar de la prisión. En su trayecto para regresar a España debió atravesar Suiza, Baviera, Austria, Bulgaria, Moldavia y Macedonia, desde donde llegó a Grecia. Allí embarcó rumbo a Malta, primero, y a las islas Baleares, después. Una vez en la península. fue ascendido a coronel de Artillería.
Rumbo a Perú
De la Serna fue nombrado mariscal en 1815 y enviado al Alto Perú como general del Estado Mayor. Su misión era acabar con las rebeliones independentistas que se sucedían en esa zona del virreinato.
Con ese propósito inició varias campañas militares en los territorios altoperuanos. En esa zona, varios grupos guerrilleros, denominados republiquetas, luchaban por la independencia con el apoyo de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
De la Serna conquistó Jujuy y Salta e intentó llegar hasta Tucumán. Sin embargo, la resistencia de los gauchos de Güemes dificultaba ese último objetivo.
El futuro virrey contaba en esos momentos con más de 7.000 soldados, divididos en caballería e infantería.
Discrepancias con el virrey
El entonces virrey del Perú, Joaquín de Pezuela, encargó a De la Serna en 1817 que intentara de nuevo llegar a Tucumán. Para ello debía utilizar solo las tropas que tenía en el Alto Perú. La intención de Pezuela era que ese avance distrajera al ejército que San Martín estaba reuniendo en Mendoza para invadir Chile.
En un primer momento, José de la Serna se opuso a esa orden. Según su punto de vista, no tenía los recursos necesarios para emprender esa acción. Además, consideraba que las tropas de San Martín estaban demasiado lejos del Alto Perú para que la estrategia surtiera efecto.
Finalmente, debió obedecer la orden del virrey. El resultado fue negativo, tal y como había previsto.
Problemas de salud
El clima y las enfermedades propias de la zona habían afectado negativamente la salud de José de la Serna. Esto, unido a sus diferencias con Pezuela, lo llevó a solicitar su traslado de vuelta a España. El virrey rechazó la petición y De la Serna debió permanecer en Perú.
Expedición Libertadora
El 8 de septiembre de 1820, la Expedición Libertadora, comandada por José de San Martín, desembarcó en la bahía de Paracas. Los patriotas establecieron su cuartel general en Pisco, donde tenían muchos partidarios.
El virrey Pezuela, siguiendo las órdenes de España, que entonces se encontraba en el denominado Trienio Liberal, organizó una reunión con San Martín. El encuentro sucedió en Miraflores el 25 de septiembre de 1820.
La postura del virrey era pedir a San Martín que se sometiera al rey y que jurara la Constitución liberal de 1812. El líder libertador, por su parte, buscaba el reconocimiento de la independencia. Estas posturas tan alejadas explican que la reunión acabara sin acuerdo.
Tras ese fracaso, San Martín ordenó iniciar una nueva campaña militar en la sierra peruana. Su plan era sumar partidarios y obligar a los españoles a que se refugiaran en Lima. Durante esta campaña, dos compañías realistas desertaron y se unieron a los patriotas, lo que supuso un duro golpe para el virreinato.
Virrey del Perú
Para ese momento, la gran mayoría de los mandos españoles que quedaban en Perú consideraban que la labor de Pezuela como virrey era un desastre. Los jefes militares realistas, reunidos en Aznapuquio, decidieron destituirlo y nombrar en su lugar a José de la Serna.
Así, el 29 de enero de 1821, De la Serna se convirtió en capitán general y virrey del Perú. El nombramiento fue aprobado por el gobierno liberal español. El 9 de agosto de 1824, después de que Fernando VII reestableciera la monarquía absolutista, el cargo fue confirmado por el rey.
Conferencia de Punchauca

José de la Serna convocó una nueva reunión con San Martín en la hacienda de Punchauca. El encuentro tuvo lugar el 2 de junio de 1821 y, como había ocurrido en Miraflores, tampoco funcionó.
El 5 de junio de ese mismo año, De la Serna decidió dejar Lima junto con sus tropas. Mientras una unidad, bajo el mando del general José de la Mar, se refugiaba en Callao, el resto del ejército se dirigió a Cuzco. Allí se estableció el nuevo gobierno del virreinato.
San Martín aprovechó para entrar en Lima sin ninguna resistencia. El líder patriota fue recibido, el 10 de julio, con alegría por sus partidarios y con recelo por los realistas. Cinco días más tarde, se firmó el acta de independencia del Estado peruano.
Labor como virrey
La situación del virreinato hizo que José de la Serna dedicara todos sus esfuerzos a combatir y no a gobernar. A pesar de eso, fue el responsable de instalar la primera imprenta en Cuzco y de la publicación de El Depositario, un periódico de gran éxito y que contaba con colaboraciones del propio virrey.
De la Serna pudo resistir en Cuzco tres años, a pesar de que los refuerzos prometidos nunca llegaron. La situación cambió en 1824, cuando uno de sus generales se rebeló en su contra.
Tras esa traición, las tropas de José de la Serna y de Antonio José de Sucre se enfrentaron en la batalla de Ayacucho. La victoria final fue para los patriotas, y el virrey resultó herido de gravedad. Una vez firmada la capitulación, De la Serna abandonó Perú y regresó a España.
Vuelta a España
Una vez recuperado de las heridas sufridas en Ayacucho, en enero de 1825 José de la Serna embarcó en un barco francés para llegar a Europa.
En España tuvo que comparecer ante algunos tribunales militares para dar cuentas de sus acciones. Todos esos tribunales dieron la razón a De la Serna, que fue incluso recompensado por el rey con el título de conde de los Andes. También recibió una carta de felicitación del propio Simón Bolívar, en la que reconocía su heroísmo.
José de la Serna falleció en junio de 1832, en Cádiz, a los 62 años, sin descendencia. Sus antiguos compañeros de armas le rindieron honores en el funeral.