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Cultura general y sociedad » Las leyendas y mitos ecuatorianos más conocidos

Las leyendas y mitos ecuatorianos más conocidos

Ruinas de Pumapungo, Cuenca. Fuente: Ymblanter, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons

¿Qué son las leyendas y mitos ecuatorianos más conocidos?

Las leyendas y mitos ecuatorianos más conocidos son historias folclóricas que varían según la región, como la Cantuña, la doncella de Pumapungo, la princesa triste de Santa Ana, o el demonio del barranco.

Estos relatos mezclan folclore andino, cultura española e historias indígenas, generando un sincretismo cultural muy interesante que se ha transmitido oralmente de generación en generación.

Leyendas y mitos ecuatorianos

Sierra

1. Cantuña y su pacto con el diablo

Cantuña era un respetado indígena en los tiempos coloniales, a quien se le encomendó la construcción del atrio de la iglesia de San Francisco en Quito.

La paga por dicha labor era muy buena, pero la condición era que debía realizarse en el menor tiempo posible. Cantuña entonces decidió vender su alma al diablo con la condición de que todas las piedras del atrio estuvieran allí puestas antes de que salieran los primeros rayos del sol.

Este grabó en una piedra que cualquier persona que la tocara reconocería únicamente a Dios. Tres pequeños demonios que trabajaban esa noche no pudieron tocar la piedra y dejaron incompleta la construcción.

Cuando el diablo llegó para llevarse el alma de Cantuña, este reclamó que la obra no había sido completada, y que por tanto, no se podía cumplir el trato, ganando su alma de vuelta.

2. La doncella de Pumapungo

Pumapungo, localizado en Cuenca, era el destino de descanso preferido por los emperadores incas. Este lugar estaba impresionantemente decorado y hoy en día es posible visitar sus ruinas. El lugar tenía una fuente sagrada, que usaba exclusivamente el emperador.

También le atendían unas doncellas, conocidas como las vírgenes del Sol, criadas desde pequeñas en distintas artes y habilidades que usaban para entretener a los emperadores.

Nina era una de las vírgenes del Sol residentes en Pumapungo y aunque estaba prohibido, se enamoró de uno de los sacerdotes del templo. La pareja solía reunirse en las noches de luna llena en los jardines.

Cuando el emperador se enteró de la relación, mandó a matar al sacerdote, pero prohibió informarle a Nina de ello.

La doncella, al ver que su amante no acudía a sus encuentros, finalmente murió de pena. Se dice que hoy en día en las mismas noches de luna llena se puede oír su lamento entre las ruinas.

3. El Guagua Auca

Dicen que el Guagua Auca es un demonio creado por el alma de un niño que nació y murió sin bautizarse. Este aterra a borrachines en los caminos a altas horas de la noche. Se manifiesta con un chillido incesante que desespera a cualquiera.

Los incautos sin saberlo buscan el origen del chillido hasta que encuentran lo que parece ser un niño envuelto en una manta. Más tarde, descubren que la fisionomía del supuesto niño cambia y se dan cuenta de que en realidad estaban cargando a un demonio.

Cuentan que muchos han sido encontrados muertos y con espuma en la boca como resultado del encuentro con el Guagua Auca.

4. Los orígenes de los cañaris

Los cañaris eran un pueblo asentado a lo largo de las provincias de Azuay y de Cañar. El término cañari alude a los descendientes de la culebra y la guacamaya, lo que da una pista sobre la leyenda que se ha formado sobre sus orígenes.

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Según cuentan, en aquellas tierras Pachamama mandó un diluvio que cubrió hasta la cima de la montaña más alta. Todo se destruyó y solo dos hermanos sobrevivieron, quienes vivieron en la cima esperando a que el nivel del agua bajara.

A punto de morir de hambre, los hermanos descubrieron una cueva donde había comida. Al día siguiente volvieron y de nuevo apareció comida. No entendían cómo llegaba hasta allí, hasta que un día se percataron de que dos mujeres, con forma de guacamaya, eran las que dejaban allí el alimento cada día.

Los hermanos y las guacamayas se enamoraron y tuvieron muchos hijos, siendo los primeros pobladores del Cañar moderno.

5. La veleta de la catedral de Quito

Durante la Colonia, en Quito, vivía en la ciudad un poderoso caballero lleno de riquezas, pero también de orgullo y prepotencia. No dudaba en insultar o despreciar a quien se cruzase por su camino, ya que se sentía el hombre más importante del mundo.

Tanto era su desprecio por todo, que un día, volviendo borracho a su casa, se detuvo frente a la majestuosa veleta con forma de gallo de la catedral de Quito. La observó y de su boca solo salieron barbaridades como “¡ese gallo es patético!”, “¡Menuda broma de gallo!” o “Es más bien un gallito en vez de gallo”.

Para sorpresa del caballero, el gallo cobró vida y se descolgó de la veleta, atacándole ferozmente. Le hirió por todas partes y luego volvió a su posición original.

A la mañana siguiente, el hombre despertó con marcas de picotazos y sangre en el cuerpo. No supo si fue verdad o producto de su imaginación por los efectos del alcohol, pero desde entonces no volvió a pasar por delante de la catedral ni volvió a humillar a nadie más.

6. Atahualpa

Atahualpa es uno de los emperadores incas más conocidos de la historia. Por un lado, por ser el último antes de la llegada de los españoles, y por otro, por sus salvajes y sangrientos actos de batalla.

Fue su padre quien le enseñó a ser sanguinario, enseñándole desde joven el arte de la guerra y técnicas de caza.

Precisamente, durante su infancia, Atahualpa merodeaba los bosques de Cuzco para cazar algún animal. Al rato se cruzó en su camino un hermoso guacamayo que se posó tranquilamente en un árbol. Atahualpa pensó que sería una buena pieza y no paró hasta que lo mató.

Orgulloso, volvió a casa para mostrarle el trofeo a su padre, a sabiendas de que era una especie difícil de conseguir. Pero justo antes, Atahualpa se encontró con su madre, la reina Pacha, quien le dio una hermosa lección: “Al enemigo solo se le ataca en la guerra, ya que posee armas para poder defenderse”. Luego, tomó el loro y le hizo un tocado a su hijo para que siempre recordara aquellas palabras. 

Costeras

7. La princesa triste de Santa Ana

En el área de lo que hoy es Guayaquil, había un rey que amasaba una gran riqueza en sus fortalezas. La hija del rey cayó enferma y no había cura para su mal.

Un día, apareció un hechicero ante el rey y ofreció curar a la princesa a cambio de toda la fortuna que poseía. Ante la negativa del rey, un hechizo cayó sobre las tierras, condenando a su pueblo a la desaparición.

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Siglos después, cuando uno de los expedicionarios españoles escalaba uno de los cerros de la zona, se encontró con una hermosa princesa que le dio dos opciones: le ofreció una hermosa ciudad llena de oro o ser una esposa devota y fiel para él.

El español decidió optar por la ciudad de oro, y ante esto la princesa decidió lanzar una maldición sobre él. Pero el español comenzó a rezarle a la Virgen de Santa Ana, y ella efectivamente lo rescató. Por eso el cerro donde fue fundada Guayaquil se llamó Santa Ana.

8. El demonio del barranco

Hay un demonio que vive en los barrancos cerca de los ríos, siempre buscando casas construidas en los bordes para halarlas hacia el río.

Cuentan que una noche, el demonio se disfrazó de un hombre apuesto y encantador y en su intento por tumbar la casa con sus habitantes que había dentro, hechizó a la familia para que se durmieran en el momento.

Uno de los niños logró ocultarse debajo de una silla y huyó, y fue a buscar un sacerdote. Este, con sus rezos, logró salvar la casa y la familia entera.

9. El duende

Es una criatura mítica de distintas regiones del Ecuador que habita los bosques y las junglas del país. Suele reposar sobre grandes rocas en los ríos y se le describe vistiendo un gran sombrero y ropas oscuras.

Este personaje se suele enamorar de jóvenes hermosas a las que comienza a seguir. Llama su atención al arrojar piedras o con silbidos y se muestra celoso cuando las parejas de estas aparecen.

Algunos piensan que no son duendes aislados, sino una comunidad que se distribuye a lo largo de cuevas, desfiladeros y ríos.

10. La dama de Guayaquil

Esta leyenda se extendió a principios del siglo XVIII y sigue vigente en la cultura popular ecuatoriana. 

Cuenta la historia de cómo una mujer elegante, con vestido negro y velo en la cara, se aparecía a los hombres que a medianoche rondaban las calles borrachos. La mujer, misteriosa y atractiva, llamaba la atención de los hombres por su dulce fragancia.

Ellos caminaban tras ella, pero nunca conseguían alcanzarla. Callejeaban hasta que ella se detenía a escasos metros del cementerio general. En ese momento, la mujer se daba la vuelta y, al quitarse el velo, la fragancia se convertía en un olor nauseabundo y su bella cara se convertía en calavera.

Los borrachos entraban en shock y empezaban a convulsionar en el suelo hasta que fallecían. Era su castigo por ser tunantes, borrachos e infieles a sus esposas.

11. Umiña, la diosa manteña

Umiña era la hija de una sacerdotisa y un cacique de una región costera de Manta. La joven era muy reconocida en el pueblo por sus increíbles ojos verdes, nada comúnes entre los nativos.

Por desgracia, Umiña vio cómo su madre era asesinada y su padre también moría en condiciones extrañas. Ella también fue asesinada cruelmente por una orden de su madrasta, una bruja que le extrajo su corazón. Se dice que quizás también asesinó al padre de Umiña.

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La leyenda cuenta que el corazón de Umiña se transformó en una hermosa y gran esmeralda roja. Al enterarse el pueblo del milagro, veneraron la piedra y construyeron templos en su honor. Aseguran que aquellos que tocaron la piedra sanaron sus dolencias.

Amazonas

12. Kuartam el sapo

Este mito cuenta la historia de un cazador shuar que se internó en el bosque. Su esposa le había advertido que no se burlara del sonido que emite un sapo, de llegárselo a encontrar.

Efectivamente, el cazador en su rutina se topó con el particular sonido y empezó a imitarlo en tono de burla. El sapo, molesto, se transformó en un puma y se comió parte del hombre.

La esposa, al enterarse de lo sucedido, decidió vengarse y encontrar al sapo. Una vez que lo halló, tumbó el árbol en el que se encontraba, matando al anfibio. En su interior la mujer encontró los restos de su marido.

13. Etsa y el demonio Iwia

Iwia era un demonio que solía atormentar al pueblo shuar en la selva. Un día devoró a todos los miembros de una familia, con excepción de un pequeño niño (Etsa). Lo llevó a su guarida, donde lo crió y le hizo creer que era su padre.

Etsa creció y su tarea era proveer pájaros a Iwia como postre. Un día se percató de que ya no quedaban más aves en el bosque y se hizo amigo de una paloma llamada Yapankam.

Esta le contó lo que había sucedido con sus padres y le dijo que la manera de devolver las aves a la selva era introducir las plumas en la cerbatana y soplar. Así hizo Etsa y decidió matar al demonio para liberar a las aves de su yugo.

14. Nunkui y la yuca

Los shuar habían consumido todos los recursos de las llanuras que habitaban. Un día Nunkui, la madre tierra, le ofreció al pueblo a su hija como regalo. Les advirtió que, si cuidaban de ella, les proveería de alimentos de toda clase, pero que si la llegaban a maltratar sufrirían de nuevo de hambre.

Los shuar aceptaron y pudieron encontrar gran cantidad de alimentos a su disposición. Un día los niños de la comunidad maltrataron a la niña y, en castigo, la tierra se tragó los alimentos. Por eso, hoy, cultivos como la yuca tienen que ser buscados debajo de la tierra.

Galápagos

15. El muro de las lágrimas de la isla Isabela

A 5 kilómetros de Puerto Villamil, en la isla Isabela de las islas Galápagos, se encuentra un sitio histórico conocido como el muro de las lágrimas. Fue construido entre 1945 y 1959 por prisioneros enviados a pagar sus penas en la isla.

La pared tiene cerca de 25 metros de altura y se dice que causó la muerte de muchos durante su construcción.

Los habitantes de la isla dicen que cuando la niebla se asienta sobre el lugar, durante el crepúsculo o la noche, pueden oírse débiles lamentos. Otros dicen que los fantasmas de algunos prisioneros se pueden ver en el camino que conduce al sitio.

Temas de interés

Leyendas de Guayaquil.

Leyendas de la costa ecuatoriana.

Leyendas de Perú.

Leyendas venezolanas.

Leyendas mexicanas.

Leyendas de Guatemala.

Leyendas colombianas.

Leyendas argentinas.

Cita este artículo

Lifeder. (20 de abril de 2026). Las leyendas y mitos ecuatorianos más conocidos. Recuperado de: https://www.lifeder.com/leyendas-ecuatorianas/.

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Por Alberto Cajal

Licenciado en Magisterio. Maestro de Instituto. Me encanta leer, la ciencia y escribir sobre lo que conozco y sobre cosas nuevas que aprender.
Última edición el 20 de abril de 2026.

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