Liderazgo formal: características, ventajas y desventajas

El liderazgo formal es una forma de dirigir un equipo en el que la persona responsable del mismo es designada de forma oficial. Se da en todas aquellas situaciones en las que un individuo tiene una posición de poder dentro de un grupo; por ejemplo, en el caso de un maestro de escuela o el presidente de una compañía.

Un líder formal puede adoptar cualquier tipo de liderazgo para llevar a cabo su labor. La única característica necesaria para considerar que un dirigente entra dentro de esta categoría es que su posición de poder no haya surgido de manera espontánea.

Fuente: pixabay.com

El opuesto a esta forma de dirección de equipos es el liderazgo informal. Este se da cuando una persona adquiere cierto poder dentro de un grupo sin tener realmente una posición reconocida. A menudo, los equipos tienen tanto un líder formal como otro informal, lo que puede dar lugar a todo tipo de conflictos.

En este artículo veremos cuáles son algunas de las características más importantes de los líderes formales. Además, también estudiaremos sus ventajas e inconvenientes más destacados, y cuáles son sus diferencias con los líderes informales o naturales.

Características

Posición de poder reconocida

La característica que define a los líderes formales es que su control sobre un grupo ha sido establecido de manera externa. Estos dirigentes forman parte de la jerarquía explícita del entorno en el que se mueven.

A menudo, los líderes formales alcanzan su posición en función a sus títulos, experiencias previas o capacidades laborales. Suelen aparecer en entornos estructurados, como en el caso de empresas, asociaciones o equipos de trabajo. Sin embargo, también puede crearse la figura del dirigente en otros entornos menos convencionales.

Control sobre sus subordinados

Una de las principales limitaciones con las que se encuentran los líderes naturales es que no tienen realmente ningún poder sobre sus compañeros.

Debido a ello, tienen que servirse de su carisma y capacidad de convicción para que los demás hagan lo que ellos quieren. Por el contrario, los líderes formales no tienen este problema.

Al tener una posición de poder explícita, una persona con liderazgo formal tiene el control sobre las personas sobre las que manda. En una empresa, por ejemplo, el CEO puede despedir a alguien que no se comporte como él quiere; o un profesor de instituto, otro ejemplo de este tipo de liderazgo, puede expulsar a uno de sus alumnos.

Existencia de una jerarquía

En todos los entornos en los que se da la figura del líder formal, es necesario que exista una jerarquía explícita. Por lo tanto, en la mayoría de ocasiones se suele generar cierta distancia entre el dirigente y sus subordinados; estos no pueden llegar a conectar de forma demasiado cercana, algo que sí ocurre en el caso del liderazgo natural.

Ventajas

El liderazgo formal cuentas con ciertos puntos a su favor, que hacen que sea más útil en ciertas situaciones que las formas de dirección que surgen de manera espontánea. A continuación veremos cuáles son sus principales ventajas.

Control sobre los subordinados

El poder de los líderes formales viene impuesto de forma externa, por lo que estos tienen la capacidad de hacer que los miembros de su equipo sigan la dirección que ellos les marcan.

Esto puede ser una gran ventaja en ciertas situaciones, en las que los empleados no conocen demasiado bien una materia en la que el dirigente es experto.

Sencillez a la hora de dirigir

Para que una persona alcance una posición de liderazgo de manera natural, tiene que tener una serie de características de personalidad muy concretas. El problema es que no demasiados individuos las poseen, por lo que estas situaciones no son muy frecuentes.

Por el contrario, los líderes formales no tienen por qué ser demasiado expertos a la hora de dirigir equipos. Generalmente, tan solo necesitan tener conocimientos amplios sobre el campo en el que están trabajando; la obediencia de sus subordinados se producirá debido a la jerarquía, y no por la personalidad del dirigente.

Mayor facilidad para alcanzar objetivos

Los líderes formales normalmente tienen un grado muy alto de control sobre las actividades de sus subordinados. Debido a ello, los equipos que cuentan con esta figura normalmente consiguen alcanzar los objetivos que se proponen de manera más sencilla que aquellos que no los tienen.

Desventajas

Sin embargo, contar con un líder formal no siempre tiene por qué ser bueno. Esta forma de liderazgo también cuenta con una serie de desventajas, que hacen que pueda llegar a ser contraproducente en algunas situaciones. A continuación veremos las más importantes.

Desmotivación

La mayoría de personas no responden demasiado bien cuando se les impone lo que deben hacer de manera externa. Por eso, aunque contar con un líder formal pueda ayudar a los objetivos de un equipo o empresa, también puede hacer que los empleados tengan un estado de ánimo mucho más negativo.

Mayor probabilidad de tiranía

Aunque esto no ocurre siempre, muchos líderes formales se centran demasiado en el poder que tienen sobre su equipo, y esperan que los demás les obedezcan sin rechistar o hacer preguntas.

Esto puede llegar a generar un gran malestar en un grupo de trabajo, además de todo tipo de conflictos internos.

Falta de comunicación

Por último, la existencia de una jerarquía explícita normalmente provoca que en los grupos con liderazgo formal se cree un distanciamiento entre el dirigente y los subordinados.

Debido a ello, pueden aparecer problemas que el líder no se moleste en resolver, debido a que es incapaz de comprenderlos.

Diferencias con liderazgo natural

La forma de liderazgo opuesta a la formal es la conocida como informal o natural. En las situaciones en las que se da, una persona consigue el poder dentro de un grupo no como consecuencia de una jerarquía impuesta de manera externa, sino por sus propias características personales.

Los líderes naturales tienden a ser más carismáticos, generan una mayor conexión entre los miembros del equipo, y fomentan la motivación y la comunicación. Sin embargo, pueden no ser tan efectivos a la hora de cumplir con objetivos concretos, por lo que no son adecuados para todas las situaciones.

Es importante señalar que, aunque esto no es común, un líder formal puede tener las características que hagan que sea también un dirigente natural.

En estos casos, el equipo cuenta con lo mejor de ambos mundos: una persona capaz de hacer cumplir los objetivos propuestos, pero que entiende a los empleados y es capaz de comunicarse con ellos de manera efectiva.

Referencias

  1. “Best Leadership: Formal vs. Informal Leaders” en: Tough Nickel. Recuperado en: 1 Diciembre 2018 de Tough Nickel: toughnickel.com.
  2. “A Comparative Analysis of Formal Vs. Informal Leading” en: Chron. Recuperado en: 1 Diciembre 2018 de Chron: smallbusiness.chron.com.
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  4. “Difference between informal and formal leader” en: Career Trend. Recuperado en: 1 Diciembre 2018 de Career Trend: careertrend.com.
  5. “Differences Between Formal & Informal Leaders: The Advantages Associated With Each” en: Bright Hub PM. Recuperado en: 1 Diciembre 2018 de Bright Hub PM: brighthubpm.com.
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Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

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