
¿Qué es el lóbulo parietal?
El lóbulo parietal es uno de los seis grandes lóbulos que conforman la corteza cerebral. Se localiza en la zona interior del encéfalo, justo bajo el hueso parietal.
Esta región de la corteza cerebral se divide en dos grandes estructuras. Una en el hemisferio izquierdo y otra en el derecho. Los dos lóbulos parietales resultan prácticamente simétricos y presentan un funcionamiento similar.
El lóbulo parietal destaca por su función de integración, ya que recibe estímulos referentes al tacto, calor, frío, presión, dolor y el equilibrio, que provienen de múltiples regiones del encéfalo.
Las lesiones allí suelen provocar anestesia en el brazo y la pierna del lado apuesto. Es decir, si se lesiona el lóbulo parietal del hemisferio derecho, se puede experimentar anestesia en el brazo y la pierna izquierda.
Asimismo, al desempeñar otras muchas actividades neuronales, las lesiones del lóbulo parietal también se han relacionado con alteraciones en la capacidad para leer, realizar cálculos matemáticos y otro tipo de actividades cognitivas.
Características del lóbulo parietal
– Ubicación. Se encuentra detrás del lóbulo frontal y delante del lóbulo occipital, por encima del lóbulo temporal.
– Procesamiento sensorial. Es responsable de recibir e interpretar información de los sentidos, especialmente del tacto, presión, temperatura y dolor.
– Integración de la información. Combina información de diferentes sentidos para formar una percepción coherente del entorno.
– Orientación espacial. Participa en la percepción del espacio, ayudando a ubicar el propio cuerpo y los objetos alrededor.
– Esquema corporal. Permite reconocer la posición y movimiento del cuerpo (propiocepción).
– Relación con el lenguaje y el cálculo. En el hemisferio dominante, interviene en funciones como la lectura, escritura y habilidades matemáticas.
– Coordinación visomotora. Ayuda a coordinar la vista con los movimientos del cuerpo, como al alcanzar objetos.
– División funcional. Se divide en áreas como la corteza somatosensorial primaria y áreas de asociación que procesan información más compleja.
Funciones del lóbulo parietal
- Integración y procesamiento de la información sensorial. Posee una de las mayores áreas de asociación de todo el cerebro. Esta estructura se encarga de combinar e integrar la información que proviene de todas las áreas del cuerpo, lo que permite organizar los elementos captados y desarrollados por distintas estructuras cerebrales y constituir información nueva a raíz de la integración de todos los datos disponibles. Por este motivo, la creación de conceptos abstractos se da en parte gracias al lóbulo parietal, ya que permite generar distintas ideas a partir de los elementos informativos captados por distintos sentidos y elaborados por diversas estructuras cerebrales. Por ejemplo, participa en el desarrollo de la idea de lo que es una planta gracias a la integración de la información recibida por el tacto, el olor, la apariencia o el movimiento, así como la participación de pensamientos y creencias previas almacenadas en la memoria. El lóbulo parietal no solo participa en procesos de integración de datos acerca del mundo o elementos externos, sino que también lleva a cabo actividades importantes sobre la información de cómo uno mismo se relaciona con el mundo en tiempo real, pues también integra información más abstracta y compleja que abarca tanto elementos sensitivos externos como elementos sensitivos internos. En este sentido, unifica los datos que provienen de los músculos, gracias a los cuales la persona es capaz de generar una idea acerca de la posición física y la postura en la que se encuentra. En definitiva, permite el desarrollo de la capacidad sensorial de reconocer las sensaciones del organismo.
- Procesamiento de la información analítica. Trabaja con los símbolos y la aritmética. Esta actividad se efectúa conjuntamente con la función anterior. En este sentido, se encarga de integrar todos los elementos informativos y desarrollar la imaginación de una secuencia de unidades con las que, posteriormente, trabajar matemáticamente.
- Procesamiento de la información simbólica. Finalmente, permite el desarrollo de la información simbólica. En este caso, también juega un papel primordial la integración y elaboración de la información sensorial. A partir de la conjunción de múltiples tipos de datos informativos, el cerebro es capaz de iniciar el pensamiento simbólico.
Anatomía del lóbulo parietal
Los lóbulos parietales son estructuras que proporcionan los mecanismos corticales que perciben estímulos somatosensoriales.
Esta estructura está conectada con muchas otras regiones encefálicas que le envían estímulos de distinta índole. Cuando los estímulos alcanzan el lóbulo parietal, este se encarga de integrarlos con la memoria y las experiencias pasadas, así como con otras percepciones sensoriales aferentes.
Este funcionamiento permite generar el reconocimiento de los eventos somáticos y extracorporales de la persona. Asimismo, la actividad del lóbulo parietal contribuye en funciones como la atención y el desarrollo de mapas mentales.
Anatómicamente se divide en tres grandes áreas: el área somatosensorial primaria, el área sensorial y el área asociativa sensorial.
- Área somatosensorial primaria. El área somatosensorial primaria (o área 3-1-2) es una región que se ubica inmediatamente después de la cisura de Rolando, es decir, de la región que limita con el lóbulo frontal. Forma parte de la circunvolución parietal ascendente y se caracteriza por recibir información desde los núcleos talámicos del lado opuesto del cuerpo. Presenta un patrón somatotópico organizado que se denomina homúnculo sensitivo, un patrón de funcionamiento que resulta proporcional a las sensaciones que codifica. Es decir, el área somatosensorial primaria contiene múltiples regiones y cada una de ellas se encarga de desarrollar unas sensaciones determinadas. En función de la intensidad sensitiva de las sensaciones, la región específica del área somatosensorial será más grande o más pequeña. Por ejemplo, la mano posee una gran región sensitiva dentro del área somatosensorial primaria, ya que en esta región hay un gran número de receptores sensoriales. La información sensorial que proviene de los músculos y las articulaciones del cuerpo, la cual resulta importante para la propiocepción de los miembros, se proyecta en el área 3a del área somatosensorial primaria. El área 1 de esta región del lóbulo parietal tiene como función principal procesar la información que proviene de la piel (área 3b), mientras que el área 2 se encarga de combinar la información que proviene de las áreas 3 y 1. Por otro lado, el área 1 del lóbulo parietal se encarga de proyectar a otras áreas del mismo lóbulo (la 5 y la 7), áreas secundarias que facilitan el aprendizaje, constituir la imagen corporal y planificar los movimientos en el espacio extrapersonal. El área somestésica primaria se denomina corteza somatomotora, ya que el 80% de sus estimulaciones producen respuestas sensitivas, mientras que el 20% genera respuestas motoras. Finalmente, esta área del lóbulo parietal contiene las propiedades críticas que permiten el desarrollo del reconocimiento de las regiones del cuerpo en el espacio. Asimismo, permiten identificar la posición de los estímulos, discriminar las diferencias de peso de los objetos levantados, discriminar los diferentes estímulos sensoriales y abstraer la naturaleza de los objetos mediante sus cualidades táctiles.
- Área secundaria. El área secundaria (o área 40) es una región del lóbulo parietal encargada principalmente de transmitir e integrar aspectos detallados de la información sensitiva. De hecho, la lesión de esta área suele causar una pérdida bilateral de los aspectos sutiles y finos de la sensibilidad. Por otro lado, el área secundaria se encarga de desarrollar el esquema corporal. Finalmente, la conciencia de varias modalidades sensoriales puede entrar en la esfera mental a través de centros subcorticales y de la corteza del giro postcentral o área 40.

- Área asociativa sensorial. Está formada por las áreas 5 y 7 del lóbulo parietal. Esta región se ubica en la circunvolución parietal superior del lóbulo. El área asociativa sensorial se encarga de programar las actividades motrices del organismo. Concretamente, juega un papel fundamental en el desarrollo de las actividades relacionadas con la proyección del brazo hacia un blanco visual y en las acciones de manipulación manual. Elabora un sistema de referencia espacial que se utiliza para conducir movimientos del cuerpo en combinación con las sensaciones visuales y somatosensitivas. Asimismo, estas regiones se caracterizan por participar activamente en la elaboración del esquema corporal.
Lesiones en el lóbulo parietal
Las lesiones en esta estructura cerebral suelen generar afecciones relacionadas con el funcionamiento de los sentidos perceptivos y el desarrollo de actividades cognitivas.
Los síntomas originados difieren notablemente en función de si se daña el lóbulo parietal del hemisferio derecho o izquierdo.
- Lesiones en el hemisferio izquierdo. Las lesiones en la circunvolución angular del hemisferio izquierdo pueden causar una patología conocida como síndrome de Gerstmann. Este síndrome suele estar causado por lesiones en la corteza parietal posterior (áreas 7 y 40) y sus síntomas principales son la incapacidad para nombrar y localizar partes del cuerpo.
- Lesiones en el hemisferio derecho. Las lesiones en el lóbulo parietal derecho generan negligencia contralateral, suelen asociarse a la anosognosia (falta de conciencia de enfermedad), la anosodiaforia (indiferencia frente a la enfermedad) y la hemiasomatognosia (sensación de no pertenencia al propio cuerpo). Asimismo, las lesiones en esta región suelen producir apraxias ideomotoras (imposibilidad de llevar a cabo un acto motor bajo el comando verbal), apraxias ideatorias (incapacidad de manejar objetos), dispraxia somatoespacial o asimbolia del dolor.
Referencias
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- Junqué, C.I., Barroso, J. Neuropsicología. Ed. Síntesis.
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- Snell, R.S. Neuroanatomía Clínica. 6ª Edición. Editorial Medica Panamericana.
- Tirapu Ustárroz, J., Ríos Lago, M., Maestú Unturbe, F. Manual de Neuropsicología. Viguera Editores.