
¿Quién fue Luis Walter Álvarez?
Luis Walter Álvarez (1911-1988) fue un físico experimental estadounidense de origen español que desarrolló sus conocimientos en diversos campos de la ciencia. Participó en el Proyecto Manhattan, donde se desarrolló la bomba atómica.
Su reconocimiento profesional más importante fue cuando obtuvo el premio Nobel de física 1968 por su aporte a la cámara de burbujas para la detección de partículas subatómicas. Además, fue miembro de distintas academias científicas de renombre internacional.
Trabajó en proyectos tan distintos como la investigación del asesinato del presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, el análisis de las cámaras secretas de las pirámides de Egipto y la causa de la extinción de los dinosaurios.
Biografía de Luis Walter Álvarez
Nació el 13 de junio de 1911 en San Francisco, Estados Unidos. Sus padres fueron Walter Clement y Harriet Smyth.
Perteneció a una familia de prominentes científicos e investigadores. Su abuelo paterno, Luis F. Álvarez, llegó a Estados Unidos desde Asturias, España, y fue conocido por su método para el diagnóstico de la lepra macular.
Su padre, Walter Clement, adquirió una muy buena reputación como médico, escritor y científico experimental. De hecho, un síndrome psicogénico de naturaleza neurótica fue bautizado con su nombre.
Estudios y primeras investigaciones
Contrario a lo que pudo esperarse, Luis Walter Álvarez no eligió la medicina como su padre y su abuelo. En 1928 comenzó a estudiar física en la Universidad de Chicago, de donde egresó en 1932.
En esa época trabajó en el laboratorio del Nobel de física Arthur Compton (1892-1962), ayudándolo en sus estudios sobre rayos cósmicos, sin saber que estos conocimientos le servirían de gran ayuda 40 años después, en otra importante investigación.
Tras estudiar una maestría en 1934 y un doctorado en 1936, se trasladó al laboratorio de radiación de la Universidad de California, donde continuó desarrollando sus experimentos.
Desde el inicio de su carrera, Álvarez produjo innovaciones. En 1937 creó un dispositivo para observar directamente el proceso de captura de electrones K, vinculados a la física nuclear. En 1939, junto a su colega Felix Bloch (1905-1983), hizo la primera medición del estado magnético del neutrón.
Al siguiente año comenzó a trabajar en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde diseñó un sistema de radar para que los pilotos civiles y militares pudieran aterrizar en condiciones de poca o nula visibilidad.
En 1943 laboró en el Laboratorio de Metalurgia de la Universidad de Chicago y, ese mismo año, fue invitado a formar parte del equipo responsable de las bombas nucleares que dieron fin a la II Guerra Mundial.
El Proyecto Manhattan
En 1943 fue invitado a participar de manera secreta en el Proyecto Manhattan, contribuyendo con la elaboración de los mecanismos de detonación de la bomba de uranio lanzada sobre Hiroshima y la de plutonio arrojada sobre Nagasaki, Japón.
Álvarez estuvo presente durante el lanzamiento de ambos artefactos, a bordo de un avión que viajaba unos kilómetros detrás de los bombarderos.
En ese momento, el trabajo de Álvarez consistió en la observación científica, midiendo la fuerza de la onda expansiva para calcular la energía liberada.
Arrepentimiento
El día del lanzamiento de una de las bombas, no se sabe con certeza cuál de ellas, Álvarez escribió una carta a su hijo de 4 años, Walter Álvarez, en la que expresó su pesar por las muertes causadas por las detonaciones:
“… Los remordimientos que tengo por formar parte de una misión para matar y mutilar a miles de civiles japoneses esta mañana están mitigados por la esperanza de que esta arma mortífera que hemos creado puede reunir a las naciones del mundo y prevenir guerras futuras”.
Aportes y proyectos de Luis Walter Álvarez
Tiempos de paz
Al término de la II Guerra Mundial, comenzó a impartir clases de física experimental a tiempo completo en la Universidad de California, donde luego, en 1978, sería nombrado profesor emérito.
De 1946 a 1947 trabajó en la creación del primer acelerador de partículas lineal de protones y ya no volvería a usar sus conocimientos para el desarrollo de armas de guerra.
La cámara de burbujas
En 1953 conoció al científico Donald Glasser (1926-2013), quien para entonces había inventado una cámara de burbujas que usaba éter a muy baja temperatura con el objetivo de rastrear partículas subatómicas invisibles.
En 1956 Álvarez hizo una importante contribución a la cámara de burbujas al sustituir el éter por hidrógeno líquido, lo que aportó una temperatura aún más baja al experimento.
La modificación de Álvarez permitió descubrir una nueva colección de partículas subatómicas que reveló información fundamental sobre la composición del átomo.
La cámara de burbujas hizo merecedor a Glasser del premio Nobel de física en 1960 y ocho años después, el aporte de Álvarez también fue reconocido al ganar el Nobel de física en 1968.
Investigando a Kennedy
Una de las curiosas contribuciones de Luis Walter Álvarez al mundo fue su participación en la investigación del asesinato del presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, ocurrida en 1963.
El científico analizó las imágenes del atentado y aportó su punto de vista sobre el momento exacto en el que se realizaron los disparos, entre otros aspectos del caso.
Conociendo el interior de las pirámides
En 1967, Álvarez se interesó por descubrir la posible existencia de cámaras secretas en la pirámide de Kefrén en Egipto. Hasta ese momento solo se conocían las encontradas en las pirámides de Seneferu y Keops.
El científico descartó el uso de rayos X debido al grosor de las paredes y utilizó, en cambio, rayos cósmicos, una técnica que había estudiado décadas antes con el científico Arthur Compton.
Aunque no encontró las cámaras secretas que buscaba, su investigación permitió que los arqueólogos conocieran mucho más acerca del volumen de estas obras milenarias.
La hipótesis de Luis Walter Álvarez
Su última investigación la realizó en 1981 en compañía de su hijo, el geólogo Walter Álvarez, y los químicos Frank Asaro y Helen Michel. Este equipo propuso que la caída de un asteroide o meteorito fue el causante de la extinción de los dinosaurios.
Usualmente, este evento era descrito como un acontecimiento ocurrido de manera gradual atribuido a cambios climáticos, pero la “Hipótesis de Álvarez”, como fue bautizada la propuesta, llegó poner en duda cualquier otra teoría.
Los científicos tomaron muestras de la Tierra que databan de 65 millones de años y en las que había presencia de iridio 160 veces más de lo normal. Las concentraciones de este elemento son habitualmente más altas en meteoritos y no en el suelo del planeta, de allí la consideración de que un objeto extraterrestre acabó con la vida de los dinosaurios.
Sin embargo, para el momento de la investigación no habían descubierto un cráter que correspondiera al evento cataclísmico descrito por Álvarez y su equipo, que según sus cálculos debía tener al menos 100 kilómetros de extensión y varios de profundidad.
En 1986, un equipo de científicos logró determinar que el cráter Chicxulub, ubicado en la península de Yucatán, México, medía 180 kilómetros de extensión y 20 kilómetros de profundidad. Un tipo de cráter que apoyaba la Hipótesis Álvarez.
Muerte de Luis Walter Álvarez
Luis Walter Álvarez falleció el 1 de septiembre de 1988 en Berkeley, California, luego de una larga vida de destacados inventos y aportes científicos que cambiaron en muchos aspectos la forma de ver el mundo.
Referencias
- Luis Álvarez. Recuperado de nobelprize.org.
- Trower, P. Luis Walter Álvarez: 1911-1988. Recuperado de nasonline.org.
- García, G. Los Álvarez, una saga científica con raíces asturianas. Recuperado de agenciasinc.es.
- Luis Walter Álvarez. Recuperado de invent.org.
- Warmflash, D. Luis Walter Álvarez: Descubriendo secretos del átomo y la vida en la tierra.