Madurez Emocional: 10 Consejos Efectivos para Alcanzarla

La madurez emocional, psicológica o personal engloba todos los aspectos psicológicos, emocionales, sociales y conductuales de una persona. Una persona madura emocionalmente es alguien con inteligencia emocional, habilidades sociales, empatía, responsabilidad y experiencias vitales.

Una persona con inmadurez emocional sería por tanto alguien con poca inteligencia emocional, pocas habilidades sociales, irresponsable y con pocas experiencias vitales.

El concepto de madurez emocional que hace referencia al desarrollo de la capacidad de aceptar la realidad de una forma adaptativa, puede ser relativamente independiente de la edad.

A pesar de que los niños suelen tener menos capacidad y menos necesidad de poseer madurez emocional, una vez alcanzada la edad adulta, esta cualidad no se gana simplemente a través del paso de los años.

La madurez emocional la desarrolla la persona a través de su funcionamiento, experiencias, su forma de ver e interpretar el mundo y los esfuerzos que dedica en potenciar sus habilidades emocionales y su crecimiento personal.

¿Cómo es una persona con madurez emocional?

Una persona emocionalmente madura sería aquella que ha desarrollado en su pensamiento y en su conducta una serie de actitudes que le hacen superar el “infantilismo” y las aplica tanto a su persona como hacia el medio.

Este hecho nos indica que la madurez emocional no es algo innato, es decir, nadie nace siendo maduro, por lo que la madurez tampoco es algo que se consigue o no se consigue, sino algo que se desarrolla o no se desarrolla.

Esto pone de manifiesto que existen un gran número de factores que intervienen en el desarrollo de la madurez emocional.

El principal es sin duda la personalidad del individuo, es decir, la forma que tiene la persona de funcionar y relacionarse con el mundo.

El primer requisito para desarrollar la madurez emocional consiste en poseer un elevado conocimiento sobre uno mismo, conocer la propia personalidad, así como ser consciente de las formas de pensar y las formas de reaccionar y comportarse que tenemos.

Las personas no podremos nunca mostrar madurez emocional frente a situaciones externas si primeramente no nos la sabemos aplicar a nosotros mismos.

El segundo factor de elevada importancia en el desarrollo de la madurez emocional se encuentra en la relaciones que posee la persona con su ambiente.

Una persona puede conocerse mucho a sí misma, saber cómo piensa, como funciona y qué reacciones emocionales posee, sin embargo, de nada servirá este desarrollo personal si no consigue aplicarlo a su relación con los demás y los distintos elementos que conforman el ambiente en el que desenvuelve.

A modo de resumen, podemos definir una persona emocionalmente madura como esa que conoce bien su forma de ser, y es capaz de adecuar sus características internas con la relación que establece con los objetos externos.

Rasgos de personalidad de las personas con madurez emocional

Así mismo, la madurez emocional puede implicar otras características de personalidad más específicas como las siguientes:

  1. La persona posee una identidad desarrollada, sabe quién es y trata de ser fiel a sí misma, a sus valores, creencias y actitudes, y comportarse de acuerdo con ello.

  2. Sabe distinguir entre la razón y la emoción y, cuando l desea, es capaz de elegir métodos de funcionamiento racionales en vez de ser dominado por sus emociones.

  3. Posee metas y objetivos realistas en su vida, planifica y lleva a cabo las acciones necesarias para conseguir dichas metas de una forma estructurada y racionalizada.

  4. Son personas independientes y asertivas, son capaces de reconocer sus defectos y errores, así como sus habilidades y destrezas.

  5. Tienen tendencia de establecer relaciones de igual a igual, sin necesidad de confeccionar categorías que delimiten sus relaciones personales.

  6. Son capaces de controlar el efecto que les causan las cosas. Sus reacciones emocionales no están sujetas de forma directa a los estímulos externos, sino a la elaboración interna que realizan sobre ellos.

Ahora ya sabemos en qué consiste el desarrollo de la madurez emocional, y qué tipo de características se adquieren cuando se alcanza.

Pero como hemos comentado anteriormente, este desarrollo no aparece en las personas por arte de magia.

Una persona no alcanza la madurez emocional si espera paciente a que esta aparezca a través de los años.

La madurez emocional hay que desarrollarla de forma consciente, invirtiendo esfuerzo y dedicación en uno mismo, y trabajando en aspectos internos, en la forma de ser y en la forma de funcionar.

¿Cómo desarrollar tu madurez emocional? 10 consejos

1- Préstate atención

Como venimos comentando, el primer paso para empezar a desarrollar al madurez emocional consiste en adquirir conciencia y conocimientos sobre uno mismo.

Las personas tenemos tendencia a vivir con el piloto automático. Tenemos una forma de ser y de funcionar pero la validamos de forma automática y la ejercitamos sin pararnos a pensar cómo es.

Funcionar de esta forma es la más fácil y sencilla, ya que adquirir conocimiento sobre nosotros mismo no nos suele proporcionar ningún beneficio directo.

Sin embargo, esta forma de funcionar también es lo que nos impide crecer emocionalmente.

Normalmente, prestar atención y analizar cómo somos, cómo pensamos, cómo actuamos, por qué lo hacemos así, qué habilidades poseemos y qué defectos tenemos suele ser complicado, ya que implica fijarnos en cosas de nosotros mismo que quizá preferiríamos cambiar.

No obstante, si quieres alcanzar la madurez emocional debes realizar este ejercicio, conocer bien cómo eres y aceptar sin resentimiento las características que menos te gustan de ti mismo y que debes trabajar para cambiarlas.

2- Aprende a elaborar tus sentimientos

Otro aspecto muy importante para alcanzar la madurez emocional consiste en aprender a elaborar los sentimientos.

Todas las personas tenemos sentimientos, muchos y diversos, pero a menudo preferimos no hacerles mucho caso ya que pueden resultar molestos o demasiado intensos.

Sin embargo, si no aprendemos a elaborar los sentimientos que vamos teniendo a lo largo de la vida, iremos confeccionando una mochila que acarrearemos en nuestra espalda y que cada vez será más pesada.

Así pues, conviene que cuando experimentes ciertos sentimientos, dejes que estos afloren, te des tiempo para conocerlos en profundidad e inviertas esfuerzo para poder elaborarlos y adaptarlos en tu interior.

3- Analiza tu reacción emocional

Las personas tenemos reacciones emocionales de forma constante e inevitable durante nuestras vidas.

Cuando sucede algo, nuestro cuerpo reacciona con una respuesta emocional, la cual no se puede evitar ni se debe evitar.

Ahora bien, es importante que aprendamos a modular nuestras reacciones emocionales para que estas sean lo más adecuadas que se pueda.

Para poder hacer esto es importante que prestes atención a las reacciones emocionales que tienes ante distintas situaciones y analices si realmente están siendo adecuadas o no.

Si lo son y el grado de malestar que te provocan está adaptado a la realidad de la situación perfecto.

Sin embargo, si la reacción emocional no se adecua a la realidad de la situación, es decir, es más elevada de lo que debería o podría estar más adaptada, es importante que te esfuerces para adquirir una reacción emocional más adaptativa.

4- Analiza tu reacción conductual

El paso que viene después de una emoción es un comportamiento, o al menos esto es lo que nos pide el cuerpo siempre que reacciona emocionalmente.

Sin embargo, si después de una reacción emocional realizamos siempre una conducta gobernada por la emoción, nuestro crecimiento emocional se verá en entredicho.

Las personas poseemos la faculta de pensar y razonar, hecho fundamental para el adecuado funcionamiento y adaptación en nuestro entorno.

No obstante, cuando aparece una emoción nuestros instintos primarios nos incitan a hacer caso a la reacción emocional y a eliminar la aparición del razonamiento.

Así pues, analiza tu forma de comportarte cuando reacciones ante cualquier situación que te provoque alguna emoción.

El objetivo consiste en que ante reacciones emocionales seas capaz de introducir el raciocinio para poder elegir de una forma menos impulsiva tu comportamiento.

5- Entrena la aparición de la razón

Como hemos visto en el punto anterior, la aparición de la razón en todo momento es de vital importancia para poder funcionar de forma adecuada.

No obstante, ya sabemos que en momentos emocionalmente intensos la aparición de la razón suele ser difícil, y la emoción suele tenerlo todo de cara para ganar la partida.

Así pues, para alcanzar la madurez emocional, tenemos que aprender a hacer uso de la razón incluso en esos momentos más emocionales.

Si conseguimos hacerlo, tendremos mayores opciones de conseguir un comportamiento adecuado que este en consonancia con nuestra forma de ser, con nuestra forma de pensar y con nuestros valores y principios, en vez de con nuestra reacción emocional.

Para conseguirlo, es importante que aprendas a identificar adecuadamente tus emociones cada vez aparecen, y te des un tiempo antes de actuar.

Tienes que aprovechar ese tiempo para que tu pensamiento entre en acción y pueda modular tu reacción emocional y tu comportamiento posterior.

6- Empatiza

Los 5 consejos anteriores iban encaminados en conseguir un mayor conocimiento personal y aprender a gestionar las distintas respuestas que puede tener un individuo: sentimientos, emociones, comportamientos y pensamientos.

Ahora bien, la madurez emocional no se queda en uno mismo, sino que se debe extender a la relación que se posee con las demás personas y con el entorno.

En este sentido, el primer ejercicio que se debe aprender a realizar con frecuencia consiste en aplicar la empatía.

Para poder alcanzar la madurez emocional debes saber empatizar con los demás, saber cómo se sienten, conocer su realidad y poder actuar en consonancia a toda esta información.

Para hacerlo, es importante que practiques de forma sistemática el ejercicio mental de “¿Cómo me sentiría yo si estuviera en su lugar?”

Si te realizas esta pregunta de forma habitual e intentas imaginar cómo te sentirías tú si estuvieras en el lugar de la otra persona, verás que la empatía aparecerá de forma instantánea.

La empatía es una habilidad básica para aprender a relacionarte adecuadamente con los demás y desarrollar comportamientos emocionalmente maduros.

7- Adquiere visiones más amplias

Muy ligado con el concepto de empatizar aparece la habilidad de adquirir una visión más amplia de las cosas.

Las personas tenemos tendencia a observar las cosas de una forma y dar una validez absoluta a ese pensamiento.

Sin embargo, esta forma de funcionar suele conducir al error, ya que nos permite ver sólo la punta del iceberg.

Para que esto no suceda, es importante que realices el ejercicio mental de plantearte distintos puntos de vista sobre las cosas y valores cada uno de ellos.

Al hacerlo, tu visión se volverá más amplia y tendrá una mayor capacidad de análisis.

8- Analiza adecuadamente tus necesidades

A menudo las personas nos dejamos guiar por nuestras necesidades más inmediatas y nos cuesta tener en cuenta las que son más a largo plazo.

Sin embargo, poder realizar un adecuado análisis de las necesidades personales es una de las claves para poder funcionar de una forma beneficiosa para uno mismo.

Aprender a analizar la vida desde un punto de vista global y no desde un punto de vista focalizado es de vital importancia para desarrollar la madurez emocional.

Si consigues analizarte a ti mismo, a tu vida, a tu entorno y a tus necesidades desde un punto de vista amplio tendrás más recursos para elegir adecuadamente tus acciones y vivir en consonancia con tu forma de ser, tus valores y tus principios morales.

Ten en cuenta cuáles son tus objetivos a largo plazo, qué cosas te propones como persona y qué comportamiento quieres que formen parte de tu forma de ser.

9- Desarrolla la asertividad

El estilo de comunicación asertivo es el más afectivo y el que mejores resultados y bienestar te dará en tu vida.

Se basa en comunicarte de forma que respetas tus derechos pero también respetas el de las demás personas.

10- Desarrolla tu autoestima y acéptate

La autoestima es posiblemente lo que más felicidad te dará en tu vida. Sin una autoestima positiva no puedes relacionarte con los demás ni conseguir las metas que te propongas.

Referencias

  1. Fierro, A. (1996). Manual de Psicología de la personalidad. Barcelona: Paidós, cap. 4º.

  1. Kanfer, F. H. y Goldstein, A.P. (1993). Cómo ayudar al cambio en psicoterapia. Bilbao: Desclée de Brouwer.

  1. Ogden, J. (2007). Essential readings in health psychology. Berkshire, UK: Open University Press.

  1. Seligman, M. E. P. (1995). No puedo ser más alto, pero puedo ser mejor. Barcelona: Grijalbo.

  1. Sherif, M.: “A study of some social factors in perception”, Arch. Psychol., 1935, Núm. 187.

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