Mantis religiosa: características, hábitat, reproducción, alimentación

Mantis religiosa o campamocha es un insecto hemimetábolo perteneciente a la familia Mantidae. A esta especie se encuentran asociados diversos nombres, como Santa Teresa y Tatadiós, debido a la posición que asumen sus patas delanteras, levantadas y flexionadas debajo de su cabeza, como si orara.

También es conocida como madre venenosa, ya que erróneamente ha sido asociada con la idea de ser un animal letal, que aniquila a su presa con veneno. La campamocha es un depredador eficiente y feroz, capturando una gran variedad de insectos, pequeños reptiles, aves y mamíferos.

Mantis religiosa. Fuente: Alvesgaspar [CC BY-SA 3.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)]

Su cuerpo es alargado, con dos pares de alas y seis patas; dos delanteras y cuatro traseras. La característica principal de esta especie es la forma triangular de su cabeza. En esta se encuentran ojos sencillos y compuestos, que le otorgan un gran desarrollo visual.

La estructura del tórax le permite a la Mantis religiosa mover su cabeza hasta 180 grados, facilitándole tener una gran variedad de movimientos, que utiliza para visualizar mejor a sus presas.

Tiene una piel lisa, casi lampiña. Sin embargo, en algunas regiones del cuerpo presenta gránulos, lóbulos o espinas. La coloración puede ser verdosa, marrón o grisácea, presentando la habilidad de mimetismo.

Características

Mantis religiosa en mano humana. Вальдимар [CC BY-SA 3.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)]

Canibalismo sexual

La Mantis religiosa tiene una conducta propia del 90% de los miembros de su género; matan al macho durante o después de la copulación. Esto se conoce como canibalismo sexual.

La razón de esta conducta ha sido estudiada ampliamente. Generalmente es realizada por hembras con una baja calidad de alimentación, las cuales además atraen a menos machos que aquellas que están bien alimentadas.

Los machos se acercan con mucha precaución a las hembras hambrientas, por temor a ser canibalizados.

Una vez finalizada la cópula, el acto de desmontar a la hembra por parte del macho es sumamente arriesgado, debido a que en ese momento es cuando existe la mayor posibilidad de que la hembra mate y consuma a su pareja.

Las investigaciones han indicado que existe un aumento en la duración de la monta, probablemente porque el macho espera la oportunidad menos arriesgada para descender del dorso de la hembra, donde se encuentra copulando.

Tamaño

La Mantis religiosa tiene un cuerpo delgado y alargado. Las hembras suelen ser más grandes que los machos; miden de 7 a 9 centímetros en comparación a los 6 o 7 centímetros de longitud del macho.

Tórax

El tórax de la mantis religiosa es más delgado que el abdomen. Sin embargo, es una de las partes más poderosas del cuerpo. Su diseño permite que la cabeza pueda girar hasta 180 grados. Esta estructura tiene una hendidura donde se encuentra el único oído que tiene este insecto.

Abdomen

El abdomen está cubierto por un exoesqueleto. Es alargado y redondeado, constituyendo la parte principal del cuerpo del animal. Se conecta con el tórax y sostiene las 4 patas traseras y los dos pares de alas.

Extremidades

La Mantis religiosa tiene 6 patas, dos delanteras y cuatro traseras. Las patas anteriores son utilizadas como armas de caza, puesto que con ellas atrapa las presas. La tibia anterior se extiende, replegándose como una herramienta automática. Tienen espinas que le permiten capturar a otros insectos.

Su nombre común se debe a la posición que adopta con sus patas delanteras: levantadas y plegadas debajo de la cabeza, como si estuviera orando. No obstante, esta postura es suele asumirla para cazar. Las extremidades posteriores son empleadas para caminar, propulsarse hacia adelante y mantener el equilibrio.

Cabeza

Fuente: pixabay

La cabeza tiene forma triangular, provista de 2 ojos compuestos, que le permiten al insecto ver imágenes y colores. Entre estos hay 3 ojos sencillos, alineados en la parte frontal. Los ojos de este animal tienen ocho tipos de células fotorreceptoras, haciendo que tenga una excelente visión nocturna.

La campamocha puede movilizar la cabeza multidireccionalmente. Tiene dos antenas, que cuando mueve la cabeza o la gira, actúan como sensores que ayudan en la búsqueda de su alimento.

Oído

La Mantis religiosa posee un solo órgano auditivo, altamente sensible a las frecuencias bajas y altas. Se encuentra localizado en la línea media ventral, entre las coxas metatorácicas. Esta estructura timpánica tiene 32 sensilias cordotonales, organizadas en 3 grupos. La inervación proviene del ganglio metatorácico.

Coloración

La campamocha puede ser marrón, verde, amarillo y negro. Esta variación en las tonalidades pudiera estar asociado con el camuflaje, que le permite pasar desapercibida ante los depredadores.

Algunas investigaciones indicaron que un cambio en la temperatura ambiental pudiera ocasionar la variación en el color de este insecto. Aquellos que nacieron en un clima frío cambiaron a un tono verde tras la muda, cuando estuvieron expuestos a la luz y calor de los rayos solares.

Taxonomía

Reino Animal.

Subreino Bilateria.

Superfilum Ecdysozoa.

Filum Arthropoda.

Subfilum Hexapoda.

Clase Insecta.

Infraclase Neoptera.

Orden Mantodea.

Suborden Mantodea.

Familia Mantidae.

Género  Mantis

Especie Mantis religiosa (Linnaeus, 1758)

Hábitat y distribución

Mantis religiosa es la especie del género Mantis más extendida en Europa. También se encuentra en Asia y al norte de África. En 1899 fue introducida a Norteamérica, siendo el insecto oficial de Connecticut en Estados Unidos.

En las últimas décadas se distribuye en Australia y en la región de Suramérica. Actualmente existen dos poblaciones estables en Alemania, una en Baden-Wurtemberg y la otra en Renania-Palatinado.

Su hábitat son regiones templadas o cálidas, por lo que pueden encontrarse en cualquier zona, mientras que no sea demasiado seca ni fría. De esta manera, suele vivir en matorrales y bosques caducifolios.

Generalmente es un animal solitario, que hace vida entre la vegetación, encontrándose muy poco en el suelo. La campamocha no requiere de condiciones especiales para vivir, aunque prefiere aquellos hábitats con abundante vegetación, donde pueda camuflarse con facilidad.

Frecuenta ambientes de campo, pastizales o huertos, donde pueda encontrar pequeños animales e insectos para alimentarse.

La campamocha es un depredador generalista que puede vivir en jardines urbanos, hasta tolerar hacerlo en espacios urbanizados por el hombre. Sin embargo, prefiere áreas silvestres y ambientes naturales con espacios abiertos, con pasto alto y arbustos de tamaño pequeño.

Reproducción

Fuente: pixabay

Pocos días después de la última muda, la Mantis religiosa comienza a mostrarse interesada por el sexo opuesto, dando así inicio a la etapa de madurez sexual.

Cortejo

En esta especie existe un cortejo preliminar, para que posteriormente se realice la cópula. El cortejo se inicia con el contacto visual entre el macho y la hembra; cuando entre estos se realiza el contacto físico comienza la copulación. Esta etapa culmina cuando el espermatóforo es depositado.

Para que la hembra acepte copular con el macho, este debe realiza una ceremonia, que le permita acercarse a la hembra, evitando al mismo tiempo que lo confunda con una presa y se lo coma.

Utilizando la táctica de “parar y seguir”, el macho alterna momentos donde se queda inmóvil, girando su cabeza para ver a la hembra, con otros de balanceo, con los que se cree imita el movimiento de las hojas. Así va acercándose a la hembra por detrás.

Copulación y apareamiento

Cuando el macho está muy cerca de la hembra, abre sus alas, tratando de facilitar el abrupto salto que realiza sobre el dorso de la hembra. Allí, el macho agarra con sus patas delanteras las alas y el tórax de la hembra. Posteriormente arquea el abdomen, hasta que las estructuras sexuales de ambos entran en contacto.

En este momento, el macho deposita el espermatóforo en una cámara en la base del oviscapto. Tras la fecundación, la hembra segrega una espuma blanca, que se conoce como ooteca, donde podrá depositar entre 100 y 300 huevos.

Dicha espuma, producida por unas glándulas del abdomen, es colocada en las ramas de los árboles, donde comienza a solidificarse. De esta manera los huevos están protegidos. Los huevos son puestos generalmente en otoño, por lo que las crías nacen en primavera.

Al momento de la copulación, o cuando esta termina, la gran mayoría de las veces la hembra ataca al macho, devorando su cabeza. Esta conducta es conocida como canibalismo sexual.

Alimentación

La Mantis religiosa es exclusivamente carnívora. La principal técnica de ataque empleada por este insecto es el acecho. En este, el insecto permanece prácticamente inmóvil por horas delante de sus víctimas, camuflando su cuerpo entre las hojas y ramas del medio ambiente.

Mientras espera el momento para capturar a su presa, calcula la distancia en la que esta se encuentra y mantiene sus patas anteriores replegadas, aguardando para atacar. Para capturarla, despliega las patas delanteras y la atrapa, inmovilizándola gracias a las espinas que posee. Este animal devora a su presa aun estando viva.

La rapidez con que la Mantis religiosa acciona las patas delanteras es tal que pudiera atrapar una mosca mientras vuela. Los investigadores han determinado que este movimiento pudiera tener una duración de 100 milisegundos.

La campamocha es un depredador eficiente, gracias a varios factores. Entre estos se encuentran su excelente sentido de la vista, el poder mover la cabeza en varias direcciones y sus rápidos movimientos para atrapar a la presa.

Este insecto tiene una dieta muy variada; suele consumir grillos, hormigas, saltamontes, moscas, mariposas, polillas, gusanos de harina y moscas. También puede ingerir aves pequeñas, reptiles y pequeños mamíferos como ratones.

¿Es venenosa?

La letalidad de la Mantis religiosa es un mito que comenzó a divulgarse en base a su gran eficiencia como cazadora y depredadora. También contribuye su aspecto, que resulte algo imponente.

Esta especie carece de estructuras morfológicas como un aguijón, por lo que no podría picar ni expulsar veneno. Tampoco cuenta con glándulas que produzcan algún tipo de sustancia mortífera.

El hecho de que la campamocha tenga un comportamiento de canibalismo sexual ante el macho, ha contribuido con la falsa imagen de venenosa que se le ha atribuido a este insecto.

Contrariamente al calificativo de ser un insecto venenoso, este animal fue introducido a inicios del siglo XX a Estados Unidos, para ser utilizado en el control biológico de algunas plagas que afectaban varias plantaciones en ese país.

Comportamiento

Sonidos defensivos

Algunas subespecies de mantis efectúan exhibiciones de tipo defensivo cuando están cerca de sus depredadores. En la Mantis religiosa estas conductas incluyen elementos visuales y auditivos, como lo es la estridulación, utilizada como medio de disuasión ante una amenaza.

Los sonidos defensivos de la campamocha son generados por medio de un mecanismo que involucra el contacto entre dos estructuras orgánicas: los dientes que están en las venas longitudinales de las alas del metatórax y las clavijas localizadas en la pleura abdominal.

Esta estridulación varía tanto en el tiempo como en el dominio espectral. La variabilidad interespecie pudiera ser mucho mayor, por lo menos en uno de los parámetros acústicos, que la que existe de manera intraespecie.

La salida acústica en esta especie tiene una baja intensidad, es de banda ancha y no es resonante.

Entre ambos sexos y/o entre las hembras que se encuentren en diferentes etapas de reproducción, pudieran existir variaciones en los parámetros acústicos. Por ejemplo, la tasa de producción silábica es diferente entre el macho y en la hembra.

Estos pudieran estar relacionados con el dimorfismo sexual existente en la campamocha y con las limitaciones de tipo morfológicas relacionadas con la producción de huevos.

Comportamiento deimático

Las especies del género Mantis muestran este tipo de conductas desde tempranas etapas de su vida, siendo utilizadas para asustar al depredador y poder tener la opción de escapar de la amenaza.

La visualización deimática en Mantis religiosa contempla la extensión y flexión de las alas, revelando dos manchas de color negro con un centro blanco. Esto hace que el insecto parezca más grande y más amenazador ante el atacante.

Feromonas

Las hembras de Mantis religiosa pueden mostrar algunos comportamientos asociados con la liberación de feromonas, uno de estos se encuentra relacionado con la flexión abdominal. Durante el día, el abdomen de la campamocha no presenta variaciones, estando en continuo contacto con las alas.

Sin embargo, durante la noche, las hembras doblan ventralmente su abdomen, aumentando así el espacio existente entre este órgano y las alas. Este comportamiento de llamada, se mantiene durante toda la escotofase, culminando con la salida del sol.

La Mantis religiosa tiene la capacidad de liberar las feromonas cuando alcanzan los 30 días de nacida. Suele desaparecer cuando están en período de gestación, reapareciendo dos semanas después del parto.

Referencias

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  9. César Gemeno, Jordi Claramunt, Josep Dasca (2005). Nocturnal Calling Behavior in Mantids. Springer link. Recuperado de link.springer.com.
  10. Stephanie A. Hill (2007). Sound Generation in Mantis religiosa (Mantodea: Mantidae): Stridulatory Structures and Acoustic Signal. Recuperado de jstor.org.
Licenciada en Biología, Máster en Orientación Educativa, con más de 25 años de experiencia pedagógica en los diferentes niveles de educación básica, media y superior. Consultora en programas de crecimiento personal y de desarrollo de habilidades en las deficiencias de aprendizaje. Amante y proteccionista de los animales.

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