
¿Qué es la memoria de trabajo?
La memoria de trabajo es un elemento cognitivo que sirve para almacenar y manipular información de forma temporal para realizar tareas psicológicas complejas. Por ejemplo, ayuda con el aprendizaje, el pensamiento y la comprensión del entorno.
La memoria de trabajo juega un papel en tareas como la selección de información, el almacenamiento de datos, el razonamiento y el paso de la memoria a corto plazo a la de largo plazo. Por otro lado, muchos expertos opinan que la memoria de trabajo es el elemento de mayor peso en el nivel de inteligencia de cada persona.
Una prueba clásica para medir la capacidad de la memoria de trabajo es estudiar la cantidad de elementos, generalmente palabras o números, que un individuo puede recordar y manipular de una sola vez utilizando solamente su memoria a corto plazo. Se ha comprobado que la media es de siete items, siendo este el número máximo de elementos que una persona puede retener en esta parte de su memoria.
Aunque algunos investigadores consideran que la memoria a corto plazo y la de trabajo son lo mismo, la mayoría de expertos opinan que ambos elementos son diferentes y cumplen tareas distintas.
Características de la memoria de trabajo
– Capacidad limitada. Solo puede mantener una pequeña cantidad de información a la vez. Se calcula en 7 ± 2 elementos (según Miller), aunque investigaciones más recientes hablan de 4 ± 1 elementos. Por eso es fácil saturarla.
– Duración breve. La información se mantiene activa durante segundos (entre 15-30, aproximadamente) si no se repasa. Sin repetición o uso, se pierde rápidamente.
– Activa y manipulativa. No solo almacena información temporalmente, sino que la procesa y transforma. Por ejemplo, para resolver un problema matemático mental, organizar ideas para hablar o seguir instrucciones complejas.
– Es fundamental para el aprendizaje. Permite comprender textos. Relacionar información nueva con conocimientos previos. Retener datos mientras se aplican.
– Está vinculada a la atención. Depende del control atencional. Si hay distracciones, su rendimiento disminuye. La atención selecciona qué información entra y se mantiene activa.
– Tiene componentes especializados (modelo de Baddeley y Hitch). Se divide en varios subsistemas:
- Bucle fonológico → Maneja información verbal y auditiva.
- Agenda visoespacial → Maneja imágenes y ubicaciones.
- Ejecutivo central → Controla la atención y coordina los sistemas.
- Buffer episódico (añadido después) → Integra información visual, verbal y de la memoria a largo plazo.
– Relación con el rendimiento académico. Influye en lectura, cálculo y comprensión. Una baja capacidad puede asociarse con dificultades de aprendizaje.
– Base neurobiológica. Está muy relacionada con la corteza prefrontal. También participan áreas parietales y temporales.
Cómo funciona y componentes de la memoria de trabajo
La primera teoría sobre la memoria de trabajo fue la de Baddeley y Hitch, presentada en 1974. En ella hablaron del modelo multicomponente de la memoria de trabajo. La hipótesis proponía que se trataba de un elemento cognitivo que contenía tres segmentos: el ejecutivo central, el bucle fonológico y el lazo articulatorio.

- Ejecutivo central. En este modelo, el ejecutivo central regula la atención de los otros dos elementos, que se encargarían de manipular los datos recogidos mediante los sentidos o el pensamiento. Cada uno estaría centrado en un tipo de tareas en concreto. El ejecutivo central tendría entre sus principales tareas la redirección de la capacidad de atención hacia la información relevante del entorno, suprimiendo los estímulos irrelevantes y los impulsos no apropiados para la tarea presente. Además, también tendría que coordinar distintos procesos cognitivos siempre que se estuviera llevando a cabo más de una actividad a la vez.
- Bucle fonológico. Por otro lado, el bucle fonológico tiene como objetivo almacenar la información proveniente de los sonidos y del lenguaje y evitar su pérdida repitiéndola constantemente, en un proceso continuo que es el que le da su nombre. Por ejemplo, para recordar un número de teléfono a corto plazo hay que repetirlo una y otra vez hasta poder marcarlo.
- Lazo articulatorio. El otro sistema secundario es el lazo articulatorio. Su función es almacenar la información visual y espacial, y puede utilizarse para construir imágenes visuales en la mente y manipularlas. Algunos expertos consideran que este componente puede dividirse en dos subsistemas, uno encargado de la parte visual y otro de la espacial.
- Buffer episódico. En el 2000, el propio Baddeley añadió un cuarto componente a su teoría, conocido como buffer episódico. Este se encargaría de trabajar con representaciones mentales que incluyesen una mezcla de tipos de información; es decir, que tuviesen elementos visuales, auditivos, espaciales y de otras clases.
Velocidad de procesamiento y memoria de trabajo
La velocidad de procesamiento es una de las habilidades cognitivas más importantes, y una de las que más determinan los resultados en tareas como el aprendizaje, la comprensión o el razonamiento. Puede definirse como el elemento cognitivo que determina el tiempo que le lleva a una persona realizar una tarea mental determinada.
La velocidad de procesamiento está muy relacionada con la rapidez con la que el individuo percibe, procesa y reacciona a todo tipo de estímulos recibidos de su entorno y de su interior, sin importar cuál sea la naturaleza de los mismos. A pesar de que su ámbito no está directamente relacionado con el de la memoria de trabajo, ambas impactan de manera muy significativa en el rendimiento psicológico.
Así, mientras que la velocidad de procesamiento afecta la rapidez con la que se puede manipular y comprender la información que se recibe del entorno, la memoria de trabajo determina con qué eficacia se realizan estas tareas mentales. Por ello, se trata de dos elementos que más determinan los niveles de inteligencia general.
Regiones del cerebro de la memoria de trabajo
La actividad que ejecuta la memoria de trabajo se lleva a cabo en regiones específicas del cerebro. Concretamente, parece estar asociada al funcionamiento de zonas neocorticales.
En este sentido, para poner en marcha la memoria de trabajo, se requiere la activación de la corteza prefrontal. Esta región superior del cerebro es básica para almacenar y manipular información nueva en la mente.
Así pues, la memoria de trabajo no se produce en una única parte del cerebro: requiere la activación de un circuito de neuronas específico.
Si bien en un inicio la memoria de trabajo se pone en marcha gracias a la activación de la corteza prefrontal, para que esta funcione adecuadamente se deben ir activando otras estructuras neuroanatómicas, como el lóbulo temporal y el lóbulo occipital.
Se ha demostrado que el lóbulo temporal permite almacenar y manipular la información verbal a corto plazo. Esta zona del cerebro daría lugar a la actividad del bucle fonológico. Por su parte, el lóbulo occipital se encarga de procesar la información visual, por lo que realiza las actividades pertinentes a la agenda visoespacial.
Ejemplos de memoria de trabajo
La memoria de trabajo es la capacidad mental que permite mantener la información que se necesita en el cerebro mientras se completa una tarea específica. Este proceso es muy útil en muchas situaciones, entre las que se incluyen las siguientes:
- Relacionar dos o más elementos que aparentemente no tienen ninguna conexión. Esto ocurre, por ejemplo, al recordar y relacionar los datos que se mencionaron durante una discusión para darles coherencia.
- Asociar una nueva idea con algo ya aprendido en el pasado. De esta manera, la memoria de trabajo permite ampliar el conocimiento.
- Retener datos mientras se enfoca en algo diferente. Por ejemplo, preparar los ingredientes necesarios para cocinar un plato específico mientras se chatea por teléfono con normalidad.
Actividades para trabajar la memoria de trabajo
La memoria de trabajo es uno de los elementos más importantes de la mente, ya que permite concentrarse en la tarea que se realiza en cada momento, recordar información a corto y medio plazo, y realizar nuevos aprendizajes. Sin embargo, hoy todavía no se ha descubierto ninguna manera de entrenar esta capacidad de forma directa.
Aun así, diversas investigaciones han demostrado que ciertos cambios en el estilo de vida y la repetición de algunas actividades pueden mejorar de manera indirecta la memoria de trabajo. Las más importantes son las siguientes:
- Dormir bien. Descansar correctamente por las noches tiene un impacto muy positivo en multitud de áreas de la vida, pero una de las más afectadas por este factor es la memoria de trabajo. La falta de sueño puede disminuir la capacidad para retener y manipular información con ella.
- Llevar un estilo de vida sano. La falta de ejercicio o el consumo de alimentos poco saludables pueden empeorar la capacidad de la memoria de trabajo. En casos extremos, es posible que aparezca lo que se conoce como “niebla cognitiva”, un fenómeno experimentado por personas que tienen grandes dificultades para pensar con claridad.
- Reducir distracciones. Para que la memoria de trabajo funcione correctamente, se debe estar en un entorno tan libre de estímulos distractores como sea posible. Por eso, si se elimina todo lo que distrae de la tarea, se verá que resulta mucho más sencillo concentrarse, razonar y aprender nueva información.