Meningitis: síntomas, causas, tratamiento

La meningitis es una enfermedad que causa una inflamación grave de las membranas (meninges) que rodean y protegen el cerebro y la médula espinal (Jhons Hopkins Meidicine, 2015. Entre las causas de esta patología se encuentran los virus, las bacterias, los hongos y los parásitos.

Dependiendo de la etiología y la gravedad, los síntomas de la meningitis van a incluir: fiebre repentina y recurrente; dolor de cabeza y cefalea; náuseas y vómitos, sensibilidad a la luz; rigidez muscular en el cuello y la espalda; cansancio, confusión, somnolencia y dificultad de concentración; debilidad muscular acompañada de dificultad en la marcha; pérdida de conciencia, convulsiones y/o síntomas relacionados con el deterioro cognitivo (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

meningitis

Además de estos signos y síntomas, en los casos más graves, las persona pueden presentar problemas para hablar, oír, visión y presentación de alucinaciones National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

Cuando aparece de forma repentina un curso clínico compatible con la meningitis, los síntomas requieren un tratamiento de urgencia (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

A pesar de ser una condición médica que pone en grave riesgo la supervivencia de la persona, el empleo de la intervención farmacológica con medicamentos antibióticos o antivirales pueden reducir la inflamación de las meninges en el cerebro y la médula espinal (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

En general, los casos leves suelen presentar una recuperación completa tras un proceso lento y progresivo. Sin embargo, existen casos más graves que pueden resolverse con el desarrollo de secuelas secundarias, como alteraciones neurológicas o físicas (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

¿Qué es la meningitis?

La meningitis es una enfermedad causada por una inflamación de las meninges, las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal (Jhons Hopkins Meidicine, 2015.

El cerebro y la médula espinal, se encuentran cubiertos y protegidos por tres capas de tejido conectivo denominado meninges (National Institutes of Health, 2014)

Las meninges están compuestas por una capa interior, piamadre; una capa intermedia, duramadre y una capa externa, aracnoides meninges La función esencial de todas estas, es proteger al cerebro y las meninges de cualquier daño externo, proteger los vasos sanguíneos y contener el líquido cefalorraquídeo (National Institutes of Health, 2014).

Diferentes agentes patológicos pueden causar una infección de cualquiera de las capas de las meninges, y consecuentemente la inflamación, provocar importantes daños a nivel cerebral.

A pesar de que existen diferentes tipos de meningitis, las más comunes son las meningitis bacterianas. Así, cuando en la mayoría de textos se mencionan casos de meningitis, se suele hacer referencia este tipo (Mapfre Salud, 2015).

Estadísticas

Aunque existen pocos datos estadísticos que se refieran a la prevalencia general de la meningitis, en el caso de España, cada año se dan aproximadamente 2.000 casos nuevos, de entre los cuales 200 provocan el fallecimiento del paciente (Sociedad Española de Farmacia comunitaria, 2015).

Más concretamente, alrededor del 80% de los casos se diagnostican en niños y adolescentes (Sociedad Española de Farmacia comunitaria, 2015).

Esta patología, puede provocar el fallecimiento del individuo en apenas una horas tras la presentación de los primeros síntomas. Sin embargo, los especialistas médicos señalan que un diagnóstico e intervención temprana pueden evitar más del 75% de los fallecimientos (Sociedad Española de Farmacia comunitaria, 2015).

Signos y síntomas

Los primeros síntomas de la meningitis pueden aparecer tras varias horas o escasos días después de haber contraído la enfermedad, además alguno de estos pueden imitar a los procesos gripales.

Dependiendo de la causa, gravedad y edad de la persona que padece meningitis, los síntomas pueden variar, sin embargo algunos de los más comunes en personas de más de dos años de edad son (Mayo Clinic, 2016):

– Incremento significativo de la temperatura corporal.

– Rigidez muscular, dolor, o dificultad para realizar movimientos con el cuello.

– Dolor de cabeza severo.

– Náuseas y vómitos.

– Dificultad para concentrarse y mantener la atención.

– Confusión.

– Necesidad de dormir, dificultad para despertarse, somnolencia.

– Episodios convulsivos.

– Sensibilidad a la luz.

– Pérdida de apetito.

– Erupciones o inflamación cutánea.

En el caso de las personas de menor edad (dos años o menos) y los recién nacidos, los síntomas más habituales son (Mayo Clinic, 2016):

– Llanto constante y recurrente, irritabilidad.

– Incremento elevado de la temperatura corporal.

– Somnolencia.

– Lentitud o inactividad.

– Falta de apetito.

– Abultamiento en las áreas “blandas” (fontanela) de la cabeza en los bebés.

– Rigidez en la musculatura de la espalda y el cuello.

Además, pueden aparecer otros síntomas, como las petequias (machas de color rojo pequeñas que aparecen en la piel de las extremiades y el tronco), que pueden ser un indicador del padecimiento de un tipo concreto de meningitis bacteriana tipo (Mapfre Salud, 2015).

Causas

En el caso de la meningitis, se distinguen 5 causas principales: virus, bacterias, hongos, parásitos y factores no infecciosos (Meningitis Foundation of America, 2013)

Meningitis vírica

Este tipo de meningitis se produce por una infección vírica y es el tipo más común de meningitis en Estados Unidos (Meningitis Foundation of America, 2013)

En general, los casos suelen ser veles y es posible que se resuelva por sí sola (Mayo Clinic, 2016). Algunas personas pueden padecer los síntomas durante 7-10 días, mientras que otras pueden presentarlos durante 3-4 meses (Meningitis Foundation of America, 2013)

Muchos de los casos de meningitis víricas, se producen debido un grupo de virus conocidos como enterovirus, comunes en el período estival o a principios de otoño.

El virus de Herpes simple, VHI, paperas, entro otros, pueden causar también meningitis (Mayo Clinic, 2016).

La meningitis viral se pueden transmitir a través de las secreciones biológicas (toser, estornudar, saliva, etc).

Meningitis bacteriana

Cuando un agente patológico como una bacteria accede al organismo, puede provocar el desarrollo de una meningitis a través del torrente sanguíneo o con la invasión directa en las meninges.

Las bacterias más comunes relacionadas con la meningitis son (Mayo Clinic, 2016):

Streptococcus pneumonia (neumococo): es la más común en los casos de meningitis bacterianas en lactantes, niños y adultos.

Hemophilus influenzae (Haemophilus): era una de las principales causas en niños, sin embargo, las nuevas generaciones de vacunas han reducido de forma significativa su incidencia.

Listeria (Listeria monocytogenes): muchas veces este tipo de bacterias se encuentran en alimentos pasteurizados o carnes sin cocinar. Las poblaciones en riesgo como las embarazadas, niños o adultos mayores son más susceptibles a contraerla.

La meningitis bacteriana puede resultar uno de los tipos más graves, puede causar tanto daños físicos generales como daño a nivel cerebral. Este tipo es extremadamente peligroso y puede llegar a ser mortal (Meningitis Foundation of America, 2013).

Meningitis fúngica

La meningitis fúngica se desarrolla como consecuencia de un hongo que se propaga a través del torrente sanguíneo. Sucede con una mayor proporción en personas que presentan un sistema inmunitario debilitado: pacientes con cáncer o SIDA (Meningitis Foundation of America, 2013).

Aunque no es contagiosa, puede producir los mismos síntomas que los otros tipos de meningitis (Meningitis Foundation of America, 2013).

Meningitis parasitaria

Este tipo de meningitis es causada por la Naegleria fowleri, un tipo de parásito que se encuentran en las aguas dulces y templadas (lagos, lagunas estánques, etc).

Este parásito puede causar meningoencefalitis primaria, que se trata de un tipo de infección que destruye el tejido cerebral de forma progresiva Meningitis Foundation of America, 2013).

Otras casusas de meningitis

También es posible desarrollar meningitis como consecuencia de otras causas no infecciosa: reacciones químicas, alergias a fármacos, cáncer, enfermedades inflamatorias, etc.

Factores de riesgo

En el caso de la meningitis se han identificados varios factores que incrementan la probabilidad de padecerla, la mayoría de ellos relacionados con el sistema inmune del individuo (Mayo Clinic, 2016):

No estar vacunado: es recomendable completar el calendario de vacunas en niños y adultos, ya que hay algunas destinadas a combatir los virus relacionados con la meningitis.

Edad: gran parte de los casos de meningitis se producen en niños de corta edad, debido a la presencia de un sistema inmunitario más débil.

Entorno: vivir en entornos reducidos, incrementa la probabilidad de padecer algunos tipos de meningitis bacterianas, ya que algunas bacterias pueden trasmitirse a través de las vías respiratorias y se propagan rápidamente por el aire.

Embarazo: durante la gestación aumenta especialmente el riesgo de listeria, que también pueden causar meningitis. Además, la listeriosis incrementa el riesgo de aborto involuntario, muerte fetal o parto prematuro.

Déficit del sistema inmunitario: el padecimiento de SIDA, alcoholismo, diabetes, empleo de fármaco inmunológicos, también pueden dar lugar a un sistema inmunológico más débil y por lo tanto a un incremento de la susceptibilidad a la meningitis.

Diagnóstico

Como en muchas otras patologías que tienen un componente neurológico, además de la elaboración de una historia clínica completa y el examen físico pormenorizado, en este caso, se podrán emplear algunas pruebas diagnósticas específicas (Jhons Hopkins Meidicine, 2015):

Punción lumbar: con la introducción de una aguja en la región en el canal espinal, se extrae una pequeña cantidad de líquido cefalorraquídeo para examinar la posible existencia de agentes infecciosos.

Análisis sanguíneo: al igual que en la punción lumbar, el análisis sanguíneo se emplea para detectar la presencia de agentes infecciosos.

Técnicas de imagen: la tomografía computarizada o la resonancia magnética se pueden emplear para detectar inflamación en áreas encefálicas o espinales.

Tratamiento

En función de la causa que esté provocando la meningitis se podrán adoptar diferentes medidas de intervención (Mayo Clinic, 2016):

Tratamiento meningitis bacteriana: la meningitis provocada por agentes bacterianos es necesario tratarla de forma urgente. En los servicios de urgencia suelen emplearse fármacos antibióticos o corticoesteroides. En general, estos fármacos aseguran la recuperación, la reducción del riesgo de posible complicaciones y el control de la inflamación cerebral o los episodios convulsivos.

Tratamiento meningitis viral: a diferencia de la meningitis bacteriana, en este caso los antibióticos no curan la meningitis. Aunque en general, la meningitis viral tiende a mejorar por sí sola en poco tiempo. Los especialistas médicos suelen prescribir: reposo, ingesta de líquidos, medicamentos analgésicos (reducir dolor) y antipiréticos (reducir fiebre), corticoesteroides (reducir inflamación) o anticonvulsivos. En el caso de la meningitis por herpes simple, existen una medicación antiviral.

Tratamiento otros tipos de meningitis: cuando no existen una causa determinada de la meningitis, algunos especialistas suelen comenzar el tratamiento antiviral o antibiótico mientras se esclarece la causa. En el caso de la meningitis fúngica, suelen emplearse medicamentos antimicóticos en combinación con otros antibióticos específicos.

Pronóstico

El pronóstico suele variar en función de la gravedad, tiempo y condiciones de salud individuales.

En los casos más leves, se suele producir una recuperación completa que se prolonga entre 2 y 4 semanas. Aunque el proceso puede ser lento, la presentación de los síntomas en la fase aguda, se suele resolver de forma satisfactoria cuando se emplea un abordaje terapéutico temprano (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

A pesar de esto, existen casos más graves que van a provocar diferentes secuelas por lo que los síntomas neurológicos pueden requerir mucho más tiempo para el control o la recuperación (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

Además, existen diversas condiciones que hacen de algunos tipos de meningitis una causa potencial de fallecimiento, por lo que es esencial que se realice tanto una detección rápida como la prescripción de un tratamiento médico.

Referencias

  1. CDC. (2016). Meningitis. Obtenido de Centers for Disease Control and Prevention: cdc.gov/meningitis.
  2. Jhons Hopkins Medicine. (2015). Meningitis. Obtenido de Jhons Hopkins Medicine: hopkinsmedicine.org.
  3. Mapfre. (2015). Meningitis. Obtenido de Mapfre Salud: mapfre.es.
  4. Mayo Clinic. (2016). Meningitis. Obtenido de Mayo Clinic.
  5. Medscape. (2016). Practice Essentials. Obtenido de Medscape: emedicine.medscape.com.
  6. Meningitis Now. (s.f.). Meningitis. Obtenido de Meningitis Now: meningitisnow.org.
  7. MFA. (2013). Types of Meningitis. Obtenido de Meningitis Foundation of America: musa.org/types.
  8. MRF. (2016). What are meningitis and septicaemia? Obtenido de Meningitis Researh Foundation: meningitis.org.
  9. NIH. (2016). Meningitis and Encephalitis. Obtenido de National Institute of Neurological Disorders and Stroke: ninds.nih.gov/disorders.
  10. OMS. (2015). Meningitis meningocócica. Obtenido de who.int.
  11. SEFC. (2015). Consejos para la detección precoz de la meningitis. Obtenido de Sociedad Española de Farmacia Comunitaria: contralameningitis.org.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here