¿Qué es la Midriasis?

La midriasis es una dilatación de la pupila que a menudo se produce por causas no fisiológicas, es decir, que es provocada por agentes externos que alteran el sistema nervioso simpático o el parasimpático, como ciertas patologías y drogas.

La palabra midriasis viene del griego mydriasis, que une el adjetivo mydros (“metal caliente/al rojo vivo”) con el sufijo -iasis, el cual denota la presencia de una enfermedad, como sucede con el vocablo amebiasis. 

Ojo con padecimiento de midriasis

La midriasis, por tanto, es diferente de la anisocoria (que es la constricción desigual de las pupilas) y es lo opuesto de la miosis. De este modo, en la midriasis se experimenta una dilatación pupilar fuera de lo común en la que el iris no se mueve. En el ojo con midriasis (ojo midriático), la abertura que da paso a la luz está sumamente ensanchada. 

Dicho en otras palabras, cuando una pupila está muy dilatada es porque tiene midriasis, la cual puede deberse a causas diversas que no siempre pueden obedecer a la respuesta de esta abertura del ojo a la luz sino a trastornos de salud o a la acción de sustancias químicas que fueron consumidas por la persona.

No obstante, en todos los casos la midriasis implica que hubo una estimulación del sistema nervioso que a su vez tuvo impacto en el esfínter de la pupila.

El reflejo fotomotor en la pupila

Fuente: http://healthool.com/mydriasis/

Por reflejo fotomotor se entiende aquel reflejo que naturalmente ocurre cuando la pupila se dilata (se “abre”) o se contrae (se “cierra”), dependiendo de la cantidad de luz que haya en el ambiente.

En el ojo, la visión correcta permite la constricción de la pupila si el entorno está muy iluminado, a fin que no se dañe la retina por exceso de luz, pero también hace que el orificio de esta pupila se agrande para captar más luz y así lograr que la visión se adapte a los lugares más oscuros. 

En la constricción de la pupila, sobre todo si hay miosis, el ojo pasa por un proceso en el que la luz penetra hasta la retina y luego se lleva un impulso nervioso que se dirige al cerebro; desde ahí se da una orden para que el esfínter de la pupila se estimule y cierre el orificio para que entre menos luz.

Por tanto, el efecto fotomotor no sería más que la respuesta fisiológica del ojo ante la luz, la cual consigue que dicho músculo pupilar se excite y que por ello se reduzca el diámetro de esa abertura ocular. 

Con la dilatación de la pupila, en cambio, tenemos un efecto en dirección opuesta que no ocurre como en la miosis. Como la luminosidad es escasa o nula (es decir, hay poca luz o simplemente no la hay), el cerebro no recibe a través del ojo el estímulo necesario para contraer la pupila. En consecuencia, el esfínter pupilar se relaja y hace que dicho orificio quede más abierto, de ahí que su diámetro es mayor, tanto en el ojo izquierdo como en el ojo derecho. 

Una muy ilustrativa comparación de este fenómeno puede hacerse con la cámara fotográfica o, más concretamente, con una de sus partes: el diafragma (figura 1). Dejando a un lado las evidentes diferencias en la estructura que hay en la visión humana y la fotografía, un aspecto a resaltar del diafragma es que sus grados de abertura se utilizan para regular la luz que pasa por el lente del objetivo y que llega hasta la película, donde se forma la imagen. 

Al aplicarse una analogía, la cámara fotográfica tendría miosis con una reducida abertura de f/32 que deja entrar poca luz. La cantidad de iluminación se incrementa conforme se va abriendo cada vez más el diafragma, con un aumento progresivo en el diámetro del orificio, mediante las aberturas f/16, f/8 y f/5,6. Si el fotógrafo necesita que su cámara capte más luz, tendría que valerse de una abertura de f/4 o de f/2,8; ya con f/2 su dispositivo tendría midriasis. 

Tal como ocurre con la miosis, la midriasis también es claramente observable por el médico, el cual puede detectar si hay algún padecimiento o problema que esté afectando a la persona.

El examen de la reacción ocular a la luz, por consiguiente, tiene un valor fundamental para evaluar el estado de salud de un paciente, ya que es su vista la que emite sutiles pero significativas señales en las que se indican que algo no anda bien con las funciones fisiológicas normales de sus ojos.

Causas de la midriasis

Fuente: http://healthool.com/mydriasis/

Anteriormente se especificó que la midriasis tiene causas fisiológicas (inherentes a la biología y a las funciones de la vista), patológicas (relacionadas directa o indirectamente con enfermedades, patologías y demás quebrantos de salud) y farmacológicas (vinculadas estrictamente con la utilización de fármacos, sustancias de uso medicinal y drogas de variada clase).

Las siguientes tres secciones profundizan estos diversos factores en los que se ocasiona la pronunciada dilatación de las pupilas. 

Causas fisiológicas 

Las causas fisiológicas son aquellas en las que la dilatación de las pupilas se produce como resultado de la natural reacción de la vista ante la falta o escasez de luz.

En otras palabras, aquí el individuo no tiene ningún problema debido a que sus pupilas se dilatan sólo para captar la poca luz que hay en el ambiente a fin de adaptar mejor su visión a la oscuridad, y no porque haya alguna enfermedad o producto químico que altere el funcionamiento de su sistema nervioso. 

Habitualmente, la miosis que no es patológica ocurre debido a: 

  • Escasez, ausencia de luz: como se explicó antes, la falta del estímulo luminoso se traduce en un relajamiento del esfínter pupilar. La pupila, por ende, se dilata, por lo que la vista se adapta mejor en un ambiente que en esos momentos está a oscuras.
  • Oxitocina: un estudio reciente del 2007 sugiere que el aumento en los niveles de esta hormona está ligado a una midriasis leve y moderada. El caso analizado por dicha investigación fue el de una mujer que experimentó esa dilatación pupilar luego de la excitación sexual. Aún hay trabajos científicos en desarrollo que ahondarán en este caso.

Causas patológicas 

[Aviso de precaución para el lector: si la midriasis es causada por algún problema de salud, consulte al médico para que obtenga de éste un diagnóstico certero que conduzca a un tratamiento eficaz de su padecimiento.

Tenga en cuenta que esta sección sólo cumple con el deber de informar, por lo que no debe usar este artículo como un sustituto del diagnóstico o remedio de su condición clínica, y mucho menos como un medio para resolver dudas que debe plantear a un especialista en la materia.] 

Las causas patológicas son aquellas en las que la dilatación de las pupilas se produce a raíz de condiciones clínicas, padecimientos, enfermedades o síndromes en los cuales tanto la salud como la calidad de vida del paciente están en riesgo.

Por tanto, las pupilas no tienen una reacción normal ante la luz, ya que de ser así se contraerían para resguardar la integridad de la retina y también para optimizar la visión de la persona afectada. Algunos de estos problemas son: 

  • Parálisis o daño en el nervio parasimpático: ocurre en el nervio craneal III, responsable directo de la miosis. Cuando este nervio es afectado por alguna razón, la pupila no puede contraerse debido a que el esfínter deja de funcionar.
  • Desórdenes en el sistema nervioso central: los nervios oculares pueden verse seriamente comprometidos ante diversas afecciones, tales como el accidente cerebrovascular, la hernia cerebral, el aumento repentino de la masa encefálica y la epilepsia.
  • Traumatismos craneoencefálicos: estas afecciones perjudican los nervios y músculos oculares. En general se refiere a golpes, fracturas, contusiones y hemorragias que se localizan en la cabeza. Muy frecuente en accidentes de tránsito y en deportes de combate como el boxeo, en el que una lesión en la órbita del ojo impide que las pupilas se contraigan, por lo que éstas no reaccionan ante la luz.

Causas farmacológicas 

Las causas farmacológicas son aquellas en las que la dilatación de las pupilas puede ocurrir a través de reacciones químicas que son propias del consumo de sustancias que intervienen en el desempeño de los neurotransmisores en el cerebro.

Aquí la persona tomó fármacos o drogas de algún tipo que alteraron el funcionamiento de su sistema nervioso, por lo que su vista tiene irregularidades a la hora de reaccionar ante el estímulo de la luz. Algunos de estos factores son: 

  • Intoxicaciones de diversa naturaleza.
  • Drogas: anticolinérgicos, atropina, efedrina, hiosciamina, escopolamina (conocida también como burundanga) y alcaloides presentes en las solanáceas, como por ejemplo la belladona (Atropa belladonna). Estas sustancias bloquean la química cerebral que es responsable de la constricción de la pupila.
  • Estimulantes y antidepresivos: aparte de diversos suplementos, drogas como la cocaína y las anfetaminas elevan los niveles de serotonina y acaban ocasionando la dilatación de las pupilas.
  • Agentes midriáticos: son fármacos y drogas que dilatan las pupilas (es decir, causan midriasis), pero con fines médicos, como tropicamida y ciclomidril.

Referencias

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