Misofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

La misofobia es el miedo patológico a la suciedad, la contaminación y los gérmenes. Esta fobia, como todas las demás, puede alterar seriamente tu vida, pero la buena noticia es que tiene cura.

Si sufres esta fobia, tienes terror de enfermarte por causa de un virus o una bacteria, lavas tus manos permanentemente o te bañas muchas veces al día para deshacerte de la suciedad y los microbios.

misofobia

Muchas personas con misofobia también usan guantes antes de tocar las cosas, desinfectan permanentemente la cocina y el baño, y algunas hasta evitan salir de sus hogares por miedo a los gérmenes.

Los expertos creen que la misofobia está relacionada con el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), pues en la misofobia se producen comportamientos compulsivos (lavarse las manos, ducharse, desinfectar todo permanentemente) como resultado del miedo patológico.

En otras palabras, si sufres esta fobia tienes pensamientos obsesivos en torno a la suciedad, la contaminación y los gérmenes, y luego actúas en consecuencia, teniendo comportamientos compulsivos, que no puedes evitar.

La diferencia entre las personas preocupadas en exceso por la contaminación y los misófobos es la capacidad de tolerar la incertidumbre.

Por ejemplo, si te subes al metro y tomas la barandilla, tal vez podría haber gérmenes en la superficie, los cuales se trasladarían a tus manos. Es una duda, una incertidumbre, pues no sabes si realmente hay gérmenes peligrosos allí. Pero puedes vivir con ello. Lo superas, y en cuanto llegas a casa, te lavas las manos y listo.

Pero un misófobo no es capaz de tolerar esta incertidumbre. La sensación de inseguridad le provoca una ansiedad extrema y la necesidad de hacer algo al respecto, inmediatamente. Entonces saca una toallita desinfectante de su bolsillo para limpiar la barandilla. O directamente, no utiliza el metro ni otro medio de transporte público.

Causas de la misofobia

Aunque las causas pueden ser varias, muchas fobias tienen origen en un evento traumático ocurrido en la niñez. Otras veces la fobia se puede adquirir por comportamientos imitativos.

Por ejemplo, si cuando eras pequeña tu madre siempre estaba obsesionada por la limpieza y la desinfección, esto puede haber provocado en ti la fobia hacia los gérmenes y la suciedad.

Algunas veces, en las personas predispuestas por su ansiedad descontrolada, la misofobia puede aparecer como resultado de leer o ver en TV muchas noticias relacionadas con enfermedades contagiosas, o por ver películas cuya trama gira en torno a estos temas.

Síntomas de misofobia

Las personas con misofobia leve probablemente solo se sienten tensas cuando creen que se encuentran en un ambiente contaminado, como puede ser un baño público o un hospital.

Otras personas tienen síntomas más intensos, como sudoración, taquicardia, ganas de huir, debilidad, mareos, e incluso pueden tener ataques de pánico si creen estar rodeados de gérmenes sin poder hacer nada al respecto.

Muchos pacientes con misofobia son conscientes de que tienen un problema, aunque no todos actúan de la misma manera. Algunos minimizan sus síntomas o tratan de esconderlos, mientras que otros buscan ayuda profesional enseguida.

Probablemente tienes misofobia si:

  • La obsesión por la contaminación y los gérmenes está invadiendo tu vida y la mayoría de las cosas que haces en el día tienen que ver con tu miedo a los microbios.

  • Si tienes rituales de limpieza o desinfección que te llevan más de una hora por día.

  • Si estas acciones son las únicas que alivian (momentáneamente) tu ansiedad.

  • Si sabes que tu miedo es exagerado pero de todos modos no puedes evitar lavarte y limpiar todo una y otra vez.

Si presentas estos síntomas, no cabe ninguna duda, lo que debes hacer es consultar a un profesional enseguida, porque existen tratamientos que puede ayudarte a controlar esta obsesión y llevar una vida más normal.

Si tienes misofobia, temes contaminarte con los gérmenes de otras personas, y probablemente evitarás situaciones sociales como reuniones de trabajo, salidas con amigos o festejos familiares.

O en el caso de que asistas a tales eventos, seguramente evitarás el contacto físico o la cercanía de otras personas y te lavarás las manos con una frecuencia mucho mayor a la habitual.

Con el tiempo, estos comportamientos pueden aislarte socialmente.

Tus amigos y tu familia probablemente no comprenderán qué es lo que te sucede, tal vez crean que eres huraño o incluso que estás paranoico. La misofobia podría derivar entonces en fobia social o en agorafobia. En otras palabras, ya no querrás salir de casa ni ver a nadie.

Tratamiento para la misofobia

Todas las fobias específicas tienen tratamientos en común, los principales son la terapia cognitiva conductual y la terapia de exposición. Otros tratamientos que pueden ayudar son las técnicas de relajación y los fármacos.

Pero es importante resaltar que antes de comenzar cualquier tipo de tratamiento, el paciente debe ser evaluado por psiquiatra o psicoterapeuta, para llegar a un diagnóstico correcto y de esta manera, determinar el tratamiento adecuado para cada caso.

Terapia cognitiva conductual

Es una clase de psicoterapia en la cual el terapeuta trata de modificar las conductas del paciente cuando se enfrenta a un estímulo; en el caso de la misofobia, cuando cree que está exponiéndose a gérmenes.

La terapia cognitiva conductual ayuda al paciente a controlar su ansiedad y a cambiar los pensamientos negativos e irracionales relacionados con su fobia, por otros pensamientos más positivos y realistas.

En la mayoría de los casos, como parte de la terapia cognitiva conductual se incluye también la terapia de exposición.

Terapia de exposición

Como lo indica su nombre, en este tratamiento el paciente es expuesto al estímulo que provoca sus síntomas. Habitualmente se utiliza la exposición gradual, es decir, se comienza el tratamiento con sesiones cortas y estímulos leves y poco a poco se va aumentando el grado de exposición.

Cuando el paciente logra enfrentar lo que provoca su miedo, la ansiedad comienza a disminuir, pues las temidas consecuencias no aparecen, y el cuerpo comienza a “comprender” que en realidad no existe peligro alguno.

En la terapia de exposición es muy importante el apoyo del terapeuta, que irá guiando al paciente durante este largo recorrido, ayudándolo a controlar su ansiedad y a continuar con el tratamiento.

Técnicas de relajación

Todas las técnicas que ayudan a controlar la ansiedad, como la relajación muscular progresiva, las técnicas de respiración profunda, el yoga y la meditación pueden ser útiles para aliviar los síntomas de misofobia.

En este artículo puedes aprender varias técnicas de relajación.

Farmacoterapia

Los medicamentos ansiolíticos también ayudan a controlar la misofobia.

La dosis y el periodo durante el cual el paciente puede utilizar este tipo de medicación la definirá el médico psiquiatra en conjunto con el psicoterapeuta, para que la medicación no impida que el paciente aprenda a controlar naturalmente su ansiedad, que es lo que se busca con la terapia de exposición.

El importante rol de la familia

Los familiares juegan un rol primordial en el tratamiento del paciente con misofobia, para no reforzar el trastorno y ayudarlo a salir adelante.

Por ejemplo, si una mujer misfóbica no quiere beber en un vaso porque supone que está contaminado y su marido lo lava para ella, está perjudicando a la paciente. Se trata de una situación difícil de sobrellevar en algunos casos, porque la persona con misofobia se angustia mucho y los familiares pueden ceder.

De todas formas, la familia puede servir de apoyo para ayudar al fóbico a controlar su ansiedad y superar sus miedos. Las personas que superan más fácilmente este tipo de trastornos son aquellas que cuentan con buen apoyo familiar, según los expertos.

Quienes viven solos o aislados, difícilmente encontrarán el camino adecuado para salir de su problema. De modo que si alguien en tu familia sufre misofobia, no dudes en acompañarlo en sus consultas con los profesionales de la salud.

Si tu familiar aún no reconoce que lavarse las manos 30 veces al día no es normal, tu rol será señalárselo calmada y cariñosamente siempre que tengas oportunidad, en algún momento tomará consciencia de su misofobia y probablemente te pida ayuda.

Como ves, la misofobia es un problema que se puede superar. No dudes en consultar si tienes los síntomas. Y si es alguien de tu familia, también es importante la actitud que tomes al respecto.

Algunos casos reales

¿Sabías que la fobia a los gérmenes afecta a miles de españoles? Según el Presidente de la Asociación de Pacientes con TOC, el 0,8% de la población española sufre TOC y de éstos, el 50% tiene misofobia.

Algunas de estas personas llegan a lavarse las manos 40 veces en 20 minutos y a quemar la ropa luego de un solo uso, si creen que pudo haberse contaminado con algún tipo de germen.

Esto comenta el esposo de una señora con misofobia

Mi esposa ni siquiera deja que su familia se acerque a ella, por su miedo irracional a que la contaminen. Su obsesión por los gérmenes es tan intensa que muchas veces tira la ropa que ha usado tan solo una vez, no va a lugares concurridos, como un centro comercial por ejemplo, y tampoco visita a su madre.

Su misofobia afecta a todos los que convivimos con ella. Debemos extremar precauciones al entrar al baño o al dormitorio, debemos ingresar desnudos y dejar la ropa en lugares específicos, para no “esparcir gérmenes por toda la casa”.

Ella cree que los virus y las bacterias pueden transmitirse por el aire o en la ropa, y asocia la contaminación a determinados lugares o personas.

Los misofóbicos sienten, piensan y actúan centrándose primordialmente en su temor. Su vida entera gira en torno a eliminar gérmenes. Creen que lo que hacen jamás es suficiente para evitar el contagio o la contaminación.

Esto es lo que le ocurre a Lola

Tiene sus manos dañadas por usar demasiada lejía, la que utiliza todo el tiempo, especialmente en el baño y la cocina. Su marido y sus hijos deben descalzarse y desnudarse al entrar en la casa, porque de lo contrario, ella sufre una angustia enorme. Su actividad se centra en limpiar, frotar y volver a empezar. Siempre le faltan horas al día para poder completar la desinfección, y nunca está satisfecha.

Como ves, este es un caso de misofobia severa. Sin embargo, hay casos aún peores.

Como el de Samantha, una chica de Inglaterra que murió a causa de su misofobia y su TOC; sus padres no supieron cómo ayudarla.

Era una estudiante de leyes cuando comenzaron los síntomas, y abandonó la carrera. Su obsesión por los gérmenes era tan intensa que sus padres debían usar guantes para tocar cualquier cosa en la casa.

Los obligaba a quitarse la ropa de calle al entrar al hogar, quedando solo en ropa interior. Por supuesto, cuando los síntomas se intensificaron Samantha no salía de su casa, ni tampoco dejaba que nadie entrara, excepto sus padres.

Pasaba largas horas en la ducha y su piel estaba dañada, seguramente por los excesivos lavados.

Sus padres, ambos septuagenarios con problemas de salud, intentaron ayudarla, pero Samantha se negaba a salir de casa para ir a una terapia, y tampoco dejaba que ningún terapeuta entrara en el hogar.

En determinado momento aceptó ingresar al hospital, pero una vez internada allí, no recibió la ayuda que realmente necesitaba, porque su seguro de salud no cubría la psicoterapia.

Samantha falleció a la edad de 40 años, debido a una infección en su piel que se agravó y terminó con su padecimiento.

Por supuesto, estos casos son realmente extremos, pero nadie tiene que llegar a este punto para buscar ayuda. No tienes por qué vivir el resto de tu vida con este miedo. Consulta a un psicólogo o un psiquiatra (o ambos), pues ellos seguramente te indicarán el camino a seguir para salir de esta situación y tener una vida mejor.

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Licenciada en Laboratorio Clínico.

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