Motivación Intrínseca y Extrínseca: Diferencias y Ejemplos

La motivación intrínseca y extrínseca tienen una gran influencia en el comportamiento humano. En cada persona predomina más una que otra y saberlo puede servir para aumentar la motivación.

La motivación es la causa que lleva al ser humano a comportarse o actuar en una circunstancia concreta de una forma determinada y no de otra.

motivación intrínseca y extrínseca

A menudo, se ha hablado de la motivación como un concepto unitario, pero existen factores que pueden modificar sustancialmente la esencia de los actos y sus consecuencias. Así lo establecen Ryan y Deci, en un trabajo de 2000 publicado en la revista American Psychologist.

Según ciertos autores de la disciplina psicológica, existen varias teorías o supuestos distintos sobre la forma en la que se da la motivación Esta clasificación atiende al incentivo que provoca el acto.

El tipo de motivación varía según el origen de las pulsiones que nos llevan a dirigirnos a unos objetivos concretos y no a otros, así como en función de los alicientes que se obtienen a cambio de esa actividad que se realiza.

En el caso de la motivación extrínseca, esos impulsos, causas o recompensas de los actos tienen que ver con factores del mundo externo. En cambio, si se habla de motivación intrínseca es porque esos aspectos tienen que ver con el propio interés en la tarea que se realiza o con objetivos propios del individuo que realiza la acción.

Es especialmente importante el concepto de recompensa, ya que cuando el ser humano realiza una actividad o se comporta de una manera específica, puede esperar recibir algo a cambio o disfrutar de esa tarea en sí misma.

En función de cómo se comporta esa persona, se puede saber si los factores que han dado lugar a ese comportamiento son externos o internos. Es decir, se podrá distinguir en si ese acto está relacionado con una motivación intrínseca o extrínseca.

Motivación intrínseca. Definición y ejemplos

El concepto de motivación intrínseca se enmarca dentro de la Teoría de la Autodeterminación (Self-determination Theory) de los años 70. Esta teoría fue propuesta y desarrollada por los psicólogos y profesores Edward L. Deci y Richard M. Ryan y se centra en la motivación que hay detrás de las elecciones del ser humano que no están condicionadas por factores externos.

De acuerdo con esta hipótesis, hay necesidades psicológicas innatas en el hombre que le llevan a comportarse de una forma determinada, sin necesidad de que haya un incentivo externo que motive tal conducta.

Richard M. Ryan y Edward L. Deci definen la motivación intrínseca como la “tendencia inherente del ser humano de salir a la búsqueda de la novedad y de retos para ampliar y ejercitar la capacidad de uno mismo, explorar y aprender”.

Por tanto, el único objetivo o recompensa que se busca con las actividades motivadas intrínsecamente es el desarrollo interior de uno mismo, ya sea descubriendo cosas que no se conocían, adquiriendo conocimientos o superándose en algunas cualidades.

El concepto de motivación intrínseca tiene una gran importancia para la Psicología del Desarrollo. Oudeyer, Kaplan y Hafner, en un artículo de 2007, afirman que las actividades exploratorias, propias del tipo de motivación del que estamos hablando, son cruciales en el desarrollo del niño. Y es que, tal y como han demostrado diversas investigaciones, la motivación intrínseca está muy relacionada con el progreso cognitivo y social.

En este tipo de motivación, la actividad que se realiza es una manera de disfrute en sí.

No obstante, la motivación intrínseca puede incentivarse a través de algunos elementos externos, aunque hay que tener cuidado con cuáles se usan, ya que también pueden producir el efecto contrario.

Los padres de la Teoría de la Autodeterminación, elaboraron una revisión de 128 estudios sobre los efectos que tenían las recompensas externas sobre la motivación intrínseca.

Concluyeron que las recompensas externas tangibles disminuían la motivación interior, mientras que otros factores intangibles como una retroalimentación positiva la aumentaba. En cambio, el feedback negativo también contribuía a disminuirla.

Por otro lado, los incentivos externos pueden reducir la autoestima generada por la motivación intrínseca.

Algunos ejemplos de motivación intrínseca

En la motivación intrínseca, la persona que realiza el acto encuentra la recompensa dentro de sí mismo.

Los siguientes ejemplos de motivación intrínseca extrapolados a la vida real te harán comprender mejor este concepto:

– Asistir a clases de inglés para perfeccionar tu capacidad de hablar idiomas.

– Ir al gimnasio para reducir los niveles de estrés y ansiedad y sentirte mejor contigo mismo, mentalmente hablando.

– Pasar tiempo con tu familia porque disfrutas de su compañía.

– Salir a tomar algo con tus amigos porque te diviertes.

– Unirte a un voluntariado o a una causa solidaria porque te sientes reconfortado.

En todos estos casos las posibles recompensas que nos llevan a realizar esas actividades están dentro de uno mismo, de sus emociones y generan una satisfacción personal que no se puede obtener fuera.

Motivación extrínseca. Definición y ejemplos

Según Ryan y Deci (1999) la motivación extrínseca se refiere a las actividades que se realizan para obtener un instrumento separable a dicha tarea.

El fin ya no está en la satisfacción personal o en el disfrute de la actividad en sí, sino que se espera una recompensa exterior.

La motivación extrínseca puede darse de forma autónoma o no autónoma, según la capacidad de elección que tenga el individuo, pues hay actividades motivadas extrínsecamente que pueden darse como consecuencia del control externo.

En este sentido, Ryan y Deci proponen dos ejemplos para distinguir los casos de motivación extrínseca elegidos por el individuo y los que se dan por una presión externa. Por ejemplo, no actúa con la misma autonomía un joven estudiante que estudia y hace sus deberes por miedo a la reacción paterna ante sus resultados, que otro joven que se esfuerza en sus estudios para ir a una Universidad de mayor prestigio académico.

La acción es la misma y ambas recompensas son externas, pero en el segundo caso la elección hecha por el estudiante goza de más autonomía.

Ryan y Déci, dentro de su teoría de la autodeterminación, establecen una segunda hipótesis para explicar la forma en la que se da la conducta motivada extrínsecamente.

A este supuesto se le llama Teoría de Integración Organísmica (Organismic Integration Theory). Es aquí donde los dos autores clasifican los tipos de motivación externa en función de la autonomía o la capacidad de elección que tiene el individuo y que hemos ejemplificado antes. Existen cuatro tipos de motivación extrínseca.

– Comportamiento regulado externamente: Es la forma menos autónoma de motivación extrínseca. Las conductas de este tipo se basan exclusivamente en la recompensa, incentivo o presión exterior.

– Regulación introyectada: En este caso la causa que origina el comportamiento es externa, pero el individuo a la hora de realizar la actividad tiene como objetivo aumentar su autoestima, reducir su sentimiento de culpa o de preocupación.

– Regulación a través de la identificación: En este tipo de conductas, el individuo analiza previamente los objetivos o recompensas que le son impuestos externamente y entiende que son importantes para él.

– Regulación Integrada: Es la forma más autónoma de motivación extrínseca. En este tipo de regulación, la persona asume en su conducta los incentivos externos como si fueran propios. Esta etapa se diferencia de la motivación extrínseca, en que los objetivos que se quieren conseguir no pertenecen a las capacidades internas del individuo, sino que siguen siendo externos.

Algunos ejemplos reales de motivación extrínseca

– Trabajar en una oficina donde el nivel de exigencia y de estrés son muy altos porque obtendrás mejoras en tu curriculum vitae, para promocionar en un futuro y optar a un puesto más relajado.

– Hacer dieta e ir a un gimnasio para perder peso porque es lo que está bien visto por la sociedad o por la moda.

– Estudiar una materia que no te gusta, ya sea por conseguir buenas calificaciones globales o porque con esa asignatura puedes optar a un trabajo con mejores condiciones que con las disciplinas que a ti realmente te interesan por vocación.

– Realizar una actividad, por ejemplo recoger el cuarto, a cambio de obtener el permiso paterno para poder asistir a una fiesta. Este ejemplo es muy habitual en el ámbito doméstico cuando hay niños o adolescentes.

– Echar horas extra en el trabajo para obtener una mayor recompensa económica o para conseguir un regalo o incentivo material concreto que ofrece la empresa.

Debate entre motivación intrínseca y motivación extrínseca

La motivación intrínseca y extrínseca no tienen por qué darse siempre por separado, hay actividades que pueden estar motivadas por factores internos y externos.

Por ejemplo, ir a trabajar puede hacer que te sientas útil y contigo mismo, pero hay un factor externo que te anima a seguir trabajando que es la compensación económica o que recibes a cambio o los pagos mensuales a los que tienes que hacer frente.

Un estudio de 1975, realizado por Calder y Staw, publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, ya demostró que la motivación intrínseca y extrínseca podían interaccionar entre ellas, pero no actuar de forma aditiva.

Sin embargo, son muchas las investigaciones que demuestran que la motivación intrínseca y extrínseca pueden darse de forma conjunta y generar influencias positivas en la conducta del ser humano.

Carol Sansone recoge en su libro Intrinsic and Extrinsic Motivation: The Search for Optimal Motivation and Performance recoge citas de varias investigaciones que han demostrado la influencia positiva de la actuación coordinada de ambos tipos de motivación o incentivos. Por ejemplo referencia un simposio de Harter en 1981, en el que el autor afirmó que había “situaciones en las que el interés intrínseco y las recompensas extrínsecas pueden colaborar, como si fuera, para motivar el aprendizaje”.

La relación entre la motivación extrínseca e intrínseca siempre ha sido compleja.

Como ya se dijo en el párrafo explicativo de la motivación intrínseca, hay ciertos factores externos que pueden aumentar o disminuir la motivación intrínseca, al mismo tiempo que el bienestar del individuo.

En este sentido, existe un polémico debate sobre qué tipo de incentivos se deben utilizar en ámbitos como el escolar, el laboral, o simplemente en el educacional a nivel doméstico.

Los premios de carácter extrínseco siempre han estado implantados en la sociedad y en la vida diaria. Son habituales los incentivos económicos en las empresas, así como darle un caramelo a un niño que se porta bien o que realiza su tarea tanto en el colegio como en su casa.

Estos factores externos también se dan en el sentido negativo. Por ejemplo, no es nada extraño ver que a un niño se le castiga por haber dado una mala contestación.

Sin embargo, estas recompensas y sanciones pueden ser perjudiciales a nivel psicológico y contraproducentes para el desarrollo de la conducta.

Un estudio de Rólan Bénabou y Jean Tirole publicado en el año 2003 en The Review of Economic Studies, habla de esta polémica. Una controversia influida por las discrepancias que existen entre los principios económicos y los psicológicos.

Para la disciplina económica, es un fundamento que los individuos responden a los incentivos. En este caso, concebidos como estímulos o premios externos y tangibles.

Sin embargo para los sociólogos y los psicólogos, las recompensas y castigos pueden ser contraproducentes, ya que minan la motivación interior del individuo por las tareas.

Bénabou y Tirole reconcilian ambas visiones la económica y la psicológica, mostrando los efectos adversos que pueden tener los efectos externos en la motivación intrínseca y en la pérdida del interés del individuo por la tarea.

Estos efectos perjudiciales son muy fáciles de explicar con algunas de las técnicas de educación infantil. Por ejemplo, en algunas casas es corriente obligar a los niños a terminarse un plato de una comida que les desagrada. Esto puede hacer que el niño aborrezca ese plato y se niegue por completo a probar cosas nuevas, llegando a hacer eterno el ritual de la alimentación.

Finalmente, Bénabou y Tirole concluyen que los incentivos sirven para reforzar la ejecución de las actividades de una forma muy débil y sólo a corto plazo. Además a largo plazo, pueden generar efectos negativos.

Por tanto, se puede deducir que para motivar a los niños y adultos, en el ámbito escolar y laboral, así como en la vida diaria, es mejor utilizar técnicas que no disminuyan la motivación intrínseca ni el bienestar mental. Por ejemplo con una retroalimentación positiva.

Referencias

  1. Benabou, R., & Tirole, J. (2003). Intrinsic and Extrinsic Motivation. Review of Economic Studies,70(3), 489-520. doi:10.1111/1467-937x.00253.
  2. Calder, B. J., & Staw, B. M. (1975). Self-perception of intrinsic and extrinsic motivation. Journal of Personality and Social Psychology,31(4), 599-605. doi:10.1037/h0077100.
  3. Oudeyer, P., Kaplan, F., & Hafner, V. V. (2007). Intrinsic Motivation Systems for Autonomous Mental Development. IEEE Transactions on Evolutionary Computation,11(2), 265-286. doi:10.1109/tevc.2006.890271.
  4. Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrinsic motivation, social development, and well-being. American Psychologist,55(1), 68-78. doi:10.1037//0003-066x.55.1.68.
  5. Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2000). Intrinsic and Extrinsic Motivations: Classic Definitions and New Directions. Contemporary Educational Psychology,25(1), 54-67. doi:10.1006/ceps.1999.1020.
  6. Sansone, C., & Harackiewicz, J. M. (2007). Intrinsic and extrinsic motivation: the search for optimal motivation and performance. San Diego: Academic Press.

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Graduada en Periodismo y Máster en Radio. Mientras haya curiosidad, existirán historias buenas que contar.

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