Neofobia: Síntomas, Causas, Tratamientos

La neofobia es una alteración de ansiedad que se define por la presentación de un miedo excesivo e injustificado hacía lo nuevo.

Es decir, la persona que padece esta psicopatología presenta un elevado temor hacia las cosas o las experiencias novedosas.

Pleasant office worker hiding behind laptop

A la práctica se suele manifestar como una falta de voluntad de probar cosas nuevas o romper con las actividades cotidianas y rutinarias.

Sin embargo, esta alteración no hace referencia a un tipo específico de personalidad o una forma de ser peculiar.

La neofobia es un tipo de fobia específica, por lo que el individuo que la padece no es que presente desagrado hacía lo nuevo. Lo que presenta es un elevado temor hacía estos elementos y una marcada respuesta de ansiedad cuando se expone.

Además, el sujeto con neofobia experimenta estas sensaciones de una forma incontrolable e irracional. Por lo que en algunos casos puede desear o tener alguna intención de experimenta cosas nuevas, pero su elevado temor se lo impide.

Afortunadamente, esta alteración cuenta en la actualidad con tratamientos eficaces que son capaces de revertir y eliminar el temor fóbico hacía lo nuevo.

A continuación se comentan las características principales de la neofobia. Se explican sus síntomas y causas, y se postulan las intervenciones a realizar para tratarla adecuadamente.

Características de la neofobia

La neofobia es un tipo peculiar de fobia específica en la que el elemento temido es cualquier estímulo que resulte novedoso para la persona.

De este modo, se diferencia de fobias específicas más conocidas como la fobia a la sangre o la fobia a los animales por su variabilidad de los elementos temidos.

Es decir, mientras en la fobia a la sangre el elemento temido es claro, objetivo y medible (la sangre), en la neofobia los estímulos temidos son mucho más variables e impredecibles.

De hecho, los individuos con neofobia pueden temer cualquier cosa a la que se le atribuyan cualidades novedosas.

Dicho de otra forma, en este tipo de fobia específica se teme cualquier elemento que sea nuevo para el individuo, ya sean cosas materiales, situaciones, actividades, etc.

Así pues, delimitar, especificar, diagnosticar y tratar esta alteración puede ser ligeramente más complejo que otro tipo de fobias.

Así mismo, la gravedad de la neofobia también puede ser mayor, ya que los elementos que teme el individuo son mucho más numerosos y pueden aparecer con mayor facilidad en su día a día.

Manifestaciones de la neofobia

Temer de forma fóbica las cosas novedosas repercute de dos formas principales a la persona. En primer lugar, la neofobia afecta directamente al comportamiento de la persona. En segundo lugar, el trastorno provoca alteraciones de ansiedad siempre que el individuo se expone a elementos nuevos.

1- Alteración conductual

La afección del trastorno en la conducta puede ser notablemente grave. Es decir, el funcionamiento de una persona con neofobia puede verse altamente limitado y modificado por la psicopatología.

De forma general, el trastorno impide al individuo exponerse a situaciones y actividades nuevas. Así pues, la persona con neofobia puede llevar a cabo un estilo de vida totalmente monótono y rutinario.

Conocer gente, empezar un trabajo, adquirir o comprar cosas nuevas, visitar lugares a los que no se ha ido nunca, realizar una actividad que no se ha practicado con anterioridad…

Todos estos elementos son ejemplo de cosas a las que una persona con neofobia está limitada. Es decir, el individuo no se expondrá ni realizará ninguna de las actividades anteriormente comentadas debido al temor que le provocan.

Este hecho se traduce en una elevada restricción de elementos gratificadores. Todas las personas requieren un grado mayor o menor de novedad para experimentar sensaciones agradables y experiencias gratificantes.

De este modo, la neofobia puede afectar a muchas otras esferas más allá de la ansiedad que provoca el miedo. El hecho de limitar el comportamiento a la rutina y la monotonía absoluta, puede desembocar en alteraciones anímicas o insatisfacción personal.

2- Alteración de ansiedad

Por otro lado, la neofobia se explica y se caracteriza por las manifestaciones de ansiedad que experimenta la persona.

Estas aparecen cuando el individuo se expone a sus elementos temidos. Es decir, cuando entra en contacto con estímulos nuevos.

La respuesta de ansiedad en esas situaciones es grave y motiva la evitación de los elementos nuevos y la alteración conductual.

Principalmente, los síntomas de ansiedad se manifiesta a través de dos componentes principales: los físicos y los cognitivos.

Los síntomas físicos hacen referencia a todas esas alteraciones corporales que experimenta el individuo cuando entra en contacto con “lo nuevo”.

La respuesta de ansiedad física puede variar en cada caso, pero siempre hace referencia a un elevado incremento del sistema nervioso central. Una persona con neofobia puede experimentar algunos de los siguiente síntomas corporales:

1. Incremento de la tasa cardíaca.
2. Aumento de la tasa respiratoria.
3. Hiperventilación.
4. Sensación de ahogo.
5. Taquicardias.
6. Incremento de la sudoración.
7. Tensión muscular.
8. Dilatación pupilar.
9. Dolores de cabeza.
10. Sensación de irrealidad.

Estas manifestaciones físicas se acompañan de una serie de síntomas cognitivos. Es decir, de un seguido de pensamientos acerca de lo novedoso.

Estos pensamientos se caracterizan por atribuir aspectos negativos a todos esos elementos nuevos. Son los causantes del temor hacía lo nuevo y se retroalimentan con las manifestaciones físicas para genera la sensación de ansiedad.

En un primer instante, los síntomas físicos provocan elevadas sensaciones de ansiedad y hacen incrementar los pensamientos de miedo a lo nuevo. Posteriormente, estos pensamiento aumentan la sintomatología ansiosa, creando un bucle en el que la ansiedad sólo puede ir a más.

Neofobia vs rechazo hacia lo nuevo

Cada persona posee una serie de rasgos de personalidad que dictaminan su forma de ser, de percibir el mundo y de actuar.

Las diferencias individuales respecto a los rasgos de personalidad son múltiples. Cada persona es distinta y presenta una serie de características que le definen.

En este sentido, uno de los principales componentes que marcan la forma de ser de las personas es la búsqueda de sensaciones.

Hay individuos que presentan una clara preferencia por lo aspectos novedosos, intensos y gratificantes. Y hay personas que presentan una mayor preferencia por lo conocido, lo seguro y lo rutinario.

Las cosas nuevas configuran situaciones excepcionales en la vida de las personas. Independientemente de las preferencias del individuo, enfrentarse a un elemento o una situación desconocida implica una mayor activación.

El no saber qué es y cómo es lo que se tiene delante hace que las personas tengan que estar más alerta para responder correctamente. En este sentido, experimentar ciertas sensaciones de tensión en esos momentos constituye una respuesta totalmente normal.

En el caso de la neofobia, tanto el temor como la respuesta de activación ante estas situación resulta excesivo. Para poder diferenciar el miedo de la neofobia del miedo normal a lo nuevo se deben tener en cuenta lo siguientes aspectos:

1- Intensidad

Algunas situaciones y elementos novedosos pueden reportar un cierto grado de exigencia para la persona. Por ejemplo, conducir de noche por una carretera desconocida puede requerir una mayor activación del sujeto que lleva el coche.

Así pues, experimentar ciertos grados de nerviosismo ante lo nuevo puede resultar normal y no atribuible a la neofobia.

Sin embargo, en esta alteración, la respuesta de miedo presenta un intensidad excesiva con respecto a las exigencias de la situación.

El individuo responde con temor extremo en momentos poco temibles en lo que dicha respuesta de miedo no está justificada.

2- Racionalidad

De forma ligada al punto anterior, las respuestas de miedo adaptativo en situaciones nuevas se rigen por procesos racionales.

Por ejemplo, siguiendo con el ejemplo anterior, el temor de conducir de noche en una carretera desconocida se explica a través de la necesidad de estar alerta para trazar bien las curvas del camino y no padecer un accidente.

En la neofobia en cambio, el miedo experimentado resulta totalmente irracional. La persona que lo experimenta no es capaz de justificar por qué tiene miedo a lo nuevo.

3- Controlabilidad

Otro de los elementos que define el temor de la neofobia es que este resulta incontrolable. Es decir, la persona que lo padece es incapaz de controlar su experiencia y sus sensaciones de miedo.

Cuando se expone a elementos nuevos, el individuo queda totalmente absorbido por el temor y no es capaz de gestionarlo.

4- Consecuencias

Las consecuencias del miedo adaptativo hacía lo nuevo suelen ser mínimas. Normalmente sólo implican un mayor estado de activación, un cierto nerviosismo y una mayor atención hacía los elementos.

En cambio, en la neofobia las consecuencias son mucho más devastadoras. En primer lugar implican una total evitación de los elementos nuevos, por lo que el sujeto es incapaz de exponerse a ellos y trata de no entrar en contacto en todo momento.

Por otro lado, cuando la persona entra en contacto con los estímulos nuevos presenta un elevado ataque de ansiedad, hecho que no se presencia en el miedo adaptativo a lo nuevo.

5- Elementos temidos

El temor adaptativo a lo nuevo suele aparecer ante situaciones o elementos que configuran o pueden configurar un peligro real para la persona.

En la neofobia en cambio no se presencia este cribaje. La persona con esta alteración teme a todas las cosas nuevas, independientemente de si atañen un peligro real o no.

6- Persistencia

Finalmente, la neofobia se caracteriza por ser un trastorno permanente. Este persiste a lo largo del tiempo y el temor hacía lo nuevo se experimenta en todas las ocasiones de forma invariable.

Así pues, este temor no está sujeto a momentos o etapas específicas de la vida de una persona. Un individuo con neofobia presentará temor hacía lo nuevo toda su vida si no realizar los tratamientos indicados que le permitan superarlo.

Causas de la neofobia

El estudio etiológico de la neofobia se basa en la forma en la que las personas aprenden y adquieren las respuestas de miedo.

En este sentido, hoy en día se consensua que no existe una única causa que dé lugar a la neofobia. Más bien, es la combinación de diferentes factores lo que origina el desarrollo de esta psicopatología.

Los principales factores que se han relacionado con la neofobia son:

1- Condicionamiento clásico

Haber experimentado situaciones y experiencias aversivas y desagradables en relación a cosas novedosas puede condicionar la experiencia de miedo hacía lo nuevo.

Por ejemplo, romperse el pie la primera vez que se juega al fútbol, recibe burlas el primer día de colegio o padecer dolores de barriga y vómitos cuando se prueba un alimento nuevo son factores que pueden contribuir al desarrollo de neofobia.

2- Condicionamiento verbal

Por otro lado, recibir estilos educativos durante la infancia en los que se rechaza la realización de cosas nuevas o se atribuye un elevado sentido de peligrosidad a los elementos novedosos también puede contribuir al condicionamiento de este tipo de miedos.

3- Factores genéticos

Aunque no están muy bien establecidos, varias corrientes de investigación apunta a que en la etiología de la neofobia pueden estar involucrados factores genéticos.

Tener familiares con alteraciones de ansiedad y estilos de personalidad conservadores sería un factor de riesgo para esta psicopatología.

4- Factores cognitivos

Las creencias poco realistas sobre el daño que podría recibirse si se expone al estímulo temido, los sesgos atencionales hacia las amenazas relacionadas con la fobia, las bajas percepciones de autoeficacia y las percepciones exageradas del peligro son elementos que se relacionan con el mantenimiento de la neofobia.

Tratamientos de la neofobia

La neofobia puede tratarse adecuadamente a través de la psicoterapia. Concretamente, el tratamiento cognitivo conductual es la intervención psicológica que ha mostrado mayor eficacia.

Estas intervenciones se basan en tratar los tres componentes sobre los que afecta la fobia: el componente conductual, el componente físico y el componente cognitivo.

El componente conductual se trata mediante la exposición. Se expone al individuo a sus estímulos temidos de una forma controlada con el objetivo de que se habitúe a ellos y supere el miedo.

El componente físico se trata a través de técnicas de relajación que permiten disminuir el nivel de ansiedad. Finalmente, el componente cognitivo se abarca mediante técnicas cognitivas que permiten corregir los pensamientos disfuncionales acerca de lo nuevo.

Referencias

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4. Hekmat, H. (1987). Origins and development of human fear reactions. Journal of Anxiety Disorders, 1, 197-218.

5. Peurifoy, R.Z. (2007). Venza sus temores. Ansiedad, fobias y pánico. Barcelona: Robin Book.

6. Silverman, W. K. y Moreno, J. (2005). Specific Phobia. Child and Adolescent Psychiatric Clinics of North America, 14, 819-843.

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Graduado en Psicología y Máster en Psicopatología Clínica del Adulto.

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