Neuralgia del Trigémino: Síntomas, Causas, Tratamiento

La neuralgia del trigémino (NT) es una patología facial dolorosa y unilateral que se describe como un episodio breve de descarga eléctrica o sensación quemante (Boto, 2010).

Específicamente, las patologías que causan dolor facial o cráneo facial, constituyen una serie de enfermedades entre las que se incluyen un gran número de condiciones médicas: neuralgias faciales, dolores faciales sintomáticos, signos neurológicos, cefaleas autonómicas trigeminales y los dolores faciales sin síntomas o signos neurológicos (Tenhamm y Kahn, 2014).

neuralgia del trigémino

Así, la neuralgia de trigémino se considera uno de los síntomas de dolor facial más graves e intensos (Montero y Carnerero, 2016). A pesar de que su incidencia anual varía, suele presentarse en personas mayores de 50 años (Lezcano et al., 2015) y, además, altera de forma sustancial la calidad de vida de los afectados (Alcántara Montero y Sánchez Carnerero, 2016).

En cuanto a la causa etiológica de la neuralgia del trigémino, normalmente se asocia a una comprensión o tensión mecánica del nervio trigémino producto de factores vasculares: anomalías en vasos sanguíneos, hipertensión arterial o dislipidemia, entre otros (International Association for Study of Pain, 2011; Lezcano et al., 2015)

La evaluación diagnóstica de esta patología suele realizarse en base al estudio pormenorizado de las características del dolor y diversos estudios imagenológicos, que permiten detectar la presencia de alteraciones neurológicas (Tenhamm y Kahn, 2014).

Con relación al tratamiento de la neuralgia de trigémino, las intervenciones iniciales se centran en la prescripción farmacológica. Sin embargo, en casos graves, puede optarse por intervenciones quirúrgicas o por técnicas percutáneas (Alcántara Montero y Sánchez Carnerero, 2016).

Características de la neuralgia del trigémino

neuralgia del trigémino

La neuralgia del trigémino, también conocida como “tic doloroso”, es una patología que causa dolor neuropático, es decir, dolor asociado a diversas anomalías o lesiones nerviosas (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

La definición clínica de esta patología se remonta al siglo XVII. Ya desde la antigüedad ha sido referenciada como “ el dolor más intenso que puede sufrir el hombre” (Seijo, 1998). Además, en los reportes clínicos más reciente, la neuralgia del trigémino se sigue catalogando como “una de las peores causas de sufrimiento por dolor” (Lezcano et al., 2015).

El dolor derivado de esta patología se caracteriza por diferentes episodios de dolor punzante, quemante, o sensación de calambre y descarga eléctrica en las áreas cráneo faciales inervadas por el nervio trigémino (Alexander, 2008).

Además, suele aparecer al comer, lavarse los dientes, tocarse la cara, etc. (Boto, 2010), por lo que es mental y físicamente, incapacitante (National Insititute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

El nervio trigémino o par craneal V, es una estructura nerviosa que tiene una función mixta: motora y sensitiva. Así, su función esencial es controlar la musculatura y sensibilidad facial (Alcántara Montero y Sánchez Carnerero, 2016):

Función sensitiva

Las ramas sensitivas del nervio trigémino se encargan de conducir los impulsos nerviosos relacionados con las sensaciones táctiles (estimulación externa, propiocepción y dolor) de las áreas anteriores de la lengua, las piezas dentales, la duramadre (capa meníngea más externa), la mucosa oral y los senos paranasales (cavidades áreas situadas en las zonas óseas maxilar superior, etmoides, esfenoides y frontales).

Función motora

Las ramas motoras del nervio trigémino inervan fundamentalmente a las áreas mandibulares: músculos masticadores (temporal, mastero pterigoide) y, además, el músculo tensor del tímpano, milohioideo y disgástrico.

Esta estructura nerviosa, a su vez, se divide en 3 ramas fundamentales (Alcántara Montero y Sánchez Carnerero, 2016):

  • Nervio oftálmico (V1): se encarga de la conducción de la información sensitiva a través de las áreas del cuero cabelludo, la frente, el párpado superior, la nariz, los senos frontales, la córnea y buena parte de las meninges. De forma específica, de distribuye por
    las áreas cráneo faciales superiores.
  • Nervio maxilar (V2): se encarga de la conducción de la información sensitiva de las áreas cutáneas de la mejilla, el párpado inferior, la punta de la nariz, la mucosa nasal, las piezas dentales y el labio superior, el paladar, la parte superior de la faringe y de los senos maxilares etimoidales y esfenoidales. Se distribuye por las áreas cráneo faciales medias.
  • Nervio mandibular (V3): se encarga de la conducción de la información sensitiva de las piezas dentales y el labio inferior, la barbilla, las alas nasales y, además, la relacionada con el dolor y temperatura de la boca. De forma específica, de distribuye por las áreas cráneo faciales inferiores.

Debido a estas características, cuando el nervio trigémino presenta daños o lesiones en alguna o varias de sus ramas, esta patología se asocia a una disminución significativa de la calidad de vida y de la capacidad labora. También es frecuente que muchas personas afectadas desarrollen síndromes depresivos (Alcántara Montero y Sánchez Carnerero, 2016).

Estadísticas

La neuralgia del trigémino es una condición médica que se presenta, normalmente, de forma crónica.

A pesar de que existen escasos datos estadísticos sobre esta patología, se ha logrado identificar que presenta una incidencia aproximada de 12 casos por cada 100.000 personas al año (National Instiute of Neurological Disorders and Stroke, 2014).

Se estima que en Estados Unidos pueden vivir unas 140.000 personas con esta patología (International Radio Surgery Association, 2016).

Se ha observado que, en función del sexo, afecta de forma mayoritaria a las mujeres y que, además, es más prevalente en la población con una edad superior a los 50 años (Mayo Clinic, 2015).

Sin embargo, la neuralgia del trigémino es una condición patológica que puede desarrollar cualquier persona, hombre o mujer y en cualquier etapa maduracional (National Instiute of Neurological Disorders and Stroke, 2014).

Signos y síntomas característicos

El rasgo clínico esencial de la neuralgia del trigémino es la presencia de episodios de dolor facial que se caracteriza por (Mayo Clinic, 2015):

  • Episodios agudos de sensaciones quemantes, punzantes. Muchos pacientes refieren estar sintiendo “golpes” o “descargas eléctricas”.
  • Los episodios de dolor se presentan de forma espontánea y suelen aparecer cuando se comienza a hablar, se mastica, se habla o al cepillarse los dientes.
  • Los episodios de dolor suelen ser temporales, durando unos segundos o varios minutos.
  • Es frecuente que estos episodios se presenten de forma recurrente en períodos activos, durante días, semanas o meses.
  • Las sensaciones molestas y dolorosas, suelen presentarse de forma unilateral, es decir, afectan a un único lado de la cara.
  • El episodio de dolor puede aparecer focalizado en un área concreta y progresivamente, se extiende a otras áreas, generando un patrón más amplio.
  • Es posible que con el desarrollo de la patología, las crisis de dolor se hagan más intensas y frecuentes.

A pesar de que la presentación de estos episodios pueden ser variables ente las personas afectadas, a menudo la intensidad de dolor se define como insoportable, llegando a mantener inmóvil al individuo (Seijo, 1998).

En cuanto a las áreas más afectadas, el dolor aparece típicamente la mejilla o en la mandíbula y de forma ocasional, en las áreas que rodean la nariz y los ojos, aunque esta situación va a depender fundamentalmente de la rema nervios que se encuentre afectada (Alexander, 2008).

Además, esta patología también puede clasificarse en dos tipos diferentes, en función de su cuso clínico (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2014):

  • Tipo 1 (NT1): es la forma clásica o típica de presentación de la neuralgia del trigémino, suele estar asociada al desarrollo de episodios de dolor extremo, similar a un shock que tienen a durar de minutos a horas. Además, estos ataques suelen sucederse unos a otros de forma rápida.
  • Tipo 2 (NT2): es la forma atípica de esta patología, se caracteriza por un dolor punzante y constante, pero de menor intensidad que en el tipo 1.

Causas

Esta patología se clasifica en dos formas diferenciales en función de su causa (Boto, 2010):

  • Neuralgia del trigémino primaria: la causa etiológica que explica el cuadro clínico de la patología no se puede descubrir. Es la forma más frecuente de neuralgia del trigémino.
  • Neuralgia del trigémino secundaria: la causa subyacente de esta patología está asociada a un evento o condición médica identificada.

Aunque los factores que pueden dar lugar al desarrollo de esta patología son diversos, todos van a afectar al nervio trigémino, causando lesiones y/o comprensión mecánica.

Entre las causas más comunes de la neuralgia del trigémino se encuentran:

  • Compresión mecánica por un vaso sanguíneo o malformación arteriovenosa.
  • Desmielinización de las ramas nerviosas producto de otras patologías, como por ejemplo la esclerosis múltiple
  • Compresión mecánica por el desarrollo y crecimiento de masas tumorales.
  • Lesión nerviosa o compresión mecánica producto de un traumatismo facial o craneoencefálico.
  • Lesión nerviosa o compresión mecánica producto de ataques cerebro-vasculares.
  • Lesiones secundarias e intervenciones neuroquirúrgicas.

Diagnóstico

La evaluación diagnóstica que suele emplearse en las patologías relacionadas con el dolor facial se centra fundamentalmente en el análisis clínico, prestando especial atención a los detalles (Tenhamm y Kahn, 2014).

El objetivo esencial es, por tanto, realizar una anamnesis para el reconocimiento el perfil clínico y evolutivo del dolor (Tenhamm y Kahn, 2014).

  • Edad.
  • Período temporal de evolución.
  • Duración de cada episodio o crisis.
  • Localización o áreas más afectadas.
  • Intensidad de dolor.
  • Factores que desencadenan o empeoran el evento.
  • Factores que reducen o alivian la intensidad del evento.
  • Otra sintomatología secundaria.

Además, esto suele ir acompañado de una exploración física que confirme algunos datos como la distribución anatómica o los factores desencadenantes.

Por otro lado, también es frecuente el empleo de pruebas de laboratorio complementarias, como la resonancia magnética. Ésta prueba nos permite identificar la presencia o ausencia de un compromiso nervioso en las ramas del nervio trigémino (Alcántara Montero y Sánchez Carnero, 2016).

De igual manera, la identificación de la posible causa médica etiológica es otro punto esencial, ya que permitirá el diseño de una terapia eficaz e individualizada (Seijo, 1998).

Tratamientos

En la literatura médica y en la práctica profesional se han descrito diversas intervenciones terapéuticas que resultan eficaces tanto en el tratamiento de los signos y síntomas de la neuralgia del trigémino, como en el control de las condiciones médicas etiológicas. Algunas de estas han sido descritas por autores como D. M. Alexander (2008):

El tratamiento inicial del dolor facial, suele incluir diversos fármacos: analgésicos, anticonvulsivos o relajantes musculares. En algunos pacientes, el dolor puede tratarse a través de opiáceos como la metadona o antidepresivos, empleados en el tratamiento de otro tipo de dolores neuropáticos.

A pesar de que este abordaje suele ser efectivo en los episodios iniciales, muchos pacientes presentan reacciones adversas como mielosupresión, somnolencia, ataxia o fatiga.

En los casos más graves, existen otras opciones como la cirugía. Sin embargo, su empleo va a depender fundamentalmente de las características del paciente y de la identificación de la causa de la neuralgia del trigémino.

Algunas intervenciones incluyen:

  • Radiocirugía estereotaxica: a través de este procedimiento se aplica una dosis elevada de radiación en un área particular del nervio trigémino. Se emplea para producir una lesión en este que permita interrumpir la transmisión de señales de dolor hacia el cerebro.
  • Rizaotomía percutánea: a través de la inserción de una aguja en áreas que permitan alcanzar el nervio trigémino, especialmente a través del foramen oval en la mejilla, las fibras son dañadas o destruidas para impedir la conducción del dolor.
  • Descompresión miovascular: a través de una craneotomía y la colocación de una almohadilla entre los vasos sanguíneos que comprimen el nervio trigémino, se consigue aliviar la presión neurovascular y consecuentemente, los síntomas de dolor. A pesar de que es la más efectiva, presentan importantes riesgos: debilidad facial, parestesia, diplopía, perdida de la capacidad auditiva, accidente cerebro-vascular, entre otros.

Referencias

  1. Alcántara Montero, A., & Sánchez Carnero, C. (2016). Actualización en el manejo de la neuralgia del trigémino. Semergen, 244-253.
  2. Alexander, D. (2008). Enfrentarse al dolor de la neuralgia del trigémino. Nursing., 50-51.
  3. Boto, G. (2010). Neuralgia del trigémino. Neurocirugía, 361-372.
  4. IRSA. (2016). TRIGEMINAL NEURALGIA. Obtenido de International RadioSurgery Association.
  5. ISAP. (2011). Neuralgia del trigémino y dolor facial persistente idiopático. International Association for the Study of Pain.
  6. Lezcano, H., Barrios, L., Campos, R., Rodríguez, T., & Alamel-Din, M. (2015). Factores asociados al desarrollo de neuralgia del trigémino por compresión vascular. Neurl. Arg., 95-99.
  7. Mayo Clinic. (2014). Trigeminal neuralgia. Obtenido de Mayo Clinic.
  8. NIH. (2015). Trigeminal Neuralgia Fact Sheet. Obtenido de National Institute of Neurological Disorders and Stroke.
  9. NORD. (2014). Trigeminal Neuralgia. Obtenido de National Organization for Rare Disorders.
  10. Seijo, F. (1998). Neuralgia del trigémino. Rev. Soc. Esp. Dolor, 70-78.
  11. Tenhamm, E., & Kahn, M. (2014). Facial Pain Syndrome. Med. Clin. Rev. , 658-663.
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Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla y estudiante de Máster Estudios Avanzados de Cerebro y Conducta.

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