Neuropatía periférica: Síntomas, Causas, Tratamiento

La neuropatía periférica, también conocida como neuritis periférica, es un tipo de patología neurológica causada por la presencia de daños o lesiones en los nervios periféricos (Pai, 2009).

Este trastorno, en su forma más frecuente, produce episodios de dolor y entumecimiento en las extremidades, especialmente en manos y pies. Así mismo, las personas que padecen algún tipo de neuropatía periférica describen la presencia de sensaciones de ardor u hormigueo constante en las áreas afectadas (American Chronic Pain Association, 2016).

Neuropatía periférica

Las neuropatías periféricas constituyen una patología relativamente común y se asocian a una amplia variedad de causas genéticas y adquiridas: patologías nerviosas, agentes tóxicos, lesiones traumáticas, compresión nerviosa mecánica, infecciones bacterianas y víricas, reacciones autoinmunes, cáncer, deficiencias nutricionales o la diabetes, siendo esta última la más frecuente (Cleveland Clinic, 2016).

En la literatura médica y experimental, se han descrito más de 100 tipos diferentes de neuropatías periféricas, clasificadas en diferentes categorías: neuropatías motoras, sensoriales, autónomas y, finalmente, mixtas (Johns Hopkins Medicine, 2016).

El diagnóstico de las neuropatías se realiza en base al estudio de la historia médica individual y familiar, el examen físico y la evaluación neurológica. Así, algunas de las pruebas complementarias incluyen la electromiografía, evaluación de la velocidad de conducción nerviosa, biopsia nerviosa, punción lumbar, resonancia magnética, análisis sanguíneo, etc. (Foundation for Pheripheral Neuropathy, 2016).

En cuanto al tratamiento, el objetivo esencial de este es controlar y mejorar los síntomas subyacentes. Las terapias farmacológicas se suelen basar en la prescripción de fármacos analgésicos y antinflamatorios, medicación antiepiléptica, tratamientos tópicos y los antidepresivos.

Por otro lado, también resulta beneficiosa la intervención a través de terapias como la neuroestimulación eléctrica, intercambio de plasma y globulina sanguínea, rehabilitación física y la cirugía (Mayo Clinic, 2016).

Características de la neuropatía periférica

Es el término empleado para designar a una serie de trastornos ocasionados por un tipo de lesión en el sistema nervioso. Específicamente, se deben a la presencia de lesiones en el sistema nervioso periférico (Johns Hopkins Medicine, 2016).

Las clasificaciones neuroanatómicas clásicas, dividen nuestro sistema nervioso en dos sistemas principales, por un lado, el sistema nervioso central y, por otro lado, el sistema nervioso periférico.

De forma específica, el sistema nervioso periférico está conformado por los ganglios nerviosos, los pares craneales y las ramas nerviosas periféricas (Waxman, 2010).

Este sistema se encarga de conectar las ramas nerviosas que se distribuyen desde el cerebro y la médula espinal hacia el resto del cuerpo (brazos, piernas, órganos internos, piel, etc.), permitiendo la transmisión bidireccional de información sensorial y motora (Foundation for Pheripheral Neuropathy, 2016).

Por lo tanto, la neuropatía periférica se desarrolla cuando diferentes eventos afectan a la estructura nerviosa del sistema periférico. En función del nivel de lesión, podemos distinguir la presencia de una polineuropatía (lesión de múltiples nervios) o una mononeuropatía (lesión de una rama nerviosa individual o un gripo nervioso aislado) (Foundation for Pheripheral Neuropathy, 2016).

Al margen de esto, el curso clínico de la neuropatía periférica va a depender fundamentalmente del tipo de nervio que se encuentre dañado (National Institute of Neurological Disorders and stroke, 2016):

– Nervios motores: se encargan del control y transmisión de la información motora voluntaria.

– Nervios sensoriales: se encargan del control y transmisión de las experiencias y percepciones sensoriales.

– Nervios autonómicos: se encargan del control y transmisión de la información relacionada con las actividades y procesos no conscientes o involuntarios.

De esta forma, algunas neuropatías pueden afectar predominantemente a una de estas áreas funcionales o a varias de forma simultánea, así podemos distinguir varios tipos (Foundation for Pheripheral Neuropathy, 2016):

– Neuropatía motora: las lesiones tisulares o mecánicas afectan a los nervios ubicados en las ramas periféricas motoras. En este caso, suelen afectar de forma prioritaria a los nervios que controlan la producción del habla o los movimientos del cuerpo, especialmente en las extremidades.

– Neuropatía sensorial: las lesiones tisulares o mecánicas afectan a las ramas nerviosas encargadas de la transmisión de información sensorial. En este caso, suele afectar de forma prioritaria a los umbrales sensoriales y a la transmisión de información relacionada con el dolor.

– Neuropatía autónoma: las lesiones tisulares o mecánicas afectan a las ramas nerviosas encargadas de la transmisión de información biológica no consciente. En este caso, suele afectar de forma prioritaria al control de la respiración, funciones gastrointestinales o los latidos cardíacos. Constituye una de las formas más graves y alarmantes de neuropatía periférica.

– Neuropatía mixta o combinada: en este caso, las lesiones tisulares o mecánicas pueden afectar de diferente forma a los nervios periféricos. Así, en gran parte de las neuropatías suelen afectarse todas o casi todas las ramas funcionales del sistema nervioso periférico, dando lugar a amplios patrones de déficits sensoriales, motores y de disfunción autónoma.

Estadísticas

La neuropatía periférica se considera uno de los trastornos neurológicos más frecuentes o prevalentes en la población general. Concretamente, algunas investigaciones han estimado una prevalencia aproximada de un 2,4% en todo el mundo (Scadding & Koltzenburg, 2007).

Además, se ha señalado que la prevalencia de la neuropatía periférica alcanza un 8% en la población de 55 años o más (Azhary et al., 2010).

Específicamente, en Estados Unidos, se han registrado unos 20 millones de casos de trastornos y patologías relacionadas con la neuropatía periférica (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

Signos y síntomas más comunes

Como hemos señalado anteriormente, todas las ramas nerviosas que conforman el sistema periférico realizan una función específica, por lo tanto, los signos y síntomas van a depender, fundamentalmente, del tipo de nervio o nervios que se encuentre afectado (Mayo Clinic, 2016).

Así, aunque pueden aparecer síntomas sensitivos, motores o autonómicos de forma diferencia, el dolor neuropático es un rasgo común en la mayoría de los casos de neuropatía periférica.

A pesar de que, la mayoría de patologías que afectan al sistema nervioso periférico, alterando su funcionamiento habitual y eficiente, no suelen causar dolor crónico, sino síntomas neurológicos negativos, en este caso, especialmente en las neuropatías sensoriales, es posible registran la presencia de episodios recurrentes de dolor (Scadding & Koltzenburg, 2007).

En buena parte de las definiciones de dolor neuropático, se hace referencia la presencia de episodios molestos o dolorosos asociados a una lesión nerviosa. 

Como consecuencia, podrán aparecer otro tipo de complicaciones médicas como episodios de mareo, debilidad muscular, pérdida de energía, dificultad para concentrarse, somnolencia, pérdida de apetito, sentimientos de depresión, etc. (Scadding & Koltzenburg, 2007).

Además, de forma específica, en función del tipo de neuropatía periférica, podemos observar una amplia variedad de signos y síntomas asociados (JohnsHopkins Medicine, 2016):

Sintomatología Motora

Hipotonía muscular: la reducción anormal del tono muscular y la debilidad consecuente, constituyen uno de los hallazgos más comunes.

– Espasmos: las contracciones repentinas y dolorosas de los músculos o un grupo amplio de estos son frecuentes, además pueden presentarse también en forma de calambre.

– Atrofia muscular: la presencia de otros síntomas musculares como la hipotonía, los espasmos o las contracturas, puede dar lugar a una reducción o disminución de la masa muscular.

– Pérdida de equilibrio y descoordinación motora: la sintomatología sensitiva junto con la motora, dará lugar a un déficit significativo de la capacidad de coordinación motora (fina y gruesa) de la persona afectada. Además, también podrá presentar un equilibrio inestable o incontrolable.

Sintomatología Sensorial

Parestesias: las personas afectadas suelen describir la presencia de sensaciones de adormecimiento, hormigueo o calambre en las extremidades y otras áreas corporales.

– Pérdida de sensibilidad: puede observarse una reducción significativa de la percepción de los estímulos externos (tacto, temperatura, dolor, etc.).

– Dolor agudo: suelen aparecer episodios de dolor neuropático recurrentes, especialmente en los momentos de relajación o durante el sueño. Constituye uno de los síntomas más graves en relación a nivel de calidad de vida de la persona afectada.

Sintomatología Autonómica

– Anomalías en la sudoración: en buna parte de los casos, aparece una hipohidrosis. Es decir, una reducción significativa del volumen de sudoración ante la presencia de estímulos que incrementan la temperatura y actividad corporal. A su vez, puede causar importantes complicaciones médicas relacionadas con la piel y el control de la temperatura corporal.

– Mareos: algunas personas refieren sensaciones de inestabilidad, desequilibrio, confusión, visión borrosa o náuseas. En buena parte de los casos, asociados a la ocurrencia de episodios de dolor neuropático.

– Pérdida de consciencia: la presencia constante de mareo, los síntomas asociados y otras complicaciones médicas de mayor gravedad, puede resultar en una pérdida de consciencia temporal.

– Alteraciones gastrointestinales: cuando las lesiones afectan de forma significativa a las ramas nerviosas que controlan las funciones gastrointestinales, es posible observar la presencia de estreñimiento, diarrea, o incontinencia urinaria, entre otros.

Causas

La neuropatía periférica puede aparecer como consecuencia de una amplia variedad de factores que ocasionan daños o lesiones en las ramas nerviosas periféricas (Pai, 2009).

Concretamente, puede darse una degeneración directa de la estructura nerviosa producto de una patología primaria, o ser consecuencia de condiciones médicas secundarias (Pai, 2009).

Muchas de las causas etiológicas identificadas están relacionadas con la presencia de agentes tóxicos, enfermedades sistémicas, consumo de fármacos, agentes quimioterapéuticos, traumatismos o lesiones mecánicas, procesos infecciosos, reacciones autoinmunes, anomalías genéticas y/o deficiencias nutricionales, entre otras muchas (Pai, 2009).

Sin embargo, la más común está relacionada con el padecimiento de la diabetes. En Estados Unidos, más del 60% de las personas que sufren diabetes desarrollan tarde o temprano alguna forma de daño nervioso, con una intensidad variable (National institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

Diagnóstico

Buena parte de los síntomas que produce la neuropatía periférica son identificables a nivel clínico, en base a la historia clínica, exploración física y evaluación neuropsicológica.

Sin embargo, el curso clínico de esta patología puede incluir una sintomatología imprecisa o poco clara, debido a esto, es esencial emplear diversas pruebas complementarias (Johns Hopkins Medicine, 2016).

Los abordajes diagnósticos clásicos suenen incluir: electromiografía, biopsia nerviosa y/o cutánea, imágenes por resonancia magnética, análisis sanguíneo o la extracción de líquido cefalorraquídeo (Johns Hopkins Medicine, 2016).

Así, el procedimiento básico incluye (Mayo Clinic, 2016):

– Historia médica completa: en esta fase, es importante analizar la presentación y evolución de los síntomas, la exposición a factores etiológicos de riesgo, el estilo de vida y/o la historia médica familiar asociada al padecimiento de patologías nerviosas.

– Exploración neurológica: alguno de los aspectos que se examinan son la fuerza, capacidad sensitiva, reflejos, posturas, coordinación psicomotora, etc.

– Análisis sanguíneo: se suelen emplear para detectar la presencia de deficiencias vitamínicas, alteración de la función inmunológica opa decimiento de diabetes.

– Pruebas de imagen: la resonancia magnética nuclear o la tomografía axial computerizada pueden resultar útiles para la detección de tumores u otro tipo de patologías estructurales.

– Análisis de la conducción nerviosa: es frecuente el uso de pruebas que determinen la conducción de la información a través de las fibras nerviosas en las que se sospecha una alteración.

– Biopsia nerviosa: se basa en la extracción de una porción reducida de tejido nervioso para evaluar la presencia de anomalías microscópicas.

Tratamiento

Las intervenciones terapéuticas diseñadas para la neuropatía periférica presentan dos objetivos fundamentales: control de la causa etiológica y mejora de los signos y síntomas médicos asociados (Azhary et al., 2010).

La eliminación de la causa de la enfermedad, a menudo, es posible gracias al control de la exposición a agentes tóxicos, el consumo de determinadosfármacos, el suplemento nutricional, el control de la enfermedad sistémica o el abordaje quirúrgico de las posibles compresiones mecánicas (Azhary et al., 2010).

Por otro lado, el tratamiento sintomatológico se basa fundamentalmente en la prescripción farmacológica de analgésicos, antiinflamatorios, anticonvulsivos, antidepresivos, narcóticos, etc. (Azhary et al., 2010).

Además, las complicaciones físicas relacionadas con la función motora, suelen requerir fisioterapia. Esto permite mejorar el control del equilibrio, la marca, o las destrezas motoras finas.

Por otro lado, también existen otro tipo de terapias y procedimientos, menos empleados, pero que también reportan importantes beneficios en el tratamiento de la neuropatía periférica: la estimulación eléctrica nerviosa transcutánea, el intercambio de plasma globulina o la cirugía.

Bibliografía

  1. AAFP. (2010). Peripheral Neuropathy: Differential Diagnosis and Management. Obtenido de American Academy of Family Physicians.
  2. ACPA. (2016). Peripheral Neuropathy. Obtenido de American Chronic Pain Association.
  3. Cleveland Clinic. (2016). Peripheral Neuropathies. Obtenido de Cleveland Clinic.
  4. FPN. (2016). What Is Peripheral Neuropathy. Obtenido de The Foundation for Peripheral Neuropathy.
  5. Jhons Hopkins Medicine. (2016). Peripheral Neuropathy. Obtenido de Jhons Hopkins Medicin.
  6. Mayo Clinic. (2016). Peripheral neuropathy. Obtenido de Mayo Clinic.
  7. NIH. (2016). Neuropathy. Obtenido de National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Disease.
  8. NIH. (2016). Peripheral Neuropathy Fact Sheet. Obtenido de National Institute of Neurological Disorders and Stroke.
  9. Pai, S. (2009). Neuropatía Periférica.
COMPARTIR
Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla y estudiante de Máster Estudios Avanzados de Cerebro y Conducta.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here