Neurosis: síntomas, causas, tipos, tratamiento

La neurosis es un tipo de trastorno mental que provoca que la persona que lo sufre sienta un gran malestar subjetivo y tenga problemas para llevar una vida normal. Se comenzó a utilizar a mediados del siglo XIX en el contexto del psicoanálisis, y cayó en desuso en 1980 con la publicación de la tercera versión del manual diagnóstico de trastornos mentales.

Cuando todavía se utilizaba, la neurosis se utilizaba como un término que englobaba varias clases de problemas psicológicos diferentes. Por ejemplo, se consideraba que sufría este trastorno cualquier persona con ansiedad, depresión, o cualquier otro tipo de alteración del estado de ánimo que no pudiera explicarse directamente por sus circunstancias vitales.

Fuente: pixabay.com

Debido a que englobaba tantos problemas distintos, el término neurosis no era especialmente útil para realizar diagnósticos. Por ello, cayó en desuso y fue reemplazado por otros descriptores más concretos. Sin embargo, en algunas corrientes de la psicología todavía se emplea esta palabra. Es el caso, por ejemplo, del psicoanálisis.

Hoy en día, se confunde con el término “neuroticismo”, pero ambos no tienen nada que ver. En este artículo estudiaremos los puntos más importantes sobre qué es la neurosis; además, también veremos cómo puede afectar a quienes la sufren.

Síntomas

En un principio, la palabra neurosis se utilizaba para referirse a enfermedades provocadas por fallos en el sistema nervioso. Sin embargo, su significado ha ido evolucionando a lo largo de los siglos. Por ello, hoy en día diferentes profesionales pueden referirse a fenómenos distintos al utilizar el mismo término.

Así, para entender los síntomas asociados a la neurosis, hay que comprender en qué contexto se está utilizando esta palabra.

En el ámbito físico

Originalmente, el término neurosis surgió en el contexto de la medicina. Los estudiosos del siglo XVIII creían que el sistema nervioso podía sufrir infecciones; y que estas provocaban todo tipo de problemas físicos.  Así, por ejemplo, hablaban de “neurosis cardiaca” o “neurosis digestiva” para tratar de explicar distintos tipos de enfermedades.

Más adelante, la palabra pasó a englobar problemas funcionales del sistema nervioso; es decir, ya no se hablaba de verdaderas infecciones, sino de alteraciones en la manera en que funcionaban los órganos. Sin embargo, aún se utilizaba para referirse a diferentes tipos de trastornos físicos.

Trabajos de Freud

El uso de la palabra cambió totalmente gracias al trabajo de Sigmund Freud. El padre del psicoanálisis, entre muchas otras contribuciones, descubrió que muchas enfermedades mentales no tienen su origen en el cuerpo; por el contrario, están causadas por problemas en la mente o en la personalidad de quienes las sufren.

A partir de este momento, el término neurosis se empezó a utilizar para referirse a cierto tipo de trastornos mentales. Aún así, su uso en esta época (a principios del siglo XIX) no es el mismo que le damos hoy en día.

Freud se dedicó a estudiar ciertos trastornos aparentemente físicos que tenían su causa en la mente. El más importante de ellos era la “histeria”: se trataba de un problema típicamente femenino que causaba una serie de síntomas en el cuerpo para los cuales los médicos no tenían explicación.

Así, por ejemplo, una mujer con histeria podía perder la movilidad de su brazo o la visión de un ojo; pero cuando iba a ver al médico, este no encontraba ninguna explicación para lo ocurrido. Para Freud, estos síntomas de histeria tenían que ver con la neurosis, una alteración mental causada por un trauma en el pasado.

El estudio de este tipo de problemas fue fundamental para el desarrollo de la teoría psicoanalista de Freud. Sin embargo, con el paso de los años la histeria dejó de tener importancia en la sociedad; y el uso de la palabra neurosis siguió evolucionando.

En la actualidad

Hoy en día, el uso del término ha cambiado mucho respecto al de sus orígenes. Principalmente se utiliza en el psicoanálisis; pero los fenómenos que estudia esta disciplina no son los mismos que preocupaban a sus creadores.

Hoy en día, los psicoanalistas modernos han descrito diferentes tipos de histeria. Todos sus síntomas formarían parte de lo que se conoce como neurosis. Así, entre otras cosas, se suelen asociar con estas enfermedades problemas como la ansiedad, las obsesiones, o un estado de ánimo deprimido.

Sin embargo, fuera del ámbito del psicoanálisis, ya no se considera que la neurosis sea una enfermedad real. Desde hace varias décadas, se utilizan otros descriptores para catalogar las enfermedades que antes se englobaban bajo este término.

Tipos

Como ya hemos visto, el concepto de neurosis ha evolucionado ampliamente en el tiempo que se lleva utilizando. Hoy en día, los únicos que lo siguen empleando son las personas que practican el psicoanálisis.

En un intento de volver más útil el concepto, estos profesionales han clasificado los síntomas histéricos en diferentes tipos de neurosis.

Las más conocidas son las “psiconeurosis”, o neurosis caracterizadas por síntomas psicológicos. En general, están relacionadas con la personalidad de un individuo y con las experiencias de su pasado. Por lo general se considera que hay tres tipos: histeria de conversión, histeria ansiosa, y neurosis obsesiva.

Sin embargo, estas no son las únicas neurosis que existen. También podemos encontrarnos con las que tienen que ver con algo que sucede en el momento presente, en lugar de con traumas del pasado. Las más comunes son la neurosis traumática y la neurosis de conversión.

A continuación estudiaremos cada una de ellas.

Histeria de conversión

La histeria de conversión se caracteriza porque los síntomas presentes en la misma son físicos. Sin embargo, están causados por tensiones en la mente del individuo. Fue el primer tipo de neurosis descubierta, y la estudiada principalmente por Freud.

Así, por ejemplo, una persona que sufra un gran dolor emocional puede perder la movilidad en alguna parte de su cuerpo, sentir dolores muy fuertes o perder la sensibilidad en alguna zona. En la psicología moderna, el concepto de histeria de conversión ha sido sustituido por el de trastornos psicosomáticos.

Histeria ansiosa

El principal síntoma de la histeria ansiosa es un elevado nivel de ansiedad, estrés o preocupación en determinadas situaciones. En función de cuándo se presente esta sensación, será el equivalente de una fobia, un trastorno de ansiedad social, o un trastorno de ansiedad generalizada.

Sin embargo, por lo general los psicoanalistas no distinguen entre las distintas causas para la ansiedad; por el contrario, engloban todos estos trastornos dentro del término paraguas de la histeria ansiosa.

Neurosis obsesiva

Este trastorno sería el equivalente al moderno trastorno obsesivo – compulsivo. Las personas afectadas por la neurosis obsesiva se verían invadidas constantemente por ideas que les hacen sentir incómodos; y presentarían además compulsiones, es decir, conductas estereotipadas que no pueden controlar.

Los pensamientos obsesivos parecerían ser ajenos al individuo. Este siente que no tiene ningún control sobre ellos; por ello, en general estará muy frustrado y resentido con lo que le ocurre. Los comportamientos estereotipados, en la mayoría de los casos, se usarían para tratar de controlar la propia mente.

Así, por ejemplo, un individuo con una obsesión de limpieza no se sentirá tranquilo hasta que no se haya lavado las manos tres veces seguidas. En este caso, la conducta parece inofensiva; pero las neurosis obsesivas pueden llegar a ser altamente incapacitantes.

Neurosis traumática

La neurosis traumática es la primera que los psicoanalistas consideran que no tiene que ver con eventos de la infancia. Por el contrario, esta forma de neurosis aparecería tras un evento doloroso ocurrido en la vida adulta del individuo.

Por ejemplo, una persona podría sufrir un accidente de tráfico y sobrevivir al mismo; pero su mente le haría revivir una y otra vez lo ocurrido. Cada vez que esto ocurriera, el individuo sentiría una gran ansiedad y temor, y podría llegar a sufrir incluso ataques de pánico completos.

En este sentido, la neurosis traumática sería el equivalente al moderno trastorno de estrés post – traumático.

Neurosis de transferencia

El último tipo de neurosis descrita habitualmente por los psicoanalistas es un poco diferente a los demás. Al contrario que el resto, sus síntomas no tienen por qué ser especialmente negativos; y además, podrían ser de utilidad para la terapia.

La neurosis de transferencia tiene que ver con la capacidad de una persona de proyectar sus sentimientos sobre una relación anterior sobre la que mantiene con su terapeuta.

Por ejemplo, una chica joven que está secretamente enamorada de su vecino podría acabar creyendo que le atrae su terapeuta tras contarle la historia.

Causas

Para Freud, y por consiguiente para todos los psicoanalistas que siguen sus enseñanzas, las neurosis están formadas por tensiones internas de la mente de un individuo. Estas tensiones no podrían ser resueltas por sí solas, por lo que la energía que generan tendría que ser liberada de alguna manera.

El problema es que, durante la mayoría de las neurosis, las tensiones mentales tienden a agravarse en lugar de solucionarse. Por ello, sería necesario que la persona se sometiera a tratamiento para poder liberar su energía mental estancada.

A continuación veremos los dos principales motivos por los que pueden producirse las neurosis: la lucha entre las partes de la mente, y los eventos traumáticos.

Conflicto entre las partes de la mente

Para los psicoanalistas, nuestra mente está formada por tres capas que luchan entre sí para dominar nuestros comportamientos. Estas tres partes son el ello, el yo, y el superyó.

El ello es nuestra parte más instintiva. Se mueve por los impulsos de vida (eros) y de muerte (tánatos). Es la encargada de producirnos excitación sexual, hambre, miedo, dolor, atracción… Sus funcionamientos son inconscientes, es decir, no nos damos cuenta de ellos.

El yo es nuestra parte racional y consciente. Es la encargada de tomar decisiones, de elegir entre las instrucciones que le llegan de las otras dos, y de poner orden entre ellas. Es lo que normalmente identificamos con quiénes somos.

Por último, el superyó es la parte de nuestra mente encargada de nuestra moralidad. En ella se registran las normas sociales que vamos integrando a lo largo de nuestra vida. Por lo tanto, está en constante conflicto con el ello y trata de hacernos elegir nada más que lo que es ético para él.

El conflicto entre el ello y el superyó normalmente es resuelto de manera adecuada por el yo; pero cuando esta parte no consigue controlar a las otras dos, pueden aparecer las neurosis.

Eventos traumáticos

Para los psicoanalistas, la otra causa posible para una neurosis es la presencia de un evento traumático, ya sea en el pasado o en el presente del paciente. Sin embargo, la mayoría de las situaciones que desencadenan una neurosis se dan en la infancia del individuo.

Cuando somos niños, en ocasiones vivimos momentos que nos marcan profundamente; pero debido a que aún no estamos desarrollados, no somos capaces de interpretarlos. Por ello, nuestra mente almacena esos recuerdos y nos hace suprimirlos totalmente.

Sin embargo, su impacto puede ser tan grande que se acabe manifestando en forma de una neurosis. Así, por ejemplo, un niño que presenció una muerte en primera persona puede no recordar el evento, pero desarrollar más adelante una neurosis relacionada con lo ocurrido.

Tratamiento

Según el psicoanálisis, la mejor forma de tratar una neurosis es encontrar la causa oculta que las produce y arrojar luz sobre ella. Para lograrlo, es necesario que el paciente (con ayuda de un psicólogo entrenado) indague sobre su propio y sus creencias y trate de desentrañar qué es lo que le está produciendo los síntomas.

Así, si se trató de un evento traumático del pasado, la teoría psicoanalista nos dice que solo con desbloquear el recuerdo la mayoría de los síntomas desaparecerán.

Por eso, esta terapia se centra mucho en reconstruir la infancia del individuo, y requiere bastante tiempo para ser llevada a cabo de manera efectiva.

Por el contrario, si el problema viene por un conflicto entre las partes de la mente, el trabajo del psicoanalista consistirá en detectarlo y diseñar junto al paciente una vía para descargar la energía producida por el mismo de manera saludable. También se puede intentar resolver el conflicto; pero en muchas ocasiones, esto es muy complicado.

Desde otras ramas de la psicología, los problemas asociados a la neurosis se resuelven de otras maneras. En general, el foco está puesto en tratar los síntomas, y no en encontrar la causa subyacente.

Referencias

  1. “Neuroses and neuroticism: What’s the difference?” en: Medical News Today. Recuperado en: 13 Julio 2018 de Medical News Today: medicalnewstoday.com.
  2. “Neurosis – Origins, Categories, Causes, Diagnosis, Treatment” en: Psychology Encyclopedia. Recuperado en: 13 Julio 2018 de Psychology Encyclopedia: psychology.jrank.org.
  3. “Neurosis” en: Britannica. Recuperado en: 13 Julio 2018 de Britannica: britannica.com.
  4. “What Is a Neurosis and What Does it Mean to Be Neurotic?” en: Health Guidance. Recuperado en: 13 Julio 2018 de Health Guidance: healthguidance.org.
  5. “Neurosis” en: Wikipedia. Recuperado en: 13 Julio 2018 de Wikipedia: en.wikipedia.org.
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