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Cultura general y sociedad » Normas del buen hablante y del buen oyente

Normas del buen hablante y del buen oyente

Grupo conversando. Con licencia

¿Qué son las normas del buen hablante y del buen oyente?

Las normas del buen hablante y del buen oyente son pautas sociales indispensables para entablar y mantener una buena comunicación, y aseguran el intercambio correcto y educado de ideas.

Estas normas ayudan a tener una comunicación efectiva, sin problemas y a mejorar el desenvolvimiento a la hora de transmitir un mensaje ante los demás.

Ejemplo de estas normas es hablar claramente, sin gritos, y escuchar sin interrumpir.

Normas efectivas del buen hablante, o del emisor

  • Pensar antes de hablar. Es importante pensar la idea que se quiere emitir antes de argumentarla, para no cometer ninguna equivocación. Es decir, pensar muy bien el tema que se está hablando o discutiendo, para que no perder la coherencia sobre lo que se habla. 
  • Mirar con atención a quien se habla. Mirar directamente a los ojos a la persona a la que se le quiere hacer llegar el mensaje denota seguridad ante el receptor, logrando que el mensaje sea mucho más creíble y se genere una atmósfera de confianza. Ayuda a que el oyente se sienta parte de la conversación.
  • Hablar en un tono de voz adecuado. El volumen con el que se habla es muy importante, porque se debe escuchar lo que queremos decir. La proyección de la voz es primordial para la comunicación, pero proyección no significa gritar, sino hablar en un tono adecuado al espacio.
  • Pronunciar correctamente las palabras. La dicción es muy importante a la hora de comunicarnos. No importa en qué idioma se esté hablando, siempre debe decirse de forma entendible para evitar que se pierda el sentido y se produzca incomunicación.
  • No hablar al mismo tiempo que la otra persona. A menos que sea algo programado o llevado a un acuerdo con otro emisor, no se debe hablar al mismo tiempo que otro. El motivo es que se le resta importancia al mensaje del otro, no se entienden ninguna de las dos personas y puede tomarse como una falta de respeto, como si lo que expresara la otra persona no tuviera relevancia.
  • Hablar de forma respetuosa. El respeto es muy importante en el área de la comunicación. Es esencial tener empatía como seres humanos y respeto a la hora de expresarse, es decir, de escuchar una opinión o argumento con el cual no se esté de acuerdo. En otras palabras, mostrar tolerancia y ser asertivos.
  • Tratar de no decir groserías al hablar. Las groserías demuestran pobreza de vocabulario, siendo un recurso que normalmente se utiliza cuando no se tienen suficientes palabras para expresarse. También pueden percibirse como ofensivas y ser molestas para el receptor.
  • Expresarse de una forma clara y sencilla. Se debe expresar de una manera en que las personas que escuchan puedan entender. También influye mucho con quién se esté hablando. No se le explica de la misma manera algo a un niño de 5 años que a un adulto.
  • Ser lo más preciso posible a la hora de expresar una idea. Muchas veces al querer expresar algo, se tiende a divagar, dar vueltas y dar información innecesaria, que no aporta. También puede ocurrir que no se está muy seguro de lo que se quiere comunicar. Por eso es importante organizar lasa ideas y saber qué es lo más relevante del tema.
  • Mantener un lenguaje corporal acorde a lo que se está hablando. Existen diferentes tipos de comunicación, y uno de ellos es el lenguaje corporal. Al hablar hay que evitar ciertas actitudes, como tener las manos en los bolsillos o moverse al mismo tiempo que se habla, ya que son gestos que demuestran inseguridad. Una buena conversación siempre debe ir acompañada de una postura erguida, tranquila y sin tensiones.
  • No centrarse en una persona. Si alguien se dirige a dos o más personas, conviene evitar mantener el foco del discurso en una sola. A veces la persona suele dirigir el habla o la mirada a alguien concreto, aunque se dirija a todos. Esto puede generar que los demás se sientan excluidos, pudiendo interpretarlo como falta de educación.
  • Evitar un lenguaje que no pueda entenderse. Al hablar, evitar palabras que puedan generar duda en el público oyente. Estas pueden ser muy técnicas, localismos, anglicismos o simplemente palabras cultas pero que no conocen todos.
  • No dejar a la mitad el mensaje. Si se inicia una conversación donde se cuente un hecho importante o anécdota interesante, no dejarla a la mitad. Esto podría irritar al oyente, deseoso de saber el final de la historia.
  • Acomodarse al contexto. El hablante mantiene un vínculo diferente con cada persona. Con su mejor amigo tendrá confianza para hablar de todo y sin filtros, con la panadera del barrio la conversación será más formal y monótona y con un profesor de universidad el enfoque será por lo general serio.
  • Sonreír. Es un elemento muy atractivo para cualquier conversación y dice mucho del tono que se quiere dar.
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Normas efectivas del buen oyente, o del receptor

  • Escuchar con atención a la persona que está hablando. Es importante poner toda la atención cuando alguien está hablando. Por respeto a la persona que se está tomando el tiempo de decir algo y por si hay que dar una respuesta a lo que se está diciendo.
  • Saber escuchar. A la hora de escuchar un argumento se debe tener criterio, ya que no todo lo que se dice es verdad. Así que se debe discernir lo que se escucha y la veracidad del mensaje.
  • No interrumpir a la persona que habla. Dejar hablar sin interrumpir es primordial, así no se esté de acuerdo con lo que la persona dice, se debe guardar silencio y no interrumpir.
  • Esperar a que el hablante exponga su idea para intervenir. Pedir permiso y esperar a que la otra persona termine de hablar es muy importante. El discurso no tendrá mayor valor si interrumpe el de otra persona o se habla al mismo tiempo.
  • Dar a entender que se entendió el mensaje que se recibió. Dar acuse de recibo en una conversación es necesario. Porque le da la seguridad al hablante de que su mensaje se entendió. 
  • No ofender a la persona que habla. Se puede ofender de diferentes maneras a la persona que transmite un mensaje, como por ejemplo tomar un tema de burla cuando está hablando, no prestar atención o interactuar con otros cuando la persona habla.
  • Oír el mensaje sin prejuicios. Las creencias diferencian a las personas, pero a la hora de escuchar un mensaje es importante dejar el lado personal y abrirse a escuchar lo que se está diciendo. Es importante tener criterio a la hora de escuchar un mensaje, pero no cerrarse ante lo que puedan decir los demás.
  • No reír o tener actitud de burla mientras la persona está hablando. La burla es un recurso para que el mensaje del emisor pierda importancia, pero también puede entenderse como una cierta inseguridad del receptor de no querer tratar el tema. Por ello, es mejor procurar no burlarse o reírse, a menos que estén contando algo gracioso o un chiste.
  • Mantener una postura de escucha. En la comunicación, todo dice algo. Y eso incluye gestos, expresiones y posturas. Si se escucha a alguien a hablar, no adoptar una postura que denote desinterés o aburrimiento, dado que esta persona podría sentirse incómoda. Tampoco es recomendable adquirir posturas cerradas, como cruzar los brazos o bajar la mirada, ya que se puede entender como un gesto de desacuerdo, molestia o desinterés. El cuerpo habla todo el tiempo.
  • Si quien transmite el mensaje se equivoca, no corregirle de forma pública, sino privada. Equivocarse no es fácil, y menos frente a las personas. Normalmente, que esto ocurra causa un poco de vergüenza, por lo que es importante tener empatía y mostrar tacto con el individuo que ha podido equivocarse. Una manera de no provocar más daño, es corregir a la persona en privado y no frente a los demás. Es necesario no corregir a la persona de forma ofensiva, donde se señale a la persona como inculta o poco preparada y con ello se sienta mal. Si un error es tan grave que es necesario corregirlo en el momento, hacerlo de forma discreta, con sutileza.
  • No forzar al hablante. No todo el mundo emite su discurso de la misma manera, por lo que hay que ser respetuosos y no hacerle entender al interlocutor que no agrada cómo se expresa o lo que cuenta. Ni qué decir tiene si el hablante tiene algún problema de dicción, como tartamudez, voz ronca o rasgada u otro tipo de dificultades: no hay que forzarlo, y permitir que se expresa dentro de sus capacidades.
  • No desviar el tema. Durante una conversación informal pueden surgir mil temas distintos. Sin embargo, a veces el hablante saca un tema que le puede preocupar o que tiene ganas de expresar, por lo que requerirá más atención del oyente. Es mejor no desviar el tema, ya que será una muestra de poca empatía.
  • No imponer el mensaje propio sobre el del hablante. Hay personas que cuando surge una anécdota intentan superarla con otra personal. Es una manera de restar valor a lo que cuenta el hablante, generando malestar y creando una visión de persona pedante o egocéntrica.
  • Tener paciencia. En algunas ocasiones puede que aburra el tono del hablante o el camino que toma su discurso. Puede que el interlocutor no vaya al grano o que necesite más palabras para expresarse, pero mostrar ansia o intentar que sintetice sus palabras puede considerarse una falta de respeto.
  • Tomar notas. En ciertos contextos, como la escuela o la universidad, así como el primer día de trabajo, es interesante ir con un cuaderno de notas. No solo ayudará a recordar los puntos importantes del día, sino que creará un clima de confianza en el hablante, que entenderá que hay interés por lo que se habla.
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Referencias

  1. Diction. Recuperado de communication:craftofcommunication.com.
  2. Kline, J.A. How to Be an Effective Listener. Recuperado de airuniversity.com.
  3. Wait vs Interrupt Culture. Recuperado de lesswrong.com.
  4. Manners. Recuperado de mtstcil.com.
  5. Communication Skills: Speaking and Listening. Recuperado de universityofkent.com.

Cita este artículo

Lifeder. (22 de abril de 2026). Normas del buen hablante y del buen oyente. Recuperado de: https://www.lifeder.com/normas-buen-hablante-oyente/.

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Por Equipo editorial

El Equipo Editorial de lifeder.com está formado por especialistas de las distintas disciplinas que se tratan y por revisores encargados de asegurar la exactitud y veracidad de la información publicada.
Última edición el 22 de abril de 2026.

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