Obesidad infantil: causas, consecuencias y prevención

La obesidad infantil es un problema de salud que se caracteriza por la excesiva cantidad de grasa corporal en niños. En concreto, es una acumulación de grasa neutra en el tejido adiposo que supera el 20% del peso corporal.

A su vez, el sobrepeso es el exceso de peso corporal para una altura determinada de la grasa, músculo, hueso, agua o una combinación de todos estos factores. Sobrepeso, obesidad y el resto de problemas derivados del peso son un desequilibrio calórico, en el que se queman mucho menos calorías de las consumidas. Los factores pueden ser genéticos, conductuales y ambientales.

obseidad infantil

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad infantil crece a un ritmo alarmante, llegándose a los 42 millones de niños con sobrepeso en todo el mundo. Por ejemplo, en países como Estados Unidos, se ha duplicado en niños y cuadruplicado en adolescentes en los últimos 30 años.

Esta preocupante tendencia cada día pesa más de manera socioecónomica en los países desarrollados y en las potencias emergentes, como México o Brasil, pero afortunadamente estos hábitos insanos se pueden modificar.

Para la OMS, una persona con un Índice de Masa Corporal (IMC) igual o superior a 25 determina sobrepeso. Si el IMC es igual o superior a 30 es obesidad. Hay que reseñar que, aunque por norma general sirven como un buen medidor para identificar el problema de grasa, es importante considerar el IMC a título indicativo porque es posible que no corresponda con el mismo nivel de grosor para todas las personas.

Es uno de los principales problemas del siglo XXI, suponiendo un gran condicionante en la salud y el bienestar de los que la padecen. En un estudio desarrollado por la DUKE-NUS Graduate Medical School de Singapore, argumentaron que un niño con obesidad desde los 10 años, supondrá a lo largo de su vida un gasto médico de alrededor de 13.000 euros más que un niño con un peso normal.

Es una enfermedad preocupante ya que, los niños obesos y con sobrepeso, tienden a seguir siéndolo en la edad adulta, creciendo las probabilidades de padecer enfermedades cardiovasculares o diabetes en edades tempranas. Además, la obesidad o sobrepeso puede conducir a una baja autoestima y depresión.

Estas enfermedades no transmisibles (ENT) causan al año 35 millones de defunciones, en su mayoría en edades muy prematuras. Esta cantidad podría disminuir significativamente con el hecho de combatir la obesidad infantil y modificar los hábitos alimenticios. No solo supondrían un beneficio de salud, sino un alivio a la socioeconomía de los países.

Tipos de obesidad infantil

Según Vague (1947), la obesidad se asocia según la distribución del exceso de grasa, distinguiéndose dos tipos:

  • Central o visceral (androide). Acumulo de la grasa en el tronco y abdomen. El cuerpo se ensancha creando un efecto manzana.
  • Periférica (ginoide). La región glúteo-femoral es donde se acumula la grasa. El cuerpo se ensancha creando un efecto pera.
  • Generalizada. Difícil de distinguirla ya que no tiene ningún tipo de distribución de la grasa específica.

Aunque existen discrepancias en la comunidad científica, la distribución de grasa de tipo central y la de tipo generalizada son las más frecuentes dentro de los niños y adolescentes que padecen obesidad.

Causas

La obesidad y el sobrepeso tienen como desencadenante principal el desequilibrio energético entre las calorías consumidas y gastadas. Esto se promueve principalmente a través de:

La ingesta de alimentos hipercalóricos

Actualmente el mercado ofrece una amplia variedad de alimentos ricos en grasas saturadas, azúcares, ácidos grasos trans o sal, además de bebidas azucaradas. Son productos que  aportan muchas calorías pero pocos nutrientes esenciales para el organismo como vitaminas o minerales. La facilidad para conseguir estos productos en cualquier establecimiento de comida o la publicidad directa sobre los menores, promueven un atractivo mercado que desencadena un consumo ingente.

Sedentarismo

Los juegos al aire libre, excursiones u otras actividades físicas han derivado en los últimos años a pasar el tiempo extraescolar frente a la televisión, ordenador, móvil o videoconsolas. Este nuevo estilo de vida en los niños fomenta aún más los problemas de peso, además de un deterioro en su crecimiento y salud debido a la falta de práctica de ejercicio o deportes.

Antecedentes hereditarios

Aunque ha sido tema de investigación durante muchos años, no fue hasta 2013 cuando la revista científica estadounidense International Journal of Obesity, publicó un estudio en el que demostró que existen hasta 32 genes hereditarios identificados como factores de
riesgo para la obesidad.

Aunque las variantes genéticas descubiertos son pocas, sirven para confirmar que los hijos de padres obesos tienen más posibilidades de padecer problemas de peso.

Consecuencias

Son muchas las consecuencias que promueve la obesidad o sobrepeso. Se suelen clasificar en efectos psicológicos o emocionales o físicos.

Efectos psicológicos o emocionales

Una sociedad marcada por las apariencias y la estética puede desencadenar algunos efectos psicológicos en los niños obesos como:

  • Baja autoestima (aspecto físico no deseable o pocas habilidades atléticas)
  • Inseguridad y miedo al rechazo
  • Dificultad para relacionarse
  • Acoso escolar por parte de compañeros
  • Ansiedad
  • Depresión

Efectos físicos

Los efectos en el organismo del niño que padece obesidad son de los más variado, aunque podemos destacar tres en concreto: resistencia a la insulina, síndrome metabólico y la diabetes del tipo 2.

Resistencia a la insulina

La insulina es una hormona que nutre a las células de la glucosa (o azúcar) proveniente de los alimentos. Gracias a este proceso obtenemos la energía necesaria para nuestra vida diaria.

El problema nace cuando esas células no dejan pasar a la insulina y la glucosa acaba circulando por la sangre en exceso. Esto produce un daño en el organismo que, sumándole el exceso de calorías y la escasa actividad, desencadena en una diabetes.

Diabetes del tipo 2

Desarrollada la diabetes de tipo 2 es común sufrir síntomas que alteren el cuerpo del niño. Algunos de estos son:

  • Orina frecuente
  • Sed persistente
  • Hambre excesiva
  • Pérdida de peso
  • Fatiga y estados de irritabilidad
Síndrome metabólico

Se produce cuando el niño obeso acumula grasa abdominal, tiene bajo los niveles de colesterol HDL o “colesterol bueno” (encargados de eliminar el colesterol LDL o “ colesterol malo”), tener los triglicéridos elevados, sufrir hipertensión y ser intolerante a la glucosa.

Estos problemas derivan en problemas de corazón y diabetes del tipo 2.

Otros

Aunque menos frecuentes, se han dado casos en los que los niños con obesidad han desarrollado estos problemas:

  • Apnea. Impedimento de una respiración adecuada durante el sueño. Los ronquidos y los breves momentos en los que dejan de respirar, provocan que el individuo despierte y por lo tanto no descanse adecuadamente. Es causante de problemas de rendimiento en la escuela o de la dificultad de concentrarse.
  • Hígado graso. Se produce por la acumulación de grasas o triglicéridos en el hígado. Enfermedades como la cirrosis pueden desarrollarse en un organismo que no tiene un hígado sano que filtre la sangre.
  • Trastornos menstruales. Las niñas con obesidad alcanzan la pubertad a edades más tempranas. Esto se debe a que la grasa interfiere en las hormonas encargadas de regular los ciclos menstruales.
  • Problemas tibiales. Un exceso de peso sobre la tibia puede impedir que esta se desarrolle correctamente.
  • Acantosis nigricans. Es lo que comúnmente se reconoce como un ocurecimiento de la piel en ciertas partes del cuerpo como las axilas, la nuca, o en otros lugares donde la piel tiene pliegues.

Colesterol, diabetes, problemas del corazón, presión alta o articulaciones dañadas suelen ser las complicaciones que sufren los niños con obesidad. Sin embargo, la lista puede ampliarse a medida que crecen, siendo frecuente las siguientes patologías en edad adulta:

Prevención

Para prevenir el sobrepeso y la obesidad y llevar a cabo un estilo de vida saludable, debemos educar los hábitos desde la infancia. Los padres, escuelas e instituciones deben desplegar esfuerzos para garantizar que los niños eviten dietas malsanas y actividades sedentarias que fomenten la obesidad. Algunas de las recomendaciones para educadores son:

  • Plan saludable de alimentación familiar teniéndose en cuenta las necesidades calóricas y la energía que se ingiere. Un desayuno fuerte, evitar bollerías, bebidas azucaradas, gominolas, comidas precocinadas o comidas rápidas (fastfood) y aumentar el consumo de verduras y frutas son algunas de las recomendaciones de pediatras y nutricionistas.
  • Búsqueda de actividades para el menor o la familia para mantenerse activo. Pasear, montar en bicicleta, patinar o practicar algún deporte extraescolar son algunas de las recomendaciones.
  • Limitar el uso de televisores, ordenadores, videojuegos o derivados a menos de 2 horas al día. Comer delante de la televisión es un hábito que se debe erradicar.
  • Control del peso, crecimiento, índice de masa corporal y circunferencia de la cintura del menor. Analíticas o consultas de pediatras para un buen asesoramiento pueden ayudar a prevenir problemas de peso vinculados a la genética.
  • Dormir correctamente. La falta de sueño y el incremento por alimentos en calorías suele ir de la mano. Es recomendable que los niños no tengan en su habitación videoconsolas o televisores para evitar que su uso se prolongue a horarios nocturnos.
  • Los centros educativos deben fomentar la alimentación saludable a través de las asignaturas o comedores y desarrollar la actividad física.

A su vez, la OMS ha elaborado una lista de recomendaciones dirigidas al ámbito institucional, responsable de combatir contra este problema en los niños y jóvenes:

  • Desarrollo de políticas que reduzcan la promoción de alimentos ricos en grasas saturadas, ácidos grasos de tipo trans, azúcares libres o sal en entornos donde se reúnen los niños (escuelas, guarderías, parques, servicios de atención familia, etc.).
  • Políticas, programas e intervenciones para dar a conocer los niveles de actividad física a las comunidades y al público en general con el fin de fomentar su difusión y aceptación.

Algunos datos interesantes sobre obesidad infantil y sobrepeso

  • Aunque la mayoría de los casos de obesidad infantil se producen en los países desarrollados, el 80% de las defunciones relacionadas con este problema tienen lugar en países de ingresos bajos y medios.
  • El sobrepeso y la obesidad ocupan el quinto puesto en riesgos de mortalidad a nivel mundial.
  • En Grecia, el 45% de los niños varones padece obesidad o sobrepeso.
  • En Estados Unidos, más de un tercio de los niños y adolescentes padecían sobrepeso u obesidad en el año 2012.
  • Mientras que en 1980, el 7% de los menores de 11 años en Estados Unidos eran obesos, en el año 2012 superaban el 18%.
  • En 2014, en países como Grecia, Italia, Nueva Zelanda, Eslovenia y Estados Unidos, el 30% o más de su población infantil (5-17 años) padecía obesidad o sobrepeso.
  • Se calcula que para el año 2017, los problemas de obesidad le costarán al servicio sanitario mexicano entre 5,4 y 7,7 billones de dólares.
  • Se cree que en la población infantil con obesidad aumentará a los 70 millones para el año 2025.

Referencias

  1. WHO (2010). Set of recommenedations on the marketing of foods and non-alcoholic beverages to children.
  2. Daniels SR, Arnett DK, Eckel RH, et al. Overweight in children and adolescents: pathophysiology, consequences, prevention, and treatment. Circulation 2005; 111;1999–2002.
  3. Vague J. La differentiation sexuelle facteur determinant des formes de l´obesité. Presse Medicale 1947; 53: 339-348
  4. Ogden CL, Carroll MD, Kit BK, Flegal KM. Prevalence of childhood and adult obesity in the United States, 2011-2012. Journal of the American Medical Association 2014;311(8):806-814.
  5. U.S. Preventive Services Task Force. Screening for Obesity in Children and Adolescents: Recommendation Statement. AHRQ Publication No. 10-05144-EF-2, January 2010.
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Graduado en Periodismo. No soy titulado en ortopedia pero se hacer una férula, no soy dietista pero se cuantas calorías tienen los dátiles, no soy psicólogo pero seguro que en Lifeder me curaré de esta locura por el periodismo sanitario.

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