Odontofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

La odontofobia es uno de los tipos de fobia específica más conocidos en la actualidad. Se caracteriza por presentar un miedo extremadamente elevado y excesivo hacia las visitas al dentista.

Aunque no existen datos específicos sobre la prevalencia de este trastorno, una encuesta reciente mostró que la odontofobia podría ser una de las causas principales por las que los españoles no acuden al dentista.

odontofobia

Para poder entender adecuadamente esta alteración, es importante hacer hincapié que la odontofobia se define por la experimentación de un temor fóbico cada vez que se acude al dentista.

De este modo, debe diferenciarse del desagrado, el nerviosismo o la incertidumbre que pueden presenciar muchas personas cuando acuden a este tipo de visitas.

Con el objetivo de especificar las características de la odontofobia, en este artículo se exponen sus principales propiedades, la sintomatología del trastorno, las causas que dan lugar al desarrollo de la psicopatología y las intervenciones que se deben realizar para tratarlo adecuadamente.

Características de la odotofobia

Odontofobia es un término que se utiliza en abundancia de forma popular para definir el miedo a ir al dentista.

En el campo de la sanidad, las visitas odontológicas son las que originan un mayor reparo y un mayor nerviosismo sobre los usuarios.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que cuando se habla de odontofobia no se hace referencia a manifestaciones o estados de ansiedad inespecíficos.

De hecho, la odontofobia es un trastorno de ansiedad correctamente catalogado en el manual de diagnóstico y estadístico de psiquiatría.

Consta de un tipo de fobia específica en el que, evidentemente, el elemento temido es la visita médica.

El temor causa una marcada respuesta de ansiedad en la persona cada vez que esta se expone a su estímulo temido. Así mismo, también origina la conducta más común asociada al trastorno: la evitación de las visitas al dentista.

Tanto el temor como la respuesta de ansiedad referentes a la odontofobia debe cumplir una serie de características para ser atribuidas al trastorno.

Así pues, no todas las sensaciones de nerviosismo, ansiedad o reparo hacía al dentista deben englobarse dentro de este diagnóstico.

El temor de la odontofobia

La experiencia de miedo es una respuesta muy común entre las personas. Temer a las visitas del dentista también suele ser bastante frecuente.

A menudo las intervenciones odontológicas se asocian a experiencias de dolor, sensaciones desagradables o estimulaciones molestas.

Por este motivo, resulta relativamente normal presentar un cierto reparo a la hora de ir al dentista. Tener que realizar una intervención compleja en los dientes no es plato de buen gusto para nadie, motivo por el cual muchas personas optan por acudir al dentista lo menos frecuentemente posible.

No obstante, la odontofobia no hace referencia a este tipo de actitudes acerca de las visitas al dentista. Para poder detallar la presencia de esta alteración psicológica, el temor experimentado debe diferenciarse del miedo adaptativo o normal.

Concretamente, el temor que se presencia en la odontofobia se caracteriza por ser fóbico. Para poder determinar que un miedo posee tales particularidades debe presentar los siguientes aspectos:

Excesivo

La respuesta de miedo de la persona con odontofobia resulta excesiva y totalmente exagerada respecto a las exigencias de la situación.

Así pues, los nervios previos a una intervención odontológica dolorosa pueden interpretarse como normales y congruentes.

Para que estos nervios pueden atribuirse a la odontofobia el temor debe ser desmesurado y no atender a la situación de daño o dolor real.

Irracional

La intensidad excesiva del miedo puede resulta ligeramente ambigua, ya que no existen patrones inequívocos que permitan establecer qué reacción de temor es adaptada y cuál no.

De hecho, esta primera evaluación es altamente subjetiva, por lo que en algunos casos puede resultar insuficiente para dictaminar la presencia o ausencia de odontofobia.

No obstante, esta segunda característica del temor fóbico resulta mucho más clarificadora.

El miedo que experimenta una persona con odontofobia se caracteriza de forma inequívoca por ser totalmente irracional. Esto quiere decir que el temor al dentista no se sustenta bajo procesos de pensamientos racionales y coherentes.

Aún es más, la persona con odontofobia es totalmente incapaz de justificar de una forma congruente por qué le produce sensaciones tan elevadas de miedo las visitas al dentista.

Incontrolable

Ante los nervios y los temores “normales” que se experimentan de forma previa a la visita al dentista, la persona suele conservar un cierto grado de control. El individuo es capaz de gestionar su temor y conseguir que este no le afecte de forma total.

En la odontofobia en cambio, el sujeto no posee ninguna capacidad para controlar su miedo al dentista. Estas sensaciones aparecen de forma automática sin que el individuo pueda hacer nada. Es un proceso inconsciente e involuntario.

Lleva a la evitación de la situación temida

Otra característica importante que permite definir el miedo relativo a la odontofobia es que este lleva, prácticamente en todas las ocasiones, la evitación del estímulo temido.

La persona con odontofobia es totalmente incapaz de exponerse y enfrentarse a su estímulo temido, por lo que realizará todas las conductas necesarias para evitar ir al dentista.

Persistente

En ciertos momentos las personas pueden presentar un mayor reparo a acudir al dentista. Después una intervención dolorosa o una experiencia desagradable el temor puede incrementar.

Sin embargo, en la odontofobia el miedo se caracteriza por ser persistente. Este no depende de etapas específicas o momentos puntuales.

Un individuo con odontofobia temerá ir al dentista de forma intensa, irracional e incontrolable permanentemente. Y no dejará de hacerlo si no se interviene adecuadamente su alteración psicológica.

Síntomas

La sintomatología de la odontofobia puede agruparse en tres categorías principales: las manifestaciones físicas, las manifestaciones cognitivas y las manifestaciones conductuales.

Todas ellas son originadas por el miedo que causa la visita al dentista. De este modo, son síntomas de ansiedad que aparecen en relación al temor fóbico que presenta la persona.

De hecho, si no aparecen los estímulos temidos no tiene por qué aparecer ninguna manifestación de ansiedad.

Así pues, si no existieran los dentistas o las intervenciones odontológicas, tanto el temor como los síntomas de la enfermedad no aparecerían nunca.

Evidentemente, la patología se hace más grave cuando la persona requiere una mayor exposición al dentista. Es decir, cuando presenta la necesidad de someterse a intervenciones odontológicas.

De este modo, la odontofobia puede resultar un trastorno muy poco perturbador en individuos que poseen una buena salud dental, pero puede ser una psicopatología mucho más grave en sujetos que requieren algún tipo de intervención.

Síntomas físicos

La sintomatología física responde a un incremento de la actividad del sistema nervioso central. La persona con odontofobia experimenta una serie de cambios en su funcionamiento corporal siempre que acude a una visita odontológica.

Estas manifestaciones se asocian con facilidad y claridad a un estado de elevada ansiedad. A pesar de que los síntomas pueden variar ligeramente en cada caso, los signos físicos que puede experimentar una persona con odontofobia son:

a) Incremento de la tasa cardíaca

El funcionamiento del corazón se acelera, la sangre se bombea con mayor intensidad y puede dar lugar a palpitaciones que alteran el estado psicológico de la persona.

b) Incremento de la tasa respiratoria

De forma paralela, la respiración suele acelerarse. El individuo puede hiperventilar y padecer sensaciones de ahogo.

c) Tensión muscular

El temor al dentista hace que la tensión de todo el cuerpo se intensifique. Los músculos se encuentra más rígidos y tensionados.

d) Aumento sudoración

Del mismo modo, el cuerpo de una persona con odontofobia incrementa su sudoración cuando se expone a una visita al dentista. Pueden aparecer sudores fríos y agitación corporal generalizada.

e) Dilatación pupilar

Es uno de los síntomas menos detectables y que menor angustia generan en la persona. No obstante, el cuerpo responde ante la sensación de miedo con una notable dilatación de las pupilas del ojo para incrementar la agudeza visual.

f) Dolores de cabeza y/o estómago

La tensión que experimenta el cuerpo puede desembocar fácilmente en sensaciones dolorosas. Las dos regiones más susceptibles a experimentar dolor son la cabeza y el estómago. Así mismo, se pueden experimentar náuseas, vómitos y mareos.

Síntomas cognitivos

De forma paralela a las manifestaciones físicas, cuando el sujeto con odontofobia se expone a sus estímulos temidos desarrolla una serie de pensamientos acerca de las intervenciones odontológicas.

Estas cogniciones suelen ser intensas y se caracterizan por atribuir de forma extremadamente negativa todos los aspectos relacionados con la odontología y los dentistas.

Pensamientos como el elevado daño o dolor que se puede experimentar durante una intervención odontológica o las pocas capacidades personales para hacer frente a dicha situación serían algunos ejemplos.

Tal y como sucede con la caracterización del temor fóbico del trastorno, estos pensamientos resultan altamente irracionales e incongruentes. Sin embargo, la persona con odontofobia no es capaz de evitarlos y estos acaparan toda su atención.

Síntomas conductuales

Finalmente, la odontofobia afecta notablemente al comportamiento del individuo. El principal síntoma conductual de este trastorno es la evitación.

De este modo, el sujeto con odontofobia evitará siempre que pueda la exposición a un dentista, incluso en contextos en los que la visita al dentista sea altamente necesaria.

Por ejemplo, un individuo con odontofobia puede resistirse enormemente a acudir al dentista cuando padece alguna patología odontológica que le origine elevadas sensaciones de dolor.

Para una persona con esta alteración, nada le crea tanto malestar como las visitas odontológicas. Por este motivo, las conductas de evitación también resultan comunes en personas que experimentan sensaciones dolorosas como consecuencia de no acudir al dentista.

Cuando la exposición al elemento temido no se puede evitar y el sujeto con odontofobia acude al dentista puede aparecer otro síntoma conductual: el escape.

Las personas con esta psicopatología sentirán enormes necesidades de escapar cuando estén en una visita odontológica, por lo que resulta habitual que no resistan el malestar que les origina el dentista y acaben marchándose antes de la intervención.

Causas

La etiología de este tipo de fobia específica se ha asociado de forma consiste con los mecanismos mediante los cuales las personas aprenden y desarrollan los miedos.

En este sentido, se mantiene la idea de multifacotrialidad en la aparición de la odontofobia. No obstante, los síntomas genéticos parecen jugar un papel secundario.

Los tres factores que han mostrado una mayor correlación con el desarrollo del trastorno hacen referencia al condicionamiento del miedo. Estos son:

Condicionamiento clásico

En primer lugar, el condicionamiento que presenta un mayor potencial en la adquisición de miedo fóbico al dentista es el clásico. Es decir, la vivencia de experiencias directas relacionadas con las visitas odontológicas.

Así pues, haber vivido experiencias traumáticas en visitas odontológicas como intervenciones altamente dolorosas o malas resoluciones de los problemas dentales puede jugar un papel fundamental en el desarrollo de la odontofobia.

No obstante, no todas las personas que padecen esta psicopatología tienen por qué haber vivido previamente experiencias negativas.

Condicionamiento vicario

Por otro lado, haber visualizado imágenes poco agradables e interpretadas como traumáticas en relación a las visitas con el dentista también puede condicionar el miedo fóbico a las intervenciones odontológicas.

Imágenes de dientes muy estropeados o situaciones de personas experimentando dolor durante la intervención del dentista serían algunos ejemplos.

Condicionamiento verbal

Finalmente, recibir información negativa acerca del dentista mediante la transmisión oral también puede contribuir a la adquisición de odontofobia.

Tener familiares con miedo al dentista que expresan preocupaciones y temores sobre este tipo de intervenciones o escuchar narraciones sobre experiencias traumáticas serían algunos ejemplos.

Tratamiento

La psicoterapia es sin duda el tratamiento de primera elección para intervenir la odontofobia. La aplicación de distintas técnicas psicológicas permite superar los miedos fóbicos y revertir la psicopatología.

Los tratamientos más eficaces son los que se basan en la exposición. Es decir, en acercar al individuo con odontofobia a distintos elementos relacionados con las intervenciones odontológicas: visitas al dentista, imágenes de tratamientos, etc.

La exposición controlada a los elementos temidos permite que la persona se habitúe a ellos y supere sus miedos. Así mismo, se aplican técnicas de relajación para reducir el nivel de ansiedad y facilitar el proceso.

Referencias:

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Graduado en Psicología y Máster en Psicopatología Clínica del Adulto.

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