Paul Ekman: Biografía y Teorías Principales

Paul Ekman (15 de de febrero de 1934) es un psicólogo norteamericano conocido por ser el precursor del estudio sobre las emociones y expresiones faciales. Uno de sus trabajos más renombrados ha sido el Proyecto Diógenes, originalmente llamado Proyecto Wizards, donde el experto describió las microexpresiones faciales, las cuales pueden utilizarse para la detección de mentiras con un cierto grado de confiabilidad.

Para facilitar el estudio de este postulado, Ekman también desarrolló el Sistema de Codificación Facial de Acciones (Facial Action Coding System FACS, en inglés), un método para clasificar las expresiones humanas a través del estudio de los movimientos asociados a los músculos de la cara.

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Paul Ekman nació en 1934 en Washington DC, en el seno de una familia judía. Su padre era pediatra y su madre abogado, quien padecía de un trastorno bipolar que la llevó al suicidio cuando Ekman era apenas un adolescente. Su situación familiar lo llevó a interesarse años después en la psicoterapia.

Hoy día Ekman es considerado uno de los 100 psicólogos más destacados de la historia y en 2009 fue catalogado como una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time.

A lo largo de sus años, Ekman ha tenido diferentes puestos de trabajo. Desde 1972 hasta 2004 fue profesor de Psicología de la Universidad de California, en San Francisco, y ha sido asesor tanto para el Departamento de Defensa de Estados Unidos, como para el FBI. Asimismo, le han concedido tres veces el Premio a la Investigación Científica del Instituto Nacional de la Salud Mental.

También tiene varios doctorados honoríficos y ha escrito más de 100 artículos publicados en importantes medios de comunicación como la revista Greater Good, de la Universidad de Berkeley, la revista Time, Scientist America, The Washington Post, Usa Today y The New York Times.

Sumado a su destacada trayectoria, en 2001 trabajó junto al actor John Cleese para la creación del documental llamado “The Human Face” de la BBC. Por otra parte, sus teorías sobre la mentira fueron la inspiración para la serie televisiva “Lie to Me”, cuyo protagonista aplica los patrones de Ekman para detectar mentiras.

Inicios de Ekman en la Psicología

La carrera de Paul Ekman comenzó a temprana edad. A los 15 años se refugió en la Universidad de Chicago, que para aquella época contaba con un programa que admitía a estudiantes brillantes que no habían terminado la secundaria. Ekman era uno de ellos. En la universidad comenzó a conocer el mundo de los intelectuales, descubrió las teorías de Sigmund Freud y comenzó a interesarse en la psicoterapia.

Ekman cursó sus estudios de grado en la Universidad de Chicago y en la Universidad de Nueva York, y obtuvo su licenciatura en 1955. Para el año 1958 obtuvo su doctorado en psicología clínica en la Universidad Adelphi. Comenzó sus investigaciones sobre las expresiones faciales y el movimiento corporal en 1954, cuando aún era estudiante. Ese fue el tema de su tesis de pregrado.

A pesar de que en la Universidad Adelphi la atención de los estudios se centraba más en la práctica clínica y no en la investigación, Ekman se decantó por esta última. De hecho, después de licenciarse, en lugar de dedicarse a la psicoterapia, se dedicó a observar sesiones con terapeutas a través de un espejo unidireccional.

Con estas observaciones descubrió lo que sería la base de su carrera: la relevancia de los canales no verbales. Ekman entendió que lo que ocurría en tales sesiones no solo se transmitía por los canales verbales, sino que de hecho, la mayor parte de la información se transmitía por medio de los canales no verbales como las expresiones faciales, los gestos e inclusive el tono de voz.

Ekman ejerció durante un año como interno en el Instituto Neuropsiquiátrico Langley Porter, el hospital psiquiátrico de la Universidad de California (San Francisco). Poco después de haber terminado la carrera, fue reclutado por el ejército, donde se convirtió en el psicólogo del campamento de Fort Dix en New Jersey. Aunque los soldados no parecían estar muy interesados en las sesiones, este trabajo le permitió conseguir sus primeros logros como investigador, al observar la conducta de los soldados que desertaban.

Tras pasar dos años como oficial de psicología clínica en el ejército, en 1960 Ekman regresó al Instituto Langley Porter, donde trabajó hasta 2004. Fue en ese lugar donde inició sus primeras investigaciones, que en aquel momento se centraban solo en los movimientos de la mano y los gestos.

En el año 1971, el psicólogo recibió el Premio de Investigación Científica, otorgado por el Instituto Nacional de Salud Mental, un premio que ganaría en cinco ocasiones más. Esta entidad fue la encargada de apoyar durante más de 40 años las investigaciones de Paul Ekman.

Clasificación de las emociones según Paul Ekman

Más de la mitad de la información que comunicamos se transmite por medio de canales no verbales, como las expresiones de nuestro rostro. Ekman ha basado su carrera en esta idea y lo ha mostrado en sus diferentes investigaciones. Tras volver a Langley Porter, el psicólogo conoció al filósofo Sylvan Tomkins y su trabajo sobre la expresión no verbal de las emociones. Esta fue su inspiración y la punta de lanza de lo que vendría después en su carrera como investigador.

A diferencia de lo que creían los antropólogos culturales, Ekman afirmó que la expresión de las emociones tenía una raíz biológica universal, por lo que no dependían de la cultura en la que se desarrollaba el individuo. No obstante, no todo el tiempo lo creyó así y tampoco fue el primero en hablar de ello. Ya en 1872 Charles Darwin había propuesto en su obra “Expresión de la emociones en el hombre y en los animales” la existencia de una serie de expresiones universales e innatas que eran comunes a todos los seres humanos. Ekman no creía que fuera así, pero al iniciar una de sus primeras investigaciones en el campo, su visión cambió.

Gracias a una beca que consiguió, el científico inició una investigación intercultural para analizar los gestos y la expresión de las emociones, y determinar si existían expresiones universales que cruzaran todas las fronteras. Para ello llevó a cabo su trabajo con un grupo étnico de Papúa en Nueva Guinea.

Al pedir a los voluntarios de esta tribu que expresaran en su rostro las emociones correspondientes, Ekman descubrió que en efecto existían seis expresiones universales de emociones en la cara. Estas personas jamás habían tenido contacto con el mundo occidental y aun así fueron capaces de reconocer a través de fotografías, las distintas emociones expresadas en el rostro de una persona completamente ajena a su cultura.

Con este resultado, el científico logró clasificar estas expresiones, llamándoles emociones básicas. De esta manera estableció que toda emoción básica es universal, primitiva e independiente de la cultura. Además estas tienen una expresión facial propia, que activa organismo y el cerebro de una forma específica y es capaz de preparar al cuerpo para una acción. Estas emociones son: alegría, tristeza, miedo, ira, sorpresa y asco.

Fue a partir de ese momento que Ekman se dedicó a investigar tanto las expresiones en los humanos como su interacción con las emociones que las crean.

Para continuar su trabajo, el psicólogo desarrolló un sistema para observar los músculos de la cara. Pasó años documentando cada uno de los movimientos y expresiones que generan las emociones. Aunque muchos de estos músculos son fáciles de mover, en el caso de algunos otros, Ekman tuvo que recurrir a un compañero cirujano para que estimulara eléctricamente el músculo con agujas para poder registrar el gesto que provocaba.

Así nació en 1978 el Sistema de Codificación Facial de Acciones (FACS por sus siglas en inglés), un mecanismo para identificar cada músculo y gesto de la cara. Con todo este trabajo, Ekman logró añadir otra lista de emociones universales, aunque destacó que a diferencia de las emociones básicas, no todas estas podían identificarse utilizando expresiones faciales. Entre estas otras emociones podemos nombrar: diversión, vergüenza, desprecio, culpa, alivio, satisfacción, orgullo por los logros, entre otras.

Microexpresiones faciales para la detección de mentiras

Pero más allá de la teoría de las emociones básicas universales, Ekman también desarrolló investigaciones relacionadas con la detección de mentiras. En los años que trabajó como psicoterapeuta, el científico descubrió que algunos de sus pacientes simulaban ciertas emociones para conseguir permisos o mayor libertad. Al analizar las expresiones faciales, Ekman junto a un colega observaron cómo estas personas intentaban camuflar ciertas emociones.

Los expertos determinaron que existen dos fuentes principales por las que las personas dejan escapar sus expresiones afectivas reprimidas: las expresiones sutiles y las microexpresiones. En el primer caso, la persona utiliza solo una parte de la musculatura que normalmente usaría y lo hace así para poder mostrar solo un fragmento de una emoción que se quiere ocultar. En el segundo caso, se trata de expresiones que duran décimas de segundo y que son movimientos totalmente inconscientes e involuntarios.

Ha sido precisamente esta teoría de las microexpresiones faciales la que se ha aplicado en el mundo de la detección de mentiras. Sin embargo, estudiar estas expresiones no es tan sencillo. Debido a la velocidad con la que ocurren, combinadas además con los gestos y el movimiento del cuerpo, sin contar elementos externos como la iluminación, es muy probable que se pasen por alto. Es por ello que para un estudio verdadero se necesita trabajar con un vídeo grabado en alta definición y ver las imágenes una y otra vez para identificar cada microexpresión.

El investigador, en su libro Telling Lies explica cómo se puede detectar lo que alguien está sintiendo, así como deducir si está mintiendo o diciendo la verdad, todo ello con tan solo analizar sus gestos y en especial, las microexpresiones.

Hoy día este estudio tiene muchísimas aplicaciones en distintos campos: desde la criminología, la psicología y la medicina hasta la animación de personajes 3D. Y además, en la actualidad Ekman y el investigador Dimitris Metaxas están diseñando un detector visual de mentiras.

El trabajo de Ekman ha ido más allá de los libros e inclusive llegó a la pantalla chica. En 2009 la cadena de televisión estadounidense FOX estrenó una serie inspirada en el trabajo del investigador. En Lie to Me, que tuvo tres temporadas, el personaje principal es un alter-ego de Paul Ekman y en los primeros 6 o 7 capítulos de la serie se explicó de forma clara la teoría de las microexpresiones de Ekman.

El Atlas de las emociones

Uno de los proyectos más recientes de Paul Ekman ha sido el Atlas de las emociones. El investigador lo creó a petición del Dalai Lama, quien pensó que en este mundo moderno es necesario poder aumentar nuestro entendimiento de cómo las emociones influencian en lo que hacemos y lo que decimos. El objetivo con este mapa era poder ayudar a las personas a que tuvieran experiencias emocionales más constructivas.

El Atlas de las emociones, es una herramienta donde cada emoción se representa como un continente. Estas emociones, que son ira, miedo, asco, tristeza y disfrute, cuentan cada una con sus propios estados, humores, acciones y detonantes, es decir, toda la información necesaria para evaluar y entender las emociones cambiantes.

Cuando fue publicado el trabajo este año, Ekman dijo que había creado el Atlas con ayuda de su hija, la doctora Eve Ekman. Para su elaboración, se llevó a cabo una encuesta entre más de 100 científicos provenientes de campos como la psicología y la neurología para poder llegar a un consenso sobre el funcionamiento del proceso emocional. Ekman, también comentó que lo habían llamado Atlas porque contenía más de un mapa, el cual permite a las personas ver características de nuestras emociones que pueden no ser aparentes.

Ekman espera que los maestros utilicen este mapa en el salón de clases, el cual puede entender una persona mayor de 9 años sin explicación. También espera que sea utilizado por terapeutas para ayudar a sus pacientes a tener un mejor entendimiento de sus emociones.

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Venezolana, amante de la buena comida, el cine, de las hermosas playas de mi país y de un buen libro. Soy Licenciada en Ciencias Políticas y aunque parezca algo lejano a mis estudios también Chef y a la par de esto me dedico a una de mis grandes pasiones, escribir.

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