El pensamiento en red en educación

pensamiento en red

Todos los organismos funcionan en red o estructura, existiendo en ésta nexos de unión cercanos y más fuertes (como la familia) hasta nexos más difusos, lejanos y azarosos (como la economía).

Al igual que detrás de cada fotografía existe una historia elaborada por un conjunto de elementos que interactúan entre sí (familia, grupos de amigos, equipos de trabajo, sistema
educativo, económico, político etc.), nuestro aprendizaje es un producto social basado en las interacciones que mantenemos con un entorno cambiante y se refuerza en cuanto al uso que les damos y la amplitud que poseen.

Así, podemos decir que, a medida que se avanza en el tiempo, cambia el conjunto de interacciones que dan lugar a la fotografía (por seguir con el ejemplo anterior) además de la perspectiva desde la que se juzga, y se gana en capacidad de análisis e interpretación de la misma al adquirir un mayor bagaje experiencial.

Lo mismo que la “imagen” influye en nosotros ofreciéndonos una información respecto a un periodo de la historia que desconocíamos, nosotros influimos en el conjunto de redes en las que estamos inmersos a la vez que ésta influye en nosotros a través de las interacciones
que en ellas se producen (contando con la nuestra).

En definitiva, dependemos de estas redes para conformarnos a medida que estas redes dependen de nosotros para conformarse, dinámica a la cual denominamos interdependencia.

Éstos son algunos planteamientos que nos sumergen en el pensamiento en red: aquel que se produce en un entorno cada vez más interconectado en el cual es igual de fácil aprender que desaprender (desaprender no como concepto contrario al de aprender olvidando todos los conocimientos y experiencias adquiridos, sino como el acto de ampliar el bagaje cultural con aspectos nuevos o renovados que surgen del cuestionamiento del “es que siempre se ha hecho así”).

En educación, el pensamiento en red se realiza constantemente. A nivel de clase, las redes de interacción tejidas entre los alumnos conforman un foco de experiencias (amistades, conflictos etc.) a través de las cuales se enseñan unos a otros a la vez que aprenden (muchas de las veces sin que sea necesaria la intervención del maestro). En este sentido, el profesor es como un director de orquesta que guía, va enlazando contenidos y dotándolos de la profundidad necesaria a medida que van aflorando del grupo-clase.

A nivel de institución estaríamos hablando de una red enorme en la que se dan cita tanto los profesores, como el consejo de dirección, los coordinadores, las familias, el personal de secretaría etc. todos ellos en interdependencia y cambiando a la vez que cambian (con una intención clara de mejorar).

Esto nos lleva a la idea de que podemos intervenir sobre determinados elementos para lograr una mejora significativa y duradera en todo el conjunto. Sin embargo, si no estamos bien interconectados en toda esta red de relaciones, además de carecer de las herramientas que nos puedan ayudar a afrontar mejor los problemas que surgen en su seno, difícilmente vamos a ser capaces de percibir los elementos sobre los que podemos actuar para cambiarlos y mejorar el conjunto, pues el riesgo que corremos de no cuestionarnos nada y pensar que es así porque “siempre se ha hecho así” es mucho mayor.

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Pedagogo, Formador 2.0, E-Learning, Desarrollo de Acciones Formativas, Experto en RRHH y Psicología Organizacional.

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