Pensamientos Intrusivos: Causas, Tipos y Tratamiento

Los pensamientos intrusivos son pensamientos inconscientes que interrumpen la atención o la actividad normal y que pueden convertirse en obsesiones difíciles de eliminar.

Estas ideas o visiones involuntarias suelen agravarse con trastornos mentales como la depresión, la ansiedad o el trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

pensamientos intrusivos

David A. Clark en su libro Intrusive Thoughts in Clinical Disorders: Theory, Research and Treatment deduce que si el ser humano experimenta más de 4000 pensamientos al día (Klinger, 1978,1996) es de esperar que muchos de ellos sean involuntarios.

De hecho, está demostrado científicamente que las personas que no padecen ningún tipo de trastorno mental, también pueden experimentar algunos pensamientos intrusivos a lo largo de su vida. Una revisión de varios estudios publicada en 2007 en la revista Clinical Psychology Review, reconoce esta posibilidad.

Sin embargo, estas ideas recurrentes empiezan a cobrar importancia clínica cuando se convierten en obsesiones que paralizan la vida normal del individuo y no se pueden controlar. En estos casos, estos pensamientos pueden ser síntomas de trastornos mentales mayores que necesitan tratamiento médico.

Pensamientos intrusivos y trastorno obsesivo compulsivo

Los pensamientos intrusivos pueden tener un origen interno o pueden estar provocados por un estímulo externo, por ejemplo la visión de un objeto o una experiencia pasada.

El origen de estos razonamientos y su contenido depende del trastorno mental al que estén asociados.

El síndrome más habitual al que están asociados las ideas intrusivas es el trastorno obsesivo compulsivo.

Esta enfermedad consiste en una sucesión de obsesiones y compulsiones que se repiten en la mente del individuo y que le impiden llevar a cabo, con normalidad, actividades tan sencillas como ir al trabajo o pasar un rato libre con los amigos o la familia.

Según la Fundación Internacional del Trastorno Obsesivo Compulsivo (IOCDF) las obsesiones que se dan con este desorden son “pensamientos involuntarios, intrusivos, imágenes o impulsos que desencadenan sentimientos de angustia“. Por otro lado, define las compulsiones como los comportamientos que lleva a cabo el paciente para disminuir esa angustia.

Estas obsesiones suelen tener un contenido desagradable, que es el que genera esa angustia en quien las sufre.

A continuación, podrás ver una clasificación con los temas más recurrentes de los pensamientos intrusivos que experimentan las personas con trastorno obsesivo compulsivo.

Tipos de obsesiones intrusivas

Según un estudio de 1992 publicado en la revista Behaviour Research Therapy existen dos tipos de pensamientos intrusivos; negativos y positivos.

Los autores de esta investigación, Reynolds y Salkovskis demostraron que dependiendo de si el pensamiento era negativo o positivo, podía variar la influencia que estos razonamientos ejercen en el humor del individuo.

Este experimento concluyó que las ideas involuntarias negativas pueden deteriorar el estado de ánimo. Son las que se dan cuando se padece algún desorden mental.

Los pensamientos negativos son los que sufren las personas con Trastorno Obsesivo Compulsivo. Dentro de estas ideas con contenido negativo, se pueden distinguir varios temas habituales.

Richard P. Swinson y otros autores, en su libro Obsessive-Compulsive Disorder: Theory, Research and Treatment, establecen tres temas principales que suelen contener los pensamientos intrusivos. Para elaborar esta clasificación, los investigadores se basaron en experiencias reales de individuos con Trastorno Obsesivo Compulsivo, recogidas en estudios científicos. Según esta tipología, las ideas intrusivas pueden ser blasfemas, agresivas o de contenido sexual.

Según una investigación de Rachman y otros publicada en 2007 por American Psychological Association, el problema es que los pacientes relacionan las temáticas, consideradas tabú por la sociedad, de los pensamientos con que se están volviendo locos o peligrosos. Interpretan que pueden hacerle daño a alguien y por ello, intentan huir de la situación que los provoca.

A continuación, te explico con más detalle en qué consiste cada una de las categorías de obsesiones con algunos ejemplos reales.

Pensamientos intrusivos blasfemos

El papel de las creencias religiosas ya es, de por sí, importante en el desarrollo del trastorno obsesivo compulsivo. Son varios los estudios científicos que analizan la influencia de una fe concreta en el transcurso de esta enfermedad.

Estas creencias pueden llegar a convertirse en obsesiones en los pacientes con trastorno obsesivo compulsivo.

Un estudio del año 2001 publicado en la revista científica Psychiatry Research investiga la relación entre la religión y los pensamientos intrusivos. Este experimento analizó a 45 pacientes con este trastorno mental, de los que un porcentaje del 42% experimentó o había experimentado obsesiones relacionadas con la religión.

Según testimonios reales de pacientes con este síndrome, estas imágenes mentales suelen ser recurrentes durante la oración.

Algunos ejemplos de pensamientos intrusivos blasfemos son:

– imágenes obscenas de figuras sagradas como la Virgen María (Swinson et al., 2001)

– Creer, de forma irracional y continua que se está poseído.

– Miedo a no actuar de forma adecuada o correcta, acorde a lo que dicen las doctrinas religiosas.

Pensamientos intrusivos agresivos

Las obsesiones también pueden tener un contenido agresivo. Son recurrentes las imágenes mentales en las que el paciente le hace daño a sus seres queridos o a sí mismo, así como a cualquier persona que ve en una situación de vulnerabilidad por la calle. Por ejemplo, un niño o una persona mayor.

Algunos casos reales son los siguientes:

– Sentir el impulso de atacar violentamente y matar a un perro

– Tener la imagen mental de arrojarse uno mismo o tirar a alguien a las vías del metro

– Sentir el impulso de hacerle daño a un niño o alguien que el individuo que padece el trastorno considera más débil que él.

Pensamientos intrusivos sexuales

Las obsesiones sexuales también son un síntoma común de los pacientes con trastorno obsesivo compulsivo.

Sin embargo, un experimento del año 2015 de Wetterneck y otros, demuestra que, a pesar de estar relacionado con los pensamientos inaceptables anteriormente descritos, existen bastantes diferencias.

Ejemplos reales de pensamientos intrusivos sexuales:

-La imagen mental recurrente de actos sexuales contranaturales. Por ejemplo, zoofilia o incesto.

– Miedo a experimentar una desviación del comportamiento sexual aceptado por la sociedad o a cometer un delito sexual como la violación.

– Experimentar imágenes obscenas o de sexo explícito con extraños

Además de estas tres grandes categorías, clasificadas dentro del grupo de pensamientos autógenos. Puede haber otras ideas intrusivas con contenidos de contaminación, errores, accidentes o desorden que se encasillan dentro del grupo de pensamientos reactivos, pues suelen ir acompañados de un comportamiento compulsivo seguido de la idea mental (Belloch, A. et al., 2006).

Hay que destacar que las visiones que se dan con este síndrome, también pueden darse en personas que no padecen ningún trastorno. Solamente que en el caso de quienes sí lo padecen, estos se dan con más frecuencia y llegan a convertirse en una obsesión del paciente.

En todo caso, quienes experimentan estos pensamientos intrusivos no tienen la intención de llevar estas ideas a la acción. Es más, las personas que los sufren intentan evitar situaciones controvertidas en las que pueden aflorar dichas imágenes mentales. Por ejemplo, intentan huir de los lugares llenos de gente o quedarse a cargo de personas vulnerables.

Otros trastornos mentales asociados a las ideas involuntarias

Estas obsesiones también puede experimentarse durante el transcurso de otras enfermedades mentales o tras experiencias traumáticas.

Por ejemplo, las personas que padecen depresión pueden tener ideas relacionadas con el suicidio, de forma recurrente. Aunque en este caso, son más peligrosas, ya que el enfermo puede llevarlo a cabo en la realidad.

Quienes padecen ansiedad pueden experimentar una obsesión excesiva por la propia muerte y el temor a que les llegue en cualquier momento.

Las personas que sufren síndrome de estrés postraumático también tienen imágenes mentales involuntarias. En este caso, suelen estar relacionadas con los traumas o las experiencias pasadas.

Las mujeres con depresión post-parto también pueden sentir el impulso de querer hacerle daño a sus pequeños.

Por último, un estudio de Thorsteinsdottir y otros publicado en el año 2016 en la revista Psychooncology, demuestra los pensamientos intrusivos negativos pueden aparecer en personas que acaban de enterarse de que le han diagnosticado un cáncer.

Concretamente, esta investigación se centra en el cáncer de próstata, pero no es de extrañar que este tipo de ideas involuntarias aparezcan con otras noticias traumáticas.

Tratamiento

Los pensamientos intrusivos reciben un tratamiento similar al del Trastorno Obsesivo Compulsivo. Este consiste en una combinación de medicamentos inhibidores de la recaptación (antidepresivos y ansiolíticos) y psicoterapia.

La psicoterapia no debe inhibir los pensamientos intrusivos. Pues hay estudios que han demostrado que reprimir los pensamientos es contraproducente.

En este sentido, un grupo de investigadores del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Maastricht llevó a cabo un análisis con personas que sufrían pensamientos de preocupación.

Se demostró que la supresión de éstos tenían efectos a corto plazo, pero que agravaban los síntomas en un período más amplio de tiempo. se centra en el comportamiento cognitivo del paciente. El método más habitual y eficaz según la Fundación Internacional del Trastorno Obsesivo Compulsivo es la Exposición y Prevención de Respuesta (Exposure and Response Prevention).

Mediante esta técnica, el terapeuta expone al paciente a los pensamientos, imágenes o situaciones que le obsesionan y atormentan para que aprenda a controlarlas sin comportarse de forma compulsiva.

Afrontar estas ideas involuntarias causantes de la ansiedad en quienes las sufren es necesario para conseguir tratarlas de manera eficaz.

Referencias

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Graduada en Periodismo y Máster en Radio. Mientras haya curiosidad, existirán historias buenas que contar.

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