Piromanía: Síntomas, Causas y Tratamientos

La piromanía es una alteración psíquica que se define como un trastorno del control de impulsos. Es una patología que se basa en la tendencia a la provocación de incendios. Se caracteriza por la provocación de forma reiterada de incendios intencionados.

Los incendios forestales suponen una grave amenaza para el medio natural y su conservación. Anualmente se producen intencionadamente incendios que llevan consigo pérdidas graves a nivel ecológico, social y económico, poniendo incluso en peligro la vida de las personas.

piromanía

En ocasiones desde los medios de comunicación y la opinión pública existe desinformación acerca de las causas de estos incendios, del perfil de personas que los realizan y de qué manera se puede hacer frente a este problema adecuadamente.

En este artículo te voy a explicar de manera detallada a qué nos referimos con ‘piromanía’, cuáles son sus causas, síntomas y tratamientos más eficaces.

La piromanía en la cultura y medios de comunicación

Debemos ser conscientes de que parte de los incendios forestales que suceden tienen origen no en causas naturales si no a manos de personas humanas.

La responsabilidad de estos hechos se recoge como una infracción administrativa y también tipificada como imprudencia grave en el Código Penal.

La relación de los seres humanos con el fuego ha estado presente desde el comienzo de los tiempos. Además, la conducta humana es en muchas ocasiones impulsiva, no premeditada y a veces acompañada de tensión.

Es nuestro aprendizaje a través de la educación y la convivencia en sociedad el que nos ayuda a modular esos impulsos. Es cuando surge la incapacidad para hacerlo cuando entramos de lleno en el campo de la psicopatología.

La Real Academia de la Lengua Española (RAE) define la piromanía como la “tendencia patológica a la provocación de incendios”.

Es importante destacar también que los incendios despiertan mucho interés por parte de la población, algo que captan los medios de comunicación transmitiendo distintas ideas que calan en la población, generando a veces conocimiento erróneo acerca de éstos.

Desde los medios de comunicación, en numerosas ocasiones, se utiliza el término piromanía o pirómano únicamente para designar al autor del incendio, utilizándolo como símil a responsable que provoca intencionadamente el incendio pero no como la patología de la que se trata.

Esto provoca desinformación y conocimientos erróneos acerca del término, así que vamos a profundizar en él detalladamente.

Características de la piromanía

Los trastornos del control de impulsos recogen aquellas problemáticas no especificadas en otros apartados (como pueden ser los relacionados con sustancias, por ejemplo). Otros ejemplos de trastornos del control de impulsos adicionales a la piromanía son: la ludopatía, la cleptomanía.

Estos trastornos se caracterizan fundamentalmente por la dificultad para el sujeto a la hora de resistirse a un impulso, motivación o tentación de llevar a cabo un acto que puede perjudicarle a él o a los demás.

De manera previa a cometer el hecho el sujeto percibe activación o tensión que se resuelve en forma de liberación o gratificación al cometer el acto. Más tarde no aparece culpa ni arrepentimiento por haberlo realizado.

Así, la piromanía podría definirse como un comportamiento que lleva a un sujeto a cometer incendios por el placer o por la gratificación de hacerlos, o bien por liberar tensión acumulada.

Los incendios tiene lugar sin una motivación concreta y responden a un impulso que nace del sujeto que no puede controlar.

El sujeto con piromanía mantiene funcionales sus capacidades cognitivas, su inteligencia, la capacidad de planificación.

Diagnóstico de la piromanía

En el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), encontramos la piromanía dentro del conjunto de trastornos destructivos, del control de impulsos y de la conducta.

El diagnóstico de piromanía incluye diferentes criterios en los que la persona afectada debe provocar incendios de forma deliberada e intencionada en más de una ocasión.

Además, la persona presenta tensión o excitación afectiva antes de provocar el incendio. Son personas a los que el fuego y su contexto les fascinan, muestran mucho interés, curiosidad o atracción.

Además, todo ello les otorga placer, una gratificación o alivio al provocarlos o al presenciarlos o participar en las consecuencias que de ellos se derivan.

Es importante destacar que el pirómano no realiza el incendio para obtener ningún beneficio económico ni como expresión de ninguna ideología sociopolítica.

Además, no lo hace para ocultar ninguna actividad criminal, tampoco como manera de expresar sentimientos negativos, como forma de mejorar sus condiciones de vida ni como respuesta de ninguna alteración del juicio o alucinación.

La provocación del incendio, en el caso de los pirómanos, tampoco se explica mejor por ningún otro trastorno de la conducta, por ningún episodio maníaco o por un trastorno de la personalidad antisocial.

En el DSM-IV-TR la piromanía aparecía incluida dentro del Eje I, donde se incluían todos los trastornos clínicos exceptuando los trastornos de la personalidad o el retraso mental.

Aparecía reflejado en los Trastornos del control de impulsos no clasificados en otros apartados, donde se incluía la cleptomanía, el juego patológico, la tricotilomanía o el trastorno explosivo intermitente.

En la CIE-10, clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) encontramos la piromanía dentro de los Trastornos de la personalidad y del comportamiento adulto, en los Trastornos de los hábitos y del control de los impulsos.

Este grupo incluye también la ludopatía, la cleptomanía y la tricotilomanía.

Síntomas de la piromanía

A diferencia de otros sujetos que también producen incendios de manera intencionada, el pirómano lo realiza por la simple cuestión de fascinación por el fuego. Así encontramos síntomas o características como:

  • Provocación recurrente de incendios intencionados por el placer o gratificación de hacerlo.
  • Fascinación y curiosidad por el fuego y todo lo que le rodea.
  • Tensión o activación emocional antes de provocar un incendio.
  • Placer, gratificación o alivio de la tensión al consumar el incendio.
  • Es habitual que participen o tengan trabajos relacionados con el fuego (por ejemplo, que participen como voluntarios a la hora de extinguir incendios).
  • Observar los efectos destructivos que provoca el fuego les produce bienestar.

Se ha asociado también a síntomas de tristeza o ira, dificultades para afrontar el estrés, pensamientos suicidas, conflictos interpersonales.

La piromanía como causa de los incendios

En España existe una base de datos completa desde 1968 acerca de las causas de los incendios forestales. Esto permite establecer cuáles son las causas y cómo ha evolucionado dicho fenómeno desde entonces.

Sin embargo, cabe tener en cuenta que al no existir criterios homogéneos a la hora de definir la causa, muchas veces queda abierto a juicio de quien interpreta dicha base de datos.

En el año 1994 se desarrolla una metodología técnica y científica en lo que a investigación de incendios se refiere, creándose las Brigadas de Investigación de Incendios Forestales.

Estas brigadas, que están conformadas por agentes forestales o del medio ambiente, y es a partir de este momento cuando los ratos recogidos gozan de carácter empírico.

En estas clasificaciones la piromanía se considera una causa intencional en los incendios. Sin embargo, bien sabemos que la intencionalidad no es lo que marca si nos encontramos ante un pirómano o simplemente un incendiario que lo realiza por causas diversas, con objeto de obtener un beneficio.

En muchas ocasiones, bajo indicios de intencionalidad y donde no se ha encontrado al autor de los hechos, se ha determinado que el autor es un pirómano, cuando no se le ha evaluado para saber si estamos tratando ante un sujeto con una patología mental.

Para algunos expertos, y dado el tema que nos ocupa, se distingue entre:

* Pirómanos: sujeto que consecuencia de una patología mental denominada piromanía desarrolla una conducta que le lleva al incendio.

* Incendiario: sujeto que voluntariamente y de forma consciente propaga el fuego en un incendio para causar destrucción.

* Trastorno inducido por sustancias: sujetos que, bajo el efecto de determinadas sustancias que llevan al trastorno transitorio de la capacidad de volición pueden consumar un incendio.

Conceptualización histórica de la piromanía

El hecho de considerar la piromanía como un trastorno mental no ha estado exento, a lo largo del tiempo, de polémicas.

Los trastornos del control de impulsos se encuentran datados en el siglo XIX, siendo Pinel y Esquirol quienes introducen el concepto de “impulso instintivo” para hacer referencia a él.

Durante el siglo XIX se rechazaba la idea de que la piromanía pudiera considerarse un trastorno mental distintivo.

Autores como Ray (1844) la definían como un tipo de demencia que anulaba la responsabilidad de los actos que la persona cometía.

Henry Ey, uno de los autores, incluye la piromanía junto a otros cuadros como la cleptomanía o algunos homicidios dentro de la categoría de personalidades psicopáticas.

Otros como Stekel (1924) indican que a la base puede haber un conflicto psicosexual que llevaría a la persona a buscar la solución de esta manera. Freud lo argüía a problemas sexuales de carácter homosexual.

Para otros autores como Geller (1987), la piromanía podría deberse a un problema de comunicación, donde los pirómanos serían individuos que poseerían pobres habilidades sociales.

Esto implicaría que la piromanía sería un trastorno donde el individuo mostraría su ira a través de la provocación de un incendio dado que se siente inferior.

Vallejo indica que la piromanía podría ser un trastorno donde el individuo (al margen de su atracción por el fuego) podría demostrarse su valor y capacidad de poder.

A lo largo de las clasificaciones de trastornos mentales, en el DSM-I quedó incluida como un problema obsesivo-compulsivo, desapareciendo de las clasificaciones entonces para incorporarse de nuevo en el DSM-III, donde ya se refiere a un problema de falta de control de impulsos, que continúa en las posteriores versiones del DSM.

Causas de la piromanía

En antecedentes familiares de los pirómanos, se ha encontrado asociado a enfermedades mentales, trastornos de la personalidad (concretamente antisocial) y alcoholismo familiar.

Pueden encontrarse problemas familiares como ausencia de los padres, depresión materna, problemas en las relaciones familiares y abuso infantil.

También se ha asociado el hecho de provocar incendios con otras problemáticas como el alcoholismo del propio sujeto (López-Ibor, 2002). Además, muchos de aquellos que provocan incendios y no cumplen el diagnóstico de piromanía sí padecen otros trastornos mentales.

Por ejemplo, se han encontrado casos de trastornos de la personalidad, esquizofrenia o manía.

Epidemiología de la piromanía

Se desconoce la incidencia total de la piromanía, dado que como hemos comentado a lo largo del artículo, la distinción de lo que es realmente la patología de la piromanía ha estado mal empleada.

Además, en muchas ocasiones los criterios diagnósticos no han sido aplicados con propiedad, de modo que podría decirse que, siguiéndolos, estaríamos
hablando únicamente de entre un 1 y un 4%.

Algunas investigaciones, como las de autores como Lewus y Yarnell (1951) o Robbins y Robbins (1967), han argumentado que sólo entre el 20-40% de las personas que han provocado incendios son pirómanos.

Si atendemos a cuál podría ser el perfil del sujeto que provoca incendios por la gratificación o placer que le produce el fuego, estaríamos hablando de, según algunas conceptualizaciones:

– Sujeto masculino

– Soltero

– Alrededor de 20 años

– Motivaciones por todo aquello que rodea a la gratificación alrededor de observar el fuego

– Inteligencia superior a la media

– Puede colaborar en labores de extinción en incendios

– Historia de aprendizaje y personal con situaciones difíciles (abusos en la infancia, por ejemplo)

Además, estos individuos suelen reconocerse como:

– Personas “mironas” ante los incendios, debido a la fascinación que sienten por el fuego

– Provocan frecuentemente falsas alarmas

– Demuestran bastante interés por todo aquello que se relaciona con los instrumentos antiincendios

– Pueden mostrar indiferencia hacia las consecuencias que la propagación del fuego puede tener para él o los demás

Sin embargo, cabe destacar que otros autores consideran que dentro de la sintomatología de los pirómanos podría encontrarse:

– Un cociente intelectual inferior al promedio

– Deformidades físicas

– Pobre ajuste social

– Desestructuración en el hogar o familiar

– Frustración crónica

– Disfunciones de carácter psicosexual

– Problemas alcohólicos.

Curso y pronóstico de la piromanía

Es bastante desconocido cómo cursa y qué pronóstico tiene esta patología. Algunos estudios indican que parece comenzar durante la infancia. Sin embargo, otros más recientes (Roncero, 2009), indican que es más frecuente en varones y suele iniciarse durante la adolescencia o inicio de la edad adulta.

La edad de incidencia máxima suele darse alrededor de los 17 años.

Cuando el inicio tiene lugar durante otros periodos, como la adolescencia o la adultez, el incendio suele tener un carácter destructivo.

Se ha asociado el inicio de la patología con situaciones de cambios y crisis personales o vitales y el impulso parece suceder de manera episódica.

En relación al pronóstico, si el paciente es capaz de trabajar las verbalizaciones en terapia, éste será mejor. Sin embargo, si se asocia a problemas de discapacidad intelectual o alcoholismo, será peor.

Suele complicarse por las consecuencias legales que tiene la provocación del incendio.

Tratamientos de la piromanía

Tradicionalmente se había tratado la piromanía desde el punto de vista psicoanalítico, de manera que se mostraba difícil la intervención dado que el paciente rechazaba el hecho de asumir que era responsable y usando la negación.

Desde las terapias más conductuales se ha utilizado la terapia aversiva, el refuerzo positivo y el castigo, la saciación y las fantasías estructuradas operantes con esfuerzo positivo.

El tratamiento para la piromanía abarca la terapia de modificación de conducta. Puede resultar complicado ante la falta de comprensión del problema y la ausencia de demanda de ayuda en muchas ocasiones.

La persona puede ser consciente de lo peligroso de su conducta así como de lo inadecuado, pero dado que no se arrepiente ni se reprocha nada, difícilmente solicitará ayuda para cambiar.

Es imprescindible trabajar el control de impulsos, el autocontrol. El role-playing puede ayudar también en la resolución de conflictos.

El enfoque debe incluir la psicoeducación, las habilidades de resolución de problemas, aprendizaje en estrategias de comunicación interpersonal y manejo de emociones difíciles como la ira, así como reestructuración cognitiva.

Pueden ser adecuadas también las técnicas de relajación, el trabajo de autoestima y autoimagen, así como las habilidades sociales.

En algunos casos pueden combinarse la psicoterapia con la farmacoterapia para tratar la falta de control de impulsos.

A modo de conclusión, cabe destacar que la piromanía parece ser todavía un misterio. Encontramos a duras penas información e investigaciones al respecto, llevándonos a investigar a todos aquellos que provocan incendios para poder estudiar la conducta del pirómano.

Referencias

  1. American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5).
  2. Aniceto del Castillo, J. J. (2008). Psicología criminal: ¿incendiario o pirómano? Claves para la determinación de la piromanía como causa de los
    incendios forestales. Instituto andaluz interuniversitaruo de Criminología.
  3. Doley, R. (2003). Pyromania. Facto or Fiction? British Journal of Criminology, 43(4) 797-807.
  4. Grant, J., Won, S. (2007). Clinical characteristics and psychiatric comorbility of pyromania. Clinical Psychiatry, 68(11), 1717-1722.
  5. Moisés de la Serna, J. Piromanía. Mente y emociones. Web consultas.
  6. Moreno Gea, P. Piromanía. Humanidades.
  7. Página web: http://www.drromeu.net/piromania/
  8. Página web: ttp://id.tudiscovery.com/la-piromania-una-atraccion-desmedida-por-provocar-fuego/
  9. Roncero, C., Rodríguez-Urrutia, A., Grau-López, L., Casas, M. (2009). Trastornos del control de impulsos y tratamiento con antiepilépticos. Actas Españolas de Psiquiatría, 37(4), 205-212.
  10. Soltys, S. M. (1992). Pyromania and Firesetting Behaviors. Psychiatric Annals, 22(2), 79-83.
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Licenciada en Psicología, Máster en Psicología Clínica, Máster en Psicología Infantil, Máster en Logopedia. Formación de posgrado en Trastornos de la Conducta Alimentaria, Mindfulness aplicado en la práctica clínica, Trastornos emocionales, Psicología educativa y Tercera edad.

Actualmente trabaja en varias clínicas de la ciudad de Valencia, además de formar a padres y educadores en escuelas infantiles.

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