
¿Cuáles son los poetas ecuatorianos más reconocidos?
Los poetas ecuatorianos más reconocidos fueron escritores influyentes del siglo XX, que hallaron en el contraste de los problemas políticos y sociales con la belleza de su país un motivo para escribir.
Estos escritores, cada uno con un estilo propio, provienen de orígenes diversos, que van desde las élites hasta las clases empobrecidas. Entre ellos destacan Gonzalo Escudero, Karina Gávez o José Joaquín de Olmedo.
Algunos de los más reconocidos datan de principios del siglo XX o antes. Algunos de ellos han sido reconocidos como algunos de los poetas latinos más importantes junto con Jorge Luis Borges, Pablo Neruda y Octavio Paz.
Hoy en día muchos poetas hablan aún de la belleza de Ecuador y de las marcadas desigualdades que se observan en muchos países latinoamericanos.
Los principales poetas ecuatorianos
1. Gonzalo Escudero (1903-1971)
Nacido en Quito, fue un poeta y diplomático. Era hijo del político Manuel Eduardo Escudero y de Elina Moscoso Dalgo. Como curiosidad, a los 15 años obtuvo el primer lugar en el Concurso Nacional de Poesía con su poema Los poemas del arte.
Poco después obtuvo su doctorado en jurisprudencia por la Universidad Central del Ecuador. Fue distinguido como profesor de derecho internacional de la Universidad de Quito.
Además, ejerció como ministro de Educación, secretario de la Cámara y ministro de Relaciones Exteriores. Sirvió también como embajador ante varias naciones sudamericanas entre 1956 y 1965.
Entre su obra más destacada está Introducción a la muerte, 1930, Hélices del Huracán y del Sol, 1933, Itanoche, 1947, Estatua de Aire, 1951, Materia de Ángel, 1953, Autorretrato, 1957, y Réquiem por la luz, 1971.
Su trabajo se define como vanguardista con una influencia marcada del modernismo. Cuenta con característicos ritmos y musicalidades que lo separan de otros poetas.
2. Karina Gálvez (1964)
Nació en Guayaquil, es una poetisa ecuatoriano-americana. Residió en California desde 1985 hasta 2012 y desde entonces vive en Ecuador. Estudió economía en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil y obtuvo un título en Turismo y Bienes Raíces de la California Travel School. Habla, además de inglés, francés, italiano, alemán y portugués.
Su primer libro, Poesía y cantares, fue publicado en 1995 y contiene versiones tanto en español como en inglés de sus poemas.
Una selección de sus poemas fue incluida en la antología de Nueva Poesía y Narrativa Hispanoamericana del Siglo XXI publicada en España. Otra de sus producciones más conocidas es el poema en prosa “Ecuador que duele”.
Sus poemas han sido traducidos a inglés, rumano, búlgaro, checo y eslovaco. Sus textos tienen un tono romántico y de fácil lectura.
Asimismo, los temas comunes que se incluyen son el amor y odas a Guayaquil y California. También ha escrito varios poemas y cuentos dirigidos al público infantil, como La estrellita del sur y Había una vez un pato.
3. José Joaquín de Olmedo (1780-1847)
Nació en Guayaquil. Fue presidente del Ecuador y poeta. Era hijo del capitán español don Miguel de Olmedo y Troyano y la guayaquileña Ana Francisca de Maruri y Salavarría.
Durante su vida se dedicó a escribir novelas, sonatas, poemas, entre otros. El tema común de sus producciones era el patriotismo.
Entre sus trabajos más reconocidos están Canto a Bolívar, Vencedor en Miñarica y Al general Flores. También diseñó la bandera y el escudo de Guayaquil y compuso la letra del himno. En 1848 se publicó Obras poéticas, una colección de sus obras.
4. Jorge Carrera Andrade (1903-1978)
Nació en Quito. Fue poeta, historiador y diplomático. Estudió filosofía y letras en España y posteriormente relaciones exteriores en Francia. Sirvió como cónsul y embajador ante numerosos países en América, Asia y Europa.
Su carrera en la literatura comprende trabajos en una variedad de géneros entre los que se incluyen poesía, crítica, traducción y edición.
En 1922 publicó Estanque inefable, con temas alusivos a la naturaleza. Otro de sus trabajos más notables es La guirnalda del silencio de 1926, en el que se mantiene en una línea con temas más terrenales y pequeños en comparación a otros más trascendentales y políticos de otros autores de la época.
La generación decapitada
La denominada “generación decapitada” la conformó un grupo de jóvenes escritores durante las dos primeras décadas del siglo XX.
Estaba compuesta por Ernesto Noboa y Caamaño, Humberto Fierro, Medardo Ángel Silva y Arturo Borja. La crítica los agrupó bajo este nombre porque todos murieron a temprana edad por suicidio o por motivos que no se pudieron establecer con claridad.
5. Ernesto Noboa y Caamaño (1889-1927)
Nacido en Guayaquil, procedía de una familia adinerada. Durante su niñez sufrió constantes neurosis que eran aplacadas con morfina.
Todo su trabajo fue reunido en un libro titulado Romanza de las horas, publicado en 1922. “Emoción vesperal” es uno de sus poemas más reconocidos y marca una nueva era en la composición de este género en Ecuador.
Antes de su muerte se encontraba en preparación un libro llamado La sombra de las alas, que nunca llegó a ver la luz. Su poesía delicada y precisa muestra influencias marcadas de Baudelaire, Samain y Verlaine.
6. Humberto Fierro (1890-1929)
Nacido en Quito, fue un poeta también de familia adinerada, hijo de Enrique Fierro Rosero y Amalia Jarrín Zapata.
En 1919, publicó su primer libro, El laúd en el valle, y su segundo libro, Velada palatina, se publicó en 1949, 20 años luego de su muerte. Su inspiración vino de la lectura de autores como Baduelaire, Rimbaud, Verlaine y Hugo.
7. Medardo Ángel Silva (1898-1919)
Nació en Guayaquil. Su familia era de clase trabajadora. No obstante, asistió a una prestigiosa escuela durante su niñez y llegó a trabajar en el periódico El Telégrafo de Guayaquil.
Como los otros miembros de la generación decapitada, Fierro estuvo notablemente influenciado por el movimiento modernista de Rubén Darío y la poesía romántica francesa del siglo XIX.
Sus poemas tienen en común una fantasía y a la vez fascinación con la muerte. Utilizó algunos seudónimos como “Jean d’Agreve” y “Oscar Rene” para su trabajo literario que habría de ser publicado póstumamente.
Sus únicas obras publicadas en vida fueron las poesías de El árbol del bien y del mal, de 1918, y la novela María Jesús, de 1919. Una selección realizada por Gonzalo Zaldumbique, Poesías escogidas, fue publicada en París en 1926.
Uno de sus poemas más conocidos, “El alma en los labios”, fue popularizado por una canción de Julio Jaramillo.
8. Arturo Borja (1892-1912)
Nació en Quito. De alta cuna, Borja era descendiente directo de Juan de Borja y Enríquez de Luna, III duque de Gandía, nieto del papa Alejandro VI, y de Juana de Aragón y Guerrea, nieta del rey Fernando II de Aragón. Su padre, Luis Felipe Borja Pérez, lo envió a París por problemas médicos con los ojos, y fue allí donde aprendió francés.
Sus inspiraciones directas fueron los poemas de Verlaine, Mallarmé, Rimbaud, Samain y Baudelaire. Se casó con Carmen Rosa Sánchez Destruge el 15 de octubre de 1912, menos de un mes previo a su suicidio. Mantenía amistad con Humberto Fierro y Ernesto Noboa Caamaño. Murió por una sobredosis de morfina.
Su producción poética no fue extensa pero cada trabajo fue de extraordinaria calidad. Fueron publicados en vida veinte poemas reunidos en La flauta de ónix, y otros seis poemas habrían de ser publicados póstumamente. Cada poema estaba marcado por una melancolía notable y por un anhelo de la muerte.
Su poema “Para mí tu recuerdo”, fue convertido en un popular pasillo por el compositor Miguel Ángel Casares Viteri e interpretado por Carlorta Jaramillo.
9. Alfredo Gangotena (1904-1933)
Nacido en Quito, fue hijo de una familia adinerada con la que se trasladó en su adolescencia a Francia. Esto le permitió codearse con ilustrados de Paris y escritores latinoamericanos residentes allí, como Vicente Huibodro o su compatriota Jorge Carrera Andrade.
Su obra está vinculada al vanguardismo, siendo muy experimental e innovadora. Sus temas solían ser la familia o la muerte, siendo una poesía más bien tétrica y difícil de entender si no se conoce su contexto personal.
Habría que reseñar también que su dominio del francés influyó mucho en la manera de expresarse, obviando totalmente los americanismos o demás estilos nativos de Ecuador.
Entre sus obras se pueden destacar L’orage secret (1927), Origénie (1928) o Nuit (1938), todas en francés, pero traducidas en gran parte por Gonzalo Escudero y Filoteo Samaniego.
10. Violeta Luna (1943)
Nacida en Guayaquil, es una de las poetisas contemporáneas más importantes de su generación. Tiene también experiencia como ensayista y narradora.
El amor es el tema principal en sus textos, aunque también ha manifestado una cierta sensibilidad y pesimismo cuando su enfoque iba dirigido a la vida y los pesares del mundo. Para expresarlo, la paradoja, la ironía o el humor negro han estado muy presentes en su estilo.
Algunas de sus obras más notables han sido El ventanal del agua (1965), Y con el sol me cubro (1967), Ayer me llamaba primavera (1973), Corazón acróbata (1983), Memoria del humo (1987), Las puertas de la hierba (1994) o La oculta candela (2005).
Referencias
- GONZALO ESCUDERO. Recuperado de autoresecuatorianos.utpl.edu.ec.
- Biografía de Arturo Borja. Recuperado de historia.com/biografias.
- Gálvez, K. Biografía. Recuperado dee karinagalvez.com.
- José Joaquín Olmedo. Recuperado de buscabiografias.com.
- Jorge Carrera Andrade. Recuperado de biografiasyvidas.com.