¿Qué es la Psicofarmacología?

La psicofarmacología (del griego pharmakon “fármaco”) se define como la ciencia que estudia los efectos de las drogas tanto en el sistema nervioso como en la conducta.

Coloquialmente suele llamarse drogas a determinadas sustancias psicotrópicas (que actúa sobre el sistema nervioso central) que se toman para uso recreativo, pero en el campo de la psicología y la medicina se engloba dentro de las drogas cualquier sustancia psicotrópica externa que altera de manera significativa el funcionamiento normal de nuestras células en dosis relativamente bajas.

psicofarmacología

Se especifica que la sustancia debe ser externa (o exógena) para considerarse drogas porque nuestro cuerpo fabrica sus propias sustancias químicas (sustancias endógenas) que pueden tener efectos parecidos a los psicofármacos, como los neurotransmisores, los neuromoduladores o las hormonas.

Es importante la aclaración de que las drogas provocan cambios significativos a bajas dosis ya que a altas dosis casi cualquier sustancia puede provocar cambios en nuestras células, incluso el agua en grandes cantidades puede modificar nuestras células.

El efecto de las drogas depende principalmente de su lugar de acción, el lugar de acción es el punto exacto en el que las moléculas de la droga se unen con las moléculas de las células que va a modificar, afectando bioquímicamente a estas células.

El estudio de la psicofarmacología es útil tanto para psiquiatras como para psicólogos, para los psiquiatras es útil para el desarrollo terapias psicofarmacológicas para tratar trastornos psicológicos, y para los psicólogos para conocer mejor el funcionamiento de las células del sistema nervioso y su relación con la conducta.

En este artículo intentaré describir la psicofarmacología de manera que sea útil para psicólogos, o personas con formación en la temática, y también para el público general. Para ello explicaré primero algunos conceptos claves de psicofarmacología.

Principios de psicofarmacología

Farmacocinética

La farmacocinética es el estudio del proceso mediante el cual las drogas son absorbidas, distribuidas, metabolizadas y excretadas.

Primer paso: Administración o absorción de las drogas

El la duración e intensidad del efecto de la droga depende en gran parte de la vía por la cual ésta se ha administrado, ya que varía el ritmo y la cantidad de droga que llega hasta la corriente sanguínea.

Las principales vías de administración de las drogas son:

  • Inyección. La forma más usual de administrar drogas a los animales de laboratorio es inyectándosela, normalmente se prepara una disolución líquida de la droga. Hay varios lugares donde la droga puede ser inyectada:
    • Vía intravenosa. Esta vía es la más rápida ya que se inyecta la droga directamente en las venas, por la tanto entra en la corriente sanguínea de forma inmediata y alcanza el cerebro en unos segundos. La administración mediante esta vía puede resultar peligrosa ya que llega toda la dosis al cerebro al mismo tiempo y si el individuo, o el animal, es especialmente sensible habrá poco tiempo para administrarle otra droga que contrarreste el efecto de la primera.
    • Vía intraperitoneal. Esta vía también es bastante rápida, aunque no tanto como la vía intravenosa. La droga se inyecta en la pared abdominal, concretamente en la cavidad intraperitoneal (el espacio que envuelve los órganos abdominales internos, como el estómago, los intestinos, el hígado…). Esta vía de administración es muy usada en la investigación con animales pequeños.
    • Vía intramuscular. La droga se inyecta directamente en un músculo largo, como los músculos del brazo o las piernas. La droga pasa a la corriente sanguínea mediante las venas capilares que rodean los músculos. Esta vía es una buena opción si se requiere que la administración sea lenta ya que, en ese caso, puede mezclarse la droga con otra droga que constriña los vasos sanguíneos (como la efedrina) y retrase la circulación sanguínea a través del músculo.
    • Vía subcutánea. En este caso la droga se inyecta en el espacio que existe justo debajo de la piel. Este tipo de administración se usa sólo si se inyecta poca cantidad de droga ya que inyectar grandes cantidades puede resultar doloroso. En los casos en los que es deseable una liberación lenta de la droga, pueden elaborarse pastillas sólidas de esta droga o introducirla en una cápsula de silicona e implantarlas en la zona subcutánea, de esta manera la droga se irá absorbiendo poco a poco.
    • Vía intracerebral e intraventricular. Esta vía se usa con drogas que no son capaces de pasar la barrera sanguínea, así que son inyectadas directamente en el cerebro, en el líquido cefalorraquídeo o en el cerebroespinal (en los ventrículos cerebrales). Las inyecciones directas en el cerebro suelen utilizarse solo en investigaciones y con cantidades muy pequeñas de droga. Las inyecciones en los ventrículos son usadas en pocas ocasiones y principalmente se usan para administrar antibióticos si hay una infección grave.
  • Vía oral. Es la manera más usual de administrar psicofármacos a los humanos, no suele usarse con animales porque es difícil hacer que estos coman cualquier cosa si no les gusta su sabor. Las drogas administradas por esta vía empiezan a degradarse en la boca y siguen degradándose en el estómago, donde finalmente son absorbidas por las venas que irrigan el estómago. Hay algunas sustancias que no pueden administrarse de forma oral porque serían destruidas por el ácido estomacal o las enzimas digestivas (esto ocurre por ejemplo con la insulina, por ello suele ser inyectada).
  • Vía sublingual. Este tipo de administración consiste en depositar la droga debajo de la lengua, el psicofármaco será absorbido por las venas capilares de la boca. Por cuestiones obvias este método sólo se usa con humanos, ya que sería difícil hacer cooperar a un animal de esta manera. La nitroglicerina es un ejemplo de droga que suele administrarse mediante esta vía, esta droga es vasodilatadora y se toma para calmar el dolor de las anginas, causado por una obstrucción en las arterias coronarias.
  • Vía intrarectal. Las drogas se administran introduciéndolas en el ano en forma de supositorios, una vez introducida pasa a la corriente sanguínea por las venas que riegan la musculatura anal. Esta vía no suele usarse con animales porque éstos pueden defecar si se ponen nerviosos y no daría tiempo a que se absorbiera la droga. Este tipo de administración está indicada para drogas que podrían dañar el estómago.
  • Inhalación. Hay muchas drogas recreativas que se administran inhalándolas, como la nicotina, la marihuana o la cocaína, en cuanto a los psicofármacos que suelen administrarse mediante esta vía destacan los anestésicos, ya que estos suelen presentarse en forma de gases y que el efecto aparece bastante rápido debido a que el recorrido que sigue la droga entre los pulmones y el cerebro es bastante corto.
  • Vía tópica. Este tipo de vía usa la piel como medio para administrar la droga. No todas las drogas pueden ser absorbidas directamente por la piel. Las hormonas y la nicotina suelen administrarse de esta manera usando parches que adhieren a la piel. Otra vía tópica es la mucosa que se encuentra dentro de la nariz, esta vía suele usarse más para el uso de drogas recreativas como la cocaína ya que el efecto es casi inmediato.

Segundo paso: Distribución de la droga por el cuerpo

Una vez que la droga se encuentra en la corriente sanguínea debe llegar hasta el lugar de acción que suele encontrarse en el cerebro, la rapidez con la que la droga llegue a este lugar depende de varios factores:

  • Solubilidad de la droga. La barrera hematoencefálica impide que entren en el cerebro sustancias hidrosolubles (solubles en agua) pero deja pasar las moléculas liposolubles (solubles en lípidos), de modo que se distribuyen rápidamente por el cerebro. Por ejemplo, la heroína es más liposoluble que la morfina, por lo tanto, la primera llegará antes al cerebro y tendrá efectos más rápidos.
  • Unión a proteínas plasmáticas. Una vez han entrado en la circulación sanguínea algunas moléculas que forman la droga pueden unirse a las proteínas plasmáticas formando otros compuestos, cuantas más moléculas se unan a las proteínas plasmáticas menos cantidad de droga llegará al cerebro.

Tercer paso: Acción del psicofármaco

Este paso es el más interesante y el más estudiado desde el campo de la psicofarmacología. Las acciones de los psicofármacos pueden englobarse en dos grandes categorías: agonistas si facilitan la transmisión sináptica de determinado neurotransmisor o antagonista si la dificulta. Estos efectos de las drogas se producen porque las moléculas de los psicofármacos actúan sobre un lugar determinado dentro de la neurona lo cual facilita o inhibe la sinapsis. De modo que, para entender su acción, es necesario conocer qué es la sinapsis y cómo se produce, para las personas que no conozcan cómo se produce la sinapsis y las que lo quieran recordar, les dejo el siguiente cuadro.

PsicofarmacologiaLos principales lugares y momentos en los que pueden actuar los psicofármacos son:

  • En la síntesis de neurotransmisores. La síntesis de neurotransmisores está controlada por enzimas, de manera que si una droga inactiva un tipo de enzimas el neurotransmisor no será creado. Por ejemplo, la paraclorofenilalanina inhibe una enzima (triptófano hidróxidasa) que es indispensable para la síntesis de la serotonina, por lo tanto, se podría decir que la paraclorofenilalanina disminuye los niveles de serotonina.
  • En el transporte de las estructuras necesarias para realizar sinapsis hasta el axón. Los elementos que se usan en la sinapsis suelen producirse en orgánulos cercanos al núcleo y tienen que ser transportados a los axones donde se realizara la sinapsis, si se deterioran las estructuras encargadas de transportarlos no podrá realizarse la sinapsis y la droga funcionará como antagonista. Por ejemplo, la colchicina (usada para prevenir las crisis de gota) se une a la tubulina que es esencial para crear los microtúbulos que realizan el transporte dentro de las neuronas, impidiendo que los microtúbulos se desarrollen de manera eficaz y deteriorando la sinapsis.
  • En la recepción y conducción de potenciales de acción. Para que se active una neurona es necesario que reciba algún estímulo (puede ser eléctrico o químico), para recibir el estímulo químico debe tener operativos los receptores presinápticos de las dendritas (lugar donde se unen los neurotransmisores) pero hay algunos fármacos que bloquean estos receptores presinápticos e impiden que se conduzcan los potenciales de acción. Por ejemplo, la tetrodotoxina (presente en el pez globo) bloquea los canales presinápticos de sodio (canales iónicos) por lo que impide su activación y corta la conducción nerviosa.
  • En el almacenamiento de neurotransmisores en las vesículas. Los neurotransmisores son almacenados y transportados hasta el axón en vesículas sinápticas, algunos compuestos de los psicofármacos pueden modificar la estructura de las vesículas y modificar su funcionamiento. Por ejemplo, la reserpina (un antipsicótico y antihipertensivo) modifica las vesículas haciendo que éstas desarrollen unos poros por los que se “escapan” los neurotransmisores y por lo tanto no pueden realizar la sinapsis.
  • En el proceso de liberación de los neurotransmisores a la hendidura sináptica. Para poder liberar los neurotransmisores las vesículas deben unirse a la membrana presináptica cercana a los axones y abrir un hueco por el puedan salir los neurotransmisores. Algunas drogas actúan facilitando la unión de la vesícula a la membrana presináptica y otras dificultándola. Por ejemplo, el verapamilo (para tratar la hipertensión) bloquea los canales de calcio e impide la liberación de neurotransmisores mientras que las anfetaminas facilitan la liberación de neurotransmisores catecolamínicos como la adrenalina y la dopamina. Un curioso ejemplo es el mecanismo de acción del veneno de la viuda negra (que contiene latrotoxinas), este compuesto provoca un exceso de la liberación de acetilcolina, llegando a liberarse más acetilcolina de la que se produce, lo cual agota nuestras reservas y provoca y estado de agotamiento y finalmente parálisis muscular.
  • En los receptores postsinápticos. Una vez son liberados los neurotransmisores deben unirse a los receptores postsinápticos para activar a la siguiente neurona. Hay algunas drogas que afectan este proceso, ya sea modificando el número de receptores postsinápticos o uniéndose a ellos. El alcohol es un ejemplo del primer tipo, aumenta el número de receptores en las neuronas inhibitorias GABAérgicas lo cual produce el estado de obnubilación (aunque este efecto se va perdiendo si se sigue tomando alcohol de forma prolongada). Un ejemplo de drogas que bloquean los receptores postsinápticos es la nicotina, esta droga bloquea los receptores de acetilcolina impidiendo su acción.
  • En la modulación de neurotransmisores. Las neuronas tienen autorreceptores presinápticos en las dendritas, estos receptores se unen con el mismo neurotransmisor que la neurona ha expulsado en la sinapsis y su función es controlar los niveles de dicho neurotransmisor: si se unen muchos neurotransmisores a los receptores se cortará la producción de éste mientras que si se unen pocos se seguirá produciendo. Algunas drogas bloquean estos receptores y pueden tanto facilitar como inhibir la producción de neurotransmisores, ya que hay drogas que activan estos receptores como si fueran el mismo neurotransmisor (lo cual inhibiría la producción de éste), mientras que otras los bloqueas impidiendo su activación (facilitando la liberación de neurotransmisores). Un ejemplo de este efecto es lo que ocurre con la cafeína, las moléculas de cafeína bloquean los autorreceptores de adenosina, un compuesto endógeno (producido por nosotros mismos), lo cual hace que no se libere más este compuesto e impide su función inhibitoria y sedante.
  • En la recaptación de neurotransmisores. Una vez son utilizados en la sinapsis para activar a la siguiente neurona, los neurotransmisores se recaptan por la neurona presináptica para desactivarlos y degradarlos. Hay drogas que se unen a los receptores encargados de recaptar los neurotransmisores e inhiben la recaptación, por ejemplo, las anfetaminas y la cocaína producen este efecto en las neuronas dopaminérgicas por lo que la dopamina sigue libre en la hendidura sináptica y sigue activando otras neuronas hasta que se agota toda la reserva de dopamina y llega la sensación de cansancio. También hay antidepresivos que actúan de esta manera, son los denominados inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS), los cuales ayudan a mantener o aumentar los niveles de este neurotransmisor.
  • En la inactivación de los neurotransmisores. Una vez son recaptados los neurotransmisores se metabolizan, es decir, se degradan en subcompuestos para desactivarlos y volver a empezar el proceso creando neurotransmisores nuevos. Esta metabolización la llevan a cabo ciertas enzimas y hay drogas que se unen a estas enzimas e inhiben su acción, por ejemplo, otro tipo de antidepresivos, los IMAO (inhibidores de monoaminooxidasa), como su propio nombre indica, inhiben la enzima monoaminooxidasa que está implicada en la desactivación de algunos neurotransmisores, por lo tanto, los IMAO hacen que los neurotransmisores estén más tiempo activos.

Como se puede comprobar las acciones de los psicofármacos son complejas ya que dependen de múltiples factores, el lugar y el momento de acción, el estado previo del lugar de acción, etc. Por lo tanto, no deben tomarse bajo ninguna consideración sin prescripción médica, ya que puede tener efectos inesperados e incluso adversos en nuestra salud.

sinapsis neurotransmisores

Cuarto paso: Inactivación y excreción

Una vez han realizado su función los psicofármacos son inactivados y excretados. La mayoría de los fármacos son metabolizados por encimas localizadas en los riñones o en el hígado, aunque también podemos encontrarnos enzimas en la sangre e incluso en el propio cerebro.

Estas enzimas normalmente degradan las drogas, convirtiéndolas en compuestos inactivos que finalmente serán secretados mediante la orina, el sudor o las heces. Pero hay algunas enzimas que transforman los psicofármacos en otros compuestos que siguen activos, e incluso en compuestos con efectos más intensos que el psicofármaco original.

Referencias

  1. Carlson, N. R. (2010). Phychopharmacology. En N. R. Carlson, Physiology of Behavior (págs. 102-133). Boston: Pearson.
  2. Catillo, A. (1998). Psicofarmacología. En A. Perales, Manual de psiquiatría “Humberto Rotondo”. Lima. Obtenido de http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/
  3. Nestler, E. J., & Duman, R. S. (2002). Neurotransmitters and signal transduction. En K. L. Davis, D. Charney, J. T. Coyle, & C. Nemeroff, Neuropsychopharmacology – 5th Generation of Progress. Philadelphia: Lippincott, Williams, & Wilkins. Obtenido de http://www.acnp.org/
  4. Stahl, S. M. (2012). Circuitos en psicofarmacología. En S. M. Stahl, Psicofarmacología Esencial de Stahl (págs. 195-222). Madrid: UNED.
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Graduada en Psicología y estudiante del máster en Cerebro y Conducta y del Doctorado en Psicología de la Universidad de Sevilla. Especialista en el campo de las neurociencias y la psicofisiología.

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