¿Qué el la Psicología Diferencial?

La psicología diferencial es el área de la psicología que se ocupa de estudiar las diferencias entre las conductas de los individuos y los procesos que subyacen a estas diferencias.

Este campo se distingue de otros aspectos de la psicología en que, a pesar que la psicología consiste en el estudio de los individuos, los psicólogos modernos estudian frecuentemente también a los grupos.

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Platón afirmó, hace más de 2000 años:

“No hay dos personas que nazcan siendo exactamente iguales; cada una se diferencia de las demás en sus dotaciones naturales, algunas siendo naturalmente apropiadas para una ocupación y otras para otras ocupaciones”

¿A qué se dedica la psicología diferencial?

La psicología de las diferencias individuales examina cómo las personas son similares y cómo difieren en sus pensamientos, sentimientos y comportamientos. No hay dos personas exactamente iguales, pero tampoco hay dos personas que sean completamente distintas.

De esta forma, en el estudio de las diferencias individuales tratamos de entender las maneras en que las personas son similares psicológicamente y, en particular, qué características psicológicas varían entre las personas. A la psicología diferencial le interesan las regularidades de las diferencias entre las personas.

Por ejemplo, a la hora de evaluar la eficacia de un nuevo fármaco, los efectos medios en un grupo en el que ha sido administrado se comparan con los efectos de otro grupo control en los que ha sido administrado un placebo (u otro tipo de fármaco ya conocido). En este contexto, se estudian las diferencias entre los individuos en su reacción a las manipulaciones químicas experimentales y control.

El método principal que utiliza la psicología diferencial es el método científico, que sigue un número de pasos en un orden lógico y racional a través del cual los científicos llegan a conclusiones sobre el mundo que nos rodea.

En el método científico se formula una o varias hipótesis empíricamente verificables sobre lo que se ha observado. Se hace una predicción sobre el resultado de la hipótesis, que se comprueba empíricamente mediante la experimentación con herramientas válidas (tests, entrevistas). A raíz del resultado del experimento, se concluye sobre la veracidad de las hipótesis.

Breve historia de la psicología diferencial

En el planteamiento occidental relativo a la psicología de las diferencias individuales se asume, de forma general, que:

  • Las personas varían en un gran rango de atributos psicológicos.
  • Es posible medir y estudiar estas diferencias entre individuos.
  • Las diferencias individuales son útiles para explicar y predecir comportamientos en las personas.

Las personas se pueden clasificar en cuanto a sus atributos psicológicos, por ejemplo, en relación con su inteligencia y características de personalidad, con relativo éxito. Sin embargo, los humanos somos seres complejos y aún queda mucho por explicar. Suele haber un gran número de teorías y evidencias sobre psicología diferencial que, a veces, entran en conflicto.

Los comienzos de la historia del estudio de las diferencias individuales son muy antiguos; Platón ya se preguntaba por qué era tan infrecuente la co-ocurrencia de ciertas características apropiadas en las personas: “…una inteligencia y memoria rápidas, el ingenio y otras características similares no suelen crecer juntas, y aquellas personas que las poseen y, a la vez, son enérgicas y magnánimas, no están constituidas por naturaleza para vivir de forma ordenada y estable (…)”.

Sin embargo, el estudio más científico de las diferencias entre individuos se remonta a cuando Franz Gall inventó la teoría de la frenología a comienzos de los años 1800. La frenología constituía una teoría del cerebro que  afirmaba que, examinando la forma y los bultos del cráneo humano, se podían adivinar las aptitudes y rasgos de cada persona, ya que cada característica tenía su propio lugar en el cerebro. Este estudio conformó una de las primeras teorías sobre la psicología de las diferencias individuales.

La frenología estuvo tan de moda en la época que en el año 1832 ya había 29 sociedades frenológicas  en Gran Bretaña y muchas revistas y publicaciones tanto en Reino Unido como en los Estados Unidos estaban totalmente dedicadas al estudio de este campo. Incluso fue seriamente propuesto seleccionar a miembros del Parlamento según la estructura de sus cráneos. Algunos frenólogos llegaron a moldear las cabezas de los niños para acentuar cualidades positivas y minimizar las consideradas negativas.

A pesar de que se comprobó que la teoría frenóloga era incorrecta, una de sus asunciones sí era acertada: la idea de que varias regiones del cerebro tienen funciones específicas.

Darwin sugirió que la naturaleza selecciona rasgos que han sido exitosos a través de la “supervivencia del más fuerte” (o del más capacitado o preparado). Su primo, Sir Francis Galton, concluyó que podía aplicar este principio de forma científica. ¿Por qué no medir los rasgos de la personalidad humana y, entonces, generar de forma selectiva personas superiores? Galton asumió que los rasgos humanos, desde la altura y la belleza hasta la inteligencia y las habilidades, capacidades y rasgos de personalidad, eran heredados.

La psicología moderna ha formalizado el estudio de las diferencias individuales en los últimos cien años. La psicología de las diferencias individuales es aún una ciencia relativamente joven y constituye un desarrollo relativamente reciente en la psicología moderna. Hay aún muchos debates y problemas que solucionar al respecto, y la información que ya tenemos seguramente cambiará y evolucionará.

Ya que existen puntos de vistas múltiples y controvertidos, es necesario mantenerse abiertos de mente para adoptar perspectivas alternativas, especialmente aquellas que son utilizadas en la práctica de la psicología y que tienen apoyo para la investigación.

La psicología diferencial en relación con los Cinco grandes rasgos de la personalidad

Muchos de los psicólogos de la personalidad contemporáneos creen que hay cinco dimensiones básicas en las personalidad humana, comúnmente denominados “Los cinco grandes rasgos de la personalidad” (“The Big Five”, en inglés). Los cinco rasgos descritos por esta teoría son extraversión, amabilidad/complacencia, apertura a las nuevas experiencias, responsabilidad/escrupulosidad y neuroticismo/inestabilidad emocional.

David M. Buss, un profesor de psicología social en la Universidad de Texas conocido por su investigación en psicología evolutiva sobre las diferencias sexuales individuales, propuso en su libro The Evolution of Personality and Individual Differences la aplicación de los principios evolutivos de la psicología diferencial a los Cinco grandes rasgos de la personalidad. Buss explica por qué los individuos difieren en cada uno de los cinco grandes rasgos y el valor evolutivo de cada uno de ellos:

Extraversión

Las personas extravertidas suelen ser ambiciosas, asertivas y competitivas, así como sociables, activas físicamente y sexualmente motivadas. Los niveles altos de extraversión están asociados con un número mayor de compañeros sexuales, lo cual aumenta las probabilidades de supervivencia de la especie.

También está relacionado con un mayor estatus social y una mayor atención por parte del resto de personas, características que suelen ser deseables es nuestra especie. Las personas extravertidas también tienen asociadas una mayor actividad física. Sin embargo, todas estas características implican cierto nivel de riesgo, de accidentes, enfermedades, conflictos sociales o agotamiento de recursos.

De forma consistente con este punto de vista, se ha descubierto que las personas que puntúan alto en extraversión tienen un riesgo mayor de accidentes y de arrestos y una esperanza de vida menor que los que puntúan bajo.

De esta forma, si una extraversión alta traerá un aumento o un descenso en el éxito reproductivo depende de dos cosas. En primer lugar, hay características en los individuos que determinan cuánta extraversión es la óptima. Los individuos más atractivos y más fuertes físicamente que tienen un buen funcionamiento inmune son más óptimos para desarrollar una estrategia extravertida y lidiar con los riesgos que conlleva.

Por otra parte, puede haber contextos ecológicos que generalmente favorecen a este tipo de asunción de riesgos. Cuando las estructuras sociales son fluidas o el hábitat es novedoso, puede haber grandes recompensas por asumir riesgos. Cuando el hábitat es estable es mejor ser más cauto.

Neuroticismo/inestabilidad emocional

Las personas que puntúan alto en neuroticismo suelen tener cambios de humor frecuentes, son irritables y ansiosos. Estas personas se enfrentan a los serios inconvenientes de las enfermedades relacionadas con el estrés y las dificultades en las relaciones como resultado de su afecto negativo y sus niveles altos de ansiedad. Esto apuntaría a un proceso de selección en la especie cuyo objetivo fuera reducir el nivel de neuroticismo.

Sin embargo, las emociones negativas existen por un motivo, principalmente para detectar y enfrentarse a amenazas. La teoría sugiere que cuanto más prevalentes sean las amenazas de un ambiente, más sensibles deberían ser los mecanismos de detección de amenazas, incluso a costa de producir numerosos falsos positivos, donde amenazas que en realidad no existen son detectadas.

Responsabilidad/escrupulosidad

Una puntuación alta en este rasgo está asociada con comprometerse a los planes que se realizan, lo cual, en ambientes modernos, tiene la ventaja de llevar a un rendimiento académico y laboral alto.

Ser capaz de atenerse a planes generados internamente y a objetivos a largo plazo a pesar de las distracciones también puede haber sido ventajoso en algunos contextos ancestralmente relevantes, particularmente al enfrentarnos a tareas repetidas de recolección de frutos y cosechas, en los que los resultados son predecibles.

Sin embargo, algunas situaciones no pueden ser planeadas o predichas y, en estos casos, es útil tener la habilidad de responder de forma espontánea y sin la necesidad de reflexionar extensivamente. Las personas que puntúan alto en este rasgo pueden llegar a ser muy rígidos e inflexibles, características que llegan a un extremo dañino en el trastorno obsesivo-compulsivo.

Es bastante probable, por tanto, que el equilibrio óptimo entre estos dos extremos depende de los detalles del contexto y el rol personal del individuo. Esta variabilidad sería suficiente para sostener la variación de este rasgo en los individuos.

Amabilidad/complacencia

Una amabilidad y conformidad altas están asociadas con una inversión alta en acciones cooperativas y con una gran armonía en las relaciones interpersonales. Los seres humanos somos una especie muy sociable, de modo que coordinarnos con otros en acciones conjuntas puede estar muy favorecido por la selección darwiniana.

Por tanto, las ventajas de una complacencia alta no son difíciles de identificar. No obstante, hay contextos en los que emprender acciones económicas conjuntas puede resultar poco beneficioso. Esto depende de los recursos que estén en juego y de la estructura social local.

Los individuos altamente complacientes pueden invertir de forma excesiva en sus relaciones sociales, a expensas de sus propios intereses. Muchos estudios realizados en numerosos países han encontrado puntuaciones más altas de complacencia en mujeres que en hombres, una característica que tiene un componente cultural también.

Apertura a las nuevas experiencias

Una de las características más sorprendentes del quinto de los rasgos es que está vinculado en la literatura con resultados positivos con igual frecuencia que con resultados negativos.

Respecto a los resultados negativos, una alta apertura a nuevas experiencias está asociada con creencias paranormales, tener muchos contactos con psiquiatras y psicólogos, con el trastorno de personalidad esquizotípico e incluso con la psicosis. En el lado positivo, está muy relacionado con la creatividad artística y, de forma más débil, con la inteligencia.

La creatividad, con un aumento consecuente en atractivo social y sexual, representa un beneficio clave de tener apertura a las nuevas experiencias, mientras las creencias inusuales y las experiencias psicóticas potenciales representan un coste negativo. En este caso, el contexto ecológico no sería muy importante a la hora de seleccionar distintos niveles de apertura, ya que estos niveles son óptimos dependiendo de otras características del individuo.

Conclusiones

La psicología de las diferencias individuales se hace dos preguntas fundamentales:

  • ¿De qué formas diferimos unos de otros?
  • ¿Por qué las personas somos distintas unas de otras?

Aunque responder a estas dos preguntas es importante, el campo de la psicología diferencial no debería contentarse sólo con ser un área descriptiva y teórica. Deben desarrollarse formas de aplicar el potencial de la psicología diferencial a la práctica, por ejemplo, para predecir resultados. ¿Qué características hacen que una persona sea un estudiante con éxito, por ejemplo?

Generar conocimientos sobre cómo y por qué las personas diferimos unas de otras y aplicarlos para mejorar potencialmente la sociedad son las tareas que este campo tiene pendiente. Los psicólogos diferenciales están haciendo grandes avances en comprender patrones característicos de afecto, comportamiento, cognición y motivación.

Estos patrones podrían ser conceptualizados como diferencias individuales en habilidades, intereses y temperamentos. Sin duda, el futuro de la psicología diferencial es más prometedor de lo que ha sido durante décadas.

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Graduada en Psicología.

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