¿Qué es la Psicología Educativa?

La psicología educativa es una disciplina encargada de estudiar los cambios conductuales. Aquellos que se encuentran relacionados con la edad y aparecen en los seres humanos durante su desarrollo, iniciándose desde el momento en que hace hasta que muere el individuo.

A su vez, esta ciencia establece diferencias entre las siguientes etapas del desarrollo personal como son: Primera infancia: 0 – 2 años; Infancia: 2 – 6 años; Primaria: 6 – 12 años; Adolescencia: 12 -18 años; Adultez: 18 – 70 años y Vejez: 70 – en adelante. (Palacios et al., 2010).

Psicología Educativa

Características de la Psicología Educativa

La psicología educativa contempla la posibilidad de describir e identificar, explicar u optimizar el desarrollo y el crecimiento de la persona desde que comienza a ver el mundo, es decir, entiende, plantea e intercede en todo proceso educativo del ser humano.

Por tanto, en palabras de Palacios et al. (1999), es una ciencia encargada de estudiar los cambios de conocimientos, actitudes y valores que se producen en los seres humanos a través de su participación de diferentes acciones educativas, tanto formales como no formales.

Sin lugar a dudas, el desarrollo de la persona cuenta con numerosos factores que intervienen en su progreso.

Algunos de estos son  el ambiente o la influencia genética que envuelve a ser humano. Ambos van unidos y no pueden darse por separado,  pues tienen como resultado la conducta que el ser humano realiza y las acciones que va ejecutando.

Como consecuencia, la relación genética-ambiente, dará lugar a un desarrollo único en el ser humano, en el que no es posible separar individualmente ninguno de estos factores, ya que conforman un todo integrado.

Teniendo en cuenta todo lo anteriormente mencionado, debemos reflexionar y revisar la literatura pues no es una temática que pase inadvertida a lo largo de las reflexiones que se han hecho durante toda la historia.

Asimismo, podemos observar que son numerosos los estudios que fundamentan el desarrollo del ser humano. Cada perspectiva ha tratado de entender, aportando su punto de vista, la complejidad que envuelve el desarrollo de la persona a lo largo de las etapas por las que va transcurriendo el propio aprendizaje.

En este sentido, algunos de psicólogos más famosos han abordado el amplio campo de la psicología educativa:  Freud (1856 – 1936) a través del psicoanálisis; Watson (1878 – 1958), Pavlov (1849 – 1969), Skinner (1904 – 1990) y Bandura (1925 – actualmente) fundamentaron sus estudios en el conductismo; Lorenz y Tinbergen a través del concepto de impronta, Piaget (1896 – 1980) con la Epistemología Genética, Baltes (1939 – 2006) con la perspectiva del ciclo vital y Bronfenbrenner (1917 – 2005) con la perspectiva Ecológica (Palacios et al., 1999).

Para realizar un estudio de las facetas que envuelve el desarrollo humano fundamentado en la psicología de la educación,  debemos analizar desde las percepciones teóricas el desarrollo físico y psicomotor; del desarrollo cognitivo; de la adquisición y el desarrollo del lenguaje; del desarrollo sociopersonal y de la implicación de la escuela en este proceso.

1. ¿Por qué hacer psicología desde la perspectiva de la educación?

La respuesta a esta cuestión se inicia cuando la psicología, como ciencia, se planteó la posibilidad de interesarse por el campo educativo, estableciendo una estrecha relación con el ámbito de estudio de la pedagogía.

Por tanto, términos como estudios en “psicopedagogía”, la propia “ciencia de la educación” y la experimentación “educativa” o “pedagógica”, fueron los primeros campos en los que la psicología incidió para aportar conocimiento a los estudios educativos.

La psicología de la educación, en sí misma, plantea obtener  de la educación el objeto de estudio y, por otra parte, los métodos de investigación desde la psicología.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que debido a la situación actual del mundo laboral, no es de extrañar que la propia pedagogía considere intrusismo en cuanto a lo que la psicología de la educación se refiere, no obstante son los psicólogos los que la consideran una mera parte de la “psicología aplicada”.

Debemos tener claro que el objetivo prioritario de la psicología de la educación es estudiar la conducta y el comportamiento que se da en la escolaridad (Bese, 2007).

Además, es importante realizar una mención importante a las investigaciones relacionadas con las “actitudes equivocadas” en el ámbito escolar. Ya que resulta de gran interés el estudio de “los procesos de cambio” del alumnado, los cuales se dan en los contextos educativos (Bese, 2007).

2.  Desarrollo físico y psicomotor 

Para definir el desarrollo físico y psicomotor desde el punto de vista de la educación debemos señalar, principalmente, las definiciones de crecimiento físico.

Entendemos el crecimiento físico  como el aumento del peso y de la talla de la persona.  Mientras que  el desarrollo psicomotor  lo entendemos como el control del cuerpo desde donde se optimiza las posibilidades de acción y expresión del ser humano.

En primer lugar, debemos señalar que también existen factores influyentes en el desarrollo, a nivel físico podemos encontrar: los endógenos: genes, hormonas…, y los exógenos: donde intervienen factores físicos y psicológicos.

Por tanto, es necesario tener en cuenta que no se trata de algo cerrado genéticamente sino que cuenta con una estructura abierta donde intervienen agentes externos que son factores primordiales en este desarrollo.

No obstante, debemos señalar que los genes, por su parte, intervienen en el proceso de crecimiento a partir de la herencia.

Otra idea a tener en cuenta es que la psicomotricidad debe subrayarse como algo conjunto, pues no se trata de procesos independientes entre sí, sino que la consecunción conjunta dará lugar al dominio, pues no se da independientemente.

Por ello, debemos resaltar que existe un orden de secuencial en el control postural y la locomoción como resultado de la maduración del individuo donde influye el cerebro y la estimulación recibida.

Finalmente, también podemos señalar que la familia es un factor relevante para el desarrollo psicomotriz, a través de la llamada estimulación psicomotora.

Sin embargo, hay situaciones donde la estimulación es mayor, pues no todos los niños componen un parámetro estándar, conocido popularmente como “normal”.7

Existen situaciones donde se hace necesario establecer ciertos programas para la estimulación psicomotriz en niños que presenten dificultades.

Asimismo, la escuela como estimulador debe prestar ayuda a partir de la organización del centro y del propio aula en cada etapa educativa, además de las actividades diseñadas para el desarrollo psicomotor (Palacios, 1999).

3. Desarrollo cognitivo

Para hacer mención a la temática relacionada con del desarrollo cognitivo, se debe hacer especial mención a autores como Piaget,  con un papel significativamente relevante en la Psicología del Desarrollo.

Éste estableció una serie de estadios de desarrollo,  donde se atiende fundamentalmente a las potencialidades y dificultades de los niños durante este proceso, ya que suponen un paso fundamental  (Palacios, 1999).

Piaget concibió el pensamiento como una ejecución interiorizada y representada mentalmente, la cual es organizada de forma esquemática. Estos esquemas son sistemas mentales, los cuales muestran una estructura organizada que permite representar y pensar en objetivos y metas propuestas.

Los estadios fueron mencionados, según Palacios (1999), como:

  • Sensoriomotriz (0-2 años): El niño muestra la inteligencia como algo práctica y utiliza la acción para que se dar resolución a las problemáticas que se le generen.
  • Preoperatorio (2 a 6/7 años): Comienza a aparecer la inteligencia “simbólica”, por tanto, emplea para la resolución de problemas acciones que todavía no son lógicas.
  • Operaciones concretas (6/7 a 11/12 años): Comienza a emplear el razonamiento lógico en situaciones concretas y reales.
  • Operaciones formales (12 en adelante): Aparece en la adolescencia para formar parte del pensamiento de la persona durante toda su vida. Es a partir de aquí cuando la lógica formará será el pilar fundamental del pensamiento.

4. Adquisición y desarrollo del lenguaje

El desarrollo del lenguaje es un proceso complejo que a medida que va evolucionando va adquiriendo diferentes funciones.

También cuenta con una diversidad de símbolos que permiten representar la realidad, comunicarnos, planificar y controlar nuestra conducta y los procesos cognitivos. Además, nos permite  y transmitir la propia cultura.

Cuando nacen, los bebés, participan en las llamadas “protoconversaciones” con los adultos, esto significa que existe una capacidad y preferencias donde el bebé y el adulto se comunicación mediante la percepción y la sensibilidad. Se intercambia, por tanto, un diálogo donde el adulto se acomoda al bebé y existe un interés mutuo por comunicarse.

Por ello, podemos señalar que el bebé desde que nace establece tiene la capacidad de crear cierta comunicación y esto hace que se vaya construyendo como persona desde el primer instante en que tiene contacto con el mundo.

Por su parte, durante el desarrollo el niño utiliza conductas para adaptarse al mundo, como es el caso del uso de los reflejos como medio de supervivencia. Adquiriendo, más adelante, comportamientos que irá viendo en repetidas ocasiones del adulto.

Para concluir, debemos tener en cuenta que, la importancia de la familia es primordial en el desarrollo del lenguaje.

Es importante que se dé uso a las actividades compartidas donde se practique la socialización del lenguaje, como el juego, la comida y las actividades recreativas.

Para ello, se recomienda:

  • La creación de contextos rutinarios para que se establezca una buena comunicación.
  • Otorgar el tiempo suficiente que necesite el niño para que pueda participar en la conversación. 
  • Que el adulto interprete adecuadamente las señales que se muestran en las conversaciones.

Por otra parte, en la escuela debemos tener claro que la procedencia del lenguaje oral proviene del escrito, y se necesitan mutuamente, por tanto hay que fomentarlo. Aprender a leer implica un correcto uso del lenguaje oral.

Atendiendo a ello, podemos deducir que las actividades a desarrollar pueden ser, por ejemplo, el uso de adivinanzas, trabalenguas, canciones, cuentos, rimas y conversaciones espontáneas, entre otros. Generando también situaciones donde se tengan que hacer descripciones personales, exposiciones, debates y discusiones grupales, entre otras (Palacios et al, 1999).

5. Desarrollo sociopersonal

Las emociones están incluidas en el desarrollo de la persona. Son hechos que señalan la relevancia de las situaciones que frecuentan el desarrollo del ser humano.

Para estudiarlas se pueden dividir entre emociones básicas (alegría, ira, tristeza, miedo…) y sociomorales (vergüenza, orgullo, culpa…). A partir de aquí definimos las normas culturales y la conciencia que manifestamos para aceptar estas normas.

La regulación emocional implica un control de las emociones que los bebés en sus primero años de vida al no tener maduración cerebral y mejoras en la atención no pueden controlarlo (Palacios et al., 1999).

Por ello, los adultos deben fomentar esta regulación emocional y deberán promover el control de las emociones en los niños, utilizando para ello la educación emocional (Palacios et al., 1999).

Varios autores  señalados en los estudios de Palacios (1999), proponen algunas técnicas para un correcto desarrollo emocional que pueden llevar a cabo la familia y la escuela en una misma dirección:

  • Aceptación y expresión de las emociones positivas y negativas.
  • Estructurar, estudiar y contralar las distintas emociones.
  • Utilizarlas positivamente para el desarrollo vital, siendo un beneficio personal.
  • Identificar las emociones de los demás y las propias.
  • Aprender a consolar y ayudar de forma efectiva, a través de la empatía y la comunicación asertiva.
  • Expresar y hablar de las emociones y de los estados de ánimo a algún compañero/amigo.
  • Controlar la frustración y los impulsos.

6. El aula como escenario del proceso de eseñanza-aprendizaje

Dentro del sistema educativo, en las aulas, se trabaja el desarrollo educativo de los alumnos.

Por tanto, podemos caracterizar a estos procesos educativos, que tienen cavidad en los centros educativos, como aquellos que originan el aprendizaje e implican fines educativos teniendo lugar en un periodo de tiempo sistemático (Pozo, 2000).

Es decir, este proceso tiene la misión de originar efectos duraderos y cuentan con características intencionales, sistemáticas y planificadas (Pozo, 2000).

Por ello, debemos señalar que dentro del sistema educativo, de las aulas, existen numerosas formas de aprender y, para ello, hemos determinado las dos más conocidas y apropiadas a tener en cuenta entre estas líneas: el aprendizaje constructivo y el asociativo.

En primer lugar, el constructivo reorganiza el conocimiento, donde el alumno debe ser dinámico, estableciendo un aprendizaje más duradero en el tiempo.

Y, en segundo lugar, el aprendizaje asociativo suele asociarse con alumnos caracterizados como estáticos y reproductivos. Por tanto, su duración está supeditada a la práctica que se utilice para fomentarlo (Palacios, 1999).

Referencias

  1. BESE, J.M. (2007). ¿Una psicología de la educación?. CPU-e, Revista Investigación Educativa, 5. Recuperado el [11 de julio de 2016].
  2. PALACIOS, J. (COORDS.) (1999). Desarrollo psicológico y educativo. Madrid: Alianza.
  3. POZO, I. (2000). Aprendices y maestros. Madrid: Alianza
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Graduada en Pedagogía.

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