Bullying: síntomas, causas, tipos, consecuencias y cómo actuar

El bullying o acoso escolar es uno de los peores problemas a los que puede enfrentarse un niño. Se define como una agresión física o verbal que se repite durante un periodo de tiempo determinado. Además, para ser considerada como tal, debe haber un desequilibrio de poder entre las personas implicadas.

Por desgracia, el bullying es un problema mucho más frecuente de lo que la mayoría de la gente piensa; y los estudios muestran que su incidencia no hace más que aumentar según pasan los años. Según las últimas estadísticas, aproximadamente el 30% de los niños en edad escolar han sufrido algún tipo de acoso a lo largo de su vida.

Fuente: pixabay.com

Lamentablemente, no siempre es sencillo saber cuándo un niño está siendo víctima de bullying. Diversos factores pueden hacer que los afectados por este problema decidan no hablar sobre él. Varios estudios indican que tanto los profesores como los padres tienden a no enterarse de cuándo se produce una de estas situaciones aproximadamente la mitad de las veces.

En este artículo te contaremos todo lo que tienes que saber sobre el bullying, para que seas capaz de detectar cuándo se produce. Además, también descubrirás cuáles son las causas que llevan a que aparezca, y qué puedes hacer tú para prevenirlo o para actuar una vez que ya está en marcha.

Síntomas

Los signos de que un niño está sufriendo bullying variarán en función de factores como su edad o su personalidad. Sin embargo, existen varios que aparecen casi siempre que se da una situación de acoso escolar. A continuación veremos algunos de los más frecuentes.

Algo que hay que recordar es que encontrar solo uno o dos síntomas de bullying en un niño no tiene por qué significar que esté sufriendo acoso. Todos estos signos deben ser entendidos como parte de un contexto, no como señales claras de ninguna situación.

Heridas inexplicables

Es habitual que los niños presenten todo tipo de cortes, moratones o pequeñas heridas; en la mayoría de los casos, esto no tiene por qué preocuparnos, ya que pueden haber sido producidas por juegos al aire libre, caídas o pequeños percances cotidianos sin mayor importancia.

Sin embargo, si un niño presenta gran cantidad de pequeñas heridas o moratones, y es incapaz de explicar por qué se han producido o se pone a la defensiva cuando se le pregunta, puede que esté siendo víctima de bullying físico.

Pérdida o ruptura de objetos personales

Otro de los síntomas más frecuentes del bullying físico es la pérdida de objetos como aparatos electrónicos, libros, estuches… Otro signo relacionado con este es la ruptura de sus efectos personales, como por ejemplo su ropa o sus materiales escolares.

De nuevo, es frecuente que los niños, en su actividad normal, pierdan o estropeen sus pertenencias; pero si esto ocurre muy a menudo, o si los pequeños se niegan a dar una explicación, podría tratarse de un síntoma claro de acoso escolar.

Malestar físico o intentos de fingirlo

Cuando un niño está sufriendo acoso escolar, su malestar al pensar en ir a clase tenderá a ser muy alto. Es posible que presente problemas como dolor de estómago o de cabeza o mareos, síntomas todos que son comunes en situaciones de alto estrés o miedo.

Por otro lado, incluso si el niño no siente este tipo de malestar físico, es posible que intente fingirlo para no tener que acudir a su centro escolar. Debido a ello, si tu hijo empieza a tener problemas como los descritos anteriormente, puede que tenga dificultades en el colegio, entre las cuales puede encontrarse una situación de bullying.

Cambios en el apetito

Si un niño comienza a no tener hambre al llegar a casa o, por el contrario, come mucho más de lo habitual, podría estar siendo víctima de acoso escolar. Algunas personas, cuando están sometidas a mucha presión, se dan atracones para sentirse mejor; mientras que a otras se les cierra por completo el estómago.

Por otro lado, algunos acosadores roban la comida a sus víctimas o no les permiten comer, por lo que esto también podría explicar el aumento del apetito de un niño.

Problemas para dormir

El alto estrés provocado por una situación de bullying puede impedir que la víctima duerma correctamente. En algunas ocasiones, esto se traduce en una gran dificultad para conciliar el sueño; en otras, en pesadillas recurrentes, que frecuentemente estarán relacionadas con el colegio.

Falta de autoestima y estado de ánimo negativo

Los niños que sufren acoso normalmente se ven a sí mismos como poco válidos. Además, sus emociones acaban volviéndose muy negativas con el tiempo, pudiendo incluso desarrollar problemas como depresión o ansiedad si la situación de bullying es muy grave.

Si tu hijo de repente empieza a llorar mucho más de lo habitual, a expresar sentimientos negativos o incluso a expresar ideas de suicidio o deseos de huir de la situación en la que está, es muy probable que esté sufriendo un episodio de acoso escolar serio.

Empeoramiento de los resultados escolares

Debido a todos los problemas que acarrea el bullying, muchas de las víctimas son incapaces de concentrarse correctamente en sus clases. Por eso, su rendimiento escolar tiende a bajar en picado.

Esto puede ser un síntoma especialmente revelador si el niño solía tener notas muy buenas que comienzan a empeorar rápidamente.

Pérdida de amistades o incapacidad para formarlas

Por último, el bullying suele implicar que la víctima pierde su red de apoyo. La mayoría de niños evita relacionarse con quienes están sufriendo acoso escolar, para evitar que este también se extienda a ellos. Debido a ello, este problema suele acarrear también aislamiento y falta de amistades.

Causas

No se sabe exactamente qué lleva a algunos niños a hacerle bullying a otros. Existen muchas teorías al respecto; algunos de los factores que más parecen influir son una personalidad agresiva, una baja autoestima por parte del acosador, problemas familiares, y la necesidad de ser el centro de atención.

Por otro lado, también existen muchos factores de riesgo que pueden indicarnos que un niño es propenso a ser víctima de acoso escolar. A continuación veremos los tres más frecuentes.

Ser diferente

Cualquier niño que se diferencie significativamente de sus compañeros en algún aspecto tiene más probabilidades de acabar siendo víctima de bullying. Esto ocurre incluso si la diferencia en sí no es mala, y las posibilidades aumentan cuanto más marcada sea esta.

Algunas de las diferencias típicas que presentan las víctimas de acoso escolar son las siguientes: tener un peso corporal distinto (sobrepeso o extrema delgadez), no ser heterosexual (o no parecerlo), ser más o menos inteligente que el resto, llevar aparato dental o gafas, o ser más alto o más bajito que los demás.

No tener apoyo social

Si un niño no tiene un círculo de amigos estable, o si le cuesta mantener relaciones cordiales con sus compañeros, es mucho más probable que acabe sufriendo bullying. Las causas para esto pueden ser variadas: timidez, falta de habilidades sociales…

Ser percibido como débil

Los niños físicamente muy fuertes rara vez sufren bullying. Por el contrario, la mayoría de las víctimas son aquellos percibidos como incapaces de defenderse, débiles o “cobardes”.

Por desgracia, en muchos casos los niños que tienen estas características también tienden a ser diferentes al resto y a estar aislados socialmente, por lo que el problema se agrava.

Tipos

En función de cómo se produzca el acoso, normalmente se suele distinguir entre tres tipos diferentes de bullying: bullying físico, bullying psicológico, y ciberbullying.

Bullying físico

El bullying físico suele ser el más evidente. Incluye todo tipo de acciones de carácter violento, como puñetazos y patadas, empujones, pellizcos, o zancadillas. También implicaría todas aquellas acciones destinadas a destruir los objetos de la víctima.

Este tipo de acoso suele darse a la vez que el psicológico, pero por sí solo puede provocar todo tipo de problemas a corto y largo plazo.

Bullying psicológico

El bullying psicológico incluye todas las acciones directas o indirectas que están destinadas a atacar la autoestima de la víctima. Algunas de ellas son muy evidentes, como los insultos, los motes o los comentarios racistas u homófobos; mientras que otras tienen una naturaleza más indirecta. Las agresiones verbales son también conocidas como bullying verbal.

Entre estas últimas, podemos encontrar por ejemplo las mentiras y rumores sobre la persona, animar a los compañeros a excluir a la víctima, tratar de dañar su reputación o gastarle bromas para humillarle delante de los demás.

Ciberbullying

El ciberbullying es un tipo de acoso de reciente aparición, que tiene que ver con el uso de las nuevas tecnologías, principalmente las redes sociales, los ordenadores y los smartphones.

Entre otras acciones, el ciberacoso puede incluir algunas como el envío de mensajes hirientes, la exclusión online de grupos o redes sociales, la difusión de rumores a través de medios digitales, o incluso la suplantación de identidad en una de estas plataformas.

Consecuencias

El bullying provoca efectos negativos tanto en el acosador como en la víctima, además de en aquellos que viven la situación en tercera persona. Sin embargo, las consecuencias más graves son las sufridas por quienes han sido acosados, y afectan a su salud física, mental, y a su rendimiento escolar.

A nivel físico, los niños que han sufrido bullying pueden acabar padeciendo heridas serias, o incluso algunas enfermedades debido al debilitamiento de su sistema inmune a causa del estrés. A nivel escolar, sus notas pueden disminuir, y son más propensos a saltarse clases y a abandonar los estudios por completo.

Pero es a nivel psicológico donde más se ven las consecuencias del bullying. Los niños que lo sufren tienen más tendencia a sufrir depresión y ansiedad, a sentirse solos, a tener baja autoestima y a perder el interés en todo tipo de actividades. Estos efectos negativos, además, suelen permanecer también en la vida adulta.

¿Cómo actuar?

Como adultos, muchas veces podemos sentirnos impotentes cuando nos damos cuenta de que un niño está sufriendo una situación de acoso escolar. Por lo general, si tratamos de intervenir directamente, es más que probable que acabemos empeorando lo que ocurre y hagamos que el pequeño sea más propenso a sufrir bullying en el futuro.

¿Qué podemos hacer, entonces, ante una situación de este tipo? Lo más útil suele ser enseñarle al niño a valerse por sí mismo, mientras le damos nuestro apoyo para paliar en la medida de lo posible las peores consecuencias del bullying.

Por un lado, tenemos que enseñarle que el hecho de estar siendo acosado no indica que haya nada malo en él, sino que es un reflejo de los problemas de la otra persona.

Por otro, es necesario que le enseñemos a desarrollar sus habilidades sociales y emocionales, para que pueda lidiar adecuadamente con quien le hace bullying y construirse un círculo de apoyo sólido.

En este sentido, habilidades como la asertividad, ser capaz de responder, ignorar al acosador y gestionar las propias emociones pueden ser cruciales para los niños. Todo esto debe ser enseñado desde el cariño, y mostrándole al pequeño que puede confiar en nosotros y que tiene todo nuestro apoyo.

Prevención

Los padres, profesores, y otros adultos responsables del bienestar de los niños juegan un papel crucial en la prevención de las situaciones de acoso. Existen muchas acciones que pueden llevar a cabo para volver menos probable la aparición de bullying en los centros escolares.

Por un lado, es necesario enseñar a los niños qué es el bullying, además de cuáles son las consecuencias negativas que tiene para todo el mundo. En este sentido, dar talleres en las aulas sobre el acoso y cómo luchar contra él puede ser de mucha ayuda.

Por otro lado, es necesario enfatizar la importancia de enseñar a los niños a comunicarse adecuadamente, tanto entre ellos como con los adultos. Esto hará menos probable que se produzcan situaciones de bullying en un primer lugar, y permitirá que las que aparezcan sean detectadas con mayor rapidez.

Por último, enseñarle a los niños a respetar a los que son diferentes, a ponerse en su lugar y a entender otros puntos de vista puede ser extremadamente útil para prevenir las situaciones de bullying.

Como ves, hay mucho que los adultos podemos hacer para evitar el acoso escolar. Erradicarlo por completo es algo que está en nuestra mano, y que es responsabilidad de todos los implicados en la educación de los niños.

Referencias

  1. “Bullying” en: Boston Children’s Hospital. Recuperado en: 19 Octubre 2018 de Boston Children’s Hospital: childrenshospital.org.
  2. “Bullying facts” en: Medicine Net. Recuperado en: 19 Octubre 2018 de Medicine Net: medicinenet.com.
  3. “Effects of bullying” en: Stop Bullying. Recuperado en: 19 Octubre 2018 de Stop Bullying: stopbullying.gov.
  4. “Types of bullying” en: National Centre Against Bullying. Recuperado en: 19 Octubre 2018 de National Centre Against Bullying: ncab.org.au.
  5. “How to prevent bullying” en: Stop Bullying. Recuperado en: 19 Octubre 2018 de Stop Bullying: stopbullying.gov.
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Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

1 Comentario

  1. muy buena información gracias, con algunas orientaciones podemos apoyar las actividades en favor de quienes necesitan este tipo de apoyo muchas gracias.

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