¿Qué son los ataques de pánico?

El ataque de pánico, también conocido como crisis de ansiedad, es una de las experiencias más dramáticas que puede a llegar a experimentar en su vida una persona. Lo podemos definir como un cuadro inesperado, de  aparición brusca, de duración variable, en la que el individuo que lo padece siente un miedo intenso que no puede controlar, o bien una sensación de angustia insoportable.

Este episodio de extrema ansiedad es vivido por el paciente con una sensación de muerte inminente, siente que se le escapa la vida y que no puede hacer nada por remediarlo. En otras ocasiones, lo vive como un estado de miedo extremo en el que piensa que va a perder la razón y se va a volver loco. Este cuadro, que como hemos dicho, aparece de forma súbita, suele durar desde unos minutos a una o dos horas, alcanzándose la máxima intensidad entre los 5 y 10 minutos desde el comienzo del episodio.

Business Woman Having A Heart Attack Or Cardiac Arrest

No se conocen situaciones concretas que desencadenen un ataque de pánico, aunque sí se sabe que suele aparecer más frecuentemente en las mujeres, que afecta entre el 1% y el 3% de la población y que la edad media de aparición suele estar entre los 16 y 28 años. En ocasiones, se asocia con síntomas depresivos y consumo de alcohol excesivo. Algunos autores apuntan a la posibilidad de una alteración del sistema nervioso como origen de los ataques de pánico.

En concreto, parece ser que una región del bulbo raquídeo (locus ceruleus) podría estar implicada en la fisiopatología del cuadro. Los ataques de pánico ya fueron tratados por Freud en sus trabajos sobre las “neurosis actuales” hacia 1984. Él las llamaba neurosis de angustia y consideraba que la acumulación de la energía sexual (libido) se transformaba en angustia. En 1926 en su libro “Inhibición, síntoma y angustia” Freud abandonó esta teoría que había mantenido inicialmente.

En la actualidad, para realizar un correcto diagnóstico de un ataque de pánico es conveniente ceñirnos a las recomendaciones  del DSM V, que es algo así como la Biblia de los trastornos mentales. El DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) es el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association, APA) y en su 5ª revisión establece que, además de la sensación que hemos definido al comienzo de miedo extremo, o malestar intenso de aparición brusca, se deben dar al menos cuatro de los siguientes síntomas:

  • Palpitaciones o taquicardia.
  • Sudoración copiosa.
  • Temblores musculares o sacudidas del cuerpo.
  • Sensación de ahogo o falta de aire.
  • Sensación de atragantarse.
  • Opresión o dolor torácico.
  • Estado nauseoso o dolor abdominal.
  • Mareo o sensación de desmayo
  • Sensación de irrealidad o de separarse del propio cuerpo (despersonalización).
  • Miedo a volverse loco.
  • Sensación de muerte inminente.
  • Entumecimiento u hormigueo en alguna parte del cuerpo
  • Escalofríos o sofocaciones

La sensación de terror que se suele experimentar durante la crisis, suele producir un excesivo aumento de la frecuencia respiratoria, produciendo una hiperventilación, que a su vez agrava muchos de los síntomas acompañantes. Por eso es bueno intentar que el paciente intente controlar su respiración, bajando la frecuencia, pues eso disminuye la sintomatología a la vez de que le da la sensación de tener un cierto control de la situación.

Cuando se cumplen los requisitos citados podemos hablar con propiedad de ataque de pánico o crisis de ansiedad. Estos ataques de pánico al menos en sus primeras apariciones no son previsibles, pillan al sujeto por sorpresa, y dejan en él una honda huella que con frecuencia, suele condicionar su comportamiento futuro.

Cuando los ataques de pánico se repiten reiteradamente,  provocan una ansiedad persistente por la posibilidad de  volver a presentarse. Cuando este temor a sufrir un  nuevo ataque dura un mes o más, o bien el individuo adopta comportamientos anormales, encaminados a tratar de evitar en la medida de lo posible las causas que produjeron los primeros ataques, podemos decir que el paciente sufre un Trastorno de Pánico.

Si bien, los criterios necesarios para el correcto diagnóstico son los citados anteriormente, la sintomatología de un ataque de pánico puede tener una amplia y variada sintomatología. El destino natural de los pacientes que sufren un episodio de esta naturaleza es acabar en los servicios médicos de urgencia, pues en muchas ocasiones lo viven como si de un ataque al corazón se tratara.

El médico llevará a cabo un examen físico y una evaluación psicológica. Se descartarán otras patologías, así como se harán análisis para descartar abusos de sustancias que pueden dar cuadros muy parecidos a los ataques de pánico. En urgencias, con el adecuado tratamiento, el sufrimiento del paciente, disminuye notablemente.

Caso clínico

Se trata de una mujer de 39 años de edad, sin antecedentes familiares  ni personales patológicos. El primer episodio cursó con ansiedad intensa acompañada de una variada sintomatología. Ella lo relata de esta forma: “Voy caminando por la calle y empiezo a tener miedo, quiero salir corriendo, pienso que me va a pasar algo horrible, no puedo respirar bien, me falta el aire y empiezo a sudar. Noto que me duele el pecho y empiezo a temblar, siento como si me estuviera dando un infarto, creo que me voy a caer muerta de repente. Pasan los minutos y la sensación es más fuerte cada vez, creo que no lo voy a resistir. Luego poco a poco va desapareciendo, pero me queda una sensación extraña, como si me fuera a suceder otra vez en cualquier momento”.

Estos episodios se repitieron tres veces durante el último mes sin ningún factor desencadenante. Fue vista por el servicio de medicina interna, se hizo un electrocardiograma que fue normal, así como una analítica básica, también normal. Se descartó enfermedad cardiovascular y otras patologías orgánicas. Se consultó al servicio de psiquiatría para su valoración y tratamiento, que sólo apreció en ella una cierta tendencia a pensamientos hipocondriacos.

Durante el último mes ha sido atendida en dos ocasiones por los síntomas descritos; después de cada episodio siente que le va a  ocurrir de nuevo y tiene temor a salir a la calle. Se ha aislado en su casa, donde se siente más segura. El diagnóstico psiquiátrico fue de ataques de pánico y se inició tratamiento a base de Sertralina 50mg/día y Alprazolam 2mg/día. Así mismo, inicio sesiones individuales de psicoterapia. Con este tratamiento la evolución fue favorable, no se presentó ninguna nueva crisis, y se le aconsejó seguir con el mismo tratamiento durante 6 meses.

Cronificación de la situación

Ante los ataques de pánico el paciente puede intentar evitar a toda costa situaciones parecidas a las que desencadenaron la crisis. Con esto aumenta su angustia, pues el hecho de evitar esas situaciones es un reconocimiento implícito de que no puede controlar el ataque y su sintomatología.

En una segunda fase puede caer en la tentación de querer estar siempre acompañado de otra persona que le pueda ayudar y auxiliar si se produce el ataque. Esto que inicialmente puede ayudar, al final consigue el efecto contrario, aumenta más su miedo, al sentirse más desvalido y aumentan sus conductas de evitación de situaciones potencialmente peligrosas.

Finalmente el sujeto entra en una especie de continua auto observación, vigilando los más mínimos cambios corporales, respiración, pulso, sudoración, lo que se traduce en que cuando se produce una mínima alteración fisiológica, esto desencadena en cascada el temor a sufrir un inminente ataque de pánico.  Cuando el temor a presentar una nueva crisis, se traduce en fuertes conductas de evitación el individuo puede acabar desarrollando una agorafobia. La agorafobia es un trastorno de ansiedad donde hay miedo excesivo a las situaciones embarazosas o difíciles de evitar, o donde no se puede recibir ayuda en caso de sufrir una crisis de pánico.

Debemos recalcar que, aunque el ataque de pánico se vive como una situación de emergencia vital por parte del enfermo, desde el punto de vista puramente médico, no suele conllevar ningún peligro, y una vez diagnosticado correctamente, tras descartar la existencia de una enfermedad orgánica, el tratamiento del ataque de pánico suele ser rápido y eficaz. Este tratamiento debe ser farmacológico y psicológico.

Tratamiento farmacológico

En el momento agudo del ataque de pánico pueden utilizarse sedantes como las benzodiacepinas, por ejemplo el lorazepán sublingual. Se usa también el alprazolam, pero en general se recomienda que el tratamiento con benzodiacepinas sea lo más  breve posible. El objetivo fundamental del tratamiento farmacológico es evitar nuevas ataques de pánico, pues es un proceso con tendencia a cronificarse, por lo que es aconsejable un tratamiento prolongado que asegure la estabilidad clínica.

En este aspecto los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina) como la fluoxetina, la paroxetina, la sertralina, el citalopram o el escitalopram han demostrado su eficacia.  Estos ISRS citados demuestran además una mejoría significativa en la ansiedad anticipatoria, en la evitación agorafóbica y en la mejoría de la calidad de vida.

Psicoterapia

La terapia más empleada en los trastornos de pánico es la cognitivo-conductual, aunque recientemente se están obteniendo buenos resultados con la TFE (Terapia Focalizada en la Emoción).

El objetivo más complicado de la psicoterapia es tratar las secuelas del ataque, es decir el pánico, el temor a una posible repetición y la posible concomitancia con la agorafobia. Tradicionalmente se aceptan una serie de medidas que con paciencia y constancia pueden dar buenos resultados. Trate de inculcar al paciente estas ideas:

  • Recuerde que los síntomas son sólo la exageración de la reacción habitual ante el estrés.
  • Estos síntomas son muy desagradables, pero no son peligrosos.
  • Trate de evitar pensamientos alarmantes sobre lo que está Trate de racionalizar la situación. Es fácil decirlo, pero algo más difícil, llevarlo a la práctica.
  • Fíjese en los síntomas actuales y no en los que teme que puedan ocurrir después.
  • Espere a que pase el temor. No luche contra él. Acéptelo sabiendo que es algo temporal.
  • Si no piensa cosas alarmantes, el temor desaparecerá por sí solo.
  • Lo principal es aprender a afrontar el miedo, no a evitarlo. Una vez que sea capaz de controlar el pánico no precisará conductas de evitación.
  • En la medida en que vaya controlando su miedo, piense en el avance logrado pese a las dificultades.
  • Piense en la satisfacción que sentirá al superar completamente la situación y trate de pensar en lo que hará y disfrutará cuando el ataque ceda por completo.
  • Cada vez que sufra un nuevo ataque, todos estos pensamientos positivos actuarán con mayor eficacia, le ayudarán a relativizar la situación y a controlar el miedo cada vez con mayor facilidad.

Para terminar el tema, me gustaría sugerir a las personas que alguna vez han sufrido un ataque de pánico, que se pongan en manos de especialistas, para resolver el problema cuanto antes y evitar la repetición de ataques, las conductas evasivas y el posible desarrollo de una agorafobia. La combinación del tratamiento farmacológico y la psicoterapia dan unos excelentes resultados.

2016 – Nuestro Psicólogo en Madrid: Gerardo Castaño Recuero

Referencias

  1. Wikipedia: Trastorno de pánico. Revisado el 08/11/2016
  2. Medline Plus: Trastorno de pánico. Revisado el 08/11/2016
  3. SEAS: ¿Qué es un ataque de pánico?. Revisado el 08/11/2016
  4. Wikipedia: Terapia centrada en emociones. Revisado el 08/11/2016
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Mi nombre es Gerardo Castaño Recuero, he realizado mis estudios de Psicología Clínica en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid, que posee una de las más prestigiosas facultades de Psicología del país.Posteriormente he realizado el Máster de Psicología del Profesor Dr. Hugo Bleichmar "Curso de Especialista Universitario en Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica". En la actualidad estoy terminando el "Máster en Psicoterapia Humanista Experiencial y en Psicoterapia Focalizada en la Emoción" en Madrid.

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