¿Qué es el Reflejo de Babinski?

El reflejo o signo de Babinski, también conocido como reflejo plantar, sirve para conocer el grado de madurez cerebral o si existe alguna patología nerviosa.

Se produce cuando se frota la planta del pie con una herramienta específica. El dedo gordo se mueve hacia arriba y los otros dedos se abren en forma de abanico. El reflejo de Babinski tiene como objetivo proteger la planta del pie de posibles daños.

reflejo de Babinski

El primer autor que explicó este fenómeno fue el neurólogo Joseph Françoise Babinski en 1896. Aunque ya otros autores lo habían observado antes sin conceptualizarlo.

Suele estar presente en los bebés hasta la edad de dos años, aproximadamente. En los adultos se considera una anormalidad, ya que puede indicar daños en la vía piramidal de la médula espinal. Ésta es la encargada de controlar los movimientos voluntarios.

Si un niño mayor o un adulto presenta este signo, es posible que exista alguna condición neurológica como tumores en la médula espinal, accidentes cerebrovasculares, esclerosis múltiple, meningitis, etc.

Breve historia

El reflejo de Babinski fue descrito por el neurólogo francés Joseph Françoise Félix Babinski a finales del siglo XIX. Este autor fue el primero que comunicó este fenómeno en una reunión de la Société de biologie en 1896.

Babinski estaba buscando los signos y reflejos que pudieran distinguir la hemiparesia orgánica de la histérica. Durante este periodo, varios neurólogos estaban intentando diferenciar estas dos condiciones.

Así, Babinski se percató de que dicho reflejo podría tener relación con algunas perturbaciones orgánicas del sistema nervioso.

También observó este reflejo en pacientes con hemiplejía, una condición en la que se paraliza medio lado del cuerpo. De esa forma, comparó la respuesta de los dedos del pie del lado afectado con la respuesta del lado intacto, tomando el pie sano como control.

En otro artículo sobre el tema publicado en 1898, Babinski destacó el hecho de la extensión del dedo gordo durante la estimulación de la planta del pie.

Analizó el reflejo en varias situaciones clínicas, sin encontrarlo en pacientes con debilidad histérica. Además, vio que podía estar ausente en personas con hemiplejía ni parapléjicos con reflejos miotáticos (el que se produce ante el estiramiento de un músculo esquelético) disminuidos, normales o ausentes.

De esa forma, comprobó que la debilidad del reflejo no tiene relación directa con la intensidad de la parálisis.

En 1903, Babinski publicó un último artículo. En él describió que este reflejo se observaba en pacientes que tenían alteraciones en el sistema a piramidal o con parálisis espástica congénita. También en los recién nacidos, en los cuales el sistema nervioso no se ha desarrollado completamente.

El reflejo de Babinski en un adulto, desde el punto de vista filogenético, indica una regresión a una etapa primaria del desarrollo, donde el sistema locomotor no ha madurado.

¿Cómo se provoca el reflejo de Babinski?

Los médicos pueden provocar el reflejo de Babinski en un examen físico. Para ello, la parte lateral del pie se frota con un instrumento plano. Éste está especialmente diseñado para no causar dolor, incomodidad o lesión en la piel.

La presión suave o caricia de cualquier parte de la pierna podría producir el reflejo también, pero el método más efectivo es la estimulación de la planta del pie.

El instrumento se pasa desde el talón hacia adelante, hasta llegar a la base de los dedos. El reflejo de Babinski se observa claramente en los recién nacidos, siempre que la superficie no se estimule muy suavemente. Ya que, en este caso, se produciría un reflejo de agarre.

La estimulación puede provocar cuatro respuestas diferentes:

– Flexión: Los dedos del pie se disponen hacia abajo y hacia el interior. El pie se pone en posición de eversión (el hueso que forma el talón se aleja de la línea que pasa por el centro del cuerpo).

Esta es la respuesta que se presenta en adultos sanos. Se puede llamar “reflejo de Babinski negativo”.

– Extensión: hay una dorsiflexión del dedo gordo del pie (se acerca a la espinilla) y los otros dedos se abren en abanico. Este es el signo de Babinski y se nombra como “reflejo de Babinski positivo”. Es el observado en recién nacidos, mientras que en adultos implica alguna patología.

– Indiferente: no hay respuesta.

– Ambigua: puede haber flexión de los dedos del pie antes de la extensión. Otras veces el reflejo flexor puede darse en un lado, mientras que el dedo del pie permanece neutral en el otro lado.

En estos casos, no queda claro si hay lesiones en el tracto corticoespinal. Por tanto, deberían realizarse otros exámenes que son variantes del reflejo de Babinski.

Variantes del reflejo de Babinski

El reflejo de Babinski se puede comprobar de diferentes maneras. La forma habitual es la que se ha explicado en el punto anterior, ya que parece ser la más fiable.

Sin embargo, cuando se dan respuestas ambiguas, puede corroborarse la existencia del reflejo de Babinski utilizando alguna de sus variantes.

– La variante de Schaefer (1899): consiste en pellizcar el tendón de Aquiles lo suficiente como para provocar dolor.

– La variante de Oppenheim (1902): en ésta se aplica una fuerte presión con el dedo pulgar y el índice en la parte anterior de la tibia hasta el tobillo.

– La variante de Gordon (1904): en ella se comprimen los músculos de la pantorrilla ejerciendo una presión profunda en ellos.

– La variante de Chaddock (1911): consiste en estimular el maléolo lateral (uno de los huesos que sobresale del tobillo) golpeando la piel que está a su alrededor, haciendo círculos. También se puede estimular hacia adelante, desde el talón hasta el dedo pequeño del pie.

– Variante de Bing (1915): el dorso del dedo gordo del pie se pincha con un alfiler. Una reacción patológica sería que el dedo se extiende hacia arriba, en dirección hacia el alfiler. Mientras que una reacción normal consistiría en flexionar el dedo hacia abajo, huyendo del pinchazo.

Este último signo junto con el de Chaddock, son los más fiables después del signo de Babinski.

Causas del reflejo de Babinski

Se ha entendido que el reflejo plantar implica más movimientos que sólo los de los dedos del pie. En la mayoría de mamíferos, las extremidades se retraen automáticamente ante un estímulo doloroso. Este reflejo defensivo está controlado por vías polisinápticas de la médula espinal.

La reacción es más pronunciada en las extremidades posteriores, ya que las anteriores están bajo un control más directo del cerebro. No sólo la piel, sino estructuras más profundas tienen receptores que pueden generar este movimiento.

Los efectos reflejos en la pierna humana al estimular la planta del pie, son comparables a los de los animales.

La mayoría de los recién nacidos y niños pequeños no son neurológicamente maduros, por lo que muestran el reflejo de Babinski. A diferencia de los mayores, en los bebés la flexión es mucho más rápida. Los dedos del pie suben al mismo tiempo que se da una flexión en el tobillo, rodilla y cadera.

A medida que el sistema piramidal madura y hay más control de las motoneuronas espinales, se dan cambios en el reflejo de flexión. El cambio más importante ocurre después de uno o dos años, y consiste en que los dedos dejan de formar parte de la sinergia de flexión.

Mientras que otro cambio observado es que el reflejo de flexión se vuelve menos pronunciado.

De todas formas, la neurofisiología del reflejo de Babinski aún no se ha comprendido por completo. A partir de estudios electromiográficos, se sabe que cada zona de piel parece tener una respuesta refleja específica frente a estímulos nocivos. El propósito del reflejo es provocar la retirada de la piel de tal estímulo.

El área de la piel de la que se puede obtener el reflejo se llama “campo receptivo del reflejo”. Específicamente, cuando hay un estímulo nocivo en la planta del pie (que sería un campo receptivo) el cuerpo reacciona.

Se produce una flexión inmediata de los dedos del pie, el tobillo, la rodilla y las articulaciones de la cadera, para alejarse del estímulo. Esto es lo que pasa cuando pisamos un objeto afilado con los pies descalzos. Hay una flexión involuntaria de todas las articulaciones y la retirada del pie.

Otro reflejo normal del individuo es el reflejo del dedo gordo del pie. La estimulación del campo receptivo de la bola del pie provoca la extensión del dedo, además de la flexión de las articulaciones del tobillo, rodilla y cadera.

La diferencia entre estos dos tipos de reflejos se encuentra en los campos receptivos. Es la razón por la que en uno se flexiona el dedo gordo del pie y en otro se extiende.

Lo que ocurre en el reflejo de Babinski, es que se produce una extensión del dedo gordo del pie cuando se estimula el campo receptivo equivocado. Por tanto, frente a un estímulo nocivo en la planta del pie, se produce la extensión del dedo en lugar de la respuesta normal de flexión.

Como ya se explicó, en los recién nacidos y lactantes hasta los dos años, el sistema nervioso central no está completamente desarrollado. De esa manera, hay partes del tracto corticoespinal todavía sin mielina (capas que recubren las neuronas y que facilitan la transmisión de la información).

El tracto corticoespinal o vía piramidal son axones nerviosos muy largos. Se originan en la corteza cerebral, y van desde el tronco del encéfalo hasta la médula espinal. Las neuronas del tracto corticoespinal se conocen como “neuronas motoras superiores”.

El tracto cortioespinal influye en el reflejo de la médula espinal. Cuando dicho tracto no funciona correctamente, el campo receptivo del reflejo aumenta abarcando otro campo receptivo distinto.

Parece ser que la adecuada conservación de los campos receptivos depende de una corteza cerebral intacta.

El reflejo de Babinski anormal puede ser la primera indicación de la existencia de una enfermedad grave. Por lo que deberían realizarse exámenes más detallados como una tomografía computarizada, o una resonancia magnética. E, incluso, una punción lumbar para estudiar el líquido cefalorraquídeo.

Reflejo de Babinski patológico

En condiciones normales, el reflejo de Babinski estaría presente en niños de menos de dos o tres años de edad. Y a partir de esta edad, desaparecería y se sustituiría por el reflejo flexor.

Si en los primeros 6 meses de edad no aparece este reflejo, esto se conoce por algunos autores como reflejo de Babinski negativo. Esto podría significar que existen anomalías neurológicas como la parálisis cerebral, el retraso mental; o menos frecuente, retraso motor. (Futagi, Suzuki & Goto, 1999).

El reflejo de Babinski en adultos o niños mayores indica de manera fiable que existe una anormalidad metabólica o estructural en el sistema corticoespinal.

Esto se puede manifestar por síntomas como falta de coordinación, debilidad y dificultades para controlar los movimientos musculares.

También es patológico presentar el reflejo de Babinski en un lado del cuerpo, pero no en el otro. Esto podría sugerir qué lado del cerebro está afectado.

Por otro lado, un signo de Babinski anormal puede ser temporal o permanente, dependiendo de la condición que lo provoque.

Alguna de las condiciones asociadas a este reflejo son:

– Lesión o tumores en la médula espinal.

– Siringomielia o quistes en la médula.

Meningitis: es una enfermedad en la que hay una inflamación severa de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal.

Accidente cerebrovascular o ictus.

Esclerosis lateral amiotrófica (ELA): consiste en una enfermedad neurológica degenerativa que afecta a las neuronas motoras del cerebro o médula espinal.

– Ataxia de Friedreich: es una condición neurodegenerativa que causa un deterioro en el cerebelo y ganglios espinales dorsales.

– Poliomielitis: consiste en una infección que ataca a la médula espinal, provocando atrofia muscular y parálisis.

– Tumor o daño cerebral que implique al tracto corticoespinal.

– Estados metabólicos anormales como hipoglucemia (glucosa baja en sangre), hipoxia (falta de oxígeno), y la anestesia.

Esclerosis múltiple: es una condición degenerativa del sistema nervioso central. Se producen lesiones progresivas del cerebro y médula espinal. Es posible que el reflejo de Babinski anormal pueda indicar esclerosis múltiple, aunque no todas las personas con esclerosis múltiple tienen este reflejo.

– Anemia perniciosa: infección caracterizada la insuficiencia de glóbulos rojos, que se encargan de dar oxígeno a los tejidos del organismo.

– Tras experimentar convulsiones tónico clónicas generalizadas.

Referencias

  1. Emrich, L. (14 de enero de 2011). MS Signs vs. Symptoms: What is the Babinski Sign? Obtenido de HealthCentral: healthcentral.com.
  2. Fresquet, J. (2004). Joseph François Félix Babinski (1852-1932). Obtenido de Historia de la Medicina: historiadelamedicina.org.
  3. Futagi, Y., Suzuki, Y., & Goto, M. (1999). Original Articles: Clinical significance of plantar grasp response in infants. Pediatric Neurology, 20111-115.
  4. Goetz, C. G. (2002). History of the extensor plantar response: Babinski and Chaddock signs. In Seminars in neurology (Vol. 22, No. 04, pp. 391-398).
  5. Lance, J. (2002). The Babinski sign. Journal of neurology, neurosurgery, and psychiatry, 73(4), 360.
  6. Van Gijn, J. (1978). The Babinski sign and the pyramidal syndrome. Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry, 41(10), 865-873.
  7. Walker H. K. (1990) The Plantar Reflex. In: Walker HK, Hall WD, Hurst J.W., editors. Clinical Methods: The History, Physical, and Laboratory Examinations. 3rd edition. Boston: Butterworths.
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Licenciada en Psicología (Universidad de Huelva). Cursando Máster en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta de la Universidad de Sevilla.

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