Relaciones Abiertas: 11 Tips para Hacer que Funcionen

Las relaciones abiertas se dan cuando dos personas mantienen una relación amorosa que no encaja con la monogamia, ya que se permite por mutuo acuerdo que uno de los miembros de la pareja o los dos pueda mantener relaciones con otras personas no pertenecientes a la pareja.

Dichas relaciones consisten en encuentros íntimos aislados, vínculos emocionales o románticos o ambas cosas. Pueden ser más o menos largas y se desarrollan al mismo tiempo que la primera relación.

relaciones abiertas

Existen innumerables tipos de relaciones abiertas o parejas liberales, ya que cada una va a establecer sus propias normas sobre lo que pueden y no pueden llegar a hacer.

¿Qué es el poliamor?

El poliamor se refiere a una relación no monógama, consensuada, responsable y ética. Se puede decir que este concepto es más amplio que el de relaciones abiertas y abarca más formas de relacionarse íntimamente entre personas. Está basado más que nada en una filosofía que destaca la sinceridad y transparencia, y el rechazo de la exclusividad sexual y amorosa como imprescindibles para una relación sana.

Son muchos los que se preguntan: “¿una relación abierta puede funcionar?” Y realmente, es algo que puede funcionar, pero no es tarea sencilla. Llevar una relación abierta requiere más tiempo, cuidados y comprensión que una relación de tipo cerrada o tradicional.

Esto sucede porque estamos acostumbrados, debido a la sociedad en la que vivimos a ver las relaciones amorosas desde una perspectiva basada en el amor romántico, en la idea de la media naranja, la idealización de la pareja, y la creencia de pertenencia y exclusividad; como si fueran sinónimos de amor.

Pero el amor puede presentarse de otras formas aún no conocidas por muchos: como apreciar a la otra persona entendiendo que es un ser humano, imperfecto como todos, que también va a tener necesidades y deseos por otras personas, sin suponer eso una ruptura de la relación.

Consiste en amar a la pareja tal como es, respetando su libertad siempre dentro de unas reglas que ambos hayan escogido y con las que los dos se encuentren satisfechos.

Las relaciones de este tipo pretender romper con los esquemas, olvidar las ideas preconcebidas de amor impuestas por la sociedad que coartan y aprisionan la libertad de muchos, y demostrar que el amor puede ir más allá de la monogamia.

Si ya tienes una relación abierta o alguna vez te has planteado tener una relación de este tipo, a continuación, podrás leer cuáles son los trucos que existen para que ésta funcione y se mantenga en el tiempo.

11 consejos para mantener relaciones abiertas

1- La base es lo más importante

Para comenzar, es necesario destacar que sin una buena relación de pareja desde el inicio va a ser muy complicado que una relación abierta funcione bien. Es un requisito imprescindible que exista unión, bienestar (al menos la mayor parte del tiempo), confianza, seguridad, buena resolución de los problemas y dedicación por parte de ambos.

Sin embargo, al ser cada pareja un mundo distinto; es necesario mencionar que aquí se habla en términos generales, ya que quizás una relación no tan estable también puede llevar a cabo este tipo de prácticas sin tener ninguna dificultad. Depende de las ideas y filosofía que tenga cada pareja y el grado de comprensión y acuerdo al que lleguen.

Con todo esto nos referimos a que no se recomienda abrir una relación con el objetivo de intentar “salvarla” o mejorarla, sino que ésta debe ser sana y satisfactoria desde el principio.

2- Dedícale tiempo a tu pareja

Unido a lo anterior, es esencial mantener una relación activa, en la que se mantenga un contacto continuo y se cuiden los detalles. Es decir, la relación hay que alimentarla, trabajarla día a día para que sea satisfactoria.

Esto es importante siempre, pero cuando una relación es liberal es más delicada ya que se pueden poner más sentimientos en juego y por eso hay que esmerarse en ella lo máximo posible. Lo mejor es procurar dedicarle el máximo tiempo posible a la pareja, hacer planes juntos, salir alguna vez de la rutina, conversar, darle alguna sorpresa o regálale algo.

Intenta pensar cada día como puedes hacer feliz a tu pareja: ¿y si le preparas el desayuno? ¿y si le sorprendes recogiéndole del trabajo? Incluso puede ser tan simple como dejarle un mensaje especial u ofrecerle ayuda cuando lo necesite. Trabajar el vínculo y fortalecer cada vez más la relación os hará invencibles ante cualquier dificultad que pueda llegar.

3- Redactar normas y respetarlas

Una vez que se decida llegar a una relación abierta, lo primero es negociar con tu pareja. No hay que ir deprisa, es mejor dedicarle el tiempo que sea necesario a dialogar antes de llegar a otro tipo de vínculos con otros compañeros.

Es fundamental procurar descubrir las ventajas y los posibles inconvenientes de ello, y estudiar cada variante o detalle. Se recomienda que los dos opinen, participen y expresen qué es lo que quieren y llegar a acuerdos en el que ambos se encuentren cómodos.

Para ello, lo mejor es redactar por escrito las normas o límites que se hayan negociado con todo lujo de detalles para no ocasionar confusiones. Incluid aspectos sobre: quiénes pueden y no pueden participar, con qué frecuencia, qué tipo de encuentros están permitidos, en qué situaciones se va a llevar a cabo, qué información se va a compartir con la pareja y cuál no, etc.

Evidentemente, de nada sirve establecer las normas si no se van a cumplir. Como destacamos, estas relaciones son más complicadas de lo normal porque no estamos habituados a ellas; entonces cualquier detalle podría romper la confianza que tan necesaria es para que estas relaciones funcionen adecuadamente.

Hay que procurar cumplir las normas de manera estricta, y no engañar a la pareja. Puede ser que, estando con algún otro compañero o compañera los límites se difuminen y sea complicado pararlo. Pero eso es lo que hace fuerte una relación, saber manejar esas situaciones para que se siga manteniendo de forma sana.

En cualquier caso, cuando se tengan dudas o hayan cambiado las necesidades, es mejor consultarlo con la pareja. Las reglas deberían ser flexibles y estar sujetas a cambios, para que los miembros de la relación siempre se sientan a gusto.

4- Comunicación y sinceridad

Sin embargo, nada de esto es posible sin buenas habilidades comunicativas con la pareja. Esto es algo que se practica en el día a día, intentando compartir pensamientos, ideas, sentimientos… y lo más importante: escuchar. Intenta llevar a cabo la escucha activa, que significa prestar total atención a lo que dice tu pareja, sus gestos, su tono de voz; y no centrarse tanto en lo que se va a responder.

Comunicarse conlleva expresar el mundo interior de cada uno e intentar activamente atender y entender el del otro. Esto también significa que a veces habrá que expresar ideas no tan agradables para el receptor o con las que éste no esté de acuerdo. En este caso, la mejor manera es procurar ser asertivo en la expresión de tus ideas. Aquí abajo puedes leer más sobre la comunicación asertiva:

No obstante, no hay que olvidar ser sinceros. Este tipo de relaciones se basa en la transparencia, la confianza y la verdad; y si se incumplen esos principios la relación no tiene sentido.

Las mentiras u ocultamientos podrán mantenerse durante un tiempo, pero si se descubren pueden minar la confianza que existía; y si no se descubren, la persona que las comete no podrá sentirse nunca en paz consigo misma.

5- No hagas nada que no quieras

Hay que tener presente que una relación abierta se establece porque os va a hacer más felices y porque lo habéis escogido, no por obligación ni presión de uno de los miembros de la pareja o miedo a la pérdida.

Si te encuentras en una de las situaciones anteriores, mejor no lo lleves a cabo porque lo más probable es que no salga bien. Para tener una relación liberal, ambos componentes deben desear ese tipo de vínculo y estar muy convencidos. Por otro lado, una vez dentro de una relación abierta; también puede ser que existan preferencias.

Es normal que uno quiera hacer cosas que provoquen que el otro no se sienta bien, o que finalmente uno de los dos miembros de la pareja se arrepienta de algo que ya habían acordado. Porque lo primero de todo, es la felicidad y el bienestar de los dos; y ese es el motivo por el que se debería llevar un tipo de relación u otro.

6- Deja de lado los celos irracionales

Los celos no tienen utilidad en este tipo de relaciones. De hecho, ¿has pensando de dónde vienen? vienen de las inseguridades que tenemos con nosotros mismos, y de la idea de exclusividad de la pareja.

Es decir, que nuestra pareja nos pertenece y que sólo puede desarrollarse con nosotros, en un espacio limitado. Entonces cuando otro posible compañero o compañera aparece, esto parece ponerse en peligro. En cambio, las relaciones abiertas parten de la idea contraria: se ama a la persona tal como es, con su propia individualidad y libertad.

Ya que es prácticamente imposible que una persona le aporte a su pareja todo lo que necesita: también deseará pasar tiempo con familia, amigos, incluso algunos momentos necesite estar solo/a; e incluso, otros compañeros/as con los que divertirse.

Es difícil, pero hay que concienciarse del valor que uno mismo posee y estar seguros de las cosas buenas que se aportan cada día a la pareja. Además, significa un acuerdo mutuo, elegido, en el que se establecen otras relaciones por una decisión conjunta.

Hay que hacer un esfuerzo para pensar con racionalidad y que no aparezcan pensamientos negativos que sólo causan dolor y no sirven para nada.

Parece que, por el contacto con otras personas el amor puede acabarse o pueden surgir sentimientos fuertes por otros compañeros/as. Sin embargo, en la mayoría de relaciones abiertas que están bien planteadas, se comunican adecuadamente y hay complicidad y sinceridad, tener esa clase de relación aporta más unión que separación.

7- Sé selectivo y cuidadoso a la hora de elegir compañeros

No podemos negar que los sentimientos son un mundo complejo y que tenemos que ser cautos, sobre todo cuando hay más personas involucradas. Es posible tener una relación ideal con alguien, pero al elegir compañeros incorrectos esta puede deteriorarse.

Entonces, es esencial que los que participen en la relación sean preferiblemente personas que compartan o, al menos, entiendan el estilo de vida liberal; que se encuentren solteros o tengan consentimiento de su pareja, y que sean discretas. Esta forma de llevar una relación amorosa no es compartida por muchas personas y lo mejor para evitar posibles problemas es que no se anuncie a todo el mundo.

Muchas de las parejas abiertas optan por conocer a otras parejas que suelen ser también estables, lo que se denomina como Swinger o intercambio. Normalmente se limita a contacto de tipo sexual, y es una buena opción para parejas que ambos prefieren divertirse juntos, con otras personas de mente abierta que buscan todos lo mismo; sin el peligro que puede tener ir sólo con una persona soltera, principalmente si sólo sin liberales en el ámbito sexual y no sentimental.

8- No involucres a personas muy cercanas

Unido a lo anterior, es recomendable que personas con las que se tenga contacto muy frecuentemente no participen en tu relación de pareja. El motivo es que, si antes eran buenos amigos o compañeros, las cosas pueden estropearse.

Es habitual que exista alguien del entorno cercano con el que se sienta atracción, pero esto puede ser peligroso en otros ambientes donde os encontréis. Por ejemplo, con una compañera/o de clases o de trabajo o amigo/as de la infancia.

Como norma general, es más adecuado separar quienes van a ser nuestros compañero/as amorosos y quiénes no forman parte de ese ambiente. Aunque señalamos que siempre pueden existir excepciones.

9- Ser claros con las otras relaciones

Hemos resaltado la importancia de ser sinceros y transparentes con una relación, sin embargo, hay que serlo en todas las que se vayan a establecer. Es importante que antes de que una situación más íntima se desarrolle, cualquier persona involucrada conozca que existe una relación, de qué tipo es, qué normas se han acordado y; que después de conocer toda esa información decida seguir adelante o no.

No hay que tener miedo de ser claros con otras personas siempre que muestren interés. Parece que es difícil que existan personas que acepten todos los requisitos y que asuman también ciertas normas; pero actualmente la mentalidad está cambiando, principalmente en los jóvenes, y no es tan complicado como parece ser.

Es mejor ser claros con los demás, ya que pueden surgir conflictos o muy posiblemente herir los sentimientos de otros por no haber sido del todo sinceros.

10- No se recomienda para relaciones a distancia

Si tienes una relación a distancia, puede que os hayáis planteado comenzar una relación liberal. No obstante, no es algo muy recomendable principalmente si no hay una buena base, si la relación no está del todo afianzada o bien si hay dificultades para comunicaros. Aunque como hemos mencionado, cada pareja es un mundo y a cada una puede funcionarle cosas que a otras no.

Incluimos este punto porque a distancia las relaciones en general se vuelven más complicadas y haciéndolas abiertas el grado de dificultad se vuelve a nivel experto. Se requiere una gran confianza y seguridad para que no surjan problemas, ya que es difícil en momentos de debilidad que toda esa confianza en la pareja se mantenga.

Es probable que salgan dudas sobre si la pareja está respetando los límites propuestos o no, y como la comunicación no puede ser exactamente igual que en persona, resolver las dudas y volver a la tranquilidad se hace más difícil.

11- Ser discretos

Como hemos dicho, no todas las personas van a compartir la misma forma de pensar sobre las relaciones amorosas. La norma general son las relaciones serias, estables y monógamas; y una relación liberal es algo que tienen una minoría de personas.

En algunas culturas o sociedades esto va a ser peor visto que en otras, pero generalmente mediante una visión global; es bien sabido que las personas que mantienen relaciones abiertas pueden ser rechazadas.

Por este motivo, es de ayuda que los detalles sobre el tipo de relación que se tiene sólo sean compartidos con personas que muestren interés, que inspiren confianza, no juzguen y tengan una mentalidad abierta.

Hay personas que no se sienten cómodas hablando de un tema tan íntimo y es mejor que sea parte de la vida privada de la pareja, sabiéndolo sólo un número reducido de personas que ellos elijan.

¿Crees en las relaciones abiertas? ¿Qué crees que se necesita para que funcionen?

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Licenciada en Psicología (Universidad de Huelva). Cursando Máster en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta de la Universidad de Sevilla.

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