Risa: Cómo Funciona y los 5 Tipos Principales

La risa es una de las formas de expresión con que cuenta nuestro cuerpo ante situaciones agradables. Se podría decir que es la expresión de alegría por excelencia y se trata de una serie de movimientos y sonidos que involucran, en principio, la boca y la cara, pero que en más de una ocasión involucran todo el cuerpo.

La risa es el resultado de una emoción y, como tal, tiene un componente intelectual y otro afectivo. Es necesario sentir la emoción para poder reír, pero también que nuestro intelecto capte las señales de las que se alimentará la risa.

Con estos pocos elementos mencionados, se nota cuántas áreas de nuestro organismo actúan durante la risa.

Si bien ciertas risas muy primitivas, como las de las cosquillas, no requieren de un trabajo intelectual, casi todas las demás son tamizadas por la inteligencia humana.

Esto es lo que hace que las personas que ríen suelan abstraerse de su realidad por el tiempo que dura la risa. Es difícil reír y pensar en cosas negativas al mismo tiempo.

Sea que se trate de una risa refleja o intelectualmente provocada, esta acción deriva de una sensación de placer, de modo que también tiene mucho que ver con lo sensorial.

Y así como proviene del placer, también genera placer en el individuo. Estas son las bases que hacen de la risa un excelente aliado para la psique y el organismo.

¿Por qué es importante la risa para la salud mental?

La risa es contagiosa. Esto la vuelve una conducta prosocial y una herramienta muy útil para trabajar en grupos.

Según la neurofisiología, este contagio se debe a las llamadas neuronas espejo de nuestro cerebro, que, al detectar la risa, envían señales que impelen a la persona a reír.

Esta característica social de la risa, ayuda a sostener la relación entre el paciente y el terapeuta y fortalece los vínculos con las demás personas involucradas en la terapia, incluso en personas tímidas o con dificultades de expresión. Y un sujeto que socializa también es uno que está más consciente de sí mismo.

En palabras de Ramón Mora (2010): “Se suele reír ante la sorpresa, la euforia, la alegría, el triunfo o la felicidad” (p. 38), pero también “cuando se está fatigado, confuso, aturdido, triste, angustiado”, etc. De allí que la risa sea “totalmente impredecible” e “indefinible como casi todos los estados psicológicos”.

Según el mismo autor, y en términos neurofisiológicos, durante la risa suceden “cambios respiratorios y cardiocirculatorios, activación del sistema dopaminérgico y otros circuitos neuroendocrinos e inmunológicos” (p. 39). La neurofisiología de la risa es la responsable de su efectividad a nivel terapéutico.

Mientras una persona ríe, se liberan una serie de hormonas y neurotransmisores positivos para el organismo, como la endorfina (reduce el dolor y aumenta la euforia), serotonina (disminuye la ansiedad, regula el sueño y aumenta el placer) y dopamina (aumenta la motivación, el aprendizaje y el placer), entre otros.

En conclusión, la risa es capaz de propiciar optimismo, autoaceptación, integración social, anclaje al presente, manejo de conflictos y estrés, apertura mental, reprogramación de respuestas negativas, creatividad, memoria, aprendizaje y mucho más. En líneas generales, la risa es sinónimo de bienestar psicológico global.

Los tipos de risa

Es vital comprender los diferentes tipos de risa que puede emitir el humano. Al respecto se han realizado varias distinciones: por sus vocales, notas musicales, intensidad, tono, duración, cualidad, efecto o fuente.

La distinción por vocales (ja, je, ji, jo, ju) o notas musicales no tiene suficiente validez científica. La distinción por tono, duración o intensidad tiene múltiples estudios psicofisiológicos, pero no es un aspecto predecible o controlable por la terapia. Sin embargo, se usa como sistema de medición y evaluación de su efectividad.

Por último, las distinciones cualitativas (tímida, vanidosa, infantil, maquiavélica, etc.) varían mucho de teórico en teórico, de modo que su utilidad es reducida a cada modelo específico.

Serán las distinciones por efecto o por fuente las que tendrán más utilidad, en tanto que resultan pragmáticas para elaborar los planes de atención terapéutica.

Según su efecto, la risa puede servirle al paciente para:

  1. Conectar las experiencias de lo interno y externo.
  2. Expresar ideas o sentimientos.
  3. Interactuar con el entorno.
  4. Explorar problemas, recursos personales, alternativas y soluciones.
  5. Satisfacer las necesidades físicas, psicológicas, sociales o espirituales.

De la misma forma, por su efecto, la risa puede servirle al terapeuta para:

  1. Motivar la participación y curación.
  2. Validar los aspectos positivos del paciente.
  3. Ejercer influencia y reforzar respuestas específicas del paciente.
  4. Empatizar y sincronizarse con las emociones del paciente.

Finalmente, por su fuente, la risa puede dividirse en:

  1. Espontánea: es natural, involuntaria e irracional (el humor tiene un componente intelectual, pero no se puede racionalizar por qué se responde con la risa).
  2. Ensayada: es voluntaria, sin estímulo externo o justificación.
  3. Estimulada: de forma física o refleja, como en las cosquillas.
  4. Inducida: por fármacos o drogas.
  5. Patológica: ocurre exclusivamente en el curso de trastornos médicos o psicológicos.

Para la risoterapia serán las risas espontáneas y ensayadas las de principal utilidad, teniendo las estimuladas una utilidad mínima y excluyéndose las inducidas y patológicas.

Si bien la risa ensayada tiene menos estudios de respaldo, cada día se alza más como el eje de trabajo en muchos modelos de risoterapia.

La risa ensayada tiene las condiciones ideales para ser controlada de mejor forma que la risa espontánea y es igual o más de contagiosa, de modo que puede terminar derivando en risa espontánea.

Por lo tanto, es más segura en cualquier edad o condición médica, y también más accesible al no estar asociada al humor.

Esto rompe la creencia errada de que para reír se requiere de buen humor, felicidad o un motivo, y rompe la también errada creencia de que la risoterapia es un ejercicio de hacer reír a las personas a fuerza de chistes, cosquillas o bromas.

Para validarse como ciencia, la risoterapia no puede valerse de algo tan impredecible como la risa espontánea.

De igual forma, la risa espontánea es vital para el humano y como tal la risoterapia no puede separarse de esta. Pero la usa en un binomio con la risa ensayada, para mayor control de variables y efectividad. A partir de este binomio se diseñan todas las dinámicas de esta terapia.

Referencias

  1. MacDonald, C. (2004). A chuckle a Day Keeps the Doctor Away_ Therapeutic Humor and Laughter. Journal of Psychosocial Nursing and Mental Health Services. Vol. 42. No. 3.
  2. Laughter and the Brain. Tomado de: http://faculty.washington.edu/chudler/laugh.html
  3. Kuwana, E. (2001). The Science of Laughter. Tomado de: faculty.washington.edu.

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