Rupofobia (Miedo a la Suciedad): Síntomas, Causas, Tratamiento

La rupofobia es una alteración psicológica que se caracteriza por presentar un miedo irracional, excesivo e injustificado a la suciedad. Constituye un trastorno de ansiedad y forma parte del grupo diagnóstico de fobias específicas.

Las personas que padecen esta psicopatología presentan elevadas respuestas de ansiedad cuando se exponen a la suciedad. La ansiedad generada en esas situaciones se explica por el miedo que tienen hacia los elementos sucios.

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La rupofobia suele afectar notablemente a la vida de la persona. Principalmente porque el miedo a la suciedad le obliga a estar permanentemente limpiando las zonas en las que se encuentra.

Así mismo, como muchos de los espacios en los que se mueven las personas no garantizan un estado de nula suciedad, las manifestaciones de ansiedad suelen aparecer con frecuencia.

De este modo, la rupofobia constituye un trastorno que puede resultar mucho más perjudicial de lo que parece a simple vista. De hecho, tratar correctamente a quién padece este trastorno resulta imprescindible para su bienestar.

En este artículo se revisa la información que se posee hoy en día acerca de la rupofobia. Se explican sus síntomas, sus criterios diagnósticos, y se comentan las causas y los tratamientos de la patología.

Características de la rupofobia

El eje principal de la rupofobia radica en el temor hacía los elementos que se encuentran en un estado sucio. De este modo, las alteraciones de ansiedad de este trastorno están originadas por el propio temor a la suciedad.

La suciedad no es un elemento que origine respuestas de ansiedad a las personas. De hecho, son pocos los individuos que experimentan sensaciones de miedo cuando se exponen a espacios sucios.

Sin embargo, de la misma forma que sucede con cualquier otro elemento, hay personas que tienen una mayor tolerancia a la suciedad y sujetos que presentan un mayor rechazo hacia esta.

En este sentido, el simple hecho de experimentar miedo, temor, malestar o incomodidad en espacios sucios no supone la presencia de rupofobia.

Para poder hablar de este trastorno es necesario que la persona experimente un miedo fóbico hacia la suciedad.

Los 7 elementos que tiene que presentar el miedo a la suciedad para poder catalogarlo como referente a la rupofobia son:

1- Miedo irracional

Cualquier tipo de miedo a la suciedad suele interpretarse, a primera vista, como poco racional e incongruente. No obstante, para detallar que el temor es irracional se debe explorar un poco más acerca de sus cualidades.

Un individuo puede temer los espacios con elevadas cantidades de suciedad por miedo a infectarse o contagiar una enfermedad. En los casos que esa posibilidad sea real, debe estudiarse muy bien la presencia o ausencia de rupofobia.

En la rupofobia el miedo experimentado es totalmente irracional tanto para los demás como para el propio individuo que lo padece.

De este modo, no existe una razón congruente que explique el motivo por el cual se teme la suciedad. La persona con rupofobia es totalmente incapaz de verbalizar por qué teme ese tipo de situaciones.

2- Miedo incontrolable

Las personas que presentan un claro rechazo a la suciedad pueden experimentar sensaciones de menor o mayor malestar cuando se exponen a ella.

No obstante, el malestar o las sensaciones desagradables que se experimentan suelen ser notablemente controlables. Es decir, el individuo posee un cierto grado de adaptación que le permite modular las sensaciones de nerviosismo que experimenta en esas situaciones.

En la rupofobia en cambio, la persona experimenta un miedo intenso hacia la suciedad que no puede racionalizar ni controlar.

El temor padecido se escapa del control voluntario del individuo, por lo que este es incapaz de gestionar su estado de ansiedad cuando se expone a su estímulo temido.

3- Miedo excesivo

La intensidad del temor es otro de los aspectos claves de la rupofobia. Este se experimenta con sensaciones de miedo excesivas respecto a las exigencias de la situación.

Normalmente, los espacios sucios que teme una persona con rupofobia no suponen riesgo alguno. Sin embargo, la persona los interpreta como altamente amenazantes.

Este hecho motiva respuestas de ansiedad muy elevadas y una notable afectación de esta sobre el estado y el funcionamiento del individuo.

4- El miedo lleva a la evitación

La elevada intensidad del temor experimentado en la rupofobia provoca un claro comportamiento de evitación y/o escape de la situación temida.

Este hecho se traduce en que el individuo con este trastorno evitará por todos su medios acercarse a situaciones en las que haya suciedad. Así mismo, cuando se encuentre en contacto con su estímulo temido, intentará escapar de esa situación.

Las conductas de evitación que lleva a cabo la persona con rupofobia están motivadas por el elevado malestar que le provoca la suciedad. De este modo, el sujeto evita este tipo de situaciones con el objetivo de evitar la ansiedad y la angustia que le provoca.

5- Miedo persiste a lo largo del tiempo

El temor referente a la rupofobia no es transitorio ni pasajero. El miedo persiste y se experimenta invariablemente siempre que el individuo está en contacto con la suciedad.

Así mismo, tanto el temor como la respuesta de ansiedad que este provoca, resultan crónicos si no se interviene.

6- Miedo no referente a etapas determinadas

En ciertos momentos de la vida las personas pueden tener una mayor predisposición a experimentar miedos. Periodos de elevado estrés, insatisfacción personal o baja autoestima pueden incrementar la probabilidad de desarrollar temores.

Sin embargo, el miedo de la rupofobia no está sujeto a las etapas o momentos personales que atraviese un individuo. Desde el momento que se desarrolla el miedo a la suciedad, este se experimenta de forma permanente.

7- Miedo desdaptativo

Finalmente, el temor a la suciedad que provoca la rupofobia juega un importante papel de desadaptación.

El hecho de experimentar sensaciones tan elevadas de ansiedad cuando se es expuesto a la suciedad afecta gravemente a la vida de la persona, altera su funcionamiento psicológico, y repercute en su conducta y funcionalidad.

Síntomas

Las experiencias de miedo provocan de forma automática un incremento de la tensión y la ansiedad en la persona.

Cuando el miedo no es fóbico y resulta adaptativo, las alteraciones de ansiedad experimentadas son transitorias.

Sin embargo, cuando el temor cumple los requisitos comentados anteriormente, la sintomatología ansiosa incrementa, tanto en intensidad como en gravedad.

De este modo, los síntomas típicos de la rupofobia constituyen alteraciones de ansiedad provocadas por el miedo a la suciedad.

El temor experimentado en el trastorno es grave, motivo por el cual la sintomatología ansiosa también lo es. Concretamente, esta afecta a los tres planos psicológicos de la persona: físico, cognitivo y conductual.

Síntomas físicos

La sintomatología física son las manifestaciones más bien estudiadas de la ansiedad. Estas se producen en cualquier trastorno ansioso y provocan alteraciones importantes.

De hecho, los síntomas físicos constituyen el eje principal de malestar provocado por la ansiedad, y generan las manifestaciones más intensas de los trastornos ansiosos.

En el caso de la rupofobia, los signos físicos pueden variar notablemente en cada caso. No existe una respuesta ansiosa única y los síntomas pueden resultar ligeramente variables.

Sin embargo, en la mayoría de casos se experimenta alguna de las siguientes manifestaciones físicas:

  1. Aumento de la tasa cardíaca.
  2. Incremento de la tasa respiratoria.
  3. Taquicardias.
  4. Palpitaciones.
  5. Aumento de la sudoración.
  6. Dolores de estómago.
  7. Dolores de cabeza.
  8. Tensión muscular.
  9. Sensación de ahogo.
  10. Dilatación pupilar.
  11. Despersonalización.
  12. Sensación de mareo.
  13. Náuseas y vómitos.
  14. Boca seca.
  15. Escalofríos.

Síntomas cognitivos

Los síntomas cognitivos de la rupofobia abarcan todos esos pensamientos acerca de los miedos a la suciedad que experimenta la persona.

Estos pensamientos juegan un papel fundamental en el desarrollo y mantenimiento del trastorno. Así mismo, pueden incrementar la sintomatología física y, por lo tanto las sensaciones de malestar.

De hecho, la relación entre los síntomas físicos y los síntomas cognitivos es bidireccional. Es decir, los pensamientos acerca del temor a la suciedad provocan los síntomas físicos y estos incrementan las cogniciones fóbicas.

Los pensamientos que puede desarrollar una persona con rupofobia pueden ser múltiples y muy diversos. Por lo general, se sustentan las cogniciones acerca de las propiedades negativas de la suciedad y de las pocas capacidades personales para hacerles frente como las principales del trastorno.

Síntomas conductuales

Finalmente, como ya se ha comentado, el temor a la suciedad, y los síntomas físicos y cognitivos resultantes, provocan una grave afectación sobre la persona.

Esta afectación se ve ampliamente reflejada en el comportamiento, el cual se encuentra modulado por el temor a la suciedad.

Los síntomas conductuales predominantes en la rupofobia son la evitación y el escape. Es decir, el individuo incorpora en su comportamiento conductas de evitación y escape de las situaciones con suciedad.

Diagnóstico

Como cualquier otra psicopatología, el diagnóstico de la rupofobia debe realizarlo un profesional médico de salud mental.

Las herramientas para su evaluación pueden ser diversas, aunque lo más habitual es el uso de entrevistas y tests psicométricos.

Mediante estas técnicas se examina el tipo de miedo experimentado, las repercusiones que este origina y la sintomatología que se manifiesta.

Para poder establecer el diagnóstico de rupofobia, se deben cumplir los siguientes criterios:

  • Miedo o ansiedad intensa por situaciones de suciedad
  • La presencia de suciedad siempre o casi siempre provoca miedo o ansiedad inmediata.
  • Las situaciones con suciedad se evitan o resisten activamente con miedo o ansiedad intensa.
  • El miedo o la ansiedad es desproporcionado al peligro real que plantea la situación específica y al contexto sociocultural.
  • El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente, y dura típicamente seis o más meses.
  • El miedo, la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  • La alteración no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental, como el miedo, la ansiedad y la evitación de situaciones asociadas a síntomas tipo pánico u otros síntomas incapacitantes (como en la agorafobia); objetos o situaciones relacionados con obsesiones (como en el trastorno obsesivo-compulsivo); recuerdo de sucesos traumáticos (como en el trastorno de estrés postraumático); dejar el hogar o separación de las figuras de apego (como en el trastorno de ansiedad por separación); o situaciones sociales (como en el trastorno de ansiedad social). 

Causas

La rupofobia es un tipo de fobia específica bastante poco prevalente en la sociedad, motivo por el cual aporta escasa investigación acerca de su etiología.

Sin embargo, el estudio sobre las fobias específicas pone de manifiesto que todas ellas comparten características importantes y, probablemente, posean causas similares.

En este sentido, hoy en día se concluye que no existe una causa única para las fobias específicas, sino distintos factores que se retroalimentan en su desarrollo. Las principales causas de la rupofobia parecen ser:

Condicionamiento clásico

Haber estado expuesto a situaciones con suciedad que se han vivido o interpretado como traumáticas, puede motivar el desarrollo de rupofobia.

Condicionamiento vicario/verbal

Haber recibido información (especialmente durante la niñez) acerca de los componentes negativos de la suciedad también puede jugar un papel importante en el desarrollo del trastorno.

Factores cognitivos

Ciertos elementos sobre la personalidad y los pensamientos del individuo pueden favorecer el desarrollo y mantenimiento de la rupofobia. Los principales son: creencias poco realistas sobre el daño que puede recibirse, sesgo atencional hacia las amenazas y bajas percepciones de autoeficacia.

Tratamiento

El tratamiento principal de todas las fobias específicas es la psicoterapia. Concretamente, el tratamiento cognitivo conductual constituye la intervención con mayores índices de eficacia del trastorno.

En este tratamiento, un psicoterapeuta tratará de exponer al individuo a sus estímulos temidos. La exposición se realiza de una forma gradual y permite la habituación de la persona a la suciedad y, por lo tanto, la superación del temor hacia ella.

Otras técnicas que suelen acompañar el tratamiento son la relajación (para disminuir los síntomas de ansiedad) y las técnicas cognitivas (para corregir pensamientos disfuncionales acerca de la suciedad).

Referencias

  1. American Psychiatric Association (1994). Diagnostic and statistical ma – nual of mental disorders, 4ª edición. Washington: APA.
  2. Barlow, D.H. (1988). Anxiety and its disorders: the nature and treatment of anxiety and panic. New York, Guilford.
  3. Barlow D. and Nathan, P. (2010) The Oxford Handbook of Clinical Psychology. Oxford University Press.
  4. Caballo, V.(2011) Manual de psicopatologia y trastornos psicológicos. Madrid: Ed. Piramide.
  5. Capafons-Bonet, J.I. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para las fobias específicas. Psicothema, 13(3), 447-452.
  6. Spitzer, R.L., Gibbon, M., Skodol, A.E., Williams, J.B.W., First, M.B. (1996). DSM-IV Libro de casos. Barcelona: Masson
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Graduado en Psicología y Máster en Psicopatología Clínica del Adulto.

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