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Frases » Frases de temas » Sentido del oído

Sentido del oído

Anatomía del oído humano. Fuente: File:Anatomy of the Human Ear.svg: w:en:Mike.lifeguard *derivative work: VeryVeryTopper, CC BY 2.5, Wikimedia Commons

¿Qué es el sentido del oído?

El sentido del oído es el que capta las ondas sonoras y las transforma en impulsos nerviosos que luego procesa el cerebro. Capta las vibraciones del aire traduciéndolas en sonidos con significado. También interviene en el equilibrio.

Los sonidos que se escuchan y que se hacen son fundamentales para la comunicación. Por medio del oído se recibe el habla y se disfruta de la música, y también sirve para percibir alertas que podrían indicar algún peligro.

Las vibraciones sonoras que capta el oído son cambios en la presión del aire. Las vibraciones regulares producen sonidos simples, mientras que los sonidos complejos se forman por varias ondas simples.

La frecuencia de un sonido es lo que se conoce como tono; está constituido por el número de ciclos que completa en un segundo. Esta frecuencia se mide por hercios (Hz), donde 1 Hz es un ciclo por segundo.

Así, los sonidos de tono alto tienen frecuencias altas, y los tonos bajos, frecuencias bajas. En los humanos, generalmente, el intervalo de frecuencias de sonido va de 20 a 20.000 Hz. Aunque puede variar según la edad y la persona.

En cuanto a la intensidad del sonido, el humano puede captar una gran variedad de intensidades. Esta variación se mide con una escala logarítmica, donde se compara el sonido con un nivel de referencia. La unidad para medir los niveles de sonido es el decibelio (dB).

Partes del oído

El oído se divide en tres porciones: primero, el oído externo, que recibe las ondas sonoras y las transmite al oído medio. Segundo, el oído medio, que tiene una cavidad central llamada cavidad timpánica. En ella se encuentran los huesecillos del oído, encargados de conducir las vibraciones al oído interno.

Tercero, el oído interno, formado por cavidades óseas. En las paredes del oído interno se encuentran las ramas nerviosas del nervio vestibulococlear. Está formado por el ramo coclear, que se relaciona con la audición; y el ramo vestibular, implicado en el equilibrio.

Partes del oído externo. Fuente: Anemone123Del texto: Ortisa / CC BY-SA, Wikimedia Commons
  • Oído externo. Esta parte es la que capta los sonidos del exterior. Está formada por la oreja y el conducto auditivo externo.
    • Oreja (pabellón auricular): estructura situada a ambos lados de la cabeza. Tiene diferentes pliegues que sirven para canalizar el sonido hacia el conducto auditivo, facilitando que llegue al tímpano. Este patrón de pliegues en la oreja ayuda a localizar el origen del sonido.
    • Conducto auditivo externo: este canal lleva el sonido desde la oreja al tímpano. Por lo general, mide entre 25 y 30 mm. Su diámetro es de 7 mm aproximadamente. Tiene un recubrimiento de piel que presenta vellosidades, glándulas sebáceas y sudoríparas, que producen el cerumen para mantener el oído hidratado y atrapar la suciedad antes de que llegue al tímpano.
Oído medio. Fuente: BruceBlaus / CC BY, Wikimedia Commons
  • Oído medio. Es una cavidad llena de aire, como un bolsillo excavado en el hueso temporal. Está situado entre el conducto auditivo externo y el oído interno. Sus partes son las siguientes:
    • Tímpano: también denominado cavidad timpánica, está llena de aire y se comunica con las fosas nasales a través de la tuba auditiva. Esto permite igualar la presión del aire en la cavidad con la del exterior. La cavidad timpánica tiene diferentes paredes. Una es la pared lateral (membranosa), que la ocupa casi en su totalidad el tímpano. El tímpano es una membrana circular, delgada, elástica y transparente. Se mueve por las vibraciones del sonido que recibe del oído externo, comunicándolas al oído interno.
    • Huesecillos del oído: el oído medio contiene tres huesos muy pequeños, llamados osículos, que tienen nombres relacionados con sus formas: martillo, yunque y estribo. Cuando las ondas sonoras hacen vibrar el tímpano, el movimiento se transmite a los osículos y estos los amplifican. Un extremo del martillo sale del tímpano, mientras que su otro extremo se conecta con el yunque. Este, a su vez, se inserta en el estribo, que está unido a una membrana que cubre una estructura llamada ventana oval. Dicha estructura separa el oído medio del oído interno. La cadena de huesecillos tiene ciertos músculos para realizar su actividad. Estos son el músculo tensor del tímpano, insertado en el martillo, y el músculo estapedio, en el estribo. El yunque no tiene músculo propio, ya que se desplaza por los movimientos de los otros huesecillos.
    • La trompa de Eustaquio: también llamada trompa auditiva, es una estructura en forma de tubo que comunica la cavidad timpánica con la faringe. Es un canal estrecho de aproximadamente 3,5 centímetros de largo. Va desde la parte posterior de la cavidad nasal hasta la base del oído medio. Normalmente permanece cerrada, pero durante la deglución y el bostezo se abre para que entre o salga aire al oído medio. Su misión consiste en equilibrar su presión con la presión atmosférica. Esto asegura que existe la misma presión a ambos lados del tímpano. Ya que, si esto no ocurre, se hincharía y no podría vibrar, o incluso estallaría. Esta vía de comunicación entre la faringe y el oído explica cómo muchas de las infecciones que se producen en la garganta pueden afectar el oído.
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Oído interno. Fuente: BruceBlausDe la traducción Ortisa / CC BY-SA, Wikimedia Commons
  • Oído interno. Aquí se encuentran receptores mecánicos especializados para generar impulsos nerviosos que permiten la audición y el equilibrio. El oído interno corresponde a tres espacios en el hueso temporal, que forman el llamado laberinto óseo. Su nombre se debe a que constituye una complicada serie de conductos. Las partes del oído interno son:
    • Laberinto óseo: espacio óseo ocupado por sacos membranosos que contienen un líquido llamado endolinfa, y están separados de las paredes óseas por otro líquido acuoso, llamado perilinfa. Dicho líquido posee una composición química similar a la del líquido cefalorraquídeo. Las paredes de los sacos membranosos tienen receptores nerviosos. A partir de ellos surge el nervio vestibulococlear, encargado de conducir los estímulos del equilibrio (nervio vestibular) y los auditivos (nervio coclear). El laberinto óseo se divide en vestíbulo, canales semicirculares y cóclea. Todo el conducto está lleno de endolinfa. El vestíbulo es una cavidad ovalada situada en la parte central. En un extremo se encuentra la cóclea y en el otro los canales semicirculares, que son tres conductos que se proyectan desde el vestíbulo. Tanto estos como el vestíbulo poseen mecanorreceptores que regulan el equilibrio. Dentro de cada canal se encuentran las crestas ampulares o acústicas. Estas poseen células pilosas que se activan con los movimientos de la cabeza. Esto es así porque al cambiar la posición de la cabeza, se mueve la endolinfa y se curvan los pelillos.
    • Cóclea: conducto óseo en forma de espiral o caracol. Dentro de ella se encuentra la membrana basilar, una larga membrana que vibra como respuesta al movimiento del estribo. Sobre esta membrana descansa el órgano de Corti, una especie de lámina enrollada de células epiteliales, células de sostén y aproximadamente 16.000 células ciliadas, que son las receptoras de la audición. Las células ciliadas tienen una especie de microvellosidades largas. Se doblan por el movimiento de la endolinfa, que a su vez está influida por las ondas sonoras.
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Órgano de Corti. Fuente: Organ_of_corti.svg: Madhero88derivative work: Ortisa / CC BY-SA, Wikimedia Commons

¿Cómo funciona el sentido del oído?

Para entender el funcionamiento del oído hay que entender primero cómo funcionan las ondas sonoras.

  • Ondas sonoras. Las ondas sonoras provienen de un objeto que vibra, y forman ondas similares a las que se forman al tirar una piedra en un estanque. La frecuencia de una vibración de sonido es lo que se conoce como tono. Los sonidos que el humano puede escuchar con más precisión son los que tienen una frecuencia entre 500 y 5.000 hertz (Hz). Sin embargo, puede escuchar sonidos desde 2 a 20.000 Hz. Por ejemplo, el habla tiene frecuencias que van de los 100 a los 3.000 Hz, y el ruido de un avión a varios kilómetros de distancia va de 20 a 100 Hz. Cuanto más intensa sea la vibración de un sonido, más fuerte se percibe. La intensidad del sonido se mide en decibelios (dB). Un decibel representa un aumento de un décimo en la intensidad del sonido. Por ejemplo, un susurro tiene un nivel en decibeles de 30, una conversación de 90. Un sonido puede molestar cuando llega a los 120 y ser doloroso a los 140 dB.
  • Conducto auditivo-tímpano. La audición es posible porque se dan diferentes procesos. En primer lugar, la oreja encauza las ondas sonoras hacia el conducto auditivo externo. Estas ondas chocan con el tímpano, haciendo que vibre hacia adelante y hacia atrás, de lo que dependerá la intensidad y la frecuencia de las ondas sonoras.
  • Martillo. La membrana timpánica está conectada con el martillo, que también empieza a vibrar. Tal vibración es transmitida al yunque y luego al estribo.
  • Estribo y ventana oval. Según el estribo se mueve, también acciona la ventana oval, la cual vibra hacia afuera y hacia dentro. Su vibración es amplificada por los huesecillos, de forma que es casi 20 veces más fuerte que la vibración del tímpano.
  • Membrana vestibular. El movimiento de la ventana oval se transmite hasta la membrana vestibular y crea ondas que presionan la endolinfa dentro de la cóclea.
  • Membrana basilar-células ciliadas. Esto genera vibraciones en la membrana basilar que llegan a las células ciliadas. Dichas células originan impulsos nerviosos, convirtiendo las vibraciones mecánicas en señales eléctricas.
  • Nervio vestibulococlear o auditivo. Las células ciliadas liberan neurotransmisores haciendo sinapsis con las neuronas que están en los ganglios nerviosos del oído interno. Estos se ubican justo afuera de la cóclea. Este es el origen del nervio vestibulococlear. Una vez que la información llega al nervio vestibulococlear (o auditivo), se transmite al cerebro para interpretarse.
  • Áreas cerebrales e interpretación. En primer lugar, las neuronas llegan al tronco del encéfalo. En concreto, a una estructura de la protuberancia cerebral llamada complejo olivar superior. Luego, la información viaja hacia el colículo inferior del mesencéfalo, hasta llegar al núcleo geniculado medial del tálamo. Desde allí se envían impulsos hasta la corteza auditiva, situada en el lóbulo temporal. Hay un lóbulo temporal en cada hemisferio del cerebro, situándose cerca de cada oído. Cada hemisferio recibe datos desde los dos oídos, pero sobre todo desde el contralateral (lado contrario). Estructuras como el cerebelo y la formación reticular también reciben información auditiva.
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Pérdida de la audición

La pérdida de la audición puede deberse a problemas conductivos, neurosensoriales o mixtos.

  • Pérdida de la audición conductiva. Se produce cuando hay algún problema en la conducción de las ondas sonoras a través del oído externo, el tímpano o en el oído medio. Generalmente en los huesecillos. Las causas pueden ser muy diversas. Las más comunes son infecciones en el oído que puedan afectar al tímpano o tumores. Así como enfermedades en los huesos. como la otosclerosis, que puede provocar que los huesecillos del oído medio se degeneren. También pueden existir malformaciones congénitas de los huesecillos. Esto es habitual en síndromes donde se producen malformaciones faciales, como el síndrome de Goldenhar o el síndrome de Treacher Collins.
  • Pérdida de la función neurosensorial. Se produce generalmente por la afectación de la cóclea o del nervio vestibulococlear. Las causas pueden ser genéticas o adquiridas. Las causas hereditarias son numerosas. Se han identificado más de 40 genes que pueden causar sordera y alrededor de 300 síndromes relacionados con la pérdida de la audición. La alteración genética recesiva más habitual en los países desarrollados es en DFNB1. También se conoce como sordera GJB2. Los síndromes más comunes son el síndrome de Stickler y el síndrome de Waardenburg, que son autosómicos dominantes. Mientras que el síndrome de Pendred y el síndrome de Usher son recesivos. La pérdida de la audición también puede deberse a causas congénitas, como la rubeola, controlada mediante la vacunación. Otra enfermedad que puede provocarla es la toxoplasmosis, una enfermedad parasitaria que puede afectar al feto durante la gestación. A medida que las personas envejecen se puede presentar presbiacusia, que es la pérdida de la capacidad de oír altas frecuencias. Está provocado por el desgaste del sistema auditivo debido a la edad, afectando principalmente al oído interno y al nervio auditivo.
  • Pérdida de audición adquirida. Las causas adquiridas de pérdida de audición están relacionadas con el excesivo ruido al que se exponen las personas en la sociedad moderna. Pueden ser por trabajos industriales o por el uso de aparatos electrónicos que sobrecargan el sistema auditivo. Es peligrosa la exposición a ruidos que superan los 70 dB de forma constante y prolongada. Los sonidos que superan el umbral del dolor (más de 125 dB) pueden producir sordera permanente.

Referencias

  1. Carlson, N.R. Fisiología de la conducta. 8ª Ed. Pearson.
  2. El cuerpo humano. Edilupa Ediciones.
  3. Hall, J.E., Guyton, A.C. Tratado de fisiología médica (13a ed.). Elsevier España.
  4. Latarjet, M., Ruiz Liard, A. Anatomía humana. Editorial Médica Panamericana.
  5. Tortora, G.J., Derrickson, B. Principios de anatomía y fisiología (13a ed.). Editorial Médica Panamericana.

Cita este artículo

Lifeder. (31 de marzo de 2026). Sentido del oído. Recuperado de: https://www.lifeder.com/sentido-del-oido/.

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Por Cinta Martos Silván

Licenciada en Psicología (Universidad de Huelva). Máster en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta de la Universidad de Sevilla.
Última edición el 31 de marzo de 2026.

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