Síncope: causas, síntomas, tratamientos

El síncope o más comúnmente conocidos como desmayos, son una entidad médica muy frecuente que se define como una pérdida transitoria o temporal de la conciencia que se debe a una disminución repentina del flujo sanguíneo (hipoperfusión) hacia el cerebro (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2011).

Muchos habremos experimentando u observado la siguiente situación en más de una ocasión: Antes de perder la conciencia, la persona se siente mareada, con náuseas y su campo de visión puede estar alterado percibiendo un fondo negro o blanco. Además, la piel se suele volver pálida, fría y húmeda. 

síncope

Seguidamente, la persona suele perder el tono muscular y caer al suelo. Normalmente, tras permanecer inconsciente unos minutos, comienza a volver de forma progresiva a la normalidad (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2011).

Todos los signos y síntomas descritos en la situación anterior constituyen las características esenciales se los síncopes o desmayos. Todos estos pueden ocurrir tanto en personas sanas como enfermas, y además, afectar a cualquier grupo de edad.

Generalmente, los síncopes son una condición médica muy prevalente, suelen ser una causa frecuente de de consulta en los servicios médicos, en atención primara y urgencias (Moya-i-Mitjans et al., 2012).

A pesar de que la mayoría de los casos son benignos y presentan un buen pronóstico, existen determinados casos en los que los desmayos se presentan como crisis de forma recurrente afectado de forma significativa a su calidad de vida (Moya-i-Mitjans et al., 2012).

¿Qué son los síncopes o desmayos?

Fuente: http://gazettereview.com

Síncope es el término médico empleado para referirse a los desmayos y se define como una pérdida temporal de la conciencia, causada por una caída del volumen o cantidad de sangre que fluye hacia el cerebro (Cleveland Clinic, 2016).

Generalmente, un evento externo dispara la ocurrencia del síncope y hace que la presión arterial y el ritmo cardíaco decaigan de forma repentina, lo que conduce a una reducción significativa del flujo sanguíneo al cerebro y por tanto, resulta en una pérdida de consciencia (Mayo Clinic, 2016).

A demás de la pérdida de consciencia, los desmayos suelen asociar a una amplia variedad de signos y síntomas entre los que se incluyen: pérdida del tono muscular, palidez, náuseas, sudores, etc.

Generalmente, los síncopes pueden ocurrir debido a una disminución repentina de la presión arterial, de la frecuencia cardíaca o cambios en el volumen de flujo sanguíneo en algunas áreas corporales (Cleveland Clinic, 2016).

Estadísticas

Los desmayos son una condición médica muy frecuente. En la población general, aproximadamente al 6% de las personas suelen padecer algún episodio de este tipo a lo largo de su vida.

En se suele distribuir de forma uniforme entre los grupos de edad, sin embargo, es más frecuente en adultos mayores . Además, en cuanto al sexo es más frecuente en mujeres (3,5%) que en hombres (3%) (Cleveland Clinic, 2016).

Los desmayos pueden ocurrir en personas de cualquier sexo y edad, con o sin patologías asociadas (Cleveland Clinic, 2016).

Síntomas

Los síntomas que aparecen se suelen dividir en dos fases, antes y después de la pérdida de conciencia (Mayo Clinic, 2016):

Antes de la pérdida de conciencia

– Piel pálida, fría y húmeda.

– Cambios en la visión: Visión borrosa, en túnel, visión de manchas oscuras, etc.

– Sensación de mareo.

– Náuseas.

– Sensación de calor/frio.

– Bostezos recurrentes.

– Somnolencia, aturdimiento.

– Sensación de inestabilidad o debilidad.

– Dolor de cabeza

Durante la pérdida de conciencia

– Pérdida del tono muscular, caída.

– Pérdida de conciencia

– Movimientos espasmódicos anormales.

– Pulso cardiaco lento y débil.

– Dilatación de pupilas.

¿Cuánto tiempo suele durar la pérdida de conciencia?

Gran parte de los episodios de desmayo suelen resolverse en un tiempo no superior a un minuto. Sin embargo, es posible que el tiempo se incremente o si adopta una posición vertical de forma muy repentina, el episodio se repita (Mayo Clinic, 2016).

Normalmente, entre 15 y 30 minutos tras la presentación del episodio existen una alta probabilidad de reaparición (Mayo Clinic, 2016).

Tipos de síncopes

Diferentes reportes médicos han diferenciado varios tipos de síncopes:

Síncope vasovagal o síncope cardioneurogénico

El síncope vasovagal o síncope cardiogénico suele ser el tipo de desmayo más frecuente en la población general. Al igual que el resto, se produce debido a una caída repentina de la presión arterial y consecuentemente del flujo sanguíneo cerebral (Cleveland Clinic, 2016).

Suele estar asociados a un evento desencadenante – estrés emocional, golpe, dolor, ver sangre, permanecer mucho tiempo de pie, etc- (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2011).

Muchos de los pacientes que padecen síndromes vasovagales presentan hipotensión ortostática (Cleveland Clinic, 2016).

En las personas que padecen hipotensión ortostática, generalmente adultos mayores, se produce una caída de la presión arterial aproximadamente a los 3 minutos de estar de pie, tras haber estado un período tumbado en estado de reposo (Mapfre Salud, 2016).

Síncope situacional

El síncope situación también se trata de un sincope de tipo vasovagal, pero en el podemos identificar una causa desencadenante. Por lo tanto, solo se desarrolla cuando ciertos eventos o situaciones afectan al sistema nervioso (Cleveland Clinic, 2016).

Algunas de los eventos que se han relacionado con los sincopes situacionales son (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2011; Cleveland Clinic, 2016):

– Estrés emocional intenso.

– Miedo.

Ansiedad.

– Deshidratación.

– Hambre.

– Golpes, traumas, contusiones.

– Dolor intenso.

– Consumo de drogas y/o alcohol.

– Hiperventilación.

– Tos intensa.

– Micción o defecación.

– Estimulación gastrointestinal

Este tipo de síncope puede ocurrir de forma repentina al toser, miccionar, o defecar, o incluso como resultado de la estimulación gastrointestinal

Síncope del seno carotídeo

Este tipo de síncope tiene lugar cuando se produce una constricción de la arteria carotidea en el cuello. Puede aparecer cuando se gira la cabeza de forma intensa o se lleva algo que ejerce una presión elevada en el cuello (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2011).

Síncope Cardíaco

Los sincopes pueden aparecer como resultado de la presencia de una patología cardíaca o diversas alteraciones que pueden dar lugar a un ritmo cardiaco poco regular, disminución del flujo sanguíneo o la distribución del mismo por el organismo (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2011).

Síncope Neurológico

En algunos casos, los desmayos o pérdidas de conciencia son los primeros indicadores de la presencia de una alteración significativa a nivel neurológico: convulsiones, accidentes cerebrovasculares, ataques isquémicos transitorios (AIS) (Cleveland Clinic, 2016).

Además, también existen otro tipo de condiciones médicas menos frecuentes, pero que también pueden dar lugar al desarrollo de un síncope neurológico: migrañas e hidrocefalia (Cleveland Clinic, 2016).

Causas

En función del tipo de sincope que se presente, podemos distinguir diferentes causas desencadenantes, sin embargo, todos ellos se deben a una disminución significativa del flujo sanguíneo cerebral.

La pérdida de consciencia, es un síntoma de puede estar provocado por una variedad amplia de causas, en algunos casos benignas y limitadas a un evento específico y otras potencialmente perjudiciales para la vida de la persona.

En la población general, las causas más comunes de desmayos y desvanecimientos son (National Institutes of Health, 2015):

– Niveles bajos de azúcar en sangre (Hipoglucemia).

– Deshidratación.

– Dolor.

– Caída súbita de la presión arterial por sangrado.

– Estrés emocional o ansiedad.

– Haber estado un tiempo muy prolongado en posición vertical sin moverse.

– Incorporarse de forma repentina desde una posición de reposo.

– Miedo o fobias.

– Hiperventilación.

– Consumo de alcohol o drogas.

– Consumo de ciertos tipos de fármacos (ansiedad, hipertensión arterial, entre otros).

Además de éstas, también es posible que los desmayos se presenten como un indicador de la ocurrencia de otro tipo de patologías:

– Cadiopatías.

– Hemorragias.

– Arritmias cardíacas.

– Taquicardias.

– Funcionamiento defectuoso de dispositivos cardíacos.

– Ictus y accidentes cerebrovasculares.

– Enfermedad pericárdica.

– Embolo o hipertensión pulmonar.

– Epilepsia.

– Intoxicaciones.

– Caídas.

Prevención

Cuando comienzan a aparecer los síntomas premonitorios (malestar, sensación de náuseas, palidez, etc.), algunos especialistas médicos recomiendan:

– Evitar aglomeraciones, prendas ajustadas y buscar un lugar fresco y tranquilo.

– Colocarse en un lugar seguro, sin elementos que puedan causar daños durante una caída.

– Adoptar una posición cómoda, en posición de reposo elevando los pies para estimular el flujo sanguíneo hacia la cabeza.

– Por otro lado, también es recomendable sentarse y colocar la cabeza entre las rodillas.

– Permanecer sin realizar ningún tipo de actividad al menos 15 minutos.

A pesar de estas recomendaciones, cuando los síntomas aparecen es posible que la pérdida de consciencia aparezca de forma repentina en menos de un minuto, por lo que es fundamental realizar un aviso urgente a los servicios médicos.

En el caso de España, el teléfono de asistencia sanitaria inmediata para casos de emergencias es el 112.

Diagnóstico

Cuando una persona ha sufrido un síncope o varios episodios recurrentes de desmayos y acude a una consulta médica, se suele realizar una evaluación clínica completa para determinar las posibles causas etiológicas.

Normalmente se realiza una historia clínica detallada y un examen físico preliminar. Es frecuente que se den detalles acerca de la duración, frecuencia y condiciones del episodio de pérdida de conciencia.

Además, también se suelen emplear otras pruebas diagnósticas para la determinación de la cusa (Cleveland Clinic, 2016):

Pruebas de laboratorio: análisis sanguíneos.

Electromiograma: a través de pequeños electrodos colocados en la piel, se recopila información acerca de la actividad eléctrica del corazón.

Prueba de esfuerzo físico: el paciente debe caminar, correr, o pedalear en una bicicleta mientras se registra el ritmo cardíaco a través de un electromiograma.

Monitor ambulatorio: se realiza un registro del ritmo y frecuencia cardíaca.

Ecocardiograma: a través del empleo del ultrasonido de alta frecuencia, se obtienen imágenes de las diferentes estructuras cardíacas
para determinar la presencia de posibles anomalías.

Test de inclinación: se suele modificar la posición de horizontal a vertical para determinar los cambios en la presión arterial.

Medición del volumen sanguíneo: a través de la extracción de una pequeña muestra de sangre tras el empleo de un trazador radiactivo, se determina si el volumen de sangre que presenta la persona es el adecuado para su edad, sexo, peso y altura.

Test de hemodinámica: este tipo de prueba se emplea para determinar si el flujo sanguíneo y la presión sanguínea dentro de los vasos cuando el músculo cardíaco está funcionando es la adecuada.

Pruebas de reflejos autonómicos: en este caso, se suelen emplear diferentes test para determinar y controlar la presión arterial, el flujo sanguíneo, el ritmo cardíaco, la temperatura de la piel y la sudoración ante ciertos estímulos.

Tratamiento

Normalmente, los casos benignos de síncopes se suelen resolver en apenas minutos sin presentar secuelas o complicaciones. Por lo tanto, tras la atención sanitaria de urgencia, no suele ser necesario el empleo de tratamientos médicos adicionales (Mayo Clinic, 2016).

A pesar de esto, cuando los episodios son recurrentes es esencial que las causas sean determinadas por un especialista.

Por otro lado, cuando existen factores cardíacos o que afecten a la circulación sanguínea de forma significativa, los médicos suelen prescribir algunos tipos de fármacos o cambios en el estilo de vida (Mayo Clinic, 2016).

Por ejemplo, realizar ejercicio del tipo marcha o caminata de forma regular, realizar diversas actividades en posición vertical, emplear medidas de compresión, fortalecer y tensar la musculatura de las extremidades inferiores, evitar el reposo prolongado, evitar los lugares masificados o con mucha afluencia de personas, beber líquido de forma abundante, etc. (Mayo Clinic, 2016).

Referencias

  1. Clavería, J. (2006). Síncope. Asturias: HOSPITAL UNIVERSITARIO CENTRAL DE ASTURIAS.
  2. Cleveland Clinic. (2016). Syncope. Obtenido de Cleveland Clinic.
  3. Desmayos (2016). Obtenido de Heatlhline.
  4. Mapfre Salud. (2016). Trastornos cardiovasculares en personas mayores. Obtenido de Mapfre Salud.
  5. Mayo Clinic. (2016). Vasovagal syncope. Obtenido de Mayo Clinic.
  6. Moya-i-Mitjans, A., Rivas-Gándara, N., Sarrias-Mercè, A., Pérez-Rodón, J., & Roca-Luque, I. (2012). Síncope. Rev Esp Cardiol , 65, 755-65.
  7. NIH. (2015). Fainting. Obtenido de MedlinePlus.
  8. Peinado Peinado, R. (2014). Presíncope: ¿un síntoma con igual significado pronóstico que el síncope? Rev Esp Cardiol , 613-6.
  9. Syncope (Fainting). (2015). Obtenido de American Heart Association.
  10. Syncope Information Page. (2011). Obtenido de National Institute of Neurological Disorders and Stroke.
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Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla y estudiante de Máster Estudios Avanzados de Cerebro y Conducta.

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