Síndrome de Apert: Síntomas, Causas, Tratamiento

El síndrome de Apert o Acrocefalosindactilia tipo I (ACS1), es una patología de origen genético que se caracteriza por la presencia de diferentes alteraciones y malformaciones en el cráneo, la cara y las extremidades (Boston Children’s Hospital, 2016).

A un nivel clínico, el síndrome de Apert se caracteriza por la presencia o desarrollo de un cráneo puntiagudo o alargado, área facial hundida con una alteración en la proyección de las piezas dentales, fusión y cierre de los huesos de dedos y articulaciones, retraso mental variable, alteraciones de lenguaje, etc. (The National Craniofacial Association, 2016).

Síndrome de apert

A pesar de que esta patología puede ser hereditaria, en la mayoría de los casos, el síndrome de Apert ocurre sin la presencia de antecedentes familiares, debido esencialmente a una mutación de novo durante la fase de gestación (Ruíz Cobo y Guerra Díaz, 2016).

Los mecanismos genéticos que provocan el síndrome de Apert no se saben con exactitud. Actualmente se han identificado diversas alteraciones genéticas que son capaces de producir esta patología, relacionadas esencialmente con mutaciones en el gen FGFR2 (National Institute of Health, 2015).

Por otro lado, el diagnóstico del síndrome de Apert suele iniciarse con la sospecha clínica en el período prenatal tras la identificación de anomalías en las ecografías por ultrasonido rutinarias y se confirma a través de la realización de un estudio genético (Ruíz Cobo y Guerra Díaz, 2016).

En cuanto al tratamiento, no existen ningún tipo de intervención curativa para el síndrome de Apert. Sin embargo, a lo a lo largo de la historia de esta patología, se han diseñado diversas intervenciones específicas que suelen incluir neurocirugía, cirugía cráneo-facial, cirugía maxilofacial, tratamiento farmacológico, terapia física, intervención psicológica y neuropsicológica, entre otras (Ruíz Cobo y Guerra Díaz, 2016).

Características del síndrome de Apert

El síndrome de Apert es una patología genética que se caracteriza por la presencia de diferentes malformaciones esqueléticas a nivel craneal, facial y/o en las extremidades (Genetics Home Referece, 2016).

La alteración esencial del síndrome de Apert está constituida por un cierre prematuro o temprano de las fisuras craneales, lo que provoca un crecimiento anormal del resto de estructuras de la cara y el cráneo. Además de estas, también podrán aparecer malformaciones en las extremidades superiores e inferiores, como la fusión de los dedos de manos y pies (Genetics Home Referece, 2016).

Por otro lado, las capacidades cognitivas de las personas que padecen síndrome de Apert también podrán verse afectadas, con una gravedad variable de leve a moderada (Genetics Home Referece, 2016).

A pesar de que Baumgartner (1842) y Wheaton (1894) realizan las primeras menciones sobre esta condición médica, no es hasta 1906, cuando el especialista médico francés Eugene Apert, describe de forma precisa éste síndrome y publica el primer reporte clínico (Pi et al., 2003).

En su publicación, Eugene Apert, describe un conjunto de nueva casos de pacientes afectados por un patrón malformativo bien definido y caracterizado por los signos y síntomas característicos de esta patología (Arroyo Carrera et al., 1999).

Así, no fue hasta 1995 cuando los factores genéticos etiológicos del síndrome de Apert fueron identificados. Concretamente, Wilkie y colaboradores describieron la presencia de dos mutaciones en el gen FGFR2 en alrededor de 40 pacientes afectados (Arroyo Carrera et al., 1999).

Además, el síndrome de Apert es una condición médica que se clasifica dentro de las enfermedades o patologías caracterizadas por presentar craneosinostosis (cierre prematuro de las suturas craneales).

Otras patologías pertenecientes a este grupo son el síndrome de Pfeiffer, el síndrome de Crouzon, el síndrome de Saethre-Chotzcen y el síndrome de Carpenter (Ruíz Cobo y Guerra Díaz, 2016).

Estadísticas

El síndrome de Apert está considerado una patología rara o poco frecuente, es decir, que presenta una prevalencia inferior a un caso por cada 15.000 habitantes de la población general.

Específicamente, el síndrome de Apert se presenta alrededor de una persona por cada 160.000-200.000 nacimientos y, además, existe un 50% de probabilidad de transmitir esta patología a nivel hereditario (Children’s Craniofacial Association, 2016).

Además, en cuanto a la distribución por sexos, no se ha identificado una prevalencia más elevada en hombres o mujeres, ni tampoco asociada a grupos étnicos o ubicaciones geográficas particulares.

Actualmente, y dado que el síndrome de Apert fue identificado en 1984 aproximadamente, en los reportes clínicos y en la literatura médica que han publicado más de 300 casos de esta patología (National Organization for Rare Disorders, 2007).

Signos y síntomas

Las manifestaciones clínicas del síndrome de Apert suelen incluir una malformación o desarrollo incompleto de la estructura craneal, un fenotipo o patrón facial atípico y alteraciones esqueléticas en las extremidades.

En el caso del síndrome de Apert, la afectación central está relacionada con la formación y cierre de la estructura ósea del cráneo. Durante el desarrollo embrionario, tiene lugar un proceso denominado creneosinostosis, caracterizado por un cierre prematuro de las suturas craneales (Landete, Pérez-Ferrer y Chiner, 2013).

Las fisuras o suturas craneales son un tipo de bandas de tejido fibroso que tienen el objetivo fundamental de conectar los huesos que conforman el cráneo (frontal, occipital, parietal y temporal) (National Institutes of Health, 2015).

Durante la fase de gestación y el periodo postnatal temprano, la estructura ósea que conforma el cráneo se mantiene unida gracias a estos tejidos fibrosos y elásticos (National Institutes of Health, 2015).

Normalmente, los huesos craneales no suelen fusionarse hasta los 12 o 18 meses aproximadamente. La presencia de espacios o puntos blandos entre los huesos craneales es parte del desarrollo infantil normal (National Institutes of Health, 2015).

Por lo tanto, durante toda la etapa infantil, estas suturas o regiones flexibles, permiten a cerebro crecer de forma acelerada y, además, lo protege de impactos (National Institutes of Health, 2015).

Así, en el síndrome de Apert, el cierre prematuro de estas suturas craneales y de los huesos craneales imposibilita el desarrollo normal del crecimiento craneal y cerebral (Children’s Craniofacial Association, 2016).

Consecuentemente, los signos y síntomas más frecuentes del síndrome de Apert pueden incluir (Ruíz Cobo y Guerra Díaz, 2016):

Alteraciones y anomalías craneofaciales

  • Craneosinostosis: el cierre temprano de las suturas del cráneo provoca un amplia de variedad de alteraciones craneofaciales, entre las que pueden incluirse la expansión inadecuada las estructuras cerebrales, desarrollo de edema papilar (inflamación del punto ciego ocular donde surge el nervio óptico), atrofia óptica (lesión o déficit que afecta a la funcionalidad ocular) y/o hipertensión intracraneal (incremento anormal de la presión del
    líquido cefalorraquídeo).
  • Hipoplasia facial unilateral o bilateral: la cabeza presenta una apariencia atípica con un desarrollo deficiente o incompleto de alguna de sus mitades. A nivel visual, se observa un rostro hundido, con ojos sobresalientes y párpados caídos.
  • Proptosis o exoftalmos: protrusión significativa y anormal de los ojos hacia el exterior de la cavidad ocular.
  • Macroglosia: incremento del tamaño de la lengua debido a la presencia de un volumen de tejido superior a lo normal.
  • Maloclusión mandibular: son frecuentes la presencia de diferentes alteraciones relacionadas con el crecimiento de la estructura ósea de la mandíbula que impiden que el correcto funcionamiento y cierre el sistema o aparato masticatorio.
  • Fisura palatina: presencia de un agujero/fisura en el área central o media del paladar.

Alteraciones y anomalías músculo-esqueléticas

Este tipo de alteraciones afectan fundamentalmente a las extremidades superiores e inferiores, normalmente a la fusión y desarrollo de los dedos.

  • Sindactilia: fusión anormal y patológica de uno o varios dedos entre sí, en las manos o en los pies. Pueden distinguirse diversas variantes, tipo I (fusión del 2º, 2º y 4º dedo), tipo II (fusión 5º dedo), tipo III (fusión de todos los dedos).

Generalmente, en las manos son más frecuentes las sindactilias de tipo I, mientras que, en los pies, son más frecuentes las de tipo III.

Además de éstas, también es posible observar otros hallazgos clínicos a nivel músculo-esquelético, acortamiento de diversos huesos (radio, humero, fémur), hipoplasia de la escápula o la pelvis, fusión de vértebras cervicales.

Como consecuencia, muchos afectados van a presentar una movilidad articular reducida y, por tanto, podrán desarrollar diversas dificultadas para la adquisición de la motricidad gruesa y fina.

Alteraciones y anomalías cutáneas/dermatológicas

Este tipo de anomalías son muy heterogéneas y variables entre los individuos afectados, sin embargo, se han identificado algunas de las más comunes:

  • Hiperhidrosis: incremento excesivo de la sudoración, especialmente en manos y pies.
  • Lesiones máculo-vesiculosas o costrosas: lo más frecuente es la presencia de lesiones cutáneas de tipo acneiforme.
  • Hipopigmentación: cambios en el color de la piel que implican una disminución de la pigmentación.
  • Engrosamiento cutáneo: incremento anormal del grosor de la piel en una o varias áreas.

Alteraciones y anomalías viscerales

La alteración etiológica de esta patología, puede dar lugar al desarrollo de lesiones o patologías secundarias a nivel morfológico y estructural en diversas áreas corporales, algunas de ellas incluyen:

  • Malformación en el sistema nervioso central: se ha observado en algunos casos el desarrollo de agenesia o hipoplasia del cuerpo calloso (ausencia o desarrollo parcial) y de diversas estructuras del sistema líbico. Además, también se ha descrito un desarrollo anormal o alterado de la sustancia blanca cerebral.
  • Malformaciones genito-urinarias: en el caso de los afectados varones, pueden aparecer válvulas uretrales posteriores que ocasionen insuficiencia renal e hidronefrosis. Por otro lado, en el caso de las mujeres afectadas, es frecuente la presencia de malformaciones en el clítoris.
  • Malformaciones cardíacas: las alteraciones relacionadas con la función cardíaca y el corazón suelen estar asociadas a la presencia de hipoplasia ventricular izquierda o comunicación intraventricular.

Alteraciones y anomalías cognitivas/psicológicas

A pesar de que, en muchos casos es posible observar la presencia de una alteración general de las funciones cognitivas y del nivel intelectual, el retraso mental no está presente de forma inequívoca en todos los casos de síndrome de Apert.

Además, en los casos en los que si existen una afectación del nivel intelectual, ésta puede ser variable, en una escala de leve a moderada.

Por otro lado, en el área lingüística, es frecuente el desarrollo de diversos déficits, relacionados fundamentalmente con la articulación de los sonidos producto de las malformaciones mandibulares y bucales.

Causas

El síndrome de Apert se debe a la presencia de una mutación específica en el gen FGFR2. Los estudios experimentales han señalado que, este gen se encarga de la producción de una proteína, denominada receptor 2 del factor de crecimiento de fibroblastos (Genetics Home Reference, 2016).

Entre las funciones de este factor, se describe el envío de diferentes señales químicas hacia células inmaduras para ocasionar su transformación y diferenciación en células óseas durante la fase de desarrollo fetal o prenatal (Genetics Home Reference, 2016).

Por lo tanto, la presencia de mutaciones en el gen FGFR2, altera el funcionamiento de esta proteína y, por lo tanto, puede causar la fusión temprana de los huesos del cráneo, mano y pies (Genetics Home Reference, 2016).

Diagnóstico

Buena parte de los rasgos clínicos del síndrome de Apert pueden identificarse durante la gestación, específicamente en las ecografías de control del embarazo y de desarrollo fetal.

De esta forma, cuando existe una sospecha clínica, se recomienza la realización de un estudio genético para identificar la presencia de una mutación genética compatible con el síndrome de Apert.

Por otro lado, cuando los signos son sutiles o no se han identificado antes del nacimiento, tras este es posible realizar un análisis físico pormenorizado y diversas pruebas genéticas para confirmar el diagnóstico.

¿Existe tratamiento para el síndrome de Apert?

A pesar de que no existe una cura específica para el síndrome de Apert, se han descrito diversos abordajes para el tratamiento de los síntomas y complicaciones médicas propias de esta patología.

Las intervenciones terapéuticas más eficaces son aquellas que se implementan de forma temprana, en los primeros momentos de vida e implican a profesionales de diferentes áreas (Children’s Craniofacial Association, 2016).

Normalmente, el tratamiento de los niños afectados requiere una planificación individualizada, con la programación de múltiples cirugías (Children’s Craniofacial Association, 2016).

Así, el manejo de esta patología se basa en la corrección de las malformaciones esqueléticas y cráneo-faciales, y el apoyo psicológico y neuropsicológico (Ruíz Cobo y Guerra Díaz, 2016).

A través de la neurocirugía se persigue reconstruir la bóveda craneal, mientras que los especialistas en la cirugía maxilofacial tratan de corregir las malformaciones faciales (Ruíz Cobo y Guerra Díaz, 2016).

Por otro lado, también es frecuente la participación de cirujanos de trauma, para la reconstrucción de las malformaciones presentes en las manos y pies.

Además, el diseño de programas individualizados de estimulación temprana, rehabilitación de la comunicación, entrenamiento de habilidades sociales o el seguimiento psicopedagógico, resultan beneficiosos para la consecución de un desarrollo óptimo, funcional e independiente de los individuos afectados (Ruíz Cobo y Guerra Díaz, 2016).

Referencias

  1. Arroyo Carrera, I., Martínez-Frías, M., Marco Pérez, J., Paisán Grisolía, L., Cárdenas Rodríguez, A., Nieto Conde, C., . . . Lara Palma, A. (1999). Síndrme de Apert: análisis clínco-epidemiológico de una serie consecutiva de casos. Medicinal Fetal y Neonatología.
  2. Boston Childre’s Hospital. (2016). Apert syndrome. Obtenido de Boston Childre’s Hospital.
  3. Children’s Creniofacial Association. (2016). Guía para entender el síndrome de Apert. Children’s Creniofacial Association. Obtenido de Children’s Creniofacial Association.
  4. Genetics Home Reference. (2016). Apert syndrome. Obtenido de Genetics Home Reference.
  5. Landete, P., Pérez-Ferrer, P., & Chiner, E. (2013). Síndrome de Apert y apnea de sueño. Arch Bronconeumol, 364-368.
  6. NIH. (2015). Apert Syndrome. Obtenido de MedlinePlus.
  7. NIH. (2015). Suturas Craneales. Obtenido de MedlinePlus.
  8. NORD. (2007). Apert Syndrome. Obtenido de National Organization for Rare Disorders.
  9. Pi, G., Zúñiga, A., Cervera, J., & Ortiz, M. (2014). Diagnóstico prenatal de síndrome de Apert por mutación de nove en gen FGFR2. An Peditr, 104-105.
  10. Ruíz Cobo, R., & Guerra Díez, L. (2016). Capítulo X. Síndrome de Apert. Obtenido de Feaps.

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