Síndrome de DiGeorge: Síntomas, Causas, Tratamiento

El síndrome de DiGeorge (SDG) es una patología de origen genético que se manifiesta por el desarrollo de malformaciones relacionadas con la estructura del corazón, la cara, el timo y las glándulas paratiroideas (Aglony et al., 2004).

A nivel clínico van a producir una amplia variedad de complicaciones médicas, entre las que destacan las deficiencias inmunológicas, la hipocalcemia, las patologías cardiacas y las alteraciones de carácter psiquiátrico (Vásquez-Echeverri et al., 2016).

En cuanto al origen etiológico, se encuentra asociado a una alteración genética del cromosoma 22. Debido a esto, también recibe la denominación de Síndrome de delección 22q11.2 (Sainz de los Terreros y Cecilio, 2010).

El diagnóstico se basa en la identificación de los signos clínicos cardinales a través de la exploración física y diversas pruebas de laboratorio: examen analítico, inmunológico, ecografías abdominales, ecocardiogramas y estudio genético, basando fundamentalmente en la hibridación in situ fluorescente (FISH) (Sierra Santos, Casaseca García, García Moreno y Martín Guitiérrez, 2014).

Finalmente, el tratamiento de esta patología se centra en la corrección de las malformaciones orgánicas y el control de las complicaciones médicas. Así, suele emplearse la terapia de linfocitos T, los suplementos de calcio, la cirugía correctiva, etc. (PrimaryInmune, 2011).

Características del síndrome de DiGeorge

Fuente imagen: https://www.omicsonline.org/norway/digeorge-syndrome-peer-reviewed-pdf-ppt-articles/

El síndrome de DiGeorge, también conocido con el nombre de síndrome de delección 22q11.2, en una enfermedad causada por un defecto genético que, resulta en el desarrollo de diversas malformaciones corporales y orgánicas (Mayo Clinic, 2014).

En este sentido, este síndrome deriva fundamentalmente de procesos de desarrollo defectuosos durante la fase pre-natal o de gestación, ubicados fundamentalmente durante la 3ª y 8ª semana de gestación (Vera de Pedro, Salado Martín, Botella Astorqui, Rogríguez Estévez, Díez López y Gamarra Cabrerizo, 2007).

Específicamente, en torno a la semana 5ª de gestación, las estructuras embrionarias comienzan un proceso de formación y desarrollo de diferentes estructuras y órganos (Vera de Pedro et al.,2007).

Así, un grupo de células determinadas, dará lugar al desarrollo de la cara, diversas partes del cerebro, el timo, el corazón, la aorta y las glándulas paratioridesas (PrimaryInmune, 2011).

Este “campo de células”, suele ubicarse en torno a la zona o área posterior al cuello del embrión en gestación. De esta forma, para que el resto de estructuras comiencen a formarse y diferenciarse, es fundamental que éstas células se desplacen hacia las diferentes áreas específicas para cada estructura (PrimaryInmune, 2011).

En esta fase de desarrollo se forman las bolsas, arcos y hendiduras faríngeas, el timo y las glándulas paratiroideas y posteriormente, parte de la estructuras craneal y facial o diversas porciones del tejido conjuntivo (Vera de Pedro et al.,2007).

De esta forma, las anomalías genéticas propias del síndrome de DiGeroge da lugar a una alteración sistemática de este proceso de formación prenatal, provocando fallos graves en el desarrollo (Vera de Pedro et al.,2007).

Como consecuencia, las áreas más afectadas suelen ser:

– Corazón: esta estructura constituye uno de los órganos vitales para nuestra supervivencia. Forma parte del sistema circulatorio y su función esencial es bombear sangre hacia el resto de cuerpo.

– Configuración Facial: la formación de la estructura facial depende de la correcta formación del cráneo, los globos oculares, el sistema bucal, las orejas, etc.

– Timo: esta estructura desempeña un papel fundamental dentro del sistema inmunológico, ya que se encarga de la maduración de los linfocitos o células T.

Glándulas paratiroideas: están constituidas por un conjunto de glándulas endocrinas que presentan un papel estacado en la regulación del calcio, entre otros factores.

Así, las áreas más afectadas en el síndrome de DiGeorge, están relacionadas con el defecto de formación embrionaria en áreas asociadas al cuello y regiones adyacentes.

Esta patología fue descrita inicialmente por el especialista pediátrico estadounidense Angelo M. DiGeorge en el año 1965 (Vásquez-Echeverri et al., 2016).

En su reporte clínico, DiGeroge describía una patología de carácter congénito definida por el desarrollo deficiente o ausencia de la glándula paratiroidea y el timo (Vásquez-Echeverri et al., 2016).

Posteriormente, Chapelle en el año 1918, describió específicamente los defectos congénitos derivados de esta patología. Así, se hacía referencia al síndrome de DiGeorge como la segunda causa de defectos cardiacos de carácter congénito tras el síndrome de Down (Sierra Santos, Casaseca García, García Moreno y Martín Guiérrez, 2014).

Finalmente, esta patología quedó caracterizada clínicamente a través de la tríada clásica de inmunodeficiencia, endocrinopatía con hipocalcemia y cardiopatía (Vásquez-Echeverri et al., 2016).

Además, en muchos casos, la amplia heterogeneidad sintomatológica de las delecciones ubicadas en el cromosoma 22, implica la diferenciación de tres tipos de patologías diferentes a nivel clínico (McDonald-McGinn y Zackay, 2012).

– Síndrome de DiGeorge

– Síndrome Velocardiofacial

– Síndrome de Cardiofacial

Estadísticas

El síndrome de DiGeroge presenta una prevalencia estimada de 1 caso por cada 4.000 personas en la población general (Genetics Home Reference, 2016).

Sin embargo, numerosos estudios epidemiológicos señalan una prevalencia más elevada debido fundamentalmente a la heterogeneidad de su curso clínico y a la dificultad de establecimiento de un diagnóstico temprano (National Organization for Rare Disorders, 2016).

Además, tanto en Estados Unidos, como a nivel internacional, el síndrome de DiGeorge, es considerado como una de las causas más comunes de anomalías cardiacas congénitas y malformaciones faciales (Bawle, 2016).

Por otro lado, en cuanto a las características epidemiológicas de carácter sociodemográficas, se ha identificado una prevalencia de 1 caso por cada 6.000 personas de origen caucásico, asiático y afrodescendiente, mientras que el caso de los hispanos, la prevalencia asciende a un caso por cada 3.800 individuos (Ramírez-Cheyne, Forero-Forero, González-Thesima, Madrid y Saldarriaga, 2016).

Sígnos y Síntomas

En el caso de los signos y síntomas más frecuentes en el síndrome de DiGeorge, debemos señalar que presenta un curso clínico con una expresividad variable (Vásquez-Echeverri et al., 2016).

En este caso, en algunos afectados las complicaciones médicas presentan un estatus severo, lo que puede conducir al fallecimiento temprano. En otros casos, las características suelen presentar un compromiso mínimo para la supervivencia y funcionalidad de la persona afectada (Vásquez-Echeverri et al., 2016).

Por lo tanto, no todos los afectados por el síndrome de Di George van a presentar la misma afectación, sin embargo, suelen abarcar una o varias alteraciones relacionadas (National Organization for Rare Disorders, 2016; PrimaryInmune, 2011

Anomalías en la configuración facial

Las alteraciones relacionadas con la configuración facial, constituye uno de los rasgos más llamativos a nivel visual del síndrome de DiGeorge, generalmente estás están definidas por (National Organization for Rare Disorders, 2016; PrimaryInmune, 2011):

– Microcefalia: la cabeza se desarrolla con una dimensión más reducida o pequeña de lo esperado para el nivel de desarrollo y edad cronológica de la persona afectada. Además, suele desarrollarse una estructura nasal tubular acompañada de unas mejillas planas o poco acentuadas.

– Hiploplasia mandibular y retrognatia: la estructura de la mandíbula no se desarrolla totalmente. Así, en muchos casos presenta un tamaño reducido o una posición alterada, situada más atrás de lo habitual.

– Alteración ocular: generalmente los ojos suelen situarse incluidos hacia el plano inferior, además, puede aparecer microftalmia (subdesarrollo de uno de los globos oculares), cataratas (opacidad del cristalino ocular) o cianosis (coloración azul) alrededor de los ojos.

– Alteración del pabellón auricular: es posible identificar una asimetría en la configuración de las orejas. Suelen presentar una implantación baja con la presencia de malformaciones en los lóbulos y otras áreas exteriores del pabellón auricular.

– Malformaciones bucales: la configuración de la boca suele presentar una apariencia arqueada hacia el plano suprior, caracterizada por la presencia de un surco naso labial largo y acentuado y paladar hendido.

Malformaciones y defectos cardíacos

Las anomalías cardíacas suelen incluir una amplia variedad de defectos. Sin embargo, las áreas más afectadas están relacionadas con la aorta y las estructuras cardiacas asociadas (National Organization for Rare Disorders, 2016; PrimaryInmune, 2011):

– Defectos septales: la pared o estructura que separa las cavidades cardiacas encargadas de bombear la sangre, puede formarse de forma incompleta o defectuosa.

– Malformación del arco aórtico: también pueden describirse diversas anomalías en el segmento aórtico situado entre la vía ascendente y descendente.

– Tetralogía de Fallot: esta patología hace referencia a la presencia de alteraciones en la comunicación interventricular, estrechamiento significativo de la arteria pulmonar, posición anormal de la aorta y un engrosamiento del área ventricular derecha.

Inmunodeficiencia

Las personas afectadas por el síndrome de DiGeorge suelen tener una susceptibilidad significativa a contraer diversos tipos de patologías, fundamentalmente de carácter infeccioso (virus, hongos, bacterias, etc) (PrimaryInmune, 2011).

Este hecho se debe a la presencia de una disfunción del sistema inmunitario, debido a un desarrollo deficiente del tipo y de la producción de linfocitos y células T (PrimaryInmune, 2011).

El sistema inmunitario está compuesto por una amplia variedad de órganos, estructuras, tejidos y células que, en conjunto nos protegen de los agentes patológicos ambientales e internos (National Institutes of Health, 2016).

En este sentido, el sídnrome de DiGeorge produce una formación deficiente o incompleta del timo, dando lugar a alteraciones en su funcionalidad y ubicación final (PrimaryInmune, 2011).

Generalmente, la anomalía más destacada es la hipofuncionalidad de los linfocitos T, esenciales en la producción de inmunoglobulinas y anticuerpos (PrimaryInmune, 2011).

Hipocalcemia

En este caso, las personas afectadas por el síndrome de Digeorge suelen presentar niveles anormalmente bajos de concentración de calcio en el organismo y en el torrente sanguíneo (PrimaryInmune, 2011).

Esta condición médica deriva fundamentalmente de la presencia de anormalidades en las glándulas paratiroideas, debido a un subdesarrollo de sus componentes (PrimaryInmune, 2011).

Estas glándulas se sitúan en el cuello, y se encuentran en una posición próxima al tiroides. Sin embargo, en este caso presentan un volumen reducido, por lo que tendrá un impacto significativo en el control del metabolismo y el equilibrio de calcio en el organismo (PrimaryInmune, 2011).

Así, en este caso, el nivel de calcio en sangre suele situarse por debajo de 2.1-8.5 mm/dl, ocasionando diferentes complicaciones médicas como calambres, irritabilidad muscular, entumecimiento, cambios de humor, déficits cognitivos, etc. (Chemocare, 2016).

Alteraciones Neurológicas y psiquiátricas

Además de los signos y síntomas descritos anteriormente, es posible identificar otros relacionados con la esfera cognitiva e intelectual de los afectados (Bertrán, Tagle, Irarrázaval, 2015; National Organization for Rare Disorders, 2016; PrimaryInmune, 2011).

Especialmente, en los casos diagnosticados se han descrito dificultades de aprendizaje, déficit intelectual moderado, déficit atencional, alteraciones del estado de ánimo, trastornos de ansiedad, entre otros (Bertrán, Tagle, Irarrázaval, 2015).

Causas

El origen genético del síndrome de DiGeorge está asociado a la presencia de alteraciones en el cromosoma 22, específicamente en la ubicación 22q11.2 (Genetics Home Reference, 2016).

Concretamente, se debe a la ausencia de una secuencia de ADN, compuesta por un número de 30 a 40 genes diferentes (Genetics Home Reference, 2016).

A pesar de que buena parte de los genes involucrados no se han identificado aún de forma pormenorizada, la ausencia de este amplio grupo se produce en más del 90% de los casos como una mutación de novo, mientras que aproximadamente un 7% se debe a factores hereditario (National Organization for Rare Disorders, 2016)

Diagnóstico

Para el establecimiento del diagnóstico del síndrome de DiGeorge, es fundamental identificar los signos clínicos cardinales de esta patología:

– Defectos Faciales.

– Defectos Cardiacos.

– Inmunodeficiencia.

– Hipocalcemia.

En este sentido, junto con el análisis de la historia clínica y la exploración física, es fundamental la realización de diversas pruebas de laboratorio como el ecocardiograma, las ecografías, el examen inmunológico y los estudios analíticos séricos (Sierra Santos, Casaseca García, García Moreno y Martín Guitiérrez, 2014).

Además, un aspecto importante es el examen genético, este se realiza fundamentalmente a través de la hibridación in situ fluorescente (FISH) (Sierra Santos, Casaseca García, García Moreno y Martín Guitiérrez, 2014).

Tratamiento

Como señalamos en la descripción inicial, el tratamiento se destina fundamentalmente al control y corrección de los signos y síntomas que provoca este tipo de enfermedad (PrimaryInmune, 2011).

En el caso de la hipocalcemia, esta suele tratarse a través de la administración de suplementos de calcio y/o vitamina D (Mayo Clinic, 2014).

Por otro lado, en el caso de la deficiencia inmunológica, a pesar de que tienen a mejorar con la edad, pueden emplearse diversos abordajes como el trasplante de parte del tejido del timo, la terapia de linfocitos T, o el trasplante de médula ósea (Mayo Clinic, 2014).

En cuando a las malformaciones faciales y bucales, suelen emplearse reparaciones quirúrgicas, que mejoran la apariencia física y la funcionalidad de éstas ósea (Mayo Clinic, 2014).

Finalmente, en el caso de las alteraciones cardíacas, pueden administrarse tanto fármacos para su tratamiento como la corrección a través de la cirugía (Mayo Clinic, 2014).

Pronóstico

En la mayor parte de los casos, las personas afectadas suelen alcanzar la edad adulta, sin embargo, un porcentaje significativo de estos comienzan a desarrollar importantes anomalías inmunológicas y/o cardíacas causando el fallecimiento prematuro, especialmente dentro del primer año de vida (Sierra Santos, Casaseca García, García Moreno, Martín Gutiérrez, 2014).

Referencias

  1. Bertrán, M., Tagle, F., & Irarrázaval, M. (2015). Manifestaciones psiquiátricas del síndrome de delección 22q11.2: una revisión de la literatura. Neurologia.
  2. Chemocare. (2016). Hipocalcemia (niveles bajos de calcio). Obtenido de Chemocare.
  3. Mayo Clinic. (2014). DiGeorge syndrome. Obtenido de Mayo Clinic.
  4. McDonald-McGinn, D., & Zackai, E. (2012). Síndrome de deleción 22q11.2. Obtenido de Orphanet.
  5. NIH. (2016). 22q11.2 deletion syndrome. Obtenido de Genetics Home Reference
  6. NIH. (2016). AnomalíaAnomalías en el pabellón auricular e implantación baja de las orejass en el pabellón auricular e implantación baja de las orejas. Obtenido de MedlinePlus https.
  7. NORD. (2016). Chromosome 22q11.2 Deletion Syndrome. Obtenido de National Organization for Rare Disorders.
  8. primaryimmune. (2016). DiGeorge Syndrome. Obtenido de primaryimmune.
  9. Ramírez-Cheyne, J., Forero-Forero, J., González-Teshima, L., Madrid, A., & Saldarriaga, W. (2016). Síndrome de delección 22q11: bases embriológicas y algoritmo diagnóstico. Rev Colomb Cardiol.
  10. Sierra Santos, L., Casaseca García, P., García Moreno, A., & Martín Gutiérrez, V. (2014). Síndrome de DiGeorge. REV CLÍN MED FAM, 141-143.
  11. Vásquez-Echeverri, E., Sierra, F., Trujillo-Vargas, C., Orrego-Arango, J., Garcés-Samudio, C., Lince, R., & Franco, J. (2016). Abordaje inmunologico del síndrome por delección 22q11.2. Infectio, 45-55.
  12. Vera de Pedro, E., Salado Martín, C., Botella Astorqui, M., Rodríguez Estévez, A., Díez López, I., & Gamarra Cabrerizo, A. (2007). Síndrome de DiGeorge asociado a hemimelia. An Pediatr (Barc), 625-634.
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Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla y estudiante de Máster Estudios Avanzados de Cerebro y Conducta.

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