Síndrome de Robinow: Síntomas, Causas, Tratamientos

El síndrome de Robinow es una patología de origen genético poco frecuente que se caracteriza por la presencia de múltiples alteraciones y malformaciones corporales, especialmente a nivel óseo (Genetics Home Reference, 2016).

A nivel clínico, es una enfermedad que puede afectar a diferentes áreas como la estructura craneofacial, musculo esquelética, oral y urogenital entre otras (Díaz López y Lorenzo Sanz, 1996). Además, alguno de los signos y síntomas más frecuente en esta patología incluyen: macrocefalia, estatura baja, hipoplasia genital y características faciales atípicas entre otros.

sindrome robinow

Por otro lado, en cuanto a la etiología del síndrome de Robinow, en la actualidad, se asocia a la presencia de mutaciones específicas en los genes ROR2, WNT5A, DVL1, presentes de forma diferencial en función del patrón de heredabilidad específico en cada caso (Genetics Home Reference, 2016).

No existen pruebas específicas ni marcadores biológicos que indiquen de forma específica la presencia del síndrome de Robinow, por esta razón, el diagnostico se basa en el examen del cuadro clínico y en el estudio radiológico (León Hervert y Loa Urbina, 2013).

El síndrome de Robinow está presente desde el momento del nacimiento, por lo que aún no se ha identificado una cura, así, el tratamiento es fundamentalmente sintomatológico, se centra en el control de complicaciones médicas, como las alteraciones respiratorias o cardíacas (León Hervert y Loa Urbina, 2013).

Características del síndrome de Robinow

El síndrome de Robinow es una enfermedad de origen hereditario cuya característica central es el retraso generalizado del desarrollo físico, dando lugar a la presencia de una estatura baja o reducida, malformaciones craneoaciales y otras alteraciones musculo-esqueléticas (National Organization for Rare Disorders, 2007).

Esta patología, fue descrita de forma inicial en el año 1969, por Minhar Robinow. En su reporte clínico describía una serie de casos caracterizados por unos rasgos faciales anormales o atípicos, estatura baja o genitales hipoplásico, cuyo origen etiológico era autosómico dominante (Díaz López y Lorenzo Sanz, 1996).

Sin embargo, los estudios posteriores, a través de los casos revisado, señalaron que el síndrome de Robinow se trata de una patología ampliamente heterogénea, por lo que sus rasgos clínicos y morfológicos pueden variar de forma significativa a través de los diferentes casos.

Además, esta enfermedad también se conoce con el nombre de síndrome de facies fetal, enanismo de Robinow, displasia mesomélica de Robinow o disotosis acra con anomalías faciales y genitales (León Hervert y Loa Urbina, 2013).

En general, el pronóstico médico del síndrome de Robinow es bueno, ya que la esperanza de vida no se ve reducida en comparación con la población general, sin embargo, presenta un alto índice de comorbilidad, por lo que la calidad de vida se ve afectada de forma significativa.

Frecuencia

El síndrome de Robinow es poco frecuente en todo el mundo, por lo que se considera una enfermedad rara (Genetics Home Reference, 2016).

Específicamente, en la literatura médica se han descrito aproximadamente 200 casos de síndrome de Robinow con un origen hereditario autosómico recesivo, mientras que la forma dominante ha sido identificada en al menos 50 familias (Genetics Home Reference, 2016).

Por otro lado, la incidencia del síndrome de Robinow se ha estimado en aproximadamente 1-6 casos por cada 500.000 nacimientos cada año (National Organization for Rare Disorders, 2007).

Además, no se han logrado identificar una frecuencia diferencial en cuanto al sexo, procedencia geográfica o grupos étnicos y raciales, aunque, en algunos casos, la identificación clínica es más rápida es varones, debido a las anomalías genitales (National Organization for Rare Disorders, 2007).

Signos y Síntomas

El patrón de afectación del síndrome de Robinow es amplio, ya que afecta de forma generalizada a toda la estructura corporal y especialmente al área craneofacial, bucal, genital y musculo-esquelética.

Algunas de las alteraciones más frecuentes incluyen (Díaz López y Lorenzo Sanz, 1996; Genetics Home Reference, 2016; National Organization for Rare Disorders, 2007):

Alteraciones craneofaciales

Las personas que padecen síndrome de Robinow, presentan una grave afectación de la estructura craneal y facial, lo que les otorga una configuración y aspecto atípico. Algunas de anomalías más frecuentes abarcan:

– Anomalías craneales: lo más habitual es observar un volumen craneal más grande de lo esperado para su momento de desarrollo (macrocefalia), acompañada de una prominencia frontal o frente abultada y un desarrollo deficiente o incompleto de las porciones inferiores de la cara (hipoplasia facial).

– Hipertelorismo ocular: este término hace referencia a la presencia de una separación anormal o excesiva de las órbitas oculares. Además, es habitual el desarrollo de unos ojos anormalmente prominentes con inclinación de las fisuras palpebrales.

– Anomalías nasales: la nariz suele presentar una estructura reducida o acortada, acompañada de un puente nasal hendido o de alteraciones en su posición.

– Anomalías orales estructurales: en el caso de la boca, es frecuente observar una estructura triangular, acompañada de una mandíbula pequeña (micrognatia).

Alteraciones bucales

Este tipo de alteraciones hacen referenciaa una organización deficiente o anormal de la estructura interior de la boca y de la organización dental.

– Alteraciones dentarias: los dientes suelen estar mal alineados, con una agrupación posterior o erupción retrasada de los dientes secundarios.

– Hiperplasia gingival: tanto la encía, como el resto de tejidos y estructuras blandas de la boca, pueden mostrar una apariencia ampliada o inflamada.

Alteraciones musculoesqueléticas

A nivel musculoesquelético, la afectación ósea constituye uno de los síntomas médicos más significativos en el síndrome de Robinnow.

– Estatura baja: desde la gestación o el momento del nacimiento, es posible detectar un desarrollo físico retrasado, la edad ósea suele ser inferior a la cronológica, por lo que otros aspectos se ven afectados, como la estatura, que suele ser reducida y no llega a alcanzar los estándares esperados.

– Alteraciones vertebrales: la estructura ósea de la columna suele tener una organización deficiente, es posible que aparezca un subdesarrollo de los huesos vertebrales o una fusión de alguno de ellos. Además, también es muy común la presencia de escoliosis o una curvatura anormal y patológica del conjunto vertebral.

– Braquimelia: los huesos que confirman los brazos suelen tener una longitud acortada, por lo que los brazos apareen más reducidos de lo normal.

– Cinodactilia: se produce una desviación lateral de algunos dedos de la mano, especialmente afecta al dedo pulgar y/o anular.

Alteraciones urogenitales

Las anomalías genitales también son frecuentes en los niños que padecen síndrome de Rainbow, además, son especialmente evidentes en el caso de los varones.

– Hipoplasia genital: en general, los genitales no suelen estar totalmente desarrollados, es especialmente frecuente observar unos genitales ambiguos escasamente diferenciados como masculinos o femeninos.

– Criptorquidia: en el caso de los varones, el subdesarrollo genital puede ocasionar la ausencia parcial o completa del descendimiento de los testículos hacia el escroto.

– Alteraciones renales: la función renal también suele estar afectada, siendo frecuente el padecimiento de hidronefrosis (acumulación de orina en el riñón).

Otras características

Además de las alteraciones detalladas anteriormente, es muy común observar el desarrollo de anomalías y alteraciones cardíaca. Las más comunes están relacionadas con la obstrucción del flujo sanguíneo debido a malformaciones estructurales.

Por otro lado, en el caso del área neurológica no suelen hallarse rasgos significativos, ya que la inteligencia presenta un nivel estándar, al igual que las funciones cognitivas. Solo en algunos casos es posible observar un retraso leve.

Causas

El síndrome de Robinow es una enfermedad hereditaria de carácter congénito, por lo que tiene una clara naturaleza etiológica genética.

A pesar de que se han identificado diferentes componentes genéticos relacionados con el curso clínico del síndrome de Robinow, específicamente, los genes ROR2, WNT5A y DVL1, el patrón hereditario aún no se conoce con exactitud, además es diferencial es muchos afectados (National Organization for Rare Disorders, 2007).

Específicamente, los casos de sindrome de Robinow que se asocian a mutaciones específicas del gen ROR2, localizado en el cromosoma 9 (9q22), parecen presentar un patrón de heredabilidad autosómico recesivo (Genetics Home Reference, 2016).

En el caso de las patologías genéticas de carácter recesivo, es necesario poseer en el material genético individual dos copias del gen anormal o defectuoso, procedentes de ambos progenitores, uno de cada uno de ellos.

Sin embargo, si la persona solo hereda uno de estos, será portadora, es decir, no desarrollará las características clínicas del síndrome de Robinow, pero podrá transmitirla a su descendencia (National Organization for Rare Disorders, 2007).

Así, en este caso, el gen ROR2 tiene la función esencial de generar las instrucciones bioquímicas esenciales para la producción de una proteína, importante para el desarrollo físico normal durante la etapa prenatal. Específicamente, la proteína ROR2, es fundamental para la formación de la estructura ósea corporal, el corazón y los genitales.

Como resultado, la presencia de alteraciones genéticas que afecten a la función eficiente de este componente, hará que se interrumpa el desarrollo físico normalizado y, por tanto, aparezcan las características clínicas características del síndrome de Robinow (Genetics Home Reference, 2016).

Sin embargo, las formas dominantes del síndrome de Robinow se asocian a la presencia de mutaciones específicas en el gen WNT5 o DVL1 (Genetics Home Reference, 2016).

En el caso de las patologías genéticas de origen dominante, su curso clínico puede desarrollarse a partir de una única copia de gen defectuoso procedente de uno de los progenitores o a partir del desarrollo de una mutación nueva (National Organization for Rare Disorders, 2007).

Específicamente, las proteínas que generan los genes WNT5 y DVL1, parecen estar implicadas en el mismo patrón funcional que las ROR2, por lo que la presencia de anomalías y mutaciones en éstos, altera las vías de señalización fundamentales para el desarrollo físico (Genetics Home Reference, 2016).

Diagnóstico

El diagnóstico del síndrome de Robinow es fundamentalmente clínico, por lo tanto, se basa en la observación del curso clínico, el estudio de la historia médica individual y familiar y el examen físico.

Algunos hallazgos deben ser confirmado a través de pruebas radiológicas, especialmente las anomalías óseas (extremidades, cráneo, columna vertebral, etc.) (León Hervert y Loa Urbina, 2013).

Además del diagnóstico durante la etapa infantil o neonatal, también es posible confirmarlo durante la gestación. Está especialmente indicado, el estudio de la longitud de diferentes componentes óseos, en las ecografías fetales en los casos de riesgo genético (León Hervert y Loa Urbina, 2013).

Por otro lado, en ambos casos, suele realizarse un estudio genético para analizar la posible presencia de mutaciones genéticas que expliquen el origen del síndrome de Robinow (National Organization for Rare Disorders, 2007).

Además, es fundamental para efectuar el diagnóstico diferencial con otro tipo de patologías que cursan con rasgos clínicos similares, especialmente la presencia de características faciales atípicas. De esta forma, las principales patologías que se descartan son el hipertelorismo, el síndrome de Aarskog-Scott o el síndrome de Opitz (Orphanet, 2011).

Tratamiento

Actualmente no existe una cura para el síndrome de Robinow, así, el manejo terapéutico de esta enfermedad se centra en la resolución de las complicaciones médicas.

Las alteraciones musculo-esqueléticas suele abordarse a través de la terapia física, la colocación de prótesis o la corrección mediante procedimientos quirúrgicos (Orphanet, 2011).

Por otro lado, las alteraciones cardiacas y genitales suele abordarse a través de tratamientos farmacológicos y/o quirúrgicos (National Organization for Rare Disorders, 2007).

Además, también existen otro tipo de terapias novedosas que se basan en la administración de hormonas del crecimiento, para estimular el incremento de la estatura. Sin embargo, puede tener diversos efectos secundarios, como el empeoramiento de la escoliosis (León Hervert y Loa Urbina, 2013).

En resumen, la intervención terapéutica temprana es fundamental para la corrección de alteraciones musculo-esqueléticas y el control de las complicaciones médicas, como las manifestaciones cardiacas.

Así mismo, el trabajo de equipos multidisciplinares, intervención física, social y psicológica, es fundamental para promover el desarrollo de capacidades y habilidades en los niños afectados (León Hervert y Loa Urbina, 2013).

De esta forma, el objetivo de la intervención es permitir que la persona afectada alcance su máximo potencial de desarrollo, adquiriendo dependencia funcional y una calidad de vida optima (León Hervert y Loa Urbina, 2013).

Referencias

  1. Díaz López, M., & Lorenzo Sanz, G. (1996). Síndrome de Robinow: Presentación de una familia con transmisión autosómica dominante. An Esp Pediatr, 250-523. Obtenido de An Esp Pediatr.
  2. León Hervert, T., & Loa Urbina, M. (2013). Atención estomatológica del paciente pediátrico con síndrome de Robinow. Arch. Invst materno infantil, 84-88.
  3. NIH. (2016). Robinow syndrome. Obtenido de Genetics Home Reference.
  4. NORD. (2007). Robinow Syndrome. Obtenido de National Organization for Rare Disorders.
  5. Orphanet. (2011). Síndrome de Robinow. Obtenido de Orphanet.
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Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla y estudiante de Máster Estudios Avanzados de Cerebro y Conducta.

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