Sistema nervioso parasimpático: partes, funciones, tipos de neuronas

El sistema nervioso parasimpático es una de las dos partes principales del sistema nervioso autónomo, el cuál forma parte a su vez del sistema nervioso periférico. Es la contrapartida del sistema nervioso simpático, y la mayoría de sus funciones son las opuestas a las de este otro conjunto de nervios.

El sistema nervioso parasimpático se encarga de regular algunas de las acciones inconscientes del cuerpo; en concreto las que tienen que ver con el descanso, la relajación y la reparación del cuerpo. Así, sus funciones son a menudo llamadas de “descanso y digestión” y de “alimentación y reproducción”, mientras que las del sistema nervioso simpático se conocen como “lucha y huída”.

Fuente: pixabay.com

Los nervios que forman parte de este conjunto parten del sistema nervioso central. Algunos de los pares craneales, un tipo especial de nervio, también se categorizan dentro del sistema nervioso parasimpático. Debido a su posición en el cuerpo, se suele decir que este sistema tiene una dirección craneosacral.

Algunas de las funciones más importantes del sistema nervioso parasimpático son digerir los alimentos consumidos, expulsar los deshechos del cuerpo mediante la micción y la excreción, producir salivación en presencia de comida, o provocar la excitación sexual en presencia de una pareja potencial.

Partes

Los nervios del sistema nervioso parasimpático forman parte de las ramas autónoma y visceral del sistema nervioso periférico. Normalmente, se dividen en tres áreas: nervios craneales, nervio vago, y los cuerpos celulares pregangliónicos eferentes pélvicos esplácnicos.

Existen varias clasificaciones más para dividir los componentes del sistema nervioso parasimpático, pero esta es la más común. A continuación veremos en qué consiste cada una de estas partes.

Nervios craneales

Los nervios craneales son aquellos que llegan directamente al cerebro a través del cráneo, sin tener que pasar por la médula espinal como hacen la mayoría. Existen doce pares craneales; pero los implicados en el sistema nervioso parasimpático son el III, el VII, y el IX.

Todos estos pares craneales tienen su origen en ciertos núcleos en el sistema nervioso central, y hacen sinapsis con alguno de los cuatro ganglios del parasimpático: el ciliar, el pterigopalatino, el ótico, o el submandibular.

A partir de estos cuatro ganglios, los nervios craneales parasimpáticos continúan su recorrido a sus tejidos de destino mediante las ramas trigéminas (por ejemplo, el nervio maxilar o el mandibular).

Nervio vago

El nervio vago se comporta de forma ligeramente diferente a los craneales, en el sentido de que no tiene conexión directa con estos ganglios típicos del sistema nervioso parasimpático. Por el contrario, la mayoría de sus fibras tienen como destino una serie de ganglios en otras partes del cuerpo.

La mayoría de estos ganglios se encuentran o bien en algunos órganos de la zona del tórax (como el esófago, los pulmones y el corazón), o bien de la zona abdominal (páncreas, estómago, riñones, intestino delgado e intestino grueso). Aquí es donde se concentran la mayor parte de sus funciones.

Nervios pélvicos esplácnicos

Los cuerpos celulares de estos nervios se encuentran localizados en el cuerno gris lateral de la médula espinal, a la altura comprendida entre las vértebras T12 y L1. Sus axones salen de la columna vertebral como nervios de la zona S2 – S4, a través de la foramina sacral.

Después, estos axones continúan su camino por el sistema nervioso central para formar sinapis en un ganglio autonómico. Los ganglios parasimpáticos a donde llegan estos axones estarán cerca del órgano de inervación.

Esto es algo distinto de lo que ocurre en el sistema nervioso central, donde las sinapsis entre nervios eferentes pre y post gangliónicos ocurren por lo general en zonas alejadas del órgano objetivo.

Funciones

El sistema nervioso parasimpático es también conocido como de”descanso y digestión” o “alimentación y reproducción”. Estos sobrenombres se deben a que se encarga de regular todas las funciones que tienen que ver con el reposo, la relajación y las actividades que se producen durante los mismos.

En los momentos en los que nos encontramos relajados o realizando alguna de las funciones relacionadas con el sistema parasimpático, este libera principalmente un neurotransmisor conocido como acetilcolina. Este afecta a los receptores nicotínicos y muscarínicos, produciendo diferentes efectos en el cuerpo.

Algunos de los más importantes son el incremento del flujo sanguíneo en el sistema digestivo, disminuir la ingestión de oxígeno, estimular la secreción salivar, producir la excitación sexual, conciliar y mantener el sueño, y en general provocar un estado de relajación en todo el cuerpo.

Incremento del flujo sanguíneo en el sistema digestivo

Una de las funciones principales del sistema nervioso parasimpático es activar y fomentar la digestión. La principal manera en la que lo hace es aumentando el caudal de sangre que llega hasta los órganos que lo forman, mediante la dilatación de los vasos sanguíneos que llegan hasta ellos.

Al hacer esto, los órganos digestivos comienzan a producir una serie de secreciones que preparan al cuerpo para la digestión de alimentos. Esto solo puede ocurrir en un estado de relajación, por lo que la acción del sistema nervioso simpático interrumpe el proceso.

Disminución la ingestión de oxígeno

Cuando nos encontramos en modo “lucha o huída”, aumenta en gran medida la cantidad de oxígeno que nuestro torrente sanguíneo lleva a los músculos en preparación para un conflicto. Para lograrlo, los bronquios tienen que dilatarse y absorber una mayor cantidad de este componente del aire.

Una vez que entramos en un estado de relajación, por el contrario, el sistema nervioso parasimpático invierte este efecto. Los bronquios vuelven a su estado natural, disminuyendo la cantidad de oxígeno en la sangre, y preparando al cuerpo para entrar en reposo.

Estimulación de la secreción salivar

A la vez que se activan los órganos digestivos, el sistema nervioso parasimpático también fomenta la acción de las glándulas salivares. Esto hace que la boca se prepare para ingerir y masticar alimentos, por lo que también se trataría de un proceso relacionado con la nutrición.

Excitación sexual

La respuesta sexual es un proceso distinto al resto de los que se producen en el cuerpo, en el sentido de que necesita de la acción del sistema nervioso simpático y del parasimpático para producirse. Sin embargo, incluso en este caso cada uno de los dos subsistemas tiene una función determinada y diferente de la del otro.

En el caso del sistema nervioso parasimpático, su papel es el de relajar el cuerpo y aumentar el flujo sanguíneo hacia la zona genital. Esto provoca un incremento en la sensibilidad de este área, además de la sensación subjetiva de excitación. En los hombres, provoca la erección del pene, y en las mujeres la lubricación de la vagina.

El sistema nervioso simpático, por el contrario, entra en juego solo en el momento del orgasmo. Es el principal encargado de que se produzca este fenómeno; cuando el cuerpo se encuentra activado por este sistema antes de alcanzar la excitación, esta simplemente no puede producirse.

Sueño y descanso

Diversos estudios parecen indicar que la actividad del sistema nervioso parasimpático está relacionada con una mayor facilidad para conciliar el sueño, así como para mantenerlo durante más tiempo y de forma más profunda.

Aún no se conoce exactamente la relación entre este subsistema y el descanso. Algunas teorías proponen que la relajación provocada por su actividad es clave para poder dormir; si se encuentra en estado de alerta, nuestro cerebro simplemente no nos permitiría conciliar el sueño o mantenerlo durante mucho tiempo.

Estado de relajación

Como resumen de las funciones del sistema nervioso parasimpático, podríamos decir que está relacionado con todas aquellas funciones que el cuerpo lleva a cabo en reposo y en ausencia de ninguna amenaza. Su principal papel, por lo tanto, es el de reponer energía y reparar todos los componentes del cuerpo.

Tipos de neuronas

Al igual que en el sistema nervioso simpático, las señales eferentes de los nervios parasimpáticos son transportadas desde el sistema nervios central hasta sus destinos mediante un sistema de dos neuronas.

La primera es conocida como “neurona presináptica o pregangliónica”. Su cuerpo celular se encuentra ubicado en el sistema nervioso central, y su axón normalmente se extiende para formar sinapsis con las dendritas de una “neurona postgangliónica” (el segundo tipo) en algún lugar del organismo.

Los axones de las neuronas presinápticas son normalmente largos, y se extienden desde el sistema nervioso central hasta un ganglio que se encuentra o bien dentro o bien cerca del órgano de destino. Como resultado, las fibras de las neuronas postsinápticas tienden a ser mucho más cortas.

Receptores

El principal neurotransmisor utilizado por el sistema nervioso parasimpático es la acetilcolina, aunque en ocasiones también se emplean algunos péptidos.

Para que estas sustancias tengan algún efecto en el cuerpo, es necesario que activen una serie de receptores situados en los ganglios conectados con sus neuronas.

En el cuerpo humano, estos receptores son de dos tipos: muscarínicos (de los cuales podemos encontrar cinco variantes, cada una con una función determinada), y nicotínicos. De estos últimos podemos encontrar dos versiones, una relacionada con los músculos esqueléticos, y otra en diversos sistemas neuronales.

Enfermedades

El sistema nervioso autónomo, del que forma parte el parasimpático, puede sufrir una gran variedad de problemas. Debido a que se trata de un componente fundamental de nuestro cuerpo, los síntomas provocados por estas patologías son muy amplios. Algunos de los más comunes son los siguientes:

– Mareos y desmayos al ponerse la persona en pie.

– Problemas para variar la tasa cardíaca con el ejercicio (intolerancia al ejercicio).

– Exceso o falta de sudoración, lo que dificulta la regulación de la temperatura corporal.

– Problemas para orinar, incontinencia, o dificultad para vaciar por completo la vejiga.

– Diversas disfunciones sexuales. En hombres, pueden aparecer disfunción eréctil, o falta de excitación; y en mujeres, sequedad vaginal y vaginismo. Ambos sexos pueden sufrir de anorgasmia (imposibilidad para alcanzar el orgasmo).

– Problemas de visión, como imágenes borrosas, o dificultad de las pupilas para reaccionar adecuadamente a los cambios en la luz.

– Debilidad muscular o falta de fuerza.

Todos estos síntomas pueden aparecer en mayor o menor intensidad, y estar provocados por un gran número de causas. A continuación veremos algunas de las enfermedades más comunes que pueden afectar al sistema nervioso parasimpático, o al autónomo por completo.

Síndrome de taquicardia ortostática postural

Este síndrome afecta a varios millones de personas en todo el mundo en mayor o menor intensidad. Se trata de un problema por el cual, al pasar de una posición sentada o recostada a una vertical, el ritmo cardíaco se ve alterado de forma severa.

Las taquicardias producidas por este síndrome pueden provocar todo tipo de síntomas, desde mareos hasta desvanecimientos; y en ocasiones, aparecen incluso al estar mucho tiempo de pie o tratar de levantar los brazos por encima de la cabeza. Sus causas no están muy claras, pero por suerte se puede tratar.

Síncope neurocardiogénico

Se trata de un problema relacionado con el nervio vago, que provoca desmayos y desvanecimientos a quienes lo sufren. Estos están causados por una disminución del flujo sanguíneo al cerebro, que puede deberse a mantenerse en la misma postura durante mucho tiempo, por emociones estresantes, o por deshidratación.

Los individuos que sufren este problema a menudo sienten náuseas, sudores fríos, un excesivo cansancio y malestar general antes y después de un episodio.

Atrofia de sistemas múltipes

La atrofia de sistemas múltiples es una enfermedad neurodegenerativa que se caracteriza por una combinación de síntomas que afectan tanto al sistema nervioso autónomo como al movimiento consciente. Sus efectos principales son la pérdida progresiva de funciones y capacidades, y la muerte de diferentes células nerviosas en el cerebro y la médula.

Algunos de los primeros síntomas experimentados por quienes padecen esta enfermedad son desmayos, problemas con el ritmo cardíaco, disfunción eréctil, y pérdida de control de la vejiga. En cuanto a los síntomas de movimiento, pueden incluir temblores, rigidez, pérdida de coordinación muscular y problemas para andar y hablar.

Por desgracia, se trata de una enfermedad para la que no hay cura conocida, y que en sus últimos estadíos pueden confinar a la persona a la cama o provocar incluso su muerte debido a fallos respiratorios o cardíacos. Se trata, posiblemente, de la disfunción del sistema nervioso parasimpático más grave que existe.

Referencias

  1. “Parasympathetic nervous system” en: Good Therapy. Recuperado en: 15 Octubre 2018 de Good Therapy: goodtherapy.org.
  2. “Parasympathetic nervous system” en: PubMed Health. Recuperado en: 15 Octubre 2018 de PubMed Health: ncbi.nlm.nih.gov.
  3. “Parasympathetic nervous system” en: Biology Dictionary. Recuperado en: 15 Octubre 2018 de Biology Dictionary: biologydictionary.net.
  4. “Autonomic disfunction” en: Health Line. Recuperado en: 15 Octubre 2018 de Health Line: healthline.com.
  5. “Parasympathetic nervous system” en: Wikipedia. Recuperado en: 15 Octubre 2018 de Wikipedia: en.wikipedia.org.
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Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

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