Suicidio y Características de las Personas Suicidas

El suicidio y las personas suicidas son un fenómeno universal y multicausal que ha estado presente a lo largo de toda la historia, aunque actualmente va en aumento, debido a la aparición de problemáticas propias de la sociedad actual.

Existen diferentes terminologías relacionadas con el suicidio y es importante diferenciar entre comportamiento, pensamiento e intento de suicidio.  ¿Qué características tienen las personas suicidas? ¿Qué se entiende por comportamiento suicida?

sucidio

Éste ha sido definido como la preocupación o acción orientada a causar la propia muerte de manera voluntaria. En él existen múltiples factores que intervienen tales como nivel socioeconómico, variables de personalidad, padecer una enfermedad mental, entorno familiar, relaciones sexuales, nivel de estudios alcanzado…

¿Y por pensamiento suicida?, éste hace referencia a ideas de cometer suicidio o al deseo de quitarse la vida, cogniciones que van desde pensamientos fugaces sobre el no querer vivir, pasando por fantasías autodescriptivas. ¿Y por intento suicida?, pues se trata de una acción orientada a provocar la propia muerte, y que no culmina en dicho objetivo, comprendiendo conductas variadas que incluyen desde gestos e intentos manipuladores hasta intentos fallidos de terminar con la propia vida.

Antes de comenzar a desarrollar un poco estos aspectos me gustaría lanzar una pregunta, ¿quién de vosotros no ha tenido alguna vez un pensamiento suicida?. La mayoría de vosotros respondería que no, pero sin embargo, ¿cuántas veces a lo largo de la vida, cuando hemos estado en una situación complicada no hemos verbalizado, “uf, me quiero morir”, o “ahora mismo querría morirme”…? Múltiples veces.

Como ya dijo Freud en su día, en el ser humano actúan dos instintos básicos que actúan, y en general en toda forma de vida; el eros y el thánatos, el instinto de vida y el instinto de muerte. El primero hace referencia a la tendencia a la conservación de la vida, a la unión y a la integridad, a mantener unido todo lo animado.

El segundo a las pulsiones de muerte que tienden hacia la autodestrucción con el fin de hacer que el organismo vuelva a un estado inanimado, a la desintegración, hacia la muerte. Ambos instintos comienzan a operar o están presentes desde que cada individuo nace. Entre ellos hay una permanente lucha que crea tensión, tanto en el individuo en particular, como posiblemente también en la sociedad humana.

En este artículo me centraré específicamente en  el suicidio en la adolescencia, pues es una de las poblaciones más vulnerables a este tipo de problemas y por tanto supone un reto para los profesionales en salud mental y para la sociedad en general, con vistas a generar estrategias de intervención orientadas a la identificación y prevención de ideas, intentos y suicidios consumados.

¿Por qué algunos adolescentes tienen riesgo de suicidio?

La juventud es una etapa turbulenta, de continuos cambios tanto a nivel físico como psicológico y social y digamos de preparación del sujeto para la adultez. Eso supone que el adolescente deba asumir responsabilidades mayores, que se plantee objetivos y metas, y que vaya dejando atrás otras etapas de su vida donde se refugiaba bajo las alas de sus padres.

A lo largo de esta etapa el sujeto experimentará una serie de vivencias como por ejemplo, el divorcio de los padres, mudarse a una nueva ciudad, cambiar de amistades, dificultades en la escuela u otras pérdidas…

Estás lo ubicarán en condiciones de vulnerabilidad debido a la experiencia de un estrés intenso, la confusión, el miedo y la incertidumbre y sentirá que no es capaz de manejar lo que le ocurre y por tanto, recurra a estrategias desadaptativas como por ejemplo, el uso de sustancias psicoactivas, el manejo de relaciones inadecuadas, la violencia, el acoso escolar, el maltrato y el suicidio, entre otros.

Estadísticas de suicidio

En cuanto a la epidemiología del suicidio en adolescentes es complicado determinar si las causas de muertes fueron intencionales o no, por tanto las estadísticas sobre éste hacen que el problema esté subestimado.

El suicidio es la tercera causa de muerte más frecuente para los jóvenes de entre 15 a 24 años de edad, y la sexta causa de muerte para aquellos de entre 5 a 14 años. Además se sabe que los hombres tienen una probabilidad cuatro veces mayor de morir suicidándose que las mujeres, sin embargo éstas últimas tienen mayor probabilidad de intentarlo que los hombres.

El índice de suicidios de adolescentes entre 15 y 19 años ha aumentado en un 28%. Los suicidios por armas de fuego representan el 80% de este aumento. El índice de suicidios de niños de 10-14 años ha aumentado 120%.

Existe un mayor riesgo en varones de raza blanca, mientras que en los varones de raza negra el aumento se ha producido en un 300%. Los intentos de suicidio no han sufrido aumento, sólo el aumento de suicidios consumados, ésto puede explicarse debido al uso de métodos más mortales.

Factores de riesgo y protectores del sucidio

La detección temprana de los factores de riesgo puede ayudar a la prevención del mismo, por eso es bueno tener en cuenta los factores implicados.

Por un lado referidos a la cultura y sociodemografía, encontramos que el bajo estatus socioeconómico, el bajo nivel educativo y el desempleo en la familia suponen un riesgo pues limitan la participación social.

Un niño crece en una cultura donde desarrollan su identidad y un modelo de resolución de conflictos, aquellos que carecen de unas raíces culturales están en riesgo de recurrir a comportamientos autodestructivos. Además, las cuestiones de identidad relativas a orientación sexual, sobre todo en una sociedad tan homófoba como es la nuestra y los problemas en el colegio también suponen un problema.

En cuanto a factores familiares, el papel inadecuado de la familia, por ejemplo cuando existen relaciones disfuncionales entre sus componentes, la ausencia de calidez familiar, la falta de comunicación intrafamiliar y la formación de triángulos conflictivos (madre e hijo contra padre, padres contra hijos…) pueden convertirse en algo nocivo, generando un clima de inconfortabilidad que puede dar lugar al uso de estrategias disrruptivas.

Por otro lado hacer mención a que la existencia de trastornos psiquiátricos en los padres; un ambiente normativo, coercitivo, hostil, incomprensivo, inseguro y patológico donde los valores sean ridiculizados; un abuso de sustancias y conductas antisociales; antecedentes familiares de suicidio; violencia familiar;divorcio, separación o fallecimiento de los padres; constantes cambios de domicilio; desempleo familiar; familias adoptivas y enfermedades terminales e infecciosas, también influyen.

Con respecto a factores personales por un lado podemos referirnos a la psicopatología del adolescente, su estilo cognitivo y la personalidad. Destacan la presencia de trastornos depresivos, de ansiedad, psicóticos, alimentarios, de personalidad, así como abuso de sustancias. Además suelen ser personas impulsivas, inestables emocionalmente, irritables con conductas antisociales y baja tolerancia a la frustración, orientación sexual diferente a la de su género, malas relaciones con sus padres así como conductas imitativas.

Este último aspecto es muy interesante, pues se ha visto que el tener constancia del suicidio de alguien, puede precipitar otros intentos en adolescentes con características similares. Es por ello por lo que en los medios de comunicación se tiende a no aportar mucha información sobre personas que se han suicidado.

Haciendo referencia a los factores biológicos, investigaciones han encontrado que existen bajos niveles de serotonina así como una actividad disminuída en la corteza ventral prefrontal encargada de la inhibición de comportamientos.

En cuanto a los factores protectores nos encontramos con los siguientes. Referidos a los patrones familiares, el contar con buenas relaciones intrafamiliares y apoyo familiar es importante.

Referidos a los estilos cognitivos y de personalidad hablamos de la protección de ser una persona con buenas habilidades sociales, ser alguien con confianza en su situación y logros, tener buena autoestima, tener capacidad de buscar ayuda cuando existe dificultades, ser receptivo hacia las experiencias y soluciones de otros y conocimientos nuevos, evitar el consumo de sustancias adictivas, aprender a posponer gratificaciones inmediatas, utilizar inteligencias múltiples y enseñar el concepto de muerte.

Dentro de la cultura y sociodemografía encontramos que las redes afectivas y de integración social, las buenas relaciones existentes con sus compañeros, con sus profesores y otros adultos, apoyo de personas relevantes y tener un sentido de vida.

Y por último, en cuando a factores ambientales, una buena dieta, descanso, luz solar, ejercicio físico y ambiente sin drogas ni tabaco.

Variables implicadas en el sucidio

Existe una problemática alrededor de los significados que trae consigo, primero hacerse a la idea de la pérdida, segundo considerar el carácter voluntario del acto y tercero considerar la planificación que hay detrás de un acto suicida. Así como el impacto que genera un suicidio en una familia y en el contexto inmediato.

En cuanto a las variables relacionadas podemos hacer referencia al acoso escolar, al abuso sexual, a una enfermedad crónica así como a autoesquemas y estrategias de afrontamiento.

En cuanto a los problemas interpersonales en el contexto escolar y suicidio existen estudios que evidencian que existe la misma probabilidad de ideación suicida siendo víctima o victimario, aunque es mayor en hombres. La desesperanza social juega un papel fundamental aquí, así como la alteración en el comportamiento de las personas involucradas.

Por otro lado los síntomas depresivos sobre todo en las mujeres y los autoconceptos negativos en hombres son los que explican la presencia de ideación suicida en los jóvenes. También se ha visto que los estados ansiosos, baja autoestima y comunicación deficiente son variables intervinientes en el fenómeno del suicidio.

En cuanto a variables familiares, las mujeres son más víctimas de violencia intrafamiliar y abuso sexual con mayor frecuencia que los hombres, en este sentido tienen más posibilidad de desarrollar trastornos de estrés postraumático, depresión, ideación e intento suicida, insensibilidad emocional, dolores de cabeza, trastornos gastrointestinales, disfunciones sexuales, dependencia del alcohol o de las drogas, victimización sexual posterior y maltrato por parte de la pareja.

Por tanto, se considera que es una población joven proclive a la ideación y al intento suicidia, así como al suicidio consumado.

Estrategias de afrontamiento de los jóvenes

Numerosas investigaciones acerca del afrontamiento que utilizan los jóvenes han concluido que éstas son poco adaptadas, focalizadas en la emoción y tendentes a la autoculpabilización. En concordancia se encontraron que las estrategias más utilizadas fueron la religión, actividades distractoras, crecimiento personal, aceptación, abandono de esfuerzos.  

En mujeres se ha visto que la descarga emocional es usada con frecuencia para afrontar los problemas, y presentar una mayor puntuación en variables como estrategias de análisis lógico, evitación cognitiva, aceptación-resignación y puntuaciones menores en la estrategia de resolución de problemas.

Prevención del suicidio

Una vez analizadas todas las variables que están ligadas al suicidio, los factores protectores y de riesgo, y viendo que se trata de un problema de salud pública, trágico y que está aumentando a pasos agigantados, estaría bien plantearse una labor de prevención.

La intervención temprana de los trastornos mentales y de abuso de sustancias ilegales y legales es una de las formas más eficaces de prevenir el suicidio y el comportamiento suicida. Así como el control de los efectos del estrés y los comportamientos agresivos.

Se ha visto que la delimitación de poblaciones con características específicas, la utilización de estrategias psicoeducativas respecto a factores de riesgo y protección, la utilización de estrategias combinadas y de la intervención en diferentes niveles de prevención son las características que mejor se relacionan con el éxito en los programas de prevención.

El Centro Nacional para la Prevención y Control de Lesiones se encuentra trabajando para aumentar la conciencia del suicidio como un problema serio de la salud pública en el que merece la pena invertir ingresos económicos.

Bibliografía

  1. Arias López, H.A. (2013) Factores de éxito en programas de prevención del suicidio. Revista vanguardia psicológica. Vol. 3, nº 2.
  2. Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2008). Manual de psicopatología. Edición Revisada (Vols. I y II). Madrid: McGraw-Hill.
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  4. Vianchá Pinzón, M.A., Bahamón Muñetón, M.J. y Alarcón Alarcón, L.L. Variables psicosociales asociadas al intento suicida, ideación suicida y suicidio en jóvenes. Tesis psicológicas. Vol 8, nº1.

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Psicóloga y actual estudiante de máster. Me encanta practicar deporte y conocer lugares nuevos. Disfruto con mi profesión y espero seguir aprendiendo.

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