Ted Bundy: Biografía y Víctimas

Ted Bundy  (Burlington, Vermont, 24 de noviembre de 1946 – Bradford, Florida, 24 de enero de 1989), cuyo nombre completo era Theodore “Ted” Robert Cowell Bundy, fue un asesino en serie de mujeres. Era un hombre atractivo, simpático e inteligente, capaz de transmitir una gran confianza.

Sin embargo, detrás de todos esos atributos se escondía un psicópata que asesinó a unas 36 mujeres, aunque los analistas creen que la cifra se acerca realmente a las 100 víctimas.

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Ha sido uno de los asesinos en serie más famosos de la historia. El homicida ejercía una fascinación morbosa entre el público. A pesar de sus crímenes, recibía cientos de cartas de amor en la cárcel e inclusive llegó a casarse con una de sus fanáticas.

Para muchos investigadores Bundy no encajaba en el perfil de un psicópata. Tenía una personalidad encantadora, era guapo y un experto manipulador.

Infancia y estudios

Ted Bundy nació el 24 de noviembre de 1946 en la ciudad de Burlington, ubicada en el estado de Vermont en Estados Unidos. Su madre era Louise Cowell, quien lo tuvo cuando era muy joven.

Se dice que su padre biológico era un veterano de la fuerza aérea, pero que nunca lo conoció. Cowell procedía de una familia puritana, por lo que el niño fue considerado como una vergüenza.

Bundy sufrió el rechazo de su madre, quien lo trataba no como su hijo sino como su hermano menor. Durante sus primeros cuatro años el niño vivió con sus abuelos y de hecho creía que estos eran sus padres. Su abuelo solía ser un hombre violento que con frecuencia abusaba físicamente de su esposa.

En 1950 Bundy y su madre se mudaron con otros familiares que vivían en Tacoma, en el estado de Washington. En aquel lugar Louise conoció a Johnnie Culpepper Bundy, cocinero del ejército. Louise y Johnnie se casaron en 1951. De aquel matrimonio nacieron cuatro hijos. Aunque Ted adoptó el apellido del esposo de su madre, nunca llegaron a crear un lazo afectivo.

Anuario en el instituto de secundaria de Woodrow Wilson, Tacoma, Washington (1965).

Su niñez y una adolescencia pudieron ser relativamente normales, pero el rechazo que sufrió durante sus primeros años de vida dejaron secuelas que se hicieron visibles en la adolescencia.

Lo que hizo que desarrollara una personalidad tímida, con un carácter un poco infantil y con una tendencia al aislamiento. No solo comenzó a apartarse de sus compañeros sino que también adoptó un comportamiento cruel y extraño hacia todo lo que lo rodeaba.  Se decía que el joven solía mutilar a los animales que atrapaba.

Ted Bundy fue un estudiante ejemplar y estimado por los profesores. Comenzó a estudiar en la Universidad de Puget Sound en Tacoma para licenciarse en psicología.

En 1967 comenzó a salir con Stephanie Brooks, pero dos años después la joven se graduó de psicóloga y puso fin a la relación porque lo consideraba como un hombre sin objetivos. A partir de ese momento el chico se obsesionó con ella y trató de mantener en contacto a través de cartas.

Tras aquel problema personal abandonó los estudios durante un tiempo. Posteriormente regresó a la Universidad de Washington, donde se matriculó para estudiar Derecho.

Para aquella época inició una nueva relación con Meg Anders, una mujer divorciada y con una hija pequeña. La relación duró 5 años.

En sus años como estudiante también se involucró en la política. Fue considerado como una joven promesa del Partido Republicano por su trabajo activo en las campañas políticas.

Sin embargo, parece que se decepcionó pronto y comenzó a sentir que no encajaba en la sociedad donde vivía. Fue entonces cuando pasó de ser un joven jovial y carismático a ser un asesino en serie.

El comienzo de los asesinatos en serie

Bundy no pasó de ser un buen estudiante universitario a ser un asesino serial sin pasar por unas primeras etapas delictivas. Sus primeros delitos fueron hurtos perpetrados en algunas casas y comercios estando bajo la influencia del alcohol.

Su acercamiento a su conducta violenta ocurrió el 4 de enero de 1974 cuando tenía 27 años. Ese día ingresó en la habitación de una joven universitaria, donde la golpeó con una barra de hierro y la violó. 

Joni Lenz, de 18 años, fue encontrada muy malherida y aunque sobrevivió, sufrió un daño cerebral permanente.

El segundo ataque perpetrado por Bundy ocurrió un mes después de aquel episodio. El psicópata atacó a una estudiante de Psicología de la Universidad de Washington llamada Lynda Ann Healy utilizando el mismo modus operandi.

Entró a la habitación de la joven de 21 años y la golpeó para dejarla inconsciente. Lynda tuvo un destino fatal. Bundy se llevó el cuerpo lejos de la escuela y sus restos fueron encontrados en una montaña cercana un año después del secuestro.

Sus ataques hacían que tuviera cada vez más confianza para cometer sus crímenes. Durante la primavera y el verano de 1974 se reportó la desaparición de varias chicas universitarias y madres jóvenes.

Al principio secuestraba mujeres solamente de noche. Las seguía por las calles y luego las atacaba en su propia casa, estrangulándolas y golpeándolas. Sin embargo, después comenzó a abordar a sus víctimas en el día.

Valiéndose de su atractivo físico y de su carisma, pedía ayuda a mujeres jóvenes simulando tener un brazo o una pierna rota.

Se paseaba por supermercados y por los campus universitarios con un cabestrillo en el brazo o con muletas y se hacía el necesitado para que alguna chica lo ayudara. Cuando lo acompañaban hasta su coche, el asesino las golpeaba con una palanca y las secuestraba.

Así lo hizo con más de una treintena de mujeres. El estilo de chicas que buscaba era siempre el mismo. Mujeres con una melena larga y oscura, peinadas con una raya en el medio.

Esta era su preferencia ya que estas jóvenes le recordaban a su exnovia Stephanie Brooks. Para evitar que la policía pudiera identificar sus patrones, comenzó a viajar  por diferentes estados del país, cometiendo crímenes en Washington, Colorado, Utah, Oregón y Florida.

Las autoridades nunca pudieron determinar el número exacto de mujeres que atacó Bundy durante los años 70. Aunque confesó más de treinta asesinatos, se dice que la cifra podría ascender a las 100 víctimas.

Los expedientes de aquellos crímenes señalaban diferentes horrores: desde violaciones hasta descuartizamientos y prácticas necrófilas.

Su comportamiento enfermizo lo llevó a regresar frecuentemente a las escenas del crimen. De hecho, hasta pudo comprobarse que en varias ocasiones el asesino se llevaba a su casa las cabezas decapitadas de sus víctimas para maquillarlas.

Captura y fuga

Ted Bundy fue arrestado por primera vez el 16 de agosto de 1975. La policía lo detuvo para verificar su matrícula y cuando registraron el vehículo encontraron una serie de elementos que dieron inicio a una investigación.

Entre las cosas encontradas en el maletero estaban una palanca de metal, pasamontañas y esposas. Además de unas facturas de gasolina que lo ubicaban en los lugares de algunos secuestros.

La foto del FBI de Ted Bundy cuando fue colocado en la lista de los diez fugitivos más buscados.

En febrero de 1976 fue enjuiciado por secuestro agravado. En junio de ese año fue sentenciado a 15 años de prisión con posibilidad de salir bajo libertad condicional.

Tras examinar el vehículo Volkswagen en el que fue detenido se encontraron pruebas del asesinato de dos mujeres: Melissa Smith y de Caryn Campbell.

Para el segundo juicio, decidió que como abogado que era, se defendería él mismo. Se le permitió ir a la biblioteca de la Corte de Aspen en Colorado, de donde huyó al saltar desde un segundo piso. Estuvo prófugo durante seis días hasta que fue atrapado nuevamente. Sin embargo, en la víspera de Nochevieja volvió a escaparse.

Bundy estuvo fugitivo durante dos meses, un tiempo que aprovechó para cometer más crímenes. Se las arregló para llegar hasta Florida.

Cambió su imagen y también de nombre. En enero del año 1977 entró al edificio de la fraternidad Chi Omega donde asesinó a dos chicas e hirió a otras dos jóvenes más.

Sin embargo, aunque los crímenes en la residencia femenina tuvieron un gran impacto en la comunidad, el crimen que más conmocionó a la sociedad fue el de Kimberly Leach, una adolescente de 12 años que fue brutalmente violada y asesinada por Bundy. La captura definitiva del asesino ocurrió en el estado de Florida.

El juicio final y su ejecución

Tras su captura, muchos estados del país reclamaron llevarlo a la justicia. Sin embargo, el primer juicio se llevó a cabo en Florida en junio de 1979.

Allí fue juzgado por los crímenes de la fraternidad Chi Omega. Bundy se defendió a sí mismo e hizo del juicio lo que muchos catalogaron como un “lamentable espectáculo”.

En la corte, 1979.

A pesar de sus intentos de defensa, las evidencias fueron contundentes. No solo con el testimonio de Nita Neary, una joven que lo vio salir de la fraternidad tras cometer los asesinatos, sino también con las pruebas presentadas por el odontólogo Souviron.

Este médico determinó que las marcas de mordeduras encontradas en el cuerpo de una de las víctimas correspondían a la dentadura de Bundy. Su madre también fue llamada al estrado para la defensa.

Luego de más de seis horas de deliberación, el 31 de julio de 1979 el jurado declaró a Ted Bundy culpable de 14 homicidios de primer grado. Este escuchó el veredicto con serenidad y sin demostrar ningún tipo de emoción. Su madre, por su parte, suplicó piedad. El juez sentenció al asesino a la pena de muerte en la silla eléctrica.

Aunque el criminal ya había sido sentenciado a muerte, también fue enjuiciado por el asesinato de Kimberly Leach, la joven de 12 años. Intentó exculparse alegando incapacidad mental. Sin embargo, su estrategia no dio resultado y fue declarado culpable.

Ted Bundy fue ejecutado el 24 de enero de 1989, nueve años después de su sentencia. Así como capturarlo fue difícil, también lo fue su muerte. El asesino, alegando su inocencia, apeló en múltiples ocasiones la sentencia. Gracias a esto su ejecución se retrasó en varias oportunidades.

Ted Bundy, el 13 de febrero de 1980.

Uno de sus métodos para aplazar su inminente muerte fue la confesión de detalles de sus otros crímenes. En una oportunidad, Bundy junto a sus abogados solicitó una prórroga de tres años para confesar los demás asesinatos.

Sin embargo, esta le fue negada. A pesar de sus propuestas para contar todo y de las múltiples entrevistas que concedió, nunca estuvo realmente dispuesto a confesar todo, por lo que la información de muchos de sus crímenes murió con él.

La enfermedad de Ted Bundy

Durante su juicio, Ted Bundy demostró lo perturbado que estaba. Muchos los consideraron como un asesino organizado y desorganizado a la misma vez.

Algunas veces demostró una personalidad inmadura, siendo descuidado al dejar evidencias en las escenas del crimen, pero otras veces preparó los lugares con cuidado y seleccionó muy bien a las víctimas sin dejar huellas. Esto podría haber sido a causa de su personalidad esquizofrénica.

Algunos de los test psiquiátricos que se le realizaron catalogaron su conducta como la propia de una persona esquizofrénica.

Bundy sufría de cambios de humor repentinos, era impulsivo, tenía un gran afán de protagonismo, así como ataques de histeria. También presentaba indicios de una doble personalidad, no demostraba emociones, sentía rechazo hacia la sociedad, sufría de complejo de inferioridad, entre muchas otras cosas.

En 1987 fue diagnosticado por la psiquiatra Dorothy Otnow Lewis como un maníaco-depresivo. La especialista concluyó que sus delitos ocurrían por lo general durante sus episodios depresivos. 

En su examen psiquiátrico explicó detalles de su infancia y describió a su abuelo como una persona extremadamente violenta que abusaba de su esposa, que torturaba animales y que además era un racista. Por su parte, el asesino describió a su abuela como una mujer tímida, con ataques de depresión.

Los expertos han señalado que las víctimas de Bundy eran una representación no sólo de su exnovia sino también de su propia madre.

De hecho, el propio criminal confesó a los psiquiatras que la rabia que había desahogado en las mujeres que asesinó realmente estaba dirigida a su madre por haberlo abandonado.

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