Terapia Familiar Sistémica: cuándo hacerla y para qué sirve

La terapia familiar sistémica se basa en el supuesto de que la familia es un sistema social único con una estructura y unos patrones de comunicación propios.

Estos patrones vienen determinados por varios factores tales como las creencias y valores de los cónyuges, la personalidad de cada uno de los miembros de la familia y las influencias de la familia extensa (abuelos, tíos, primos).

terapia familiar

Como resultado de estas variables, cada familia desarrolla su propia personalidad de una forma potente y que afecta a cada uno de los miembros.

La terapia familiar se basa también en los siguientes supuestos:

  • La sintomatología de un miembro de la familia es, en realidad, un síntoma de un problema familiar subyacente.

Se puede tratar únicamente la sintomatología del miembro enfermo de forma individual, no obstante, esto solucionará la sintomatología pero no la enfermedad en sí.

Lo que ocurre con frecuencia, es que si se trata únicamente a un miembro de la familia y éste deja de presentar síntomas, al cabo de un tiempo la sintomatología aparece en otro miembro de la familia.

Para que puedas entenderlo mejor, es como si aparece en tu casa una plaga de hormigas voladoras. Puedes matarlas todas e incluso echar insecticida, pero al cabo de poco tiempo, vuelven a aparecer una y otra vez. Acabarás con la plaga cuando encuentres su nido y lo elimines.

En el caso de la terapia familiar, se trata de encontrar el nido que genera la sintomatología.

  • Un cambio en un miembro de la familia, afecta al sistema familiar y a cada uno los miembros que lo componen.

Los terapeutas familiares siempre realizan las intervenciones teniendo en cuenta a todo el conjunto familiar. Una intervención realizada en un miembro, está específicamente programada para que afecte de una forma determinada a todo el grupo.

¿Cuándo hacer Terapia Familiar?

Que una familia se ponga de acuerdo para acudir a terapia familiar es una decisión importantísima.

En un primer momento se trata de una decisión difícil porque sienten que deben asumir que algo no va bien, pero, pasado este primer momento, se trata de una decisión a través de la cual la familia ve una posible solución y esto les reconforta.

Si la familia presenta algún o algunos de estos síntomas, puede ser el momento de considerar una ayuda profesional en terapia familiar:

  • Miembros de la familia que tienen reacciones emocionales exageradas tales como enfado desmesurado, depresión, miedo, etc.

Estas reacciones emocionales generan malestar en el sistema familiar en forma de tensiones y preocupación.

  • Miembros de la familia que se encuentran retirados o excluidos del sistema familiar.

Puede haber un miembro de la familia o varios que se hayan apartado de la familia (o hayan sido apartados) y se encierren en sí mismos.

  • Síntomas de violencia hacia uno mismo o hacia los demás.

Estos signos de violencia no son aislados fruto de un enfado puntual sino que son exagerados e incontrolables por los demás miembros.

  • Miembros de la familia que expresan sentimientos de desesperación y desesperanza.

Son situaciones en las que un miembro o varios se ven incapaces de abordar una situación conflictiva dentro del sistema familiar y que, por tanto, sienten
que dichos problemas no tienen solución y son incapaces de ver la salida.

  • Cambios de comportamientos de un hijo en casa o en la escuela.

Estos cambios comportamentales a menudo van asociados a un mal rendimiento académico o que el niño empieza a mostrar una mala conducta en la escuela, con riñas por parte de los profesores o peleas con sus compañeros.

Habrá que explorar si este cambio de comportamiento ocurre sólo en casa, en el colegio, o ambos.

  • La familia ha pasado una experiencia traumática y los miembros están teniendo dificultades para recuperarse.

Experiencias traumáticas que pueden verse envueltas las familias son por ejemplo la muerte de un ser querido, un divorcio o separación, o el descubrimiento de una infidelidad por parte de uno de los cónyuges.

  • Miembros de la familia con problema de abuso de sustancias.

El abuso de drogas o abuso de alcohol es un problema que afecta al sistema familiar y que requiere de ayuda profesional.

A parte de los citados, existen otros problemas dentro de la familia susceptibles de tratar en terapia familiar tales como: mala relación entre la pareja, mala relación entre hermanos o entre padres e hijos, dificultades de comunicación, dificultades de establecimiento de límites por parte de los padres, otras patologías de algún miembro no citadas anteriormente como esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno de personalidad, etc.

¿Para qué sirve una terapia familiar?

  • Os ayuda a entender cómo funciona vuestro sistema familiar en general y cómo funcionáis cada uno de forma individual dentro de la familia.

  • Os ayuda a no focalizaros tanto en el miembro identificado como “enfermo” sino a focalizaros más en el conjunto familiar como un todo.

  • Os ayuda a identificar conflictos y ansiedades y que desarrolléis estrategias para resolverlos.

  • Fortalece a todos los miembros de la familia de forma que podáis trabajar en los problemas de forma conjunta.

Para ello, todos los miembros de la familia deben responsabilizarse de los problemas.

La terapia familiar es una terapia muy activa en la cual, con frecuencia, se asignan tareas a los miembros. Por ejemplo, se les puede pedir a los padres que deleguen responsabilidades a los hijos.

El número de sesiones varía dependiendo de la severidad de los problemas que presenta la familia así como de la predisposición de los asistentes a la terapia.

El terapeuta y la familia pactan objetivos de forma conjunta y el margen de tiempo que se les da para realizarlo. No todos los miembros asisten a cada sesión. El terapeuta decide quien acude a cada una de las sesiones.

Mitos de la Terapia Familiar

  • La terapia familiar es una terapia muy larga; medicar a los niños o a los adolescentes es más rápido

La terapia familiar es un tipo de terapia breve enfocada a objetivos, por tanto, el objetivo es recuperar el equilibrio y el bienestar familiar en el menor tiempo posible.

De hecho, la terapia familiar tiende a ser más breve que otros tipos de terapia ya que el involucrar a los miembros de la familia hace que los cambios se produzcan a mayor escala y con mayor rapidez.

  • Los terapeutas familiares culpan a los padres de los problemas de los hijos

Los terapeutas familiares necesitan la colaboración de los padres para que se efectúen cambios en la familia, con lo que culpabilizar a los padres no es de utilidad para conseguir esta colaboración mutua.

Los terapeutas familiares facilitan las mismas oportunidades de expresión y comunicación a todos los miembros de la familia y tratan de que éstos se comprendan y se acerquen. Culpabilizar a los padres haría que la familia se alejara y ese no es el objetivo.

Lo importante en un proceso de terapia es que los miembros tomen responsabilidad, ya que sólo de esta forma se pueden generar cambios que ayuden a mejorar la situación.

  • La terapia familiar implica que toda la familia debe estar presente en todas las sesiones

Que asistan todos los miembros que conviven es importante y necesario en la primera sesión. Después de un primer encuentro con toda la familia en el que cada uno de los miembros han podido expresar su punto de vista sobre lo que sucede, el terapeuta decidirá quien acude a las siguientes sesiones según considere más oportuno.

Algunos terapeutas familiares, como Virginia Satir y Mara Selvini Palazzoli, sí prefieren trabajar con todos los miembros de la familia durante toda la terapia pero no es lo habitual.

El terapeuta puede decidir, por ejemplo, que asistan sólo la pareja de padres a la segunda sesión, y citar únicamente a los hermanos a la tercera sesión.

O también puede citar a un solo miembro y realizar algunas sesiones individuales para tratar problemas de ansiedad, pánico o depresión.

  • La terapia familiar no es efectiva

Algunas personas piensan que, por su propia experiencia vivida, la terapia es inefectiva.

Después de un tiempo en terapia hablando de sus sentimientos en una consulta, sienten que no les ha ayudado en su depresión o sus ataques de pánico. Han empezado a encontrarse mejor después de empezar a tomar antidepresivos o ansiolíticos.

Si la terapia no me ayudó con mis problemas, ¿por qué la terapia tendría que ser mejor para mi hijo que la medicación?

La terapia familiar tiene diferencias sustanciales a la terapia individual. El terapeuta familiar trabaja con la conciencia de que cada ser humano no está aislado del entorno sino que forma parte de un grupo social y de una comunidad.

Por lo tanto, el comportamiento de un niño está influenciado por las personas que se encuentran en su círculo social; sobre todo sus padres y hermanos.

Un niño puede empezar a sacar malas notas en el colegio porque su padre llega cada día tarde del trabajo. Un niño puede empezar a pelearse continuamente con otros niños porque escucha a sus padres gritarse y discutir, y teme que vayan a divorciarse.

Una niña puede encerrarse en sí misma y no relacionarse con sus compañeros porque le preocupa que su hermano mayor discuta tanto con su madre. Una niña puede empezar a orinarse en la cama porque le preocupa que su hermana esté yendo por el mal camino.

A veces este tipo de problemas no son detectables a ojos de los miembros de la familia y parecen no tener relación. La función del terapeuta familiar es ver más allá de lo palpable y detectar aquellos problemas invisibles.

Realizando cambios en el contexto social del niño, la terapia familiar puede ser muy efectiva a la hora de resolver problemas sentimentales o comportamentales del niño.

Ejemplo de un caso de Terapia Familiar

Imaginemos por un momento una familia de cuatro miembros: el padre, la madre y dos hijos de 16 y 10 años.

Los padres están preocupados porque su hijo de 16 años, Álex, está deprimido. Desde hace unos cuantos meses ha perdido el interés por las cosas que antes le gustaban, ha dejado de salir con los amigos y va sin ganas al instituto.

Álex siempre ha sido un alumno brillante, no obstante, ahora apenas aprueba. Sus amigos están también preocupados por él ya que siempre había sido la alegría de la huerta. Pasa muchas horas encerrado en su habitación sin hablar con nadie.

Su madre está muy preocupada porque antes siempre la ayudaba, siempre hablaba con ella, se explicaban todo y hacían muchas cosas juntos. Había sido siempre un gran apoyo para ella y ahora está ausente.

Los padres atribuyen la actitud de Álex a un problema de la edad. La etapa de la adolescencia en la que las cosas se complican. Preocupados por él, consideran la opción de que Álex vaya a un psicólogo para tratar la depresión.

Los padres acompañan a Álex en su primera visita. El psicólogo les pide que también acuda a consulta la hija de 10 años.

En esta primera sesión, el psicólogo puede observar cómo se compone y se estructura el sistema familiar. Puede observar el papel que ocupa cada miembro y la relación que tienen entre ellos.

El padre es quién sustenta la economía de la familia. Trabaja muchas horas con lo que está ausente en la vida familiar. La madre es quien se ocupa de la casa y los hijos, sin embargo, a menudo se siente desbordada. El hijo mayor, Álex, ayuda a su madre en todo lo que puede para que ésta no se sienta tan desbordada.

Dado que la madre no puede apoyarse en su marido ya que pasa mucho tiempo fuera de casa, se apoya en Álex, tanto en las labores del hogar, como a nivel
emocional. La niña de 10 años, recibe todas las atenciones de su madre y su hermano mayor llegando a sobreprotegerla.

Dada esta dinámica y estructura familiar, podemos observar que Álex, teniendo 16 años, se le ha dado un rol de “marido”, en el que debe apoyar a su madre emocionalmente y encargarse de las labores del hogar y el cuidado de su hermana. Este rol, le ha supuesto una sobrecarga inapropiada para su edad durante varios años que finalmente ha ocasionado que Álex cayera en una depresión ansiosa.

La terapia familiar irá encaminada a reestructurar el sistema familiar. Por tanto, se realizarán las intervenciones necesarias para conseguir lo siguiente:

  • El padre debe recuperar el rol de marido, y ayudar a su mujer en lo que necesite haciendo que ésta se apoye en él.

  • Álex, por el contrario, debe abandonar el rol de marido para situarse en el rol de hijo adolescente y así deshacerse de toda la carga que ha ido acarreando a lo largo de los años.

  • De la misma forma, Álex debe relacionarse con su hermana desde la posición de hermanos y no de padre-hija para así dejar de sobreprotegerla.

  • Los padres, deben acercarse y unirse para ejercer como equipo de padres así como reestablecer la unión como pareja que hacía tiempo había quedado
    desmarcada.

Álex, al sentir que no tiene que coger el rol de marido, se libera de esta carga y, por tanto, la depresión ansiosa desaparece.

Referencias

  1. http://www.goodtherapy.org/therapy-for-family-problems.html
  2. https://www.psychologytoday.com/blog/
  3. http://fatherhood.about.com/od/parentingadvice/a/family_therapy.htm
  4. http://www.webmd.com/balance/family-therapy-6301
  5. http://www.everydayhealth.com/family-health/family-therapy.aspx

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