Terapia sistémica: origen, principios, escuelas y técnicas

La terapia sistémica es un tipo de terapia psicológica que intenta solucionar todo tipo de trastornos mentales poniendo el foco no solo en el individuo que los padece, sino en todo su entorno y en los grupos a los que pertenece. Este enfoque surge de la aplicación de la teoría general de sistemas al campo de la salud mental.

La idea principal detrás de esta teoría es la de que cada individuo no se encuentra aislado de su entorno. Por el contrario, sus estados mentales y emocionales dependerán mucho de los grupos a los que pertenezca. El más importante de todos es la familia; pero también influyen otros como los amigos, la comunidad educativa o el centro de trabajo.

Fuente: pixabay.com

La terapia sistémica tiene su origen en la terapia familiar, pero en las últimas décadas se ha desarrollado más allá de esta. Hoy en día, se trata de un enfoque único para resolver tanto problemas individuales como familiares o de pareja. Sus técnicas ponen especial atención en solucionar dificultades, en lugar de centrarse en encontrar las causas de las mismas.

La terapia sistémica tiene tanto partidarios como críticos dentro del mundo de la psicología, pero su popularidad no ha dejado de crecer desde que se desarrolló. En este artículo te contamos todo lo que tienes que saber sobre este enfoque terapéutico.

Origen

Primeros años

La terapia sistémica tiene sus raíces en la terapia familiar, especialmente en dos corrientes de pensamiento que se desarrollaron en el siglo XX. La primera fue la Escuela de Milán de Mara Selvini Palazzoli; y la segunda, la terapia breve del MRI en Palo Alto, que estaba impulsada por pensadores como Salvador Minuchín, Paul Watzlawick, y Arthur Bodin.

Sus orígenes se remontan a los años 30, donde empieza a desarrollarse como un apoyo a distintos campos de la salud mental y otros ámbitos relacionados; por ejemplo, la psicología, la psiquiatría, la sexología y la pedagogía. Algunos de sus primeros exponentes fueron Popenoe en Estados Unidos y Hirschfeld en Alemania.

Sin embargo, muchos estudiosos marcan el verdadero comienzo de la terapia sistémica en 1951, cuando John Bell, un profesor de psicología de Massachussets, consiguió tratar con éxito a un joven con problemas de agresividad trabajando en conjunto con toda su familia.

Desarrollo de la disciplina

Tras el éxito de Bell en 1951, muchos especialistas trataron de realizar intervenciones sistémicas con diferentes tipos de problemas.

Por ejemplo, Theodore Lidz fue el primero en estudiar el rol de la familia en el desarrollo y mantenimiento de la esquizofrenia; y Nathan Ackerman hizo lo mismo en el ámbito de la psiquiatría infantil.

Más tarde, en los años 70, se cogieron ideas de la Escuela de Palo Alto y se desarrolló la idea de que la terapia sistémica podía aplicarse incluso en el caso de que solo acudiese a consulta un solo individuo. Más adelante, se amplió el número de grupos que se examinaban, abarcando también a la pareja, los amigos o el trabajo.

Por último, a partir de la década de los 80 se empezó a poner el foco más en lo que significa cada experiencia para cada uno de los componentes de un grupo, que en la realidad objetiva de lo que ocurre.

Así, la terapia sistémica se ha convertido en un enfoque posmodernista y centrado en resultados más que en explicar lo que sucede.

Principios

Como todas las formas de terapia psicológica, el enfoque sistémico está basado en una serie de ideas fundamentales sobre cómo funciona el ser humano y por qué se producen ciertos fenómenos mentales. A continuación veremos cuáles son los más importantes.

Somos un producto de nuestro entorno

El principio más importante de la terapia sistémica es la idea de que las personas no somos entes aislados. Por el contrario, lo que nos rodea, y especialmente la gente de nuestro entorno, ejercen una gran influencia en nuestra manera de ser y comportarnos.

Desde el momento en el que nacemos, pertenecemos a distintos grupos. De entre ellos, el más importante es nuestra familia, pero también existen otros como nuestro círculo de amigos, nuestro centro educativo, o nuestro ambiente de trabajo. Cada uno de estos grupos nos cambia y nos hace ser ligeramente distintos.

Así, las personas con las que nos relacionamos habitualmente nos proporcionan creencias, actitudes, pensamientos y formas de actuar que adoptamos sin darnos cuenta.

Además, las dinámicas que se forman en cada uno de nuestros grupos afectan a todos los ámbitos de nuestra vida de muchas maneras diferentes.

Debido a ello, la terapia sistémica se centra en entender las dinámicas que hay en cada uno de nuestros grupos y trata de ayudarnos a resolver los problemas que se pueden producir dentro de los mismos.

El paciente es el único que puede cambiar

Al contrario de lo que ocurre en otras formas de terapia, en la sistémica se considera que el psicólogo no tiene todas las respuestas.

Por lo tanto, no puede decirle al paciente lo que tiene que hacer en cada momento; su papel es analizar las dinámicas que se producen dentro de un grupo (generalmente la familia) y ayudar al cliente a cambiarlas si lo desea.

Para ello, el terapeuta tendrá que encontrar las ideas ocultas, los roles y jerarquías establecidos y las maneras de actuar que se dan dentro del grupo familiar. Una vez que se hayan descubierto, el paciente podrá examinar todos estos aspectos abiertamente y decidir si quiere llevar a cabo un cambio o no.

Por otra parte, en la terapia sistémica no se intentan buscar culpables o personas enfermas. En vez de ello, el terapeuta ayuda a los pacientes a buscar conductas problemáticas que crean que deben cambiar, y les guían hasta conseguir encontrar una alternativa más funcional.

Se ve el origen de los problemas como multicausal

En la mayoría de formas de terapia tradicionales, los problemas psicológicos se entienden como una consecuencia directa de una serie de sucesos, pensamientos o acciones.

Por el contrario, en la sistémica se utiliza el concepto de “causalidad circular” para explicar que la aparición de una dificultad es algo mucho más complicado.

Los terapeutas que siguen este enfoque creen que las acciones de cada persona dentro de un grupo afectan a las del resto, y que su forma de comportarse se retroalimenta constantemente.

Por eso, es imposible encontrar una causa original a cada problema: las dificultades se mantienen debido a las dinámicas existentes dentro del sistema.

Normalmente se trata al sistema completo

Al contrario de lo que ocurre en otras formas de terapia, en la sistémica por lo general se intenta trabajar con todos los miembros del grupo al mismo tiempo. Aunque es posible llevar a cabo un proceso con tan solo un individuo, el cambio será más sencillo y más poderoso si el sistema al completo está presente.

Por otro lado, a menudo también se trabaja con “subsistemas”. Por ejemplo, dentro de un proceso con una familia, el terapeuta puede decidir que es importante hacer alguna sesión tan solo con la madre y el hijo, o con la relación de pareja de los padres. Esto ayuda a identificar problemas que se dan solo entre algunas de las partes del grupo.

Escuelas

Existen varias versiones de la terapia sistémica que están más o menos extendidas por todo el mundo. Las más importantes son la Escuela de Milán, la Escuela Interaccional del MRI, y la Escuela Estructural y Estratégica. A continuación veremos en qué consiste cada una de ellas.

Escuela de Milán

La Escuela de Milán se centra en el tratamiento de problemas como la anorexia o los trastornos psicóticos. Según Mara Selvini – Palazzoli, su principal exponente, estos se dan debido a la rigidez de los límites que hay presentes dentro de algunas familias.

El principal objetivo de esta corriente de la terapia sistémica es ayudar a las familias a establecer límites más sanos, a colaborar, y a normalizar la situación del miembro del grupo que tiene el problema. Así, este puede aprender a normalizar su situación y los síntomas tienden a desaparecer al cabo de un tiempo.

El enfoque sistémico de la Escuela de Milán ha mostrado ser bastante efectivo a la hora de tratar este tipo de problemas. Sin embargo, es necesario realizar más investigaciones al respecto antes de adoptarlo como la forma de terapia principal para combatir estos trastornos.

Escuela Interaccional del MRI

La Escuela Interaccional, también conocida como Escuela de Palo Alto, está formada por diversos investigadores de la década de los 80 como Paul Watzlawick, Fisch, Weakland y Segal.

Se trata de una de las corrientes que más desarrollaron la terapia sistémica, aunque algunas de sus ideas difieren de las de otros enfoques.

El principio más importante de la Escuela Interaccional es el de que las conductas que mantienen los problemas fueron en el pasado formas de enfrentarse a otras situaciones parecidas, pero que han dejado de ser funcionales en el presente. Sin embargo, estas maneras de actuar se han vuelto inconscientes y son muy difíciles de cambiar.

Por ello, el principal enfoque de la Escuela de Palo Alto es detectar y cambiar estas maneras de actuar habituales, de tal manera que el paciente pueda romper sus patrones de conducta y desarrollar una estrategia que sea más efectiva en su momento presente.

Escuela Estructural y Estratégica

La Escuela Estructural y Estratégica está formada principalmente por los trabajos de Salvador Minuchín y Jay Haley. Estos investigadores creen que el principal núcleo de problemas en una familia son las alianzas entre varios miembros de un grupo en contra de otros de los que lo forman.

Por lo tanto, el principal objetivo de esta escuela de la terapia sistémica es encontrar las alianzas que se han formado dentro del grupo, y ver si son problemáticas o no.

En caso afirmativo, el terapeuta tiene que ser capaz de ofrecer a los participantes conductas alternativas que les ayuden a resolver sus dificultades.

Técnicas

A pesar de que existen diferentes tipos de escuelas dentro del enfoque sistémico, y que cada proceso de terapia es distinto, hay una serie de técnicas que se suelen utilizar de manera habitual. A continuación veremos algunas de las más importantes.

Constelaciones familiares

La técnica de constelaciones es una manera de analizar las dinámicas de una familia o grupo sin necesidad de que todos los componentes del mismo estén presentes.

El paciente, tiene que colocar diversos elementos que representan al resto de participantes (como por ejemplo dibujos o figuras humanas) en una posición que muestre las relaciones entre ellos.

Una vez que se hayan colocado todos los elementos en posición, el terapeuta hará una serie de preguntas que ayudará al paciente a analizar las relaciones entre los distintos miembros del grupo.

Al mismo tiempo, este proceso también servirá para descubrir qué rol juega él mismo dentro de la familia, y ver qué alternativas existen.

Excepciones y preguntas milagro

Estas dos técnicas se utilizan para hacer reflexionar a la familia o grupo sobre los cambios que es necesario llevar a cabo para resolver el problema por el cual han acudido a terapia. Ambas tienen bastantes similitudes, pero los detalles varían ligeramente.

La técnica de la “pregunta milagro” consiste en preguntarle a todos los miembros del grupo qué ocurriría si un día se despertasen y sus dificultades se hubiesen resuelto como por arte de magia. ¿Qué cambiaría en su rutina habitual? ¿En qué lo notarían especialmente?

La técnica de las excepciones, por otra parte, consiste en ayudar al grupo a buscar momentos en los que el problema que tienen habitualmente no estaba presente, y hacerles reflexionar sobre qué era distinto en esas situaciones. Ambas técnicas ayudan a los participantes a identificar los elementos que es necesario que cambien.

Preguntas circulares

Cuando existe un conflicto dentro de un grupo, lo habitual es que cada uno de los participantes se centre en sus propios sentimientos y se sienta incomprendido por los demás. Por eso, una de las técnicas más efectivas es el uso de las preguntas circulares.

Esto consiste en hacerle preguntas a cada participante que le obliguen a reflexionar sobre lo que está sintiendo otro de los miembros del grupo, sobre sus motivos para actuar de la manera en que lo hace.

Si se realiza correctamente, esta técnica ayuda a desarrollar la empatía entre todos los participantes y puede disminuir la intensidad del conflicto.

Referencias

  1. “Terapia sistémica: ¿qué es y en qué principios se basa?” en: Psicología y Mente. Recuperado en: 04 Enero 2019 de Psicología y Mente: psicologiaymente.com.
  2. “Terapias sistémicas: orígenes, principios y escuelas” en: La Mente es Maravillosa. Recuperado en: 04 Enero 2019 de La Mente es Maravillosa: lamenteesmaravillosa.com.
  3. “Systemic psychotherapy: What is it? And what is it like to do it?” en: Metro. Recuperado en: 04 Enero 2019 de Metro: metro.co.uk.
  4. “Todo lo que necesitas saber para entender la Terapia Sistémica” en: Psyciencia. Recuperado en: 04 Enero 2019 de Psyciencia: psyciencia.com.
  5. “Systemic therapy (psychotherapy)” en: Wikipedia. Recuperado en: 04 Enero 2019 de Wikipedia: en.wikipedia.org.
COMPARTIR
Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here