¿Qué son los tics nerviosos?

Los tics nerviosos son movimientos, o vocalizaciones repetitivos, rápidos, no rítmicos y espasmódicos que se dan en niños y adultos. Reproducen gestos de la vida diaria como por ejemplo parpadeos, tos, guiños y se pueden dar en niños y adultos… Se manifiestan de forma involuntaria y se experimentan como irresistibles, si bien es verdad que pueden ser suprimidos de manera voluntaria temporalmente. Además son aislados, inesperados y frecuentes.

La definición de tics que aporta el Manual Diagnóstico de Enfermedades Mentales es ligeramente diferente. Define el Tic como un movimiento motor súbito, rápido y recurrente, no rítmico y estereotipado.

tics nerviosos

Pueden aparecer en forma de signos clínicos aislados, o pueden formar parte de trastornos psicomotores de mayor gravedad, el más conocido es el Síndrome de la Tourette.

Fueron descritos por primera vez en el año 200 d.C. por Arateus de Capadocia. Y no fue hasta el siglo XIX, cuando Gilles de la Tourette describió un cuadro clínico que presentaban pacientes que tenían tanto tics motores como fonológicos.

Psicomotricidad y factores psicológicos de los tics

Para ubicar los tics es importante mencionar la psicomotricidad y su relación y vínculo con los factores psicológicos.

Entendemos por psicomotricidad, el reflejo de la actuación del hombre en interacción con experiencias afectivas y cognitivas. Es decir, se produce un nexo entre aspectos externos (movimientos, gestos, posturas…) y características internas de la persona (sus factores psicológicos)

En nuestra vida cotidiana, cuando conocemos a personas nos formamos una impresión de ellas y lo hacemos a partir de sus gestos, posturas y comportamiento en general.

En base a esta impresión presuponemos otras características asociadas a esa persona en relación a su personalidad, por ejemplo si es alegre, si es una persona triste, si es más bien nerviosa, o por el contrario tranquila…, sus emociones, su forma de pensar…

Al principio mencionaba el vínculo que se da entre lo psicomotor y lo psicológico, y ésto se manifiesta claramente cuando las personas sufren algún trastorno psicopatológico.

Con respecto a la relación que puede llegar a producirse en algunas personas entre psicomotricidad y psicopatología, se evalúa la actividad motora por cómo se refleja en las personas en la actitud, los gestos, la mímica y movimientos tanto aislados como combinados, voluntarios o involuntarios.

Además, está basada en dos dimensiones fundamentales; la expresividad, transmitida por símbolos, como cambio de postura. Y la estructuralidad (determinación estructural nerviosa del movimiento, por ejemplo rigidez).

Aspectos biológicos de los tics nerviosos

Se ha comprobado que algunas estructuras y circuitos cerebrales implicados en el control de las funciones psicomotoras son los mismos que aquellos implicados en la modulación de aspectos cognitivos y emocionales.

Los ganglios basales y sus circuitos han sido los más estudiados, por considerar que no sólo presentan una función moduladora de las funciones motoras, sino que también desempeñan funciones cognitivas y afectivas.

  • Circuito con proyecciones desde Córtex Paralímbico hasta el Núcleo Accumbens –> relación con funciones afectivas y motivacionales.
  • Circuito procedente del córtex Orbitofrontal–> modulación de operaciones relacionadas con el contexto ambiental y media la inhibición de respuestas.
  • Proyecciones desde el Córtex Prefrontal dorsolateral al Núcleo Caudado, mediatiza la memoria de trabajo y otras funciones ejecutivas.

Otro hallazgos han encontrado interconexiones entre el sistema límbico (implicado en lo emocional) y el sistema extrapiramidal (implicado en lo motor). Y también, la implicación del cerebelo como modulador de las funciones cognitivas y afectivas que se extienden más allá de la modulación de la actividad motora.

Esto queda reflejado en los siguientes hallazgos clínicos entre manifestaciones motoras y alteraciones cognitivas o emocionales comórbidas:

  • Enfermos de Parkinson que suelen presentar depresión asociada. (según estudios esto se da entre el 20 y 90% de los casos).
  • Pacientes con diagnóstico de Corea de Huntington, que presentan síntomas comórbidos psicóticos.
  • Pacientes con accidentes cerebrovasculares presentan síntomas depresivos (25-30%) e incluso se han descrito la presencia de episodios de manía concomitantes.
  • Personas con depresión que presentan alteraciones en el movimiento como enlentecimiento psicomotor.
  • Esquizofrénicos que presentan estereotipias o catatonía

Prevalencia de los tics nerviosos

Estudios realizados en población general en pediatría, afirman que los tics son el trastorno de movimiento más frecuente.  Se estima que entre el 4 y 23% de los niños presentan tics en antes de la pubertad.

Por su parte, Zohar et al. en 1998, indican que entre el 1-13% de los niños y el 1-11% de las niñas manifiestan “frecuentes tics, sacudidas, manierismos o hábitos espasmódicos.

Entre los 7 y 11 años de edad estos niños tienen las tasas más altas de prevalencia, llegando hasta el 5%, la probabilidad de que padezcan un trastorno por tics es más alto que en los adultos.

Además afectan más a los hombres que a las mujeres, en una proporción 4:1.

Curso clínico

El inicio de los tics suele darse en la infancia, alrededor de los 7 años, y sobre los 10 años, las personas con tics desarrollan la capacidad de ser conscientes de la existencia de impulsos premonitorios que preceden a la producción del tic. Se trata de la percepción de una sensación de una zona del cuerpo particular donde el tic se va a producir, por ejemplo un picor, un cosquilleo… Y un alivio posterior a la racha de tics.

Esta sensación previa al tic hace que los sujetos piensen que éstos son habituales y que se dan como respuesta a estímulos sensoriales desagradables.

Los tics suelen ser de duración corta, rara vez duran más de un segundo, además muchos se dan en rachas, con intervalos entre los tics muy breves (Peterson y Leckman, 1998). Pueden ocurrir aislados o en conjunto siguiendo una organización.

Normalmente los tics desaparecen, y esto se da en relación a la edad de inicio y duración de los síntomas, cuanto más jóvenes sean los sujetos y más duraderos los síntomas, mayor posibilidad de que no desaparezcan.

La aparición reincidente de tics en la adultez es infrecuente, cuando se dan, suelen ser persistencias de tics infantiles, son más sintomáticos y suelen obedecer a una expresión secundaria de algún otro trastorno, o de otros acontecimientos como abuso de drogas, enfermedades físicas como faringitis…

Clasificación de los tics

Existen varias clasificaciones planteadas de los tics, tanto motores como vocales.

Por un lado podemos hacer referencia a la dimensión naturaleza, por otro a la complejidad de los tics. Y por último, a la dimensión orgánica o psicológica de estos.

Dentro de la dimensión naturaleza de los tics, hablamos de tics primarios y secundarios.

Dentro de los tics primarios hablamos de aquellos hereditarios y de aquellos que se dan de forma esporádica durante una etapa de la vida de la persona, que puede que coincida con una más estresante o ansiosa.

Los tics secundarios son aquellos que surgen a raíz de una enfermedad como la enfermedad de Wilson, de Huntington. A raíz de los fármacos, como antidepresivos tricíciclos, anticolinérgicos, antiepilépticos y psicoestimulantes. Como consecuencia de un accidente cerebrovascular o un traumatismo craneoencefálico…

Con respecto a la complejidad nos encontramos con tics simples y complejos, aunque hay que tener en cuenta que la diferencia no está muy definida.

Tics simples

Dentro de este subgrupo podemos referirnos a tics fónicos (ruidos guturales, siseos, carraspeos, tos…) y a tics motores clónicos (aquellos que se producen de manera repetitiva, involuntaria, brusca y explosiva); tónicos (aquellos que aparecen de pronto tras un período desaparecidos) y distónicos (aquellos caracterizados como contracturas o torceduras).

  • Clónico: guiños, parpadeos, esnifar e inspirar.
  • Tónico: a girar la cabeza, levantar los hombros, cerrar los párpados unos segundos.
  • Distónico: extensión del cuello, contracturas en la cara.

Tics complejos

Donde nos encontramos con movimientos secuenciados, que pueden englobar distintas partes del cuerpo, son de naturaleza estereotipadas y en ellos no están implicadas obsesiones como en las compulsiones. Ejemplos de tics complejos pueden ser gestos faciales como tocarse la nariz y carraspear, gestos relacionados con el aseo como lavarse las manos, agitar las piernas, saltar, tocar algo como una pared y repetir palabras o frases fuera de contexto.

En casos extremos de tics motores nos encontramos con la copropraxia (movimientos obscenos) o con movimientos autolesivos. Con respecto a los tics fonológicos en casos más graves hablamos de la coprolalia (uso de palabras socialmente inaceptables, a menudo obscenas), palilalia (repetición de los propios sonidos o palabras) y ecolalia (repetición del sonido, palabra o frase que se acaban de oír).

Tics psicológicos

Los tics psicológicos se agravan en situaciones donde se da una tensión emocional importante, se atenúan con la distracción y desaparecen durante el sueño, la persona puede reproducirlos voluntariamente y también inhibirlos, aunque esto implica un incremento de la ansiedad y malestar del sujeto. No se modifican y la etiología no es orgánica.

Por su parte, Shapiro, en 1978, propuso una clasificación de los tics basada en la etiología de éstos, en su edad de inicio, duración y curso.

Planteó la existencia de tics transitorios de la infancia o tics agudos simples; tics crónicos simple; Corea de Huntington; tics múltiple de la infancia o adolescencia y tic múltiple crónico (Síndrome de Gilles de la Tourette).

tics

Clasificación diagnóstica en CIE y DSM

Los manuales de clasificaciones diagnósticas de trastornos psicológicos plantean la clasificación de los tics en los siguientes apartados:

  • En la CIE (Clasificación Internacional de las Enfermedades Mentales), los trastornos de tics son clasificados dentro de los trastornos del comportamiento y emociones de comienzo habitual en infancia y adolescencia.
  • En el DSM-IV, los trastornos de tics están clasificados en la categoría de trastornos de las habilidades motoras dentro de los trastornos normalmente diagnosticados por primera vez en la infancia y adolescencia.
  • El DSM-5 por su parte, los clasifica en la categoría de trastornos motores , dentro de los trastornos del desarrollo neurológico. Aparecen junto al trastorno del desarrollo de la coordinación y al trastorno de movimientos estereotipados.

Criterios diagnósticos Trastornos de Tics (DSM-5)

Criterio A. Los tics motores múltiples y uno o más tics vocales han estado presentes en algún momento durante la enfermedad, aunque no necesariamente de forma concurrente.

Criterio B. Los tics pueden aparecer intermitentemente en frecuencia pero persisten durante más de un año desde la aparición del primer tic.

Criterio C. Comienza antes de los 18 años.

Criterio D. El trastorno no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (por ejemplo cocaína) o a otra afección médica (por ejemplo, enfermedad de Huntington, encefalitis posvírica).

Trastorno de tics motores o vocales persistente (crónico)

Criterio A. Los tics motores o vocales únicos o múltiples han estado presentes durante la enfermedad, pero no ambos a la vez.

Criterio B. Los tics pueden aparecer intermitentemente en frecuencia pero persisten durante más de un año desde la aparición del primer tic.

Criterio C. Comienza antes de los 18 años.

Criterio D. El trastorno no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (por ejemplo cocaína) o a otra afección médica (por ejemplo, enfermedad de Huntington, encefalitis posvírica).

Criterio E. Nunca se han cumplido los criterios de trastorno de la Tourette.

Especificar si:

-Sólo con tics motores.

-Sólo con tics vocales.

El trastorno por tics motores o vocales crónico, lo presentan algunos niños con dificultades del desarrollo y niños con TDAH. A veces, puede darse un conjunto de síntomas por la existencia de un período elevado de estrés o fatiga en el sujeto.

Trastorno de tics transitorio

Criterio A. Tics motores y/o vocales únicos o múltiples.

Criterio B. Los tics han estado presentes durante menos de un año desde la aparición del primer tic.

Criterio C. Comienza antes de los 18 años.

Criterio D. El trastorno no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (por ejemplo cocaína) o a otra afección médica (por ejemplo, enfermedad de Huntington, encefalitis posvírica).

Criterio E. Nunca se han cumplido los criterios de trastorno de la Tourette o de trastorno de tics motores o vocales persistentes (crónicos).

El trastorno de tics transitorios es la forma más frecuente entre los 4 o 5 años de edad, y por lo general toman la forma de guiños de ojos, muecas o sacudidas de cuello, es decir, se limitan a ojos, cara, cuello o extremidades superiores.

Tratamiento de los tics

A pesar de que actualmente contamos con técnicas eficaces para la reducción de los tics y los hábitos nerviosos, es conveniente dejar claro que los tics rara vez se erradican por completo y que no existe un tratamiento anti-tics ideal.

El criterio de mejoría en estas personas se rige por la disminución del porcentaje de estos comportamientos, más que por su desaparición completa. Cuando se alcanza una frecuencia baja, la interferencia en la vida cotidiana de la persona es muy reducida.

Existen diferentes tratamientos psicológicos y farmacológicos para los tics y hábitos nerviosos.

De entre los tratamientos farmacológicos los más utilizados son los antipsicóticos.

Históricamente se empleaban los antipsicóticos clásicos pero actualmente se tienden a utilizar los atípicos, por tener una acción más amplia que implica a más neurotransmisores y por tener menos efectos secundarios (especialmente extrapiramidales).

En cuanto a los tratamientos psicológicos, predominan aquellos que provienen de la terapia de conducta. Pero dependiendo de la respuesta al tratamiento y de otros factores (comorbilidad con otros trastornos, situaciones específicas del paciente, etc.), puede ser necesario emplear otras técnicas conductuales distintas, tratamientos psicosociales o tratamientos combinados cuando los síntomas son muy graves y no remiten con las técnicas conductuales específicas.

La técnica conductual más utilizada es la inversión del hábito que no se limita a una técnica concreta, sino que más bien representa un programa de intervención complejo. Los componentes más importantes son:

  • Entrenamiento en aumentar la conciencia de ocurrencia de los tics.
  • Práctica de una respuesta competitiva de forma contingente a su aparición, como por ejemplo relajación, tensar los músculos opuestos a los que activan el tic, o realizar una respuesta incompatible con dicha conducta desadaptativa.

Estos componentes han demostrado eficacia tanto juntos como por separado y como
una única técnica aplicada.

Bibliografía

  1. AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (APA). (2002).Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona: Masson.
  2. AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (APA). (2014).Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5. Barcelona: Masson.
  3. CIE-10 (1992). Trastornos mentales y del comportamiento. Madrid: Meditor.
  4. Vallejo Ruiloba, J. (2011) Introducción a la psicopatología y la psiquiatría. El servier España S.L. Barcelona.
  5. Tijero-Merino, B., Gómez-Esteban, J.C., Zarranz, J.J. Tics y síndrome de Gilles de la Tourette. (2009). Revista neurológica, 48. S17-S20.
  6. Perez Alvarez, M. (2006). Guía de tratamientos psicológicos eficaces: infancia y adolescencia. Pirámide.
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Psicóloga y actual estudiante de máster. Me encanta practicar deporte y conocer lugares nuevos. Disfruto con mi profesión y espero seguir aprendiendo.

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