Los 4 tipos de apego, formación y consecuencias

El apego es un vínculo emocional intenso, único y mantenido en el tiempo que se desarrolla entre dos personas. Generalmente, se habla de este vínculo en el contexto de un niño y su cuidador principal, generalmente su madre. Su principal objetivo es la búsqueda de seguridad, protección y consuelo ante la presencia de una amenaza.

La teoría del apego fue desarrollada por los psicólogos John Bowlby y Mary Ainsworth en la década de los 60. Según las observaciones de estos dos investigadores, existen cuatro tipos de vínculos de apego que pueden aparecer entre el niño y sus cuidadores: seguro, ansioso, evitativo y desorganizado.

Fuente: pixabay.com

La creación de uno u otro tipo de vínculo dependerá principalmente de la conducta mostrada por el cuidador, aunque también influirán otros factores como el temperamento del niño o las circunstancias en las que se relacionen ambos. Cada uno de estos tipos de apego tiene unas características muy diferenciadas y fácilmente reconocibles.

El tipo de apego que desarrolle una persona en su infancia determinará en gran medida su personalidad en el futuro, así como el tipo de relaciones sentimentales que será capaz de formar durante su vida adulta. En este artículo te contamos todo lo que hay que saber sobre cada uno de los cuatro tipos.

Las clases de apego, cómo se forman y sus consecuencias

-Apego seguro

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El apego seguro se da en niños que muestran cierto malestar cuando su cuidador principal se aleja de ellos, pero que son capaces de confiar en él y saben que acabará regresando. Los pequeños que forman este tipo de vínculo se sienten protegidos por su figura de apoyo, y saben que pueden contar con ellos.

Los niños con apego seguro tienden a tener una mayor confianza en sí mismos, y exploran su entorno sin miedo siempre y cuando su figura de referencia esté presente. En su vida adulta, serán más capaces de formar relaciones sanas a nivel emocional y de confiar abiertamente en otras personas.

¿Cómo se forma el apego seguro?

Según las investigaciones de Bowlby y Ainsworth, el factor más importante en la formación del apego seguro es la manera en la que responde la madre (o el cuidador principal) a las necesidades del niño durante su primer año de vida.

Si cuando el niño llora o tiene algún tipo de problema la madre reacciona rápidamente y va a cuidarle o a intentar solucionarlo, es muy probable que se acabe formando un vínculo de apego seguro. Por el contrario, si esto no ocurre, lo más normal es que se desarrolle alguno de los otros tres tipos de apego.

Apego seguro en la infancia

Diversos experimentos relacionados con la teoría del apego han permitido descubrir las características de este tipo de vínculo. La más importante es que los niños que lo desarrollan se sienten preocupados o enfadados cuando su cuidador se va de su vista, pero recuperan el buen humor tan pronto como vuelven a verle.

Por otro lado, estos niños pueden ser consolados por personas que no sean su cuidador principal (es decir, se fían de los extraños hasta cierto punto), pero prefieren ampliamente a este antes que a cualquier otro individuo. Cuando un padre con apego seguro hace un acercamiento hacia su hijo, este lo recibe mostrando expresamente alegría.

Además de esto, los niños confían en que sus cuidadores van a protegerles, por lo que se sienten más capaces de explorar su entorno activamente.

En el momento en el que se sienten asustados o vulnerables, también son capaces de pedir apoyo a sus padres de manera directa, algo que no ocurre con los otros tipos de apego.

Consecuencias en la vida adulta

Los niños que desarrollan un vínculo de apego seguro con sus cuidadores tienden a convertirse en adultos con mejor autoestima, mayor confianza en sí mismos y en general una actitud más positiva hacia la vida y hacia sí mismos. Estas personas son capaces de formar relaciones románticas y de amistad más sanas que el resto.

Así, cuando un adulto con apego seguro entra en una relación amorosa, será capaz de confiar más en su pareja, se sentirá más satisfecho con la situación y se sentirá más unido  a la otra persona sin necesidad de estar en su presencia todo el tiempo. Estas relaciones suelen tener características como honestidad, independencia, y conexión emocional.

En el resto de ámbitos de la vida, las personas con apego seguro también suelen tener más facilidad para enfrentarse a cualquier tipo de reto, debido a que su autoestima es mayor.

-Apego ansioso

El apego ansioso se produce cuando el cuidador principal no está disponible (ya sea física o emocionalmente) para hacerse cargo de las necesidades del niño.

Debido a ello, el pequeño desarrolla un patrón de conducta en el que desea el contacto con su figura de referencia, pero a la vez no confía en que esta situación se produzca.

Según las investigaciones, aproximadamente solo el 10% de la población presentaría un patrón de apego ansioso. Sin embargo, esta cifra variaría en función de factores como el país o la época en la que se realicen los estudios.

Las consecuencias de desarrollar este tipo de apego son bastante negativas, y en general se mantienen en la vida adulta.

¿Cómo se forma el apego ansioso?

Los niños que desarrollan este tipo de vínculo con sus cuidadores tienden a tener padres que, por el motivo que sea, no les han mostrado un apoyo adecuado.

Esto puede darse de dos formas: o bien no han respondido a sus necesidades (por ejemplo, le ignoran cuando llora), o han interferido con sus conductas de exploración y búsqueda de independencia.

Así, los niños con apego ansioso aprenden rápidamente que no pueden contar con el apoyo de su madre o cuidador principal, pero tampoco se sienten capaces de valerse por sí mismos. Esto provoca todo tipo de problemas tanto en la infancia como durante la vida adulta de la persona.

Apego ansioso en la infancia

A diferencia de lo que ocurre en el caso de niños con apego seguro, aquellos que tienen un vínculo ansioso no confían en absoluto en los extraños. De hecho, muestran un gran malestar cuando se les deja en presencia de alguien desconocido; pero tampoco están totalmente a gusto con sus padres.

Así, cuando sus cuidadores se alejan de ellos, estos niños intentan evitarlo por todos los medios posibles (como por ejemplo llorando o incluso agrediéndoles) y se muestran muy alterados. Sin embargo, cuando los padres vuelven, generalmente siguen estando desconsolados y son muy difíciles de calmar.

Además de esto, generalmente cuando los padres vuelven los niños tratan de alejarse de ellos, como si estuviesen enfadados. Por otro lado, muestran menos conductas de exploración, son menos sociables, y en general dan muestras de tener una peor autoestima que aquellos con apego seguro.

Consecuencias en la vida adulta

Los niños con apego ansioso suelen seguir exhibiendo estas características en sus relaciones de adultos. Así, les cuesta confiar en el resto de personas, pero a la vez les necesitan y sienten que no pueden estar bien si no cuentan con el apoyo de alguien más.

Por lo general, esto implica que entran en relaciones tóxicas en las que se muestran muy dependientes. Tienen mucho miedo a que el otro les deje y se aferran a él con todas sus fuerzas, a la vez que muestran conductas de enfado o incluso agresivas cuando perciben que se les ha dado de lado. Esto ocurre también en las relaciones de amistad.

En el resto de áreas de su vida, estas personas muestran una menor autoestima, dificultad para tomar sus propias decisiones, y un nivel mayor de miedo que aquellos con apego seguro.

-Apego evitativo

El apego evitativo, al igual que el ansioso, también se produce cuando los cuidadores no responden adecuadamente a las necesidades del niño. Sin embargo, quienes desarrollan este patrón en sus relaciones muestran unas estrategias de afrontamiento totalmente distintas.

Así, estos niños aprenden que tienen que valerse por sí mismos, y por lo tanto no desarrollan un vínculo tan fuerte con sus cuidadores.

Sin embargo, esto les trae muchos problemas tanto en la infancia como en la vida adulta. Se cree que aproximadamente el 10% de la población muestra este patrón de apego.

¿Cómo se forma el apego evitativo?

Según las investigaciones, este vínculo de apego se desarrolla cuando los intentos del niño por crear una relación más profunda con sus cuidadores son ignorados por estos. Así, el pequeño siente que sus necesidades no van a ser cubiertas por sus padres, y aprende a no confiar en ellos ni en los demás.

Este patrón también puede formarse cuando el cuidador utiliza al niño para tratar de cubrir sus propias necesidades. Por ejemplo, si la madre se siente sola y usa a su hijo para que le haga compañía, este puede sentirse agobiado y tratar de evitar formar conexiones emocionales con otras personas.

Apego evitativo en la infancia

Los niños con un patrón evitativo no muestran ningún malestar cuando sus cuidadores se alejan de ellos, ni alegría o enfado cuando vuelven.

Además, tampoco muestran ninguna preferencia entre sus padres y cualquier desconocido, siendo por lo general bastante sociables y capaces de explorar por sí mismos.

Sin embargo, los estudios con estos niños han revelado que sí que sienten malestar, pero que lo ocultan. Por ejemplo, su tasa cardiaca es más elevada que en el caso de los pequeños con apego seguro, y su fisiología indica niveles más altos de estrés.

Consecuencias en la vida adulta

Las niños con apego evitativo se convierten en adultos que dicen desear relaciones íntimas, pero que a la vez valoran muchísimo su independencia y se sienten incapaces de crear vínculos duraderos con otros. Al no confiar en los demás, se acercarán a ellos pero se alejarán tan pronto como haya cualquier señal de problemas.

Por lo general, estas personas mantienen relaciones muy superficiales, y se sienten agobiadas cuando los demás actúan como si les necesitasen.

Es habitual que eviten las relaciones románticas y se centren en el sexo casual, aunque en ocasiones manifiesten su descontento por no tener una pareja romántica más estable.

En el resto de áreas de su vida, a menudo estos individuos aprenden a valerse por sí mismos y alcanzan muchas de sus metas. Sin embargo, también tienen mayores niveles de ansiedad y suelen tener una autoestima bastante baja, estando dominados por el miedo en muchas ocasiones.

-Apego desorganizado

En un principio, Bowlby y Ainsworth solo hablaron de tres tipos de apego; pero pronto se dieron cuenta de que no todos los niños encajaban perfectamente en una de estas clasificaciones.

Investigaciones posteriores (tanto suyas como de otros psicólogos) mostraron que existía un cuarto patrón de relación que se daba de forma habitual.

Aunque no es tan común como los otros tres tipos, el apego desorganizado también tiende a darse con relativa frecuencia. Se caracteriza por ser una mezcla del estilo evitativo y el ansioso, mostrando los niños con este tipo de apego conductas típicas de ambos.

¿Cómo se forma el apego desorganizado?

No está muy claro que lleva a un niño a desarrollar este tipo de apego en contraposición a uno de los dos anteriores. Sin embargo, sí que se sabe que, al igual que el evitativo y el ansioso, este patrón aparece cuando los cuidadores no son capaces de responder adecuadamente a las necesidades del niño.

Así, el pequeño aprende que no puede valerse por sí mismo y que necesita a sus padres; pero a la vez, también desarrolla cierta independencia de ellos y trata de ignorarles. Ambos tipos de conducta se van alternando a lo largo de su vida.

¿Apego desorganizado en la infancia?

Los niños con apego desorganizado muestran una mezcla de conductas ansiosas y evitativas en presencia de sus cuidadores y de desconocidos. A veces, se sentirán muy estresados cuando sus padres se alejan; pero otras no mostrarán ninguna conducta de enfado o miedo cuando esto ocurra.

De la misma manera, en ocasiones se sentirán inseguros y no podrán explorar incluso con sus figuras de apego cercanas, y en otras actuarán de forma totalmente independiente. Su relación con desconocidos seguirá un patrón similar.

Consecuencias en la vida adulta

Los adultos que mostraban un patrón de apego desorganizado en la infancia tienden a necesitar mantener relaciones profundas y románticas, pero a la vez le tienen miedo a estas situaciones. Así, pasarán rápidamente de buscar la intimidad con otra persona a agobiarse y evitar cualquier tipo de conexión emocional.

Debido a ello, su comportamiento con otros suele ser muy confuso para el resto de la gente. En general, las personas con apego desorganizado pasan rápidamente de una relación “seria” a otra, sintiendo un gran malestar tanto cuando están solteros como cuando se encuentran en pareja.

En el resto de áreas de la vida, por lo general estos individuos intentan ir a por lo que quieren pero sienten una gran inseguridad en todo momento. Se trata, posiblemente, del estilo de apego más dañino de todos.

Referencias

  1. “Attachment theory” en: Simply Psycholgy. Recuperado en: 03 Enero 2019 de Simply Psychology: simplypsychology.com.
  2. “Attachment Theory in Children and Adults: Bowlby & Ainsworth’s 4 Types” en: Positive Psychology Program. Recuperado en: 03 Enero 2019 de Positive Psychology Program: positivepsychologyprogram.com.
  3. “The Story of Bowlby, Ainsworth, and Attachment Theory” en: VeryWell Mind. Recuperado en: 03 Enero 2019 de VeryWell Mind: verywellmind.com.
  4. “Attachment theory” en: Psychologist World. Recuperado en: 03 Enero 2019 de Psychologist World: psychologistworld.com.
  5. “Attachment theory” en: Wikipedia. Recuperado en: 03 Enero 2019 de Wikipedia: en.wikipedia.org.
Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

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