
¿Qué son los tipos de felicidad?
Los tipos de felicidad, según el psicólogo Martin Seligman, son la vida placentera, la vida comprometida, las relaciones, la vida significativa y el sentido de logro. Cada uno tiene sus rasgos definitorios y hay formas distintas para conseguirlos.
Podría entenderse la felicidad como un estado de plenitud donde se valora la vida de una forma positiva. Si se es feliz, se ama la vida y se alcanzan las metas y se disfrutan, no percibiendo los errores como frustraciones, sino de una forma constructiva y positiva.
Una persona que se muestra feliz es aquella que sonríe en todo su esplendor y disfruta de la vida que tiene de forma permanente. Dependiendo de cómo se entienda la vida, cada persona hallará la felicidad de una forma u otra.
Tipos de felicidad
Aunque hay alguna que otra discrepancia en las clasificaciones de los tipos de felicidad, se ha decidido utilizar para explicarlos, por ser más claro que los demás, la que realiza el autor Martin Seligman.
Este distingue tres aspectos o tipos de felicidad, a los que después sumó otros dos que se incorporaron al concepto de felicidad.
- Emociones positivas o vida placentera. Este tipo de felicidad sería uno de los más básicos y se centra únicamente en ser feliz gracias a que la persona solo quiere experimentar emociones que no son negativas, sino positivas. Es decir, en placeres tanto de tipo sensorial como emocional, los cuales pueden ser durante un corto período de tiempo o incluso fugaz, regidos por circunstancias externas. Algunos ejemplos de este tipo de felicidad serían: probar una comida deliciosa, darse una ducha caliente, estar con personas que gustan… Por lo que, como se puede comprobar, quienes se rigen por sentir emociones positivas pueden llegar a ser controlados por las circunstancias externas y por lo efímero y variable de los placeres que proceden del exterior.
- Compromiso o vida comprometida. Podría decirse que este tipo de felicidad incorpora a la primera, la “vida placentera”. En este caso, la persona no solo se centraría en disfrutar de los placeres que le vienen dados del exterior. Además, su ser interior se implicaría con todas sus fuerzas en aquella actividad que está realizando, prestando atención a sus actitudes internas y no basándose solo en las circunstancias externas. Por lo que es el resultado de utilizar las fortalezas personales para obtener numerosas gratificaciones en los principales ámbitos de la existencia. Las personas que se encuentran en este escalón de la felicidad podrían encontrarla poniendo en juego su vida interior, y teniendo en cuenta que lo importante no es solo lo que sucede, sino cómo se interpreta y se afronta. Algunos ejemplos serían: practicar deporte, leer un libro, tocar un instrumento musical, pintar un cuadro, enseñar algo a otra persona…
- Relaciones. Si una persona es capaz de disfrutar de los placeres exteriores y además de desarrollar fortalezas personales, podrá situarse en el nivel tres de esta escala de la felicidad. Existen personas que solo se sienten felices cuando comparten su tiempo con otras, ya sea ayudándolos o realizando cualquier otra actividad. Mantener relaciones de forma positiva con quienes se encuentran alrededor es otro requisito para alcanzar la felicidad. Todos los seres humanos necesitan participar en la vida en comunidad y sentirse queridos y apoyados para ser felices, por ello hay que dedicar tiempo a ello.
- Significado o vida significativa. Este tipo de felicidad se caracteriza porque la persona emplea sus virtudes y fortalezas al servicio de algo que se encuentra fuera de sí y que da sentido a su vida. Por ello, dependiendo de cada quien y de sus características, desempeñarán unas actividades u otras. Algunas, por ejemplo, consiguen su nivel de felicidad extremo cuando encuentran sentido a su vida, estableciéndose una serie de metas, como ayudar porque el mundo sea más justo, facilitar la educación a las personas desfavorecidas, ser voluntario de alguna organización…
- Éxito y sentido de logro. Este sería, según Seligman, la plenitud de la felicidad. Como se sabe, hay que sentirse competentes y ser autónomos en la vida, para ello, se suele establecer metas con las que desarrollarse y perseguir el éxito. Estas metas ayudan a seguir creciendo como personas y también a nivel profesional. La confianza será indispensable para alcanzar este tipo de felicidad, ya que es la que promueve el sentirse competentes con lo que se hace. Por otro lado, todo lo que se haga en la vida deberá de ir acompañado por la motivación. Esta dará sentido a la vida, permitirá realizar planes y que la persona se sienta realizada.
Factores para la felicidad
Hay otros factores importantes que determinan la felicidad:
- Valor de referencia. Los valores de referencia son aquellas características biológicas heredadas genéticamente y que determinan el temperamento. Según algunas investigaciones que se han realizado con gemelos tanto univitelinos como bivitelinos, existe un 50% de factores que tienen que ver con la herencia genética que no se pueden modificar y que, por tanto, determinan el temperamento y por ende, el modo de reaccionar ante los acontecimientos.
- Circunstancias. Además de lo anterior, las circunstancias que se viven en determinados momentos también pueden condicionar la felicidad en un 10%. No suelen ser tan determinantes como parecen, aunque sí es cierto que pueden limitar el bienestar, y en consecuencia, la felicidad. Suelen ser, por ejemplo, las creencias, los ingresos económicos, la salud…
- Actividad deliberada. El último de los factores que promueve la felicidad se refiere a la actividad deliberada. Es decir, con un valor de un 40%, las causas de la felicidad dependen de la propia persona, de lo que hace en su vida cotidiana y de su manera de pensar.
Referencias
- Arguís, R., Bolsas, A.P., Hernández, S., Salvador, M.M. Programa “Aulas Felices”. Zaragoza.
- Lyubomirsky, S. La ciencia de la felicidad. Urano.
- Seligman, M. La auténtica felicidad. Ediciones B.
- Seligman, M. Flourish: A Visionary New Understanding of Happiness and Well-being. Free Press.