
¿Qué son los tipos de sentimientos del ser humano?
Los tipos de sentimientos del ser humano son reacciones a las emociones experimentadas, y pueden ser negativas, positivas y neutras. Los sentimientos, desde la psicología, se consideran las experiencias subjetivas de las emociones. Se trata de experiencias mentales de los estados del cuerpo que surgen cuando el cerebro interpreta las emociones que aparecen con los estímulos externos. Ejemplo: ver un tigre a lo lejos, experimentar la emoción del miedo y sentir horror.
Los sentimientos se originan en la región neocortical del cerebro y son reacciones a las emociones. Además son subjetivos, influenciados por experiencias personales, recuerdos y creencias.
La diferencia fundamental entre emoción y sentimiento, según el neurocientífico Antonio Damasio, es que las emociones son respuestas involuntarias, una versión más compleja de un reflejo. Por ejemplo, cuando se está en peligro y el pulso se acelera. El sentimiento es ser consciente de esa emoción.
Los sentimientos forman parte del ser humano desde que nacen, pues son seres sensoriales y perciben el mundo a través de los diferentes sentidos.
Muchos estímulos despiertan sentimientos: se siente con lo que se piensa, con lo que se observa, con lo que se escucha, con lo que se huele, con lo que se toca o lo que se come.
Sentimientos vs. emociones
En primer lugar, hay que diferenciar los sentimientos de las emociones. Aunque en muchas ocasiones se utilizan estos términos como sinónimos, son cosas distintas.
- Emociones. Son impulsos que comportan reacciones automáticas y constituyen un conjunto innato de sistemas de adaptación al medio por parte del individuo. Por lo general, las emociones tienen una duración menor que los sentimientos, e impulsan y motivan a las personas a actuar. Son más cortas pero también más intensas.
- Sentimientos. Son bloques de información integrada, síntesis de datos de experiencias anteriores que ha vivido la persona, de deseos, de proyectos y del propio sistema de valores. Se pueden entender como un estado subjetivo de la persona que se produce como resultado de las emociones que le provoca algo o alguien. Son un estado de ánimo afectivo y por lo general son de larga duración. Constituyen una guía interna de cómo la persona dirige su vida y se enfrenta al entorno.
17 tipos de sentimientos del ser humano
- Sentimientos negativos. Se manifiestan en forma de malestar y sirven para indicar que algo no va bien. Aunque la tendencia habitual es querer rechazar este tipo de sentimientos, es necesario convivir con ellos, analizarlos y aprender. Esto entre otras cosas, sirven para evolucionar como personas. Aunque a veces pueden convertirse en generadores de estados más graves y derivar en enfermedades, como depresión o ansiedad. Esto ocurre si los sentimientos negativos son más fuertes que los positivos, reiterada y habitualmente. Hay una larga lista de sentimientos que pueden clasificarse como negativos, pero se nombrarán y definirán los más comumes.
- Tristeza. Aparece como respuesta a acontecimientos que se consideran no placenteros o no deseables. La persona siente abatimiento, deseos de llorar y baja autoestima. Los principales desencadenantes de la tristeza son la separación física o psicológica de un ser querido, la pérdida o el fracaso, la decepción o las situaciones de indefensión.
- Ira. Se define como una respuesta de irritabilidad o cólera que aparece cuando la persona siente sus derechos vulnerados. Los principales desencadenantes son situaciones donde el individuo se siente herido, engañado o traicionado. Son situaciones que bloquean a la persona y le impiden alcanzar su meta.
- Miedo. Se produce por la aparición de un peligro o su inminencia. Sirve como señal de alarma, de advertencia de la proximidad de un peligro para la integridad del individuo. El miedo que siente estará relacionado con los recursos o capacidades reales o subjetivas que tiene para hacerle frente. Es decir, en los casos en los que la persona crea que no tiene recursos suficientes para afrontar la situación, tendrá un sentimiento de miedo mayor que si se sabe capaz de salir airoso del acontecimiento.
- Hostilidad. Se define como un sentimiento de resentimiento, acritud e indignación que va acompañado de respuestas verbales y/o motoras implícitas. Los principales desencadenantes son la violencia física y el sufrir hostilidad indirecta. Cuando la persona percibe que otro individuo muestra hacia él o hacia algún ser querido actitudes de irritabilidad, resentimiento o recelo.
- Desesperanza. Se caracteriza por una creencia subjetiva de tener pocas o ninguna alternativa para modificar una situación desagradable. O se siente incapaz de movilizar su propia energía y utilizarla para su beneficio. Este sentimiento se tiene muy en cuenta en casos de personas con depresión porque, como han demostrado numerosos estudios, correlaciona con las ideas e intentos autolíticos. Los principales desencadenantes suelen ser un declive o deterioro del estado físico y/o psicológico, aislamiento social y estrés de larga duración.
- Frustración. Aparece cuando las expectativas de una persona no se ven satisfechas al no conseguir lo pretendido. Cuanto mayores son las expectativas o deseos por conseguirlo, mayor será el sentimiento de frustración si no se consigue. El principal desencadenante es el fracaso de un deseo o esperanza de conseguir algo.
- Odio. Se define como la antipatía o aversión hacia algo o alguien. Además aparece un sentimiento de desear el mal para el sujeto u objeto odiado. Los principales desencadenantes son las personas o acontecimientos que hacen sufrir o amenazan la existencia de la persona.
- Culpa. Surge de la creencia o sensación de haber traspasado las normas éticas personales o sociales, especialmente si alguien se ha visto perjudicado. El principal desencadenante es la falta (o la creencia de haberla cometido) que realiza una persona y que resulta en remordimientos y mala conciencia.
- Celos. Se define como el sentimiento que experimenta una persona cuando sospecha que la persona amada siente amor o cariño por otra, o cuando siente que otra persona prefiere a una tercera en lugar de a ella. Diferentes situaciones reales o percibidas como amenazantes por la persona pueden desencadenar este tipo de sentimientos.
- Sentimientos positivos. Son los que generan en la persona un estado de bienestar subjetivo, en el que la situación se valora como beneficiosa e implica sensaciones agradables y deseables. Además numerosos estudios señalan los beneficios de tener sentimientos positivos, destacando entre otros, una mayor flexibilidad de pensamiento y favorecer la creatividad y una visión más amplia de la situación. Funcionan como amortiguador de los sentimientos negativos porque ambos son incompatibles. Protegen la salud física y mental de la persona, por ejemplo, actuando contra el estrés y previniendo sus consecuencias nocivas. Y favorecen los vínculos sociales, ya que no solo producen bienestar en sí mismos, sino también en personas del entorno.
- Felicidad. Es la forma en la que se valora la vida de forma positiva en su conjunto y en sus diferentes vertientes, como la familia, la pareja o el trabajo. Se ha demostrado una serie de beneficios derivados de la felicidad, como el aumento de la empatía, la creatividad, el aprendizaje o las conductas altruistas. Los principales desencadenantes son la consecución de logros u objetivos que se pretenden y la congruencia entre lo que se desea y lo que se posee.
- Humor. Se refiere a la percepción de un estímulo como divertido, y puede ir acompañado de expresiones físicas como la sonrisa o la risa. Dota a la persona de una buena predisposición para realizar una tarea. Los desencadenantes pueden ser muy variados, y de diversa índole, aunque suele estar implicada una situación o ambiente social.
- Alegría. Se caracteriza por producir un buen estado de ánimo y bienestar personal, además el individuo que está alegre tiende a tener una actitud constructiva y optimista. El desencadenante suele ser un acontecimiento percibido como favorable. También puede ir acompañado de algún signo físico, como la sonrisa. Puede ser un estado pasajero como consecuencia de un hecho concreto (aprobar un examen o conseguir un trabajo), o una tendencia vital o la actitud habitual con la que una persona dirige su vida.
- Amor. Se define como el afecto sentido por una persona, animal, cosa o idea. Los desencadenantes son las percepciones o valoraciones subjetivas que se hacen de la otra persona. Otros factores, como la soledad o la inseguridad, pueden llevar a sentir el amor como una necesidad.
- Gratitud. Se experimenta cuando una persona valora el favor o beneficio que alguien le ha concedido. Va acompañada del deseo de corresponder con el mismo trato. Los principales desencadenantes pueden ser las acciones llevadas a cabo por otra persona, o un sentimiento de bienestar general que la persona valora y por tanto agradece tener.
- Esperanza. Se define como la creencia de la persona de que puede lograr los objetivos o metas que se ha propuesto. El individuo cree que tiene la capacidad o los recursos necesarios para hacer frente a una determinada situación. Además, puede actuar como un estímulo, aportando motivación y energía que se dirige precisamente a conseguir aquello que se propone. Los desencadenantes pueden ser muy variados. Por un lado, la confianza que la persona tenga en sí misma. Y por otro, una situación adversa puede predisponer a la persona a sentir esperanza para poder superarla.
- Sentimientos neutros. Son aquellos que cuando se producen no derivan en reacciones agradables ni desagradables pero sí facilitarán la aparición de posteriores estados emocionales.
- Compasión. Es el sentimiento por el cual una persona puede sentir piedad por otra que está sufriendo o que se encuentra en una situación desagradable, y además se muestra dispuesto a acompañarla en ese proceso. Los desencadenantes pueden ser variados, pero generalmente va unido a una situación desagradable por la que está pasando alguna persona del entorno, no necesariamente un ser querido ni una persona conocida.
- Sorpresa. Se define como la reacción causada por algo novedoso, extraño o imprevisto. La atención de la persona se dirige a procesar y analizar el estímulo que ha provocado la reacción. Los desencadenantes son estos estímulos que no se esperan y que han aparecido de forma súbita, o que se dan en un contexto no habitual.
Referencias
- Salovey, P., Mayer, J. Emotional Intelligence, Imagination, Cognition and Personality.
- Gardner, H. Frames of mind.
- Frederickson, B. Positivity.
- Siegel, D. The Mindful Brain.
- Harlow, H.F., Stagner, R. Psychology of feelings and emotions. II. Theory of emotions. Psychological Review.